Las dos caras de la moneda se
juegan todo o nada en este campeonato, la vida o la muerte, el negro o el blanco, la
cara o la ceca, después del último partido la copa del mundo quedó cerca del
alcance de la mano de los muchachos del equipo de la aldea que no serán lo
mejor pero que han logrado sacarle la cara de tristes de los barras, el matador
muy especialmente, ese flaco que no hace mucho en la cancha pero que está
parado justo en el lugar en el momento justo, para meterle un zapatazo y hacer
que la red se combe hacia afuera al punto de estiramiento, como la panza de una
mamá cerca de andar pariendo de esas que estos hijos de puta a veces a agarran
y las pasean por todo el penal haciéndolas que hagan las cochinadas que les
piden, de estos hijo de puta que también tienen dos caras, como las monedas con
su cara y su ceca, de ese partido que ahogó los ruidos de todos los días de
esta ciudad de mierda, ese zumbido de autos de gente hablando a los gritos de
bocinazos de puteadas, que son para ellos sus conexiones con lo que está afuera
que ninguno conoce, las dos caras de ese campeonatos las dos caras de ese
partido y las dos caras de ese equipo que el mismo día liberó los otros ruidos,
esos que vienen de la cancha, lo que indica que la cancha de los millonarios
está cerca, que todos son ruidos de una masa humana que tiene que ser grande,
una bestia que suspira sopla canta como si fuera un monstruo incómodo por lo
que seguramente está mirando, ellos dicen que son los que tienen la razón, que
la sinarquía internacional quiere meterse con los ladinos de todo el
continente, cara o ceca los ladinos de adentro también tienen la razón con eso
de la explotación del hombre por el hombre, le comenta el carancho al otro
carancho que justo coincidieron el mismo día de cambio de ruidos, cuando estos
aprovecharon para llevarse un avión con cincuenta compañeros vaya a saber
adónde.

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