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Saturday, May 31, 2014
Hambres rima gracias.
Y cuando estaban en la pista movían las colas, las
orejas, no lo reconocían así les sonriera sí reconocían la sonrisa tosca, roja y
desprolija dibujada en su cara de payaso, no lo reconocían sin su nariz roja y
redondita, sin su peluca enrulada de pelos de felpudos azules, hociqueaban, las
comadrejas chupamedias, mirando nerviosas hacia donde estaba él, que durante el
espectáculo les tiraba un pochoclo tras otro pochoclo de una bolsa grande que
se metía antes de empezar en uno de los bolsillos inmensos de su saco inmenso,
y de a ratos caminaban sobre una cinta sin fin siempre mirándolo que ese era
uno de los secretos silenciosos que él tenía con ellas, mientras lo miraban y
él las miraba, los animalitos salvaje, inofensivos, con su pelaje peinado se olvidaban
del público a sus alrededores y entonces, estos animaluchos desgarbados con los
ojos saltones y quejidos como si fueran hienas, ganaban para el circo y para
reforzar los ingresos de su socio, más o menos unos veinte minutos, que al
medio del espectáculo quedaban cortos y a los finales o intermedios se
alargaban, y en otros ratos las ponía sobre unos cilindros pintados de todos
los colores para que hicieran equilibrio y la gente las aplauda, unos cilindros
improvisados sacados de unos tambores grandes de aceite que llevaban de
repuesto en las caravanas, unos cilindros recuperados que el payaso Pepe le
pidió al práctico que viajaba con ellos, que como ellos, sabía de
construcciones y reparaciones, las comadrejas chusmas y hambrientas, iban de un
lado para otro y el payaso con ellas, las comadrejas desdentadas lo reconocían,
era el que las miraba tirándole manjares y ellas devolvían más que los
pochoclos las miradas, y la gente aplaudía y entonces no podían irse así no más porque ellas no querían que se fuera, desde que las tenía, manejando su verdadero
drama, que las gracias se van acabando con el tiempo que después saldrían otros
inventos y otras gracias, que las comadrejas medio ciegas lo hacían con el
disfrazado, cuando andaba por ahí sin su disfraz, ni lo reconocían al payaso
Pepe, si lo veían con la cara lavada sí, si lo veían con la cara maquillada no se rajaban a esconderse detrás de bambalinas.
Friday, May 30, 2014
Malarias rima venturas.
Cuando pasaban las malarias los
payasos, mágicamente, se hacían vendedores de manzanas bañadas en caramelos, que
multiplicaban de golpe, una especie de cientos de pequeños e inquietos vampiros
entre los niños que molestaban más que miraban, en otros cientos de aureolas
rojas como sangre bordeando sus labios, cuando pasaban las malarias y en los
intervalos que marcaban los pasos de unos espectáculos a otros, algunos de
ellos se sacaban los zapatos enormes y esos disfraces rayados y multicolores
sus narices coloradas, y a cara limpia, encaraban esas ventas que reforzaban
los ingresos colocándose unos delantales impresos con el nombre de la compañía,
y una correas que bajando desde sus hombros, sostenían unos cajones
rectangulares donde llevaban además de las manzanas, chupetines en paletas de
muchos colores concéntricos, chupetines con la forma de pinitos de tres
colores, cajitas de maní con chocolate y unos chocolates con rellenos de menta,
algunos trapecistas también, escondidos en otros uniformes parecidos, también
hacían de vendedores del cotillón del
circo, que en pocos minutos sembraba las plateas y el gallinero, de gorritos de
colores, de globos con brillantinas, de serpentinas y de remeras que eran lo
más caro, con figuras y las leyendas recuerdos del circo, y los malabarista haciendo
de las suyas, se turnaban y recorrían los pasillos de las gradas con máquinas
de fotos que algunos otros revelarían en algunos rincones de un carpa, en unos
minutos después, cuando se pasaban las malarias todos se volvían unos chismosos
criticando al gordo del gerente que podría haber ahorrado en los tiempos de
abundancia para no hacerlos trabajar horas extras, lo que no se convierte en
alabanzas cuando no laburan, después de los tiempos de las escaseces para parar
la olla.
Thursday, May 29, 2014
María rima María.
Los cinco monos chimpancé que
terminaban sus actuaciones agarrados de las manos peludas bailando los compases
de una tarantela que en otros tiempos tocaban los de la orquesta, y en otras
épocas salían de las melodías reproducidas por tocadiscos con púas que
transitaban por canales muy pequeños de discos de pasta, negros, los mismos
cinco ponis que daban vueltas y vueltas a la pista de arena, todas las vueltas
que el domador quisiera, o que necesitaran los asistentes para preparar la
próxima entrada, los mismos cinco ponis haciendo una cadena de culos y de hocicos,
un rosario de pelos y aperos a los que al final los entrenadores subían dos
chihuahuas pequeñitos que con los dientes afuera resistían esas pruebas sin
ladrar siquiera, blancos, todos ellos, ellos hacían lo mismo que ellas, tocarse
en los ensayos tocarse durante las funciones de las matinés o de la noches,
cada vez que aparecían en la arena para repetir infinitamente sus destrezas, una
y otra vez sus habilidades, rozarse, por la forma de los espectáculos que
daban, por las figuras que sumaban en los espectáculos para que los niños y sus
acompañantes aplaudieran a moco tendido, ellas hacían lo mismo que ellos,
palparse, en sus firmezas en sus pulsos en sus temblores, las tensiones de los
músculos, las movilidades, los equilibrios de las sensibles plantas de sus
pequeños pies, o las partes del cuerpo que fuera, pero a diferencia de ellos,
ellas, cuando estaban solas y por lo mismo se encendían, y la que más se
encendía primero más encendía a la otra después, y así se iban encendiendo, ellas
hacían lo mismo que ellas, pero más interesadas que ellos, que se aguantaban de
las manos los monos, y se aguantaban olerse los culos los ponis, ellas lo
hacían igual, cuando quedaban solas fuera de ensayos fuera de funciones, se
manoseaban, y una que quizás se llamara como la virgen jugaba sobre el cuerpo
de la otra, que también quizás se llamara igual que todas las virgencitas,
devolvía en contorsiones, se acariciaban, se manipulaban las equilibristas más
importantes del circo.
Wednesday, May 28, 2014
Altas rima bajas.
Si la mujer barbuda se le fue con
su perico del caribe parlanchín y de plumas multicolores, porque se encontró al
hombre de su vida que no le interesó no solamente que tuviera barba y bigote de
varios meses y años, sino tampoco que tuviera pelos en las axilas sin afeitarse
la mujer peluda, allá ella, si el mejor trapecista se enganchó en algún pueblo
una ricachona viuda para que le haga monerías, y el amor en situaciones de
riesgo por los aires la cama o el techo, en saltos mortales trincándola como
quisiera, y lo dejó con la mitad del espectáculo sin banda en banda, con los
que quedaron que además de incompletos por esos días anduvieron de capa caída,
todos los días porque eran sus parientes, si el enano se casó por civil y por
la iglesia además eligiéndolo padrino para que le hiciera el mejor regalo, que
fue una orbis que puso con los otros a la entrada de donde fueron los festejos,
y que además ese enano maldito se afincó en la municipalidad del pueblo donde
la mujer que era puntera política le consiguió un puesto en contaduría
aprovechando que era tenedor de libros, al gordo del patrón no le interesaba
mucho, lo que ellos hacían muchas veces lo sentía como que era lo que el
hubiera hecho en la vida de mierda que es viajando todo el tiempo, que la casa
sean las piezas de hotel o de los camiones propios, que las cocinas sean
siempre improvisados calentadores o braseros, que la gente los mire todo el
tiempo son cosas lindas hasta loor ahí nomás, así que las partidas no lo
asombraban, lo que no quería decir que no las lamentara, y que por un tiempo a
él mismo todas esas ausencias le significaran que anduviera cabizbajo, planeando
todo el espectáculo con lo que tuviera, o con lo que le quedaba, además de ir
haciendo las reprogramaciones porque la gente de los pueblos por ahí gastaba
más en un baile con orquesta adonde tiraban toda la plata en pilchas, que en
las entradas para diversiones de los chicos, al gordo del patrón no le
interesaban mucho esas salidas, porque él conocía bien todos esos movimientos
con su abuelo que había recibido la empresita también de su abuelo, por cada
uno que se iba había uno que venía a pedir trabajo, unos salía y otro entraba
todo el tiempo, uno queriendo quedarse en el pueblo otro queriendo huir del
pueblo o de alguien del pueblo, el problema con los que llegaban era que los
que venían eran más para trabajos entre bambalinas que para los trabajos de
artistas en las pistas, carpinteros herreros, hasta oficinistas con historias
propias de cuernos, de haber estado en la cárcel, que querían olvidar, y así
sus mayores dolores de cabeza los tenía porque cada vez tenía más gente para
instalar o levantar esos campamentos de carpas trailer y jaulas, o recoger las
redes de los trapecistas en los saltos mortales, y menos gente que se ocuparan
de los números con los monos que pedaleaban y se pegaban cada porrazo que
hacían que los pusiera en funciones de por medio, manos los sábados y domingos
cuando entraban dos de la tres funciones.
