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No le importa que no les importe
lo que le importa, después de todo estos son como los dominicanos del
internado, los que lo tenían a los trotes, a él y a una cincuentena de chicos
tristes como él, con padres pudientes que los dejaban en manos de esos curas,
algunos afables otros putos, unos recatados otros divertidos, que caminaban
arrastrando sus sotanas oscuras en las baldosas lustradas de los pasillos de
los patios del colegio, donde los dejaban de plantones cada vez que se mandaban
una cagada, después de todo estos neurasténicos de los milicos, estos celadores
de mierda, son como esos curas que los sacaban buenos del colegio secundario,
más que acostumbrado está que a nadie le importe lo que a él le importa, como
le importó en el hospital con los remedios para los más pobres, pidiendo lo que
no les importaba a los otros a esos que son ricos porque son pobres los que
andan cerca, a los de la empresa, justamente a esos explotadores de mierda, con
esos remedios que no compran porque se hacen los boludos como si la salud
fueran las cuestiones de clase y los coyas además de trabajar bajo el sol o la
lluvia, tuvieran que andar con fiebres o infecciones a propósito como si fueran
bestias, no le importa que no les importe, que ellos se coman o no se coman,
los estofados humeantes que les acercan para que ellos en cuclillas o sentados
por el suelo se los coman o hagan que como que se lo comen con ellos no hay
jodas, hasta que los llaman para ver eso de los antecedentes, las huellas
digitales y los legajos armados por magistrados siniestros, a esos estofados,
apelmazamientos que creerán que son como los estofados que preparaba la vieja,
los fines de semana cuando les daban libres el viernes a la noche hasta el
domingo a las dos de la tarde, espantosa hora de los domingos, en la que había
que enfrentar nuevamente, la soledad de la semana una soledad con muchos
compañeros como ahora los del penal, de estar amontonados solo amontonados, sin
siquiera tener gustos comunes, porque encima son de cuadros diferentes y los domingos
se pasan discutiendo, de boca de river, los resultados de las fechas con la
información que les traen los que los vigilan porque las tele son caras y ellos
no vienen para ver programas menos los partidos, igual que allá en el colegio,
igual que ese niño que fue, ese mismo niño que olvidaba las admoniciones pero
recordaba las colaciones, las de las mañanas en los olores de la yerba del mate
cocido y los biscochos con grasa las de las tardes con el mate cocido de nuevo,
y los bollos con chicharrones, ese mismo niño que olvida las puteadas y los
odios pero nunca esos olores de la comida que no le sirven en villa Gorriti.

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