Por cada diez nuevos amigos que
hace con los cosecheros le sale un enemigo en la empresa, algún empleaducho de la
contaduría, el carancho que es el jefe de personal que además es el jefe de las
compras, alguno de los chupamedias que trabajan en tesorería, que llevan y
traen puteríos que anotan en sus partidas dobles, como si la salud de los coyas
infelices formaran parte de la contabilidad de la parida doble de mierda,
tendrían que pasar por el hospital para ver las insolaciones, los vómitos por
intoxicaciones de andar tomando de aguas servidas, aunque los directivos de la
empresa le hayan dicho a los del ministerio que hicieron una inspección que
están haciendo un nuevo barrio con todos los servicios, aunque ellos mismo
andan divulgando por todos lados que los zafreros destrozan las casa y venden
todos los artefactos, que no están acostumbrados a vivir como la gente, por
cada diez amigos que hace con ellos que son de familias grandes y entonces uno
se encariña y se encariñan todos, hay un enemigo de camisa de hilo almidonada
mangas cortas e impecable que registran en los libros de contabilidad de la
empresa, ellos llevan el cuento que no se puede tener un carancho así en el
hospital, que si quiere ser generoso que haga generosidad con su bolsillo no
con la plata de la empresa, que los amigos son los que parecen enemigos y que
tenga cuidado con esos porque se tiran a ser amigos y al final después
traicionan como enemigos.

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