Tuesday, May 27, 2014
José rima José.
Cuando están en celos los monos perezosos después de andar detrás de las
hembras viendo si pillan alguna descuidada, se recuestan en la primera sombra
que encuentran en la jaula grande, y ni pochoclos ni amenazas con los látigos
que hacen los chasquidos de los domadores para ver si los avispan para que entretengan
a la gente, pueden con sus fiacas a la hora de las siestas cuando el calor los
aletarga, menos uno, que es del que se ríen como si se dieran cuenta que no es
como ellos, que pasea bien despierto y distraído, con las manos atrás como si
estuviera cavilando, distraído o chupándose los dedos, aburrido, ahí quedan todos
los demás sin mezclarse con ellas en épocas de cuarentenas, por unas horas con
los ojos semi cerrados tirándose pedos y largando carcajadas y agarrándose las
panzas cada vez que el perico, que no es perezoso y mueve el pico corvo y la
lengua con una precisión increíble, larga varias veces el puto que los payasos
de tanto repetirle le han enseñado a gritarle al mono solitario y triste, que
no lo casca porque se tiene que dar cuenta que repite otras cosas como nombres
de personas colores o lo que fuera de palabras que largaran frente a él los que
andan cerca, por eso es que el malabarista le llegó con las quejas al gordo del
dueño diciendo que en realidad no lo cargan al monos sino que se lo están
diciendo a él por elevación y que si él no hace nada él no le asegura que no lo
vaya a hacer él mismo por su cuenta porque encima que se rían de él se ríen de
sus animales, y después de todo si uno es maricón qué, le dijo ese artista harto
que se llamaba José que se fue con el otro José la misma noche del quilombo,
mientras el pavo real haciendo monerías en la pista, acicateado por los
payasos, desplegaba para asombro de muchos el abanico multicolor de su cola
maravillosa, como el abanico de una dama distinguida le dijo José a José
mirando desde lejos.
Monday, May 26, 2014
José rima José.
Al final a él no
le importó nada cuando abandonó la tablas del circo harto de oír siempre los
mismos comentarios de los que venían en las tardes a verlos ensayar los cuadros
que formaban con sus hermanos, de los propios compañeros, del gordo del patrón que escondía algunas cositas parecidas, esos cuadros delos cuales los más arriesgado eran el de la
pirámide, donde él, menudito como era, terminaba en la cúspide de una montaña
humana después de hacer escalón en tres o cuatro hombros antes de pararse como
a tres metros de altura, de la que después de saludar, se tiraba en doble o
triple mortal como viniera para caer parado y volver a saludar al público que
se enfervorizaba, como los de pararse de un silla sostenida por otros sostenido y suspendido en el aires, al final no le importó pero siempre detrás y en forma de
murmullo escuchaba eso, de que hay que ver las habilidades del puto, que el puto
así que el puto asá, y le dolía que nadie lo defendiera no por lo de puto, lo
que a él tampoco le importaba mucho, porque sus hermanos y compañeros sabían
de sus gustos aunque también lo cargaban, sino por la actitud de mierda de los suyos por no detener la
burla y los comentarios, de esos que por detrás le decían mariquita maricón te
agarro en un rincón y otras groserías que le decían a él, que se tiene que
haber llamado José, como el padre del maestro, como se llamaban todos los José
conocidos y desconocido, como se llamaba José el flaco con el que se fue y por lo dejó
trinando al dueño del circo que era con quien hablaban todos los que venían a cobrar alguna cuenta y peleaban cuando les daban vueltas, quiero hablar con el dueño del circo no con los monos.
Sunday, May 25, 2014
José rima María.
De un día para otro ella
desapareció del pueblo como si se hubiera convertido en arena que viaja con los
vientos, como si se hubiera convertido en el polvillo de los jacarandá de
flores azules violetas y frutos como castañuelas que también viajan con los
vientos y, declararon los mala leche donde los quisieron escuchar, que ella se
fue con el enano del circo que, casualmente, desapareció la misma tarde de la
misma manera, como si se lo hubiera tragado la tierra, el único artista que
actuaba en la función de punta a punta, así que el chancho del patrón estaba
que echaba putas, y repetía, una y otra vez, como si se lo hubiera tragado la
tierra, enano de mierda, pero más que él mismo lamentaba el gordo era al payaso
de todos los entretiempos, al ayudante de domador al que el león viejo
desdentado rugía como si él lo hubiera azotado varias veces y le hubiera
enseñado la maña, al contorsionista, al trapecista gracioso que caía al vacío
unos segundo antes que sacaran las redes para el salto mortal de las estrellas,
al domador de los ponis, al petiso trompetista en los tiempos de la orquesta
propia, al único de todos lo que andaban con él que le sacaba las castañas del
fuego cada vez que algunos de sus compañero se enfermaba o se ponía triste, que
no era nada raro en sus vidas de errabundo, el que había escapado con ella, que
bien podría haberse llamado María, como la virgen, como las miles de María que
cada tarde durante veinte días venían a alguna de las funciones, como él se
podría haber llamado José, como el marido de María, como los José que habrás
pasado por el circo, en las plateas o en gallinero, en las pista o en la pista,
cuando los reflectores dibujaban un cono del haz de luz que bajaba como del
cielo, él se tiene que haber llamado José, mártir, como para descerrajarse un
tiro en el centro de la cabeza es sábado, al marido despechado, el cornudo, que
podría haberlo hecho un fin de semana, para no embromarles las tres funciones
de ese día, las tres funciones de los domingos, porque con el funeral parecía
que estuvieron todos de luto.
Saturday, May 24, 2014
María rima José.
