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Friday, May 02, 2014

Liborio rima liborionauta.


Allá en ese mundo hostil antes de serlo, de ordenes de gritos altisonantes de imprecaciones, de cobros que se hacen antes de los gastos, donde se resuelven las peleas a empujones o piñas, en ese mundo de servilismos, de favores que se cruzan, de comedidos que llegan los domingos y leen esos cuentos de la vuelta al mundo, cuando tuvo edad de andar entendiendo, un poco antes de dejar de ser un huérfano abandonado en un hospicio, y pasar a ser entenado del patroncito de la estancia que después terminó siendo su padre de crianza, él anduvo haciendo averiguaciones sobre sus orígenes, después que se enteró que no solamente viene una cigüeña de París, sino que además como cualquiera tiene que haber tenido un padre y una madre, anduvo averiguando por ahí con la gente del patronato sobre sus raíces de las que nadie quiso darle explicaciones, en medio de los galpones donde las mujeres contratadas refriegas las ropas percudidas de los internos en tablas y otras son ayudantes que revuelven ollas con cucharones ennegrecidos, nadie, ni Doña Mery, cuando cocina mientras come o cuando come mientras cocina hablando hasta por los codos, lo que unos dicen que es malo o bueno depende de quién la juzga, esa mujer bonachona que él siente que lo quiere mucho por el tamaño de las raciones que le deja en el plato cuando comen después de la campana que tocan al mediodía, ni el opa del jardinero Cirilo, por ahí en los resquicios del parque de eucaliptos y ligustrinos que impiden mirar para afuera en esa vida triste del orfanato, ni ella ni él, que además de zonzo de ser cariñoso y tener un corazón del tamaño de una piña, tiene la lengua ligera y le podría haber dado algún dato, nada, lo dejaron como un pichón comenzando a agarrar el vuelo propio, con la pregunta más simple y sin respuesta y más confusa de todas las preguntas, cuando no hay recuerdos.


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