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Monday, June 30, 2014

Inocencias rima candideces.



Los padrenuestros valían lo mismo que las manchas que se jugaban, que las rayuelas de las niñas o las picaditas de los niños mientras no se pelearan y maldijeran, eso les decían, que esos eran pecados mortales, de esos que no se perdonaban fácilmente en los confesionarios, como las mentiras, las contestaciones a los mayores, que de todo eso había que estar limpios para recibir las ostias, las listas eran largas, cosas, pruritos de los que se iniciaban de los que los iniciaban o de los que enseñaban, en esas tardes de los sábados, organizadas por las señoras de las damas de rosa, o de otras damas caritativas que se tomaban sus trabajos de colaborar mientras estaban en la peluquería de la Blanca, esas mujeres bigotudas depilándose que los mandaban a los que enseñaban catecismo, que  quedaban pegados como esos niños, cándidos, picaros inocentes, enredados en las escondidas que se jugaban, ellas lo sabían, igual a las escondidas del padre que si los pillaba en esas dilaciones, se enojaba mucho con ellos y los retaba por andar perdiendo tiempos preciosos, los evangelizaba, porque en vez de estar en complicidades con los niños con sus juegos deberían estar enseñando a esos niños insolentes los misterios de la pasión de Cristo y todas esas cosas de los centuriones lavándose las manos y salvando a uno que se llamaba Barrabás en vez del nazareno, haciendo eso antes de hacerles la vista gorda después del chocolate que les servían a las cinco de la tarde y que les repartían con las galletitas que los mismos progenitores dejaban como donaciones, deberían estar repitiéndoles los avemaría y los glorias que se rezaban, igual, con las mismas devociones que se tarareaban los Antón pirulero, con las partes de las letras, que no se sabían que no se aprendían, repetidas repitiendo lo que decían los que estaban cerca, corriendo y escurriéndose por los canteros, poblados de ligustrinos que rodeaban la casa de la curia y toda la iglesia del alemán renegón del cura Keyner, canteros por donde ellos corrían en sus juegos como corrían recitando las oraciones, divertidos, hasta cuando de otras parroquias venían a ver si ya sabían las cosas mínimas para hacer sus primeras comuniones, que para eso se juntaban los sábados a la tarde todas las tardes de un año entero, así fueron las tardes del flaco, parecidas a las tardes de sus amigos, sus tardes felices, de aprendiz primero de instructor cuando se hizo más grande, cuando andaba con eso del corazón en bandolera de Adamo, hasta que una de las niñas, una de esas niñas, sin miedos a pecados mortales o veniales lo metió entre sus piernas y le hizo perder la inocencia en un rincón de esos que frecuentaban en sus juegos, dos niños que empezaron con eso que los llevaba, derecho, a engendrar su primer crío.  

Sunday, June 29, 2014

Discreciones rima confusiones.


Un príncipe de gales de gabardina liviana para el civil con una camisa celeste y corbata azul con pintas amarillas patito, es lo que se le ocurrió al discreto viejo y diligente vendedor de la mundial, cuando la mujer entre sollozos y risueña, le dijo que el delfín se casaba en unos días, de apuro, le confesó, en esas confesiones hechas de apuro también  de pura necesidad de contar lo que nadie preguntaba, que la niña llevaba más de un mes de embarazo, traje negro clásico de casimir liviano, camisa blanca clásica también y corbata en unos tonos de grises en degradé para la iglesia, estos niños seguro que no sabían en lo que se metieron haciendo cochinadas, murmuraba la mujer y el vendedor miraba para otro lado, sugerencias una tras otra es lo que se le ocurrió al paciente empleado de la mundial, que en medio de las dudas de la mujer, fue pidiendo por los fonos turno con el primer sastre que se desocupara para que subiera a tomarle la medida al retoño, y poner los frunces con alfiler los que tuviera que poner para hacer botamangas y entrar la mangas para que quedaran a la medida, en los retoques del traje de grande que tenía que quedar en cuerpo de niño, porque se las vio en figurillas para encontrar talle para el flaco y desgarbado personaje que distraído miraba pelotas como a veinte metros del lugar donde estaba, equipos y pelotas de futbol en la parte del gran salón de ventas de las grandes tiendas de la mundial, zapatos mocasines clásicos con medias color ocre para el civil, zapatos negros con medias negras también para la ceremonia de la iglesia, son las propuestas que se le ocurrieron al discreto viejo y solícito vendedor cuando la mujer le pidió por los zapatos, que el otro tuvo que traer en combinaciones de cuatro pares por color dos de la sección de niños y dos de la sección de caballeros, confundido con el tamaño y el porte del consorte, el súbito novio que parecía ajeno a las solicitudes, y a las galimatías de su madre, la mujer que enredada también, le decía al vendedor que cargara la cuenta corriente con la compra, como la carga siempre, como le cargó hace apenas unos años, la camisa y el moñito, el traje de pantalones cortos, zapatos, medias y brazaletes, todo de color blanco, el color de su candidez, que el distraído Pinky, había usado para su primera comunión.  



Saturday, June 28, 2014

Infierno rima cielo.