Había que estar metido para no tener palabras
frente a ella, había que ser bien pelotudo para mirarla nomás, los pocos días
del único mes de cada año que ellos andaban por acá, unos momentos entre las
once de la mañana y las tres de la tarde, había que ser muy pelotudo para
pararse en el mismo lugar y esperar todas las putas veces su mirada, la mirada
cándida de ella que llegaba infaltable, ella que también lo miraba, había que
estar muy metido ser muy inocente un otario,
no emitir un sonido sabiendo que hay sonrojos, un sonrojo, sentir las mejillas
quemando, había que ser un inocentón para que eso no diera lugar ni siquiera
para una paja como las que se hacían los changos en las siestas escondidos
detrás de los matorrales y los cañaverales jugando juegos de putos, era
atormentarse con ella, mientras estaba, descansando o ensayando en el baldío
donde ponían la carpa, cuando se iba, hasta el próximo año, podría haberse
llamado así, como la virgencita que obraría el milagro para que el se volviera
a encontrar con su amor, con su primer amor con su único amor, tendría que
haberse llamado así, así ya hace rato que hubiera estado ubicándola, la tal sí,
así, esa que se llamaba como la misma virgen, una rubilinga, flacucha, menudita
y preciosa, de la familia de malabaristas contorsionistas del circo tal que se
daba una vuelta por el ingenio cada año, al menos los últimos tres años, cuando
él cumplió los quince, cuando se enamoró de ella, que tiene que haber andado
también por esa edad, justo en esos días del año, un poco antes de la primavera
donde se andaba a los estornudos sin saber si por las alergias o las gripes, portando
alguna fiebres ligeras o unas carrasperas, simplemente, como decía la canción
de Favio que corría en un disco en el tocadiscos con dos parlantes que tenía el
viejo el dueño y ponía esos temas en los momentos de descanso, se tendría que
haber llamado así, como se llaman las mayorías de las mujeres que andan por las
calles, menos ella que era una de las artistas más espectaculares en el círculo
grande la de arena donde además de ella, los otros artistas hacían suspirar a
los que estuvieran mirando, y exclamar, porque los niños pequeños y mayores
suspiraban largo cuando alguno se mandaba con rutinas antojadizas y peligrosas,
inhalaban de golpe, soltaban de a poco, cuando ella terminaba convertida en una
madeja humana en la que resultaba muy difícil distinguir los pies, las piernas,
la cabeza, las manos, los brazos, que sobre el final de sus cuadros, porque terminaba
en una bola de carne y de huesos elásticos, que dejaba los ojos desorbitados
del público asombrado, se tiene que haber llamado así, como habrá pensado ella,
por su cuenta, que él se estaría llamando José, el último año que estuvo el
circo por el pueblo, justo cuando dejaron de verse para siempre.
Friday, May 23, 2014
Inocencias rima pérdidas.
Hubo un día una mañana tal vez de
rabonas en la escuela haciendo una más de las infinitas travesuras a padres
despistados, los niños se dieron cuenta que los malabaristas eran también
encantadores de serpientes, hipnotizadores de dos boas inmensas y desdentadas
que en unas jaulas especiales viajaban con el circo en esos días, y que cuando
alguien le ponía una imitación del sonido de flautas especiales en un winco
destartalado que se conectaba a la red precaria que autorizaba la municipalidad
cuando daba el permiso, estas anacondas se ponían verticales al piso y movían
sus cabezas, como si siguieran esos atisbos de música hindú que le mandaban por
señales sonoras y rítmicas que salían de
la púa recorriendo intersticios en platos de pasta de vinilo, supieron los
niños por boca de ellos, de los propios artistas, conversando en las tardes de
descanso con los vecinos a través de las vallas que rodeaban las carpas y los
trailer, que en los intervalos con los payasos haciendo monerías, algunos de
ellos cambiaban sus trajes de fantasías para cambiar también de personajes y
cambiar de espectáculo, especialmente, de espectáculos, porque eso es lo que
daba en definitiva, los medios para que el circo se mantenga, menos empleados
más entradas, hubo un día una mañana tal vez de rabonas en la escuela, que los
niños cayeron en las cuentas que esos ídolos intocables musculosos y osados
volando en las alturas a riesgos de sus muertes sin redes, se calzaban unos
turbantes y unas bombachas de seda multicolores más los torsos descubiertos, y
hacían maravillas como esas boas perezosas, cimbrados con bailarinas en danzas
con soportes de bailes, de odaliscas que seguramente entretenían a los hombres
más grandes que acompañaban a sus hijos, pero supieron también una mañana tal
vez de rabonas, que en los intervalos de los payasos tropezando y cayéndose de
culo y levantándose de nuevo, algunos de los mismos maravillosos trapecistas se
colocaban sus disfraces de domadores con botas de caña alta pantalones pinzados
blancos y chaquetas verdes o rojas con las que parecían valientes lores
ingleses con los leones o duchos entrenadores de petizos que mientras daban
vueltas en círculos en la pista central, galopaban bailando también al ritmo de
la música que se escuchaba por los altoparlantes, descubrieron los niños también,
que ya no estaban los músicos, ni los dos o tres anunciadores de otras épocas
más gloriosas, y que al final de cuentas, que los malabaristas, algunos de
ellos, una parte de esa familia del espectáculo todo el tiempo, algún día
también hicieron los payasos, esos mismos que se reían todo el tiempo hasta que
daban algún discurso, por el que se entristecían y entristecían hasta las
lágrimas a todos los que estuvieran, que lloviera o tronara en sus vidas
personales, tenían que salir a las pistas mientras los otros cuadros se
preparaban, así fueron los niños perdido sus entusiasmos, pero los circos
siguieron llegando, otros niños los esperaban ilusionados.
Thursday, May 22, 2014
Malabarismos rima tristezas.
El olor a bosta de los camellos
confundidos lejos de los desiertos y de los soles propios, lejos de los oasis y
de los beduinos que los conocen y los miman, el hedor de los leones encerrados
en sus jaulas sin acicalados ni peinados, sus gruñidos todo el tiempo de machos
nomás que eran y como avisando a las hembras que anduvieran rondando cerca que
todavía les daban los años para el celo, porque eran animales viejos y
distraídos y cada año perdían más los movimientos igual que los dientes, además
de los retumbos que salían de sus gargantas, el olor fuerte que desprendiéndose
de sus cuerpos enormes y de sus ojetes
estrechos en las tardes de noviembre impregnaban en aires y viajaban con los
vientos, y también el aliento de sus bocas inmensas, y cada rugido mustio que
pegaban, confirmaban por anticipado a los niños que, una vez más, como todos
los años para la misma época, el circo recalaba en el ingenio, y que en un par
de días después de levantadas las copas de las carpas, que en ocasiones les
daban un trabajo bárbaro a los que jalaban para levantarlas, enanos, payasos,
domadores, malabaristas, o lo que fueran los artistas, que por esos únicos días
y un par de días antes de marcharse hacían laburos de obreros, porque las
brisas de finales de la primavera les levantaban las sogas y las lonas, sabían
bien que en unos días se darían los desfiles por la avenida libertad donde ahí
sí, los artistas se tiraban todas sus pilchas mejores, pantalones y camisas y
mallas, de géneros brillosos adornados con lentejuelas pequeñas de todos los
colores, zapatos blancos y de galas, con las únicas excepciones del dueño del
circo y los payasos por motivos extremos, el primero mejor vestido con su frac
despampanante porque era el dueño y entonces las más lindas desfilaban todo el
día entrando y saliendo del mejor trailer de la caravana, y los segundos con
pilchas rotosas de todos los colores en parches porque para eso estaban, para
que sus correteadas cayeran en gracias de la gente que aplaudía e intentaba
tocarlos, cosas que ellos esquivaban con gracia también, para que los animales
no se encabritaran, y así esperaban el paso de las estrellas, que para ellos
eran los malabaristas, un grupo como de media docena de personas incluidas dos
enanos que ellos sabían colgarían de los trapecios, expuestos en saltos
mortales sin redes, cuando fueran las funciones, esas funciones que les
significaban a los niños dejar las tristezas en las entradas.
Wednesday, May 21, 2014
Sueños rima mamas.
