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Saturday, May 03, 2014

MATINÉS RIMA SELECTAS.


Un timbre sonando sin pausas, un sonido que cruzaba la sala de cuatrocientas almas juntadas por el mismo motivo en esos momentos del domingo de ese domingo de todos los domingos cuando como si fuera un ritual, ellos se llegaban hasta el cine teatro y eso anunciaba un comienzo más de todos los comienzos infinitos que tuvieron en esos años, cada vez a las dos de la tarde cada vez a las cinco de la tarde, cada vez a las nueve de la noche cuando fueron grandes, un timbre igual a los timbres de las casas que ellos tocaban en las puertas de las casas, las tardes aburridas de los sábados para salir corriendo cuando algún rezongón, viejo o vieja, atendiera el llamado, un timbre igual pero sonando todo el tiempo, esa era la señal en cada rincón de los pasillos que quedaban entre las butacas de madera y cuerina cada vez que estaba por empezar una película, un timbre emitiendo un sonido llegaba hasta el baño o el salón de entrada, donde en unos paneles inmensos estaban anunciadas todas las películas de la semana, la de los matinés y los selectas que es donde ellos más caían, ese timbre indicaba el momento de recogerse porque comenzaba la película, para ellos por esos días el rito inclaudicable de los domingos, era ese cine teatro donde iban no a ver las películas sino a todo lo demás que es ir a ver una película, ahí comenzaban sus éxtasis, en el mismo momento que esas inmensas cortinas de terciopelo de color violeta comenzaban a correrse lentamente, muy lentamente, con detenciones y retrocesos, hasta que la imagen del fantasma de ese jinete que aparecía unos segundo antes del título sucesos argentino, llegara con su caballo al primer plano donde la bestia terminaba parado en dos patas, noticias, propaganda política, editoriales sociales, ellos sabían que esos momentos eran para terminar de comprar las golosinas, los chocolates comprimidos, las manzanas con caramelos, todas esas cosas para las que alcanzaban con la monedas que les daban, fueron y volvieron muchas veces, años, y cuando el viejo se puso pesado con el horario de los matinés porque lo embromaban en sus siestas los niños cambiaron por los selectas.




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