Pages

Tuesday, May 27, 2014

José rima José.


Cuando están en celos los monos perezosos después de andar detrás de las hembras viendo si pillan alguna descuidada, se recuestan en la primera sombra que encuentran en la jaula grande, y ni pochoclos ni amenazas con los látigos que hacen los chasquidos de los domadores para ver si los avispan para que entretengan a la gente, pueden con sus fiacas a la hora de las siestas cuando el calor los aletarga, menos uno, que es del que se ríen como si se dieran cuenta que no es como ellos, que pasea bien despierto y distraído, con las manos atrás como si estuviera cavilando, distraído o chupándose los dedos, aburrido, ahí quedan todos los demás sin mezclarse con ellas en épocas de cuarentenas, por unas horas con los ojos semi cerrados tirándose pedos y largando carcajadas y agarrándose las panzas cada vez que el perico, que no es perezoso y mueve el pico corvo y la lengua con una precisión increíble, larga varias veces el puto que los payasos de tanto repetirle le han enseñado a gritarle al mono solitario y triste, que no lo casca porque se tiene que dar cuenta que repite otras cosas como nombres de personas colores o lo que fuera de palabras que largaran frente a él los que andan cerca, por eso es que el malabarista le llegó con las quejas al gordo del dueño diciendo que en realidad no lo cargan al monos sino que se lo están diciendo a él por elevación y que si él no hace nada él no le asegura que no lo vaya a hacer él mismo por su cuenta porque encima que se rían de él se ríen de sus animales, y después de todo si uno es maricón qué, le dijo ese artista harto que se llamaba José que se fue con el otro José la misma noche del quilombo, mientras el pavo real haciendo monerías en la pista, acicateado por los payasos, desplegaba para asombro de muchos el abanico multicolor de su cola maravillosa, como el abanico de una dama distinguida le dijo José a José mirando desde lejos.


No comments:

Post a Comment