Con los de carne y hueso se
acordaba de todo con los otros no se acordaba de nada, el cerebro le funcionaba
una veces y otras veces ni le funcionaba de tan descerebrado que quedaba hasta
que despertaba en algún corral o el catre de un comedido, con el tiempo el mozo
fue aprendiendo que en las horas de servicio lo mejor era andar con la cabeza
despejada, que de eso había que acordarse y de todo, porque después de los
procedimientos venían las actas manuscritas de los hechos y los jefes y los
jueces de paz jodían con todos los detalles, que hay que acordarse de todo porque
con la taba que se jugaba cada vez que había que arrear con borrachos y
cuatreros y meretrices y bataclanas, cada vez que había que intervenir en esos
entreveros donde los bandidos eran más que los policías, los malos más que los
buenos, era mejor no andar chupando ni un poquito para vivir más veces de todas
las que quedaban medio muertos, porque los maulas se ponían como locos y ahí
nomás desenvainaban los facones, o los trabucos de entremedio de los ponchos, y
le abrían el pecho a cualquiera de las autoridades peleando como bestias cuando
las están faenando y por ahí no quedaban vivitos y coleando como para contarlo,
por eso cada vez que empezaba con las aventuras se acordaba de todos los
detalles que los sumariantes agradecían porque no tenían que inventar nada y
entonces no tenían líos ni con las autoridades ni con los otros, de uno por uno
de los momentos en los cruces de palos, trompadas y empujones, que algunas
veces terminaban con la vida de alguno, y así despejado evitaba que fuera la
suya, por lo menos en las horas de servicio, porque en los francos era otra
cosa, y las peleas también eran otra cosa no solamente con los bandoleros sino
también contra todos los fantasmas y la almitas que aparecían con motivo de
esas libaciones de aguardiente que duraban horas enteras y a veces hasta días, con
los paisanos amigos en las pulperías de los amigos, donde no faltaban enemigos
o amigos desconociéndose en las alucinaciones de las mamadas, en un halo por
donde pasaban también el familiar de los ingenios cercanos, el duendecito de
los montes, o la salamandra que era como un dragón grande soplando fuego por la
boca, que se le aparecía a los trabajadores de las minas también cercanas que,
a diferencia de los bandidos, se trenzaban sin derramamientos de sangre ni
amputaciones de miembros que amenazaran la propia existencia, aunque de estos
entreveros no se acordaba de nada, solo que se encontraba con el mismo diablo y
se moría varias veces más veces de las que vivía, porque tanto se chupaba que
se le borraban los recuerdos.
Tuesday, May 20, 2014
Leyes rima obediencia.
Las leyes eran las instrucciones
que le daban directamente de palabra el comisario y el sub comisario cuando
bajaba a la ciudad dos veces al mes, el patroncito del que era entenado, y los
patroncitos que el patroncito le indicaba con el dedo enseñándole quien era
decente y quien era la chusma en el pueblo que lo único que tenía para hacer
era obedecer sin preguntar por qué lo que se le fuera diciendo siendo lo más
importante no meterse con las cosas que son propiedad ajena, tierras y trastos,
gallinas y otros animales de la granja, de los frutos de la huerta ni siquiera
de los frutales, obedecer sin decir palabras aunque se estuviera en desacuerdo,
las reglas que tenían que cumplir todos eran los imperativos de unos y los cumplimiento
en silencio de los otros, todas esas pero más que todas las arengas que recibía
cuando él bajaba a la ciudad dos veces al mes, allá donde el volvía a sus
rangos originales de sargento mayor sumariante, porque el de comisario en la
viña era una adscripción que les era de comodidad para ellos que por no andar
viajando lo hacían viajar a él, que eran muchas veces porque la vuelta le
robaba como seis días si no llovía, porque sino si llovía tenía que hacer posta
hasta que bajaba el anegamiento de las huellas que usaban como caminos, esas
eran las leyes, unas pocas instrucciones y recomendaciones de seguir sin
cuestionar las opiniones de la gente decente del pueblo, que era la gente de
buenas costumbres y acomodada que algunas veces tenía bajezas peores que los
miserables que no pueden defenderse por su cuenta porque los mismos curas a los
que van o llaman cuando están condenados, le dan la razón a los otros también
porque los curas también forman parte de las clases acomodadas, entonces eran
esas las instrucciones, las reglamentaciones que había que cumplir y hacer
cumplir, y no había que dar explicando mucho a los sotretas que andaban
jodiendo con las cosas ajenas, majaderos que merecían estar encerrados para que
les enseñasen a lonjazos a ganarse el pan por cuenta propia, vociferaba el
gallego dueño del almacén grande del hogar feliz que había salido damnificado
unas veces anteriores de los desmanes de los malandras que no se escarmentaban,
que hacían justicia por cuenta propia abriéndose medio a medio ellos mismos si
los dejaban cuando se chupaban con grapa y aguardiente, pero hasta eso
cuatreando, como hacían para otros patroncitos que los mandaban, no había que
dar muchas explicaciones, no había mamotretos con reglas escritas ni siquiera
digestos maltrechos, solamente unas láminas con las listas de los delitos más
comunes y las penas y los castigos, más el libro de entradas y salidas y unas
hojas sueltas para las actas y los memorando al juez de paz que estaba en el
vecindario.
Monday, May 19, 2014
Ley rima orden.
Los cuatreros y los infelices
asolaban la viña cuando anochecía y algunos recalaban con las primeras
penumbras en las pulperías y en los ranchos donde las meretrices cambiaban
favores de mimosas por unos patacones, apenas se encendían las teas callejeras
entre las ocho y doce de la noche cuando se apagaban, mientras otros cuatreros
y otros infelices armaban revuelos en dos o tres lugares diferentes abriendo
los corrales y disparando con lo que encontraban adentro, desde mulas a
chanchos, como si fuera a propósito, conociendo que las fuerzas policiales no
eran suficientes para tantos entreveros y mamarrachos, y mucho menos
suficientes eran los cuartuchos para alojarlos entre rejas, y ni que hablar, si
con los revoltosos, borrachines, melindrosos y ladrones, se detenían regordetas
bataclanas que además de barulleras aprovechaban esos amontonamientos para
ofrecerse en los rincones por unos pesos más, cuatreros y mujeres dispendiosas
que él conocía al dedillo, a los unos porque en los francos se entreveraba con
ellos en cuantos despelotes hubiera en las riñas o las toreadas y a las otras
porque era hombre de pagar bien por favores especiales que las otras le hacían
de puras calentonas y hambrientas, Liborionauta conocía el desorden de adentro
y unas cuantas disposiciones escritas en un papel amarillento del orden que su
padre de crianza le había enseñado había que tener para vivir decentemente, un patrón de estancia adinerado y generoso, que lo sacó del
patronato después de los diecisiete, que nunca entendió muy bien lo que quería decir vivir decente que suponía que era como como vivía el patroncito que hacía lo mismo que cualquier con la diferencia que nadie podía reprenderlo, terminaba sus relatos en tercera persona
mi longevo abuelo, como hablando solo y dormitando, mientras yo libaba los higos
maduros en esas primaveras tempranas, él en su mecedora de mimbre y yo en mi
eterna reposera, las butacas de los viajes que hicimos por entonces más por sus
galaxias que por las mías.
Sunday, May 18, 2014
Tea rima tiento.
Cuando veía que me acomodaba en
la vieja y desmantelada reposera de mimbre al costado de la añosa higuera de su
patio viejo con aljibe y todo, las palabras brotaban masculladas y monótonas,
amontonándose en sus labios finos y resecos, que aparecían como un tajo tosco
en su cara avejentada debajo de una hilera muy bien marcada de los pelitos de
sus bigotes recortados al milímetro, vestigios entrados en desgracias de sus
gracias de otras épocas, retoñaban las palabras como si con cada una de ella
reflotaran los momentos anteriores, antes mucho antes que entrara al túnel del
olvido, pero así, sin escándalos ni voces de alterados, comenzaba con sus
relatos, como el de la tarde cuando contó que él fue comisario en la viña
moderna que contaba con alumbrado callejero de tea, un poblado grande con una
aparcería importante de corrales de mulas en postas por donde unos pocos años
antes habían pasado caudillos como Güemes peleándoles a los godos en las
montoneras, y se remontaba a sus galaxias el hombre sin futuro, tranquilo en su
presente sin mañanas posibles en su propio magma, después de haber andado tanto
tiempo en esta, el hombre apaciguado con su pasado aunque no reconciliado,
aclaraba con su tiento como siempre, porque se habrá equivocado como
cualquiera, pero que de eso se hacía totalmente cargo, se acomodaba en su
hamaca dormitando en esos sueños de otros tiempos que para él, habrán sido
mejores.
Saturday, May 17, 2014
Viejo rima nuevo.
Una tarde de todas las tardes que
compartimos, una tarde de egocéntrica glotonería con brevas blanquecinas y
pulpas abundantes y fibrosas de esos higos que nunca más olvidé ni probé nunca
más en mi vida, embadurnándome los dedos y las uñas para penetrarlos con mis
manos mientras me babeaba imaginando ese sabor dulce y agrio de comerlo con
cáscara y todo, dando vueltas en mi bocaza, penetrarlos con mis manos y
prepararlos para el bocado con la dedicación de un cirujano con la más delicada
de sus operaciones que en mi caso en esas jornadas con él eran pura gula, una
tarde de esa tardes gloriosas me dijo que lo peor de envejecer, es acomodarse a
los cambios que van apareciendo en el cuerpo, cuando nos damos cuenta que el
cuerpo va cambiando para mal más que para bien, cuando los dientes comienzan a
caerse uno tras otro, cuando crujen las articulaciones como si se estuvieran
quejando de los despropósitos de los esfuerzos propios, cuando la sangre no
alcanza para todas la extremidades del cuerpo y las arrugas saturan la cara de
rayas rayitas y rayotas en todas direcciones, pero también me dijo que lo peor
de todo, lo más horrible, más horrible que todas esas cosas juntas, es el
olvido, de los demás, eso que hace que el viejo se vuelva invisible, y que a
eso nadie tiene interés en disimularlo, como me dijo, que disimulaba su traje zarrapastroso,
que si no fuera por lo ajado que estaba lo que le delataba los años, y por las
formas redondeadas de sus solapas, las hombreras sobresalientes, los botones
cosidos por sastres para toda la vida, y el chaleco de la misma tela, pasaba de
nuevo, porque desde que se lo compró, dijo, el lo cuidaba mucho le pasaba
cuidadosamente el cepillo y le bordaba los agujeros que dejaban las polillas,
su traje negro que nunca se sacaba y que estuvo y dejó de estar de moda muchas,
pero muchas veces, hasta que él se murió.
Friday, May 16, 2014
Buenos rima malos.
Me dijo que no se acordaba muy
bien pero que tiene que haber andado por los setenta de lo que hacía mucho
tiempo, que de un día para otro se cansó de ver que lo que a él parecía a los
otros no les parecía y que lo que él disfrutaba no disfrutaban los otros, me
dijo que a lo que uno le parece es lo que lo mantiene con vida que eso es los
que se disfruta, y que hacer o decir lo que les parece a los otros es morir un
poco y de a poco y que eso mientras se tenga un hilo de vida es lo que no se
disfruta, y que entonces si uno anda con los otros es mejor andar con los que
tienen pareceres parecidos a los propios, y no con los otros porque apabullan
con sus mezquindades y maldades más esos otros que él eran muy pocos, porque me
dijo también que nunca fue un tipo de muchos amigos, que esos otros eran unos
pocos, pero los suficientes como para confirmar lo que él dice, que las mujeres
cotorrean todo el tiempo y que los varones son todos unos hipócritas y
majaderos, y que no son ni buenos ni malos, más es una cuestión de pareceres, y
que llega un momento en la vida, que si uno tiene más de esos momentos que no
disfruta de los momentos que disfruta es mejor quedarse solo, porque con esos
se envejece más rápido de lo que es ir envejeciendo con el propio paso del
tiempo y que entonces, él eligió vivir un poco más de tiempo, aunque se le
caigan los párpados y no pedalee más de diez cuadras sin un descanso.
Thursday, May 15, 2014
Beta rima psi.
Había un tema que iba y volvía en
las historias de Liborionauta, aunque todas las veces bajo la forma de
complicadas tramas delictivas cruentas, de asesinatos o cuatrerismos pesados,
cargadas de suspensos y finales confusos y además inconclusos que dejaban
abiertos los laberintos de la imaginación de quien escuchaba que en ese caso
era yo solo, y ese tema era que en sus historias le gustaba hacer aparecer a
las conspiraciones y a los propios conspiradores como socios en las gracia más
que como socios en las desgracias, él insistía con esos costados de las
historias donde se detenía a describir contubernios, de patroncitos de
estancias con frailes comedidos que llegaban a las fincas a administrar los
sacramentos al por mayor incluidas las extremaunciones cuando los
fallecimientos coincidían con las semanas o los días que estos peregrinos se
quedaban asistiendo a sus ovejas, comerciantes con prostitutas envenenadas por
la sífilis muriéndose en hospitales públicos con salas antisépticas, él
insistía con perderse esos tiempos inmensos en esas descripciones por el lado
de la conveniencia de los que pergeñaban los acuerdos más que por el lado de
los medulosos razonamientos que también supongo se requerirían, para describir
la parte que él, descontando su experiencia de muchos años de comisario en el
mismísimo chicoana, con seguridad conocía, la de los trámites lentos y por
entonces efectivos de contar las asociaciones en las desgracias, que es lo más
común, a todo esto, mientras yo le sacaba todos los provechos a mi negocio, que
era empanzurrarme con esos higos hinchados y carnosos que partía con las uñas
de mis dedos gordos y que por mitades me desbordaban la boca y otras
sensaciones en esa mezcla de acritud y dulce que se desprende de ese símil de
la carne roja y blanca, jugos que pican en la lengua mientras se degustan,
supongo, los mejores manjares, además de tirar una líneas en unas hojas sucias
con un lápiz pegajoso por los mismos motivos de la mugre de comer mientras
charlaba, donde pretendía que registraba todo lo que él me decía, a todos esto,
mientras él, habrá tenido su propio negocio, porque era como que se encendía
recordando, como si cobrara bríos y energía, Liborionauta, allá, por esos días
donde nuestras constelaciones se encontraron en la que yo viajaba que era la de
beta, la de él o en la que él viajaba que entonces era de la psi.
Wednesday, May 14, 2014
Alfa rima omega.
No tengo idea si a mi longevo
abuelo le caía muy bien que yo fuera dos o tres veces por semana, tipo entre
las diez y las once de la mañana, y me quedara con él alrededor de una hora, no
tengo idea porque en mis torpezas de entonces que eran muchas menos que las
torpezas de ahora, no se me ocurrió preguntarle, lo que podría haber hecho a
cambio de seguir al pie de la letra un pedido de mi madre que era su hija que
en realidad tibiamente me lo sugirió como diciendo que la daba tranquilidad si
alguien lo veía en estos intervalos, porque más viejo más solitario se volvía,
confirmando lo que siempre se escuchaba en la familia que dijo, escuchar los
dramas de la gente lo vuelve a uno más viejo, así que obviamente que optando
por ser menos viejo y resistiéndole al paso inexorable de los años él se
aislaba cada vez más, no tengo idea si a ese viejo de pocas palabras y casi
cien años, le venían bien mis visitas que, después de probar un par de frutos
carnosos y azucarados de la higuera de la casona donde vivía y de escuchar
también dos o tres de historias de sus épocas de policía y de comisario de
pueblo, historias grises de tipos grises y difusos en todos los casos escapados
de patronatos y delincuentes rurales, se hicieron habituales, no tengo idea si
a mi longevo abuelo, Liborionauta le caía muy bien que yo fuera, lo que sí se
es que él, ahí nomás, en alguna de las primeras visitas, le encontró algún
filón a mis visitas, y en un momento, esperaba que llegara cada mañana cada uno
de los días de la semana cuando iba, como si en algún punto de su constelación,
o de la mía, se hubiera estado dando una eclipse entre alfa y omega.