Revulsivo el gordo terminaba de comer, y a los hipos se levantaba en brazos a una de sus dos princesas y se iba a dormir, destilando alcohol por el aliento o por los poros, acomodaba a la elegida que tiritaba entre sus brazos, se desnudaba como podía y a la princesa también la ponía en bolas, y se metía en el entrevero de sabanas y colchas si era invierno, o se cubría con el cubrecamas afanado para cubrir sus porquerías si se trataba del tórrido verano, en esos momentos dispensaba a su consorte lo que él entendía que le tenía que gustar, se la colocaba entre las piernas se masturbaba, tocaba esas  tetas que apenas asomaban, la apretujaba en su pecho diciendo que no se asustara, que la quería mucho, como a su hermana, como a su mamá, como a todos los que comían de su lomo, revulsivo el gordo, pasaba sus manos grasientas sobre la suave piel de su doncella prometiendo paraísos que no llegaban, cielos que ahí nomás se convertían en infiernos, promesas que se diluían ahí nomás en la tormenta que desataba, y, si su mujer lo agarraba, como lo agarraba a veces después de sus eyaculaciones nunca antes como si fuera a propósito, le decía que las amaba mucho, como a sus hijos, y que agradeciera, que no es cruzado como el cura de felices los niños que se pasa a varones.

Friday, June 27, 2014

Mimos rima iras.


No era para protegerla que la levantaba en andas y se la llevaba a su cama tambaleando de la tranca, no era que esa pequeña criatura temblaba del frío o del miedo a las pesadillas y entonces el la arropaba y se acurrucaba con ella en un lecho de flores de primavera, abrazándola cubriéndola con sus brazos firmes, tampoco era una madeja de ira la niña medio dormida tal vez soñando que se trataba de una pesadilla, no era que su mujer le pidiera que lo hiciera porque siempre coincidía con estancias largas de ella en la cocina fumándose un porro o tomando la birra comprada con la changa del día, quejándose de la vida de la falta de plata para vivir dignamente de la ira que le dan los que tienen, odio a los que tienen, no era que el la levantaba en andas como a un angelito, femenino con las alitas húmedas y replegadas, como los maridos levantaban en andas a sus esposas vírgenes antes de desvirgarlas y manchar las sábanas con sangre, no era para acariciarla dulcemente y acompañarla en las vigilias durante las que se esperaban los cuentos de caperucita o Alicia en el país de las maravillas, no era nada de eso, no era para eso que deambulaba en el estrecho y corto pasillo de la casucha con paredes de tablones y cartones, la llevaba sí, se acurrucaba en la cama junto a su pequeña criatura y la comenzaba a acariciar como si fuera una hembra experimentada, para que la otra le fuera ofreciendo voluntariamente sus orificios y sus ganas, suavemente sí, pasando sus manos por esos muslos, sin reacciones naturales todavía tiernos todavía, suaves de niña que empezaba con sensaciones, con esas manos de abajo hacia arriba, andando suavemente hasta el propio centro de esa hembrita, confundida aguantando en silencio las caricias que no se entendían, de dedos que le rondaban esos lugares calentitos, por allá donde salen la pis y la caca, no era para protegerla que la levantaba en andas, cuando la tenía cerca la iba sometiendo despacio como si fuera en cámara lenta, hasta acomodarla boca abajo y reemplazar esos dedos de borracho, por esa cosa grande también de su centro, esa cosa enorme que jugaba abajo, como si fuera un trompo buscando esos pequeños agujeritos, no era para protegerla que se la llevaba con el sino para penetrarla, despacito con besitos para que no se sintiera que estaba con un extraño, después de todo su mamá le decía que era su papá y a lo mejor estaban bien las caricias que le hacía, para que luego durmiera, a lo mejor estaban bien esas molestias esos dolores, esas irritaciones que le causaban estar con el único que paraba la olla para los nueve hermanos.




Thursday, June 26, 2014

Dos rima tres.






Como si le hablaran al mismísimo dios tipos pidiendo misericordias, estirando como mendigos las manos como si esperaran la multiplicación de los panes, en el exilio en los exilios en los auxilios solos frente a frente con él en su oficina ahí caían pidiendo lo que pedían, compadres con sus sueños con sus pasiones sin darse vueltas por su cuenta, hombres falderos desfilando todo el turno a pesar que a la sargentona de la secretaria él le fijaba cupos de reuniones por día con la admonición que si no salían las cosas como quería no había regalos de chocolates o chupetines de esas golosinas con las que caía todos los días, deambulando por esto por aquello, un turno que se hacía por más de las horas que pasaba adentro de las oficinas húmedas, no eran un uno, ni dos ni tres, hacheros que de buenos no podían ser condenados por los jueces de paz, que los mandaban de otros pueblos porque de borrachos cagaron a machetazos algún inocente en otros lugares pero entonces ellos mismos no podían ser condenados, matacos infelices atrapados en redes de bataclanas livianas y aburridas que pasaban de amas de casa por las comodidades que les daban los mismos chuzos, que maldecían la hora de haberse casado de puro calentones lo juraban, o porque al final eran bestias buenas y dóciles y reconocían a todos los niños que nacían en su nidos fueran de quien fueran, si las brujas no se movían de sus casas