Me dijo que no se acordaba muy
bien pero que tiene que haber andado por los setenta de lo que hacía mucho
tiempo, que de un día para otro se cansó de ver que lo que a él parecía a los
otros no les parecía y que lo que él disfrutaba no disfrutaban los otros, me
dijo que a lo que uno le parece es lo que lo mantiene con vida que eso es los
que se disfruta, y que hacer o decir lo que les parece a los otros es morir un
poco y de a poco y que eso mientras se tenga un hilo de vida es lo que no se
disfruta, y que entonces si uno anda con los otros es mejor andar con los que
tienen pareceres parecidos a los propios, y no con los otros porque apabullan
con sus mezquindades y maldades más esos otros que él eran muy pocos, porque me
dijo también que nunca fue un tipo de muchos amigos, que esos otros eran unos
pocos, pero los suficientes como para confirmar lo que él dice, que las mujeres
cotorrean todo el tiempo y que los varones son todos unos hipócritas y
majaderos, y que no son ni buenos ni malos, más es una cuestión de pareceres, y
que llega un momento en la vida, que si uno tiene más de esos momentos que no
disfruta de los momentos que disfruta es mejor quedarse solo, porque con esos
se envejece más rápido de lo que es ir envejeciendo con el propio paso del
tiempo y que entonces, él eligió vivir un poco más de tiempo, aunque se le
caigan los párpados y no pedalee más de diez cuadras sin un descanso.

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