Tuesday, May 13, 2014
Juramento rima emolumento.
Como si todos tuvieran los mismos
gustos estos hijos de puta organizando picaditos los fines de semana como si
fueran que son todos amigos, cuando pasa el tiempo y los siguen teniendo
adentro por averiguación de antecedentes según lo que ellos dicen y los llevan
todas las noches a unos cuartuchos de
mierda para preguntarles cosas que se entienden a medias o que no se
entienden directamente, para hacerles preguntas que no tienen respuestas o para
tirar una seguidilla de respuestas que respondan a las preguntas que ellos
hacen que es lo que quieren escuchar, porque ellos preguntan repartiendo piñas
o codazos y después se hacen los pelotudos y se hacen los comedidos preguntando
que si tienen mensajes para los parientes, y le meten con eso de andar
organizando picaditos, cuando andan usando la picanita a las noches para
hacerlos mierda, intratables los tipos que no terminan de entenderle que si le
reclaman de cómo era él en el hospital, les va a seguir diciendo lo mismo, que
el no le tenía ni le tiene miedo a nadie, a los pobres él o los compañeros les
compraban los medicamentos, cuando no les compraban esos hijos de puta de la
empresa, que en el juramento de los médicos lo primero que hay es el compromiso
de velar por la salud de cualquiera que no hay diferencias, alto, bajo, rico o
pobre, y si cuidar de la salud es pedir la compra de medicamentos que eso es lo
que hacía, él lo volvería a hacer o lo seguiría haciendo, y que no le
importaban los gastos si los coyas son personal de la empresa, y que la plata
aunque de vueltas y más vueltas sale de su propio salario, de su emolumento.
Monday, May 12, 2014
Amistades rima enemistades.
Por cada diez nuevos amigos que
hace con los cosecheros le sale un enemigo en la empresa, algún empleaducho de la
contaduría, el carancho que es el jefe de personal que además es el jefe de las
compras, alguno de los chupamedias que trabajan en tesorería, que llevan y
traen puteríos que anotan en sus partidas dobles, como si la salud de los coyas
infelices formaran parte de la contabilidad de la parida doble de mierda,
tendrían que pasar por el hospital para ver las insolaciones, los vómitos por
intoxicaciones de andar tomando de aguas servidas, aunque los directivos de la
empresa le hayan dicho a los del ministerio que hicieron una inspección que
están haciendo un nuevo barrio con todos los servicios, aunque ellos mismo
andan divulgando por todos lados que los zafreros destrozan las casa y venden
todos los artefactos, que no están acostumbrados a vivir como la gente, por
cada diez amigos que hace con ellos que son de familias grandes y entonces uno
se encariña y se encariñan todos, hay un enemigo de camisa de hilo almidonada
mangas cortas e impecable que registran en los libros de contabilidad de la
empresa, ellos llevan el cuento que no se puede tener un carancho así en el
hospital, que si quiere ser generoso que haga generosidad con su bolsillo no
con la plata de la empresa, que los amigos son los que parecen enemigos y que
tenga cuidado con esos porque se tiran a ser amigos y al final después
traicionan como enemigos.
Sunday, May 11, 2014
Ordenes rima consignas
La instrucción más clara que tuvo
el mayor de las arenas cuando llegó ese lunes a la madrugada al ingenio, era la
de desmantelar los cuatro o cinco bailes de carnaval, que como el de boca que
hasta ese momento había en el pueblo, eran los más concurridos, para enderezar
a estos paganos apóstatas con los que se cruzó en el camino de entrada, unos
para sus casas otros para sus casas, pedaleando y zigzagueando en bicicletas,
en unos casos por el sueño en otros caso por la borrachera, pecadores o qué
serán, que entran en la cuaresma y si se los deja llegan hasta semana santa
adorando al momo, cuando deberían estar con recogimientos agradecer que tienen
fuentes de trabajo que mantienen los dueños del ingenio y ellos que salen en
pedo y entran a los turnos así como salen de los bailes, babeando y
tambaleándose, esa estuvo entre las primeras instrucciones pero no de las más
graves, porque trajo en los bolsillos de sus pantalones de fajina, una lista de
la diez personas más importantes que tenía que detener por averiguación de
antecedentes.
Saturday, May 10, 2014
Cara rima ceca.
Las dos caras de la moneda se
juegan todo o nada en este campeonato, la vida o la muerte, el negro o el blanco, la
cara o la ceca, después del último partido la copa del mundo quedó cerca del
alcance de la mano de los muchachos del equipo de la aldea que no serán lo
mejor pero que han logrado sacarle la cara de tristes de los barras, el matador
muy especialmente, ese flaco que no hace mucho en la cancha pero que está
parado justo en el lugar en el momento justo, para meterle un zapatazo y hacer
que la red se combe hacia afuera al punto de estiramiento, como la panza de una
mamá cerca de andar pariendo de esas que estos hijos de puta a veces a agarran
y las pasean por todo el penal haciéndolas que hagan las cochinadas que les
piden, de estos hijo de puta que también tienen dos caras, como las monedas con
su cara y su ceca, de ese partido que ahogó los ruidos de todos los días de
esta ciudad de mierda, ese zumbido de autos de gente hablando a los gritos de
bocinazos de puteadas, que son para ellos sus conexiones con lo que está afuera
que ninguno conoce, las dos caras de ese campeonatos las dos caras de ese
partido y las dos caras de ese equipo que el mismo día liberó los otros ruidos,
esos que vienen de la cancha, lo que indica que la cancha de los millonarios
está cerca, que todos son ruidos de una masa humana que tiene que ser grande,
una bestia que suspira sopla canta como si fuera un monstruo incómodo por lo
que seguramente está mirando, ellos dicen que son los que tienen la razón, que
la sinarquía internacional quiere meterse con los ladinos de todo el
continente, cara o ceca los ladinos de adentro también tienen la razón con eso
de la explotación del hombre por el hombre, le comenta el carancho al otro
carancho que justo coincidieron el mismo día de cambio de ruidos, cuando estos
aprovecharon para llevarse un avión con cincuenta compañeros vaya a saber
adónde.
Friday, May 09, 2014
Cuentas y cuentos.
Cuando llegaba el momento de los
conteos, cuando las cosas pasaban de castaño claro a castaño oscuro, cuando el
enjambre de versiones y comentarios se iba haciendo más grande con los
chusmeríos que corrían por los pasillos de penal, lleno de gente hacinada sucia
maloliente, mezclada con miliquitos pulcros a la fuera que olían a jabón de
lavara ordinario y colonia lavanda, estos sentados en escritorios improvisados
en rincones insólito, tenían sus versiones siempre restando los números que por
ahí se tiraban a medida que pasaban los días, si los cuentos deban cuenta de
una bardeada la noche anterior con quince compañeros ellos contestaban que
fueron diez y repetían las mismas sustracciones como si estuvieran en una clase
de tercer grado con una maestra gorda y mala que los obligaba puntero en mano a
probar hasta que lleguen al resultado, cuando llegaban los momentos peores por
los que ellos se daban cuenta que el horno no estaba para bollos, en los
conteos después de las noches de desvelos fuertes de picanas y confesiones, de
lavados de cerebro que hacían los oficiales que se desaparecían de día y
volvían después de las once de las noches, ellos contaban siempre de más al
revés de los otros que contaban menos, si decían que habían caído veinte
compañeros en palomitas lña noche anterior, ellos hacían circular a propósito
que fueron cuarenta para que eso llegara a sus familiares para que apuraran los
trámites para que los dejaran de privar de su derechos constitucionales, se acordaban
mientras los milicos contaban de menos ellos contaban de más como si se
hubieran puesto de acuerdo para ir haciendo más mentiras las verdades y más
verdades a las mentiras que circulaban por esos días de averiguación de
antecedentes, al carancho doctor iracundo no se le pasaba nada.
Thursday, May 08, 2014
HABLAR RIMA NO HABLAR.
Con el paso de los días se le fue
haciendo carne que le sale más barato hablar que no hablar, un poquito después
de haber decidido mentir o decir la verdad, porque parece que estos militares
de mierda están más perdidos que la propia mierda, y la mentira se termina
convirtiendo en la verdad de tanto entrenamiento que se hace antes de entrar en
las apretadas, que estos hijos de puta las hacen entre las doce de la noche y
las tres de la mañana, que le sale más barato creerse él antes las mentiras que
les va tirando, sobre gente que tiene que buscar, lugares y los principales pecados,
con eso los tipos comienzan a quedarse más tranquilos, qu le sale más barato
mentirse él antes que decirles la verdad, aunque anda corriendo la bolilla que
si se dan cuenta de los tejemanejes, ejecutan, y nadie conoce todos los
detalles, qué significa, porque algunos dicen que muchos compañeros desaparecen
a la noche y no los vuelven a ver más, y a otros los matan y en los diarios
hablan de enfrentamientos.
Wednesday, May 07, 2014
Selectas rima matinés.
Las neurastenias que unos minutos
antes eran su mundo sus mundos, y que ellos pasaban en silencio, entre cielos e
infiernos, lloriqueando por esos cuadros no deseados, sin entender demasiado
sus culpas para desencadenarlos, porque qué más podrían haber hecho que abrir
los ojitos desconcertados por los gritos, las discusiones, los rezongues
pesados del viejo quedaban en la historia, apenas los niños ponían una pata en
los ladrillos de la vereda, todas las arengas las reminiscencias a su vida
pasada y a sus decisiones ejemplares, según sus propias declaraciones,
martirizándolos con que él era bien distinto a sus edades, todo esos, esos
torbellinos de líos de enredos, apenas pisaban esos ladrillos desteñidos y
rotos que a lo largo de unos cincuenta metros pasaba por todo su mundo de
entonces sus mundo otros mundos, distinto a ese otro que siempre venía con
malos augurios, un mundo otro mundo circunscrito en esos días al chorizo que
empezaba en la casa de los Brandan que eran un montón entre los padres y como
diez hermanos algunos ya con sus mujeres, y terminaba en el ante patio del
atrio de la iglesia, una iglesia grande, imponente, que desentonaba con el tamaño
del pueblito porque los dueños del ingenio habían puesto toda la plata para
hacerla, entera, apenas pisaban otras arenas, las renegadas quedaban en la
historia, mientras ellos caminaban derecho al cine teatro del ingenio, el otro
mundo de sus mundos su mundo, ese nuevo universos en el otro extremo del
primero, habitado por los sucesos argentinos y las peripecias de Elvis en
Acapulco, habitado por los fantasmas de ese cantinflas de bigotitos finos,
apenas una línea sobre sus labios superiores y los pantalones a la altura de la
raya del culo, justo hasta esta donde no se viera.
Tuesday, May 06, 2014
Naturales rima artificiales.
Hasta el día en que se lo
llevaron a él, ellos eran un matrimonio normal, y como todos los matrimonios
normales, no era que se contaban los detalles de sus vidas individuales, nadie
anda contando al otro detalle por detalle simplemente se vive y se comparten
momentos, pero en ellos cada uno conocía los secretos comunes, y especialmente,
los secretos de los patrimonios gananciales, en plata y propiedades que ya
habían acumulado bastante por esos días, por eso cuando comenzó a pasar el
tiempo y él no volvía, después de muchas peregrinaciones que hizo por oficinas
y curias, pidiendo a gente y curas influyentes que la ayudaran, primero para
saber del paradero de su marido, y segundo, de cuándo quedaría en libertad
cuándo iban a proceder a devolverle su libertad y sus derechos, anduvo
disponiendo hacer algunas mudanzas, porque después que estuvieron unos días en
Villa Gorriti un chismoso le vino con el cuento que se enteró que al doctor,
que adentro se ha ganado el alias de carancho porque pelea defendiendo a los
más debilitados, lo habían trasladado a Caseros o a Devoto, allá por donde
atiende dios en su escritorio aunque esté en todos lados como divulga la
chusma, y por eso que ella creía que a estos hijos de puta mentirosos de los
militares se les va la mano porque no pueden tener por averiguación de
antecedentes a una persona encarcelada cinco meses o tres años como cuentan
otros que pasan, por eso anduvo con esa idea de comprarse un departamentito en
la capital federal que es donde viven los jueces que cortan el queso en todos
los tramuyos y chamuyos, un bulincito le diría su marido, nada más que ahora no
para fornicar como lo hacían cuando estaba, sino para usarlo como hotel
haciendo los trámites para buscarlo, un sucuchito que terminó en un
departamento de treinta metros cuadrados con un balcón, donde colgó un alambre
y puso un arco y un canario de plástico, que emitía una canto parecido al de un
canario de carne y hueso, todo artificial, todo de juguete, aunque fuera, pero
le recordaban el canario y unos adornos de flores también de plásticos que se
dobla, los amaneceres en el ingenio, allá donde a las mañanas cantan hasta que
se cansan los canarios en serio.
Monday, May 05, 2014
Internados rima internos.
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No le importa que no les importe
lo que le importa, después de todo estos son como los dominicanos del
internado, los que lo tenían a los trotes, a él y a una cincuentena de chicos
tristes como él, con padres pudientes que los dejaban en manos de esos curas,
algunos afables otros putos, unos recatados otros divertidos, que caminaban
arrastrando sus sotanas oscuras en las baldosas lustradas de los pasillos de
los patios del colegio, donde los dejaban de plantones cada vez que se mandaban
una cagada, después de todo estos neurasténicos de los milicos, estos celadores
de mierda, son como esos curas que los sacaban buenos del colegio secundario,
más que acostumbrado está que a nadie le importe lo que a él le importa, como
le importó en el hospital con los remedios para los más pobres, pidiendo lo que
no les importaba a los otros a esos que son ricos porque son pobres los que
andan cerca, a los de la empresa, justamente a esos explotadores de mierda, con
esos remedios que no compran porque se hacen los boludos como si la salud
fueran las cuestiones de clase y los coyas además de trabajar bajo el sol o la
lluvia, tuvieran que andar con fiebres o infecciones a propósito como si fueran
bestias, no le importa que no les importe, que ellos se coman o no se coman,
los estofados humeantes que les acercan para que ellos en cuclillas o sentados
por el suelo se los coman o hagan que como que se lo comen con ellos no hay
jodas, hasta que los llaman para ver eso de los antecedentes, las huellas
digitales y los legajos armados por magistrados siniestros, a esos estofados,
apelmazamientos que creerán que son como los estofados que preparaba la vieja,
los fines de semana cuando les daban libres el viernes a la noche hasta el
domingo a las dos de la tarde, espantosa hora de los domingos, en la que había
que enfrentar nuevamente, la soledad de la semana una soledad con muchos
compañeros como ahora los del penal, de estar amontonados solo amontonados, sin
siquiera tener gustos comunes, porque encima son de cuadros diferentes y los domingos
se pasan discutiendo, de boca de river, los resultados de las fechas con la
información que les traen los que los vigilan porque las tele son caras y ellos
no vienen para ver programas menos los partidos, igual que allá en el colegio,
igual que ese niño que fue, ese mismo niño que olvidaba las admoniciones pero
recordaba las colaciones, las de las mañanas en los olores de la yerba del mate
cocido y los biscochos con grasa las de las tardes con el mate cocido de nuevo,
y los bollos con chicharrones, ese mismo niño que olvida las puteadas y los
odios pero nunca esos olores de la comida que no le sirven en villa Gorriti.
Sunday, May 04, 2014
Sucesos rima argentinos.
Después de ese pantallazo del
jinete resistiendo, al nervio del caballo encabritado, como si fuera que en esa
que esa foto que ni les interesaba, a ellos, porque en las sal convivían con
otros que miraban a la pantalla embelesado, como si fuera en ese instante
eternizado por una filmación, viniera algún mensaje de tipos ausentes, lejanos,
desconocidos, viviendo en pasados congelados, de historias congeladas en algún
momento, por alguien, que ellos ni sabían, al revés de los otros tal vez,
extasiados por lo demás de esos sucesos, por esa historia de una fábrica que se
inauguraba, o la historia del último modelo del Siam estandarte de la industria
nacional, o por esas luchas inentendibles entre militares y civiles allá lejos,
como esa misma pantalla de ellos, saliendo y entrando de convenciones de
cenáculos donde se los veía jurar y después salir corriendo en medio de
revueltas callejeras, como fantasmas corriendo en éteres desconocidos, mientras
la voz en off explicaba para los que quisieran escuchar, en la parte hablada de
esas imágenes, alguna letra armada por jefes escondidos manipulando detrás de
esos escondidos seres de sombras de degradé del blanco y negro de las
filmaciones, mientras ellos, esos púberes calientes sin saberlo persiguiendo a
las niñas también calientes, en las sombras del cine teatro de esas matinés o
selectas que vivieron mucho tiempo, sin caer en la cuenta que en cada uno de
esos sucesos pasados, que podían interesar a alguien en este presente y tal vez
un porvenir desconocido, se intercalaban, las buenas y las malas, noticias de
toda laya, golpes de estado con el cultivo del trigo en las pampas porteñas.
Saturday, May 03, 2014
MATINÉS RIMA SELECTAS.
Un timbre sonando sin pausas, un
sonido que cruzaba la sala de cuatrocientas almas juntadas por el mismo motivo
en esos momentos del domingo de ese domingo de todos los domingos cuando como
si fuera un ritual, ellos se llegaban hasta el cine teatro y eso anunciaba un
comienzo más de todos los comienzos infinitos que tuvieron en esos años, cada
vez a las dos de la tarde cada vez a las cinco de la tarde, cada vez a las
nueve de la noche cuando fueron grandes, un timbre igual a los timbres de las
casas que ellos tocaban en las puertas de las casas, las tardes aburridas de
los sábados para salir corriendo cuando algún rezongón, viejo o vieja,
atendiera el llamado, un timbre igual pero sonando todo el tiempo, esa era la
señal en cada rincón de los pasillos que quedaban entre las butacas de madera y
cuerina cada vez que estaba por empezar una película, un timbre emitiendo un
sonido llegaba hasta el baño o el salón de entrada, donde en unos paneles
inmensos estaban anunciadas todas las películas de la semana, la de los matinés
y los selectas que es donde ellos más caían, ese timbre indicaba el momento de
recogerse porque comenzaba la película, para ellos por esos días el rito
inclaudicable de los domingos, era ese cine teatro donde iban no a ver las
películas sino a todo lo demás que es ir a ver una película, ahí comenzaban sus
éxtasis, en el mismo momento que esas inmensas cortinas de terciopelo de color
violeta comenzaban a correrse lentamente, muy lentamente, con detenciones y
retrocesos, hasta que la imagen del fantasma de ese jinete que aparecía unos
segundo antes del título sucesos argentino, llegara con su caballo al primer plano
donde la bestia terminaba parado en dos patas, noticias, propaganda política, editoriales
sociales, ellos sabían que esos momentos eran para terminar de comprar las
golosinas, los chocolates comprimidos, las manzanas con caramelos, todas esas
cosas para las que alcanzaban con la monedas que les daban, fueron y volvieron
muchas veces, años, y cuando el viejo se puso pesado con el horario de los
matinés porque lo embromaban en sus siestas los niños cambiaron por los
selectas.
Friday, May 02, 2014
Liborio rima liborionauta.
Allá en ese mundo hostil antes de
serlo, de ordenes de gritos altisonantes de imprecaciones, de cobros que se
hacen antes de los gastos, donde se resuelven las peleas a empujones o piñas,
en ese mundo de servilismos, de favores que se cruzan, de comedidos que llegan
los domingos y leen esos cuentos de la vuelta al mundo, cuando tuvo edad de
andar entendiendo, un poco antes de dejar de ser un huérfano abandonado en un
hospicio, y pasar a ser entenado del patroncito de la estancia que después
terminó siendo su padre de crianza, él anduvo haciendo averiguaciones sobre sus
orígenes, después que se enteró que no solamente viene una cigüeña de París,
sino que además como cualquiera tiene que haber tenido un padre y una madre,
anduvo averiguando por ahí con la gente del patronato sobre sus raíces de las
que nadie quiso darle explicaciones, en medio de los galpones donde las mujeres
contratadas refriegas las ropas percudidas de los internos en tablas y otras
son ayudantes que revuelven ollas con cucharones ennegrecidos, nadie, ni Doña
Mery, cuando cocina mientras come o cuando come mientras cocina hablando hasta
por los codos, lo que unos dicen que es malo o bueno depende de quién la juzga,
esa mujer bonachona que él siente que lo quiere mucho por el tamaño de las
raciones que le deja en el plato cuando comen después de la campana que tocan
al mediodía, ni el opa del jardinero Cirilo, por ahí en los resquicios del
parque de eucaliptos y ligustrinos que impiden mirar para afuera en esa vida
triste del orfanato, ni ella ni él, que además de zonzo de ser cariñoso y tener
un corazón del tamaño de una piña, tiene la lengua ligera y le podría haber
dado algún dato, nada, lo dejaron como un pichón comenzando a agarrar el vuelo
propio, con la pregunta más simple y sin respuesta y más confusa de todas las
preguntas, cuando no hay recuerdos.
Thursday, May 01, 2014
Charcos rima fugas.
Que venga a tocarle justo a él,
que repite infinitas veces en ruedas de amigos, en comilonas inolvidables, que
después de lo que ve en los quirófanos de tripas y de tejidos y de músculos no le asusta nada,
cada vez que entra a una operación de esas veces que sale bañado en sangre para
mirar personas familiares deudos o alegres almas compungidas aguantar recogimiento y aflicciones y todas esas vueltas que
dan los parientes por una cosas u otra, que él no siente miedo de nada, que
venga a tocarle justo a él cagarse de miedo realmente, ahora que estos hijos de
puta de los milicos le recomendaron que se pierda de la ciudad, un cabito de
mierda recomendándole a él qué es lo que tiene que hacer porque le dieron la
orden de soltarlo, que venga a tocarle que le toquen el culo de esa manera a él que ha enfrentado a señores poderosos, pasar todos esos retortijones como pedos
contenidos cuando hace más de veinte horas que no come nada, corriendo por calles desconocidas en una mole de cemento que apenas si conoce, comiendo menos de lo poco
que anduvo comiendo los últimos días que comenzó a desganarse, porque las
noticias que les llegaban eran todas de tipos que se los llevan a algún lado y
no vuelven, ahora que saltó el charco gracias a la intervención le dijeron del
chino que tiene contactos con los jefes de la junta, justo ahora que le dijeron al carancho doctor honorable intendente presidente del consejo deliberante en otras épocas de gloria, teniendo que aguantar las sugerencias que camine sin mirar para atrás como si fuera un personaje de la Biblia y que
se pierda todo lo que pueda en la estación del retiro, que pase de linyera lo
que se le ocurra para pasar desapercibido que no hable con nadie para pedir nada, que le conviene porque de otra forma pueden volver a tomar
revancha con él, que los mismos zurdos que él defendió lo entregaron sin ningún
problema como a otros compañeros, que entre ellos hay más traicioneros que los
traicioneros que hay dentro del ejército y que después se toman el olivo se
rajan se fugan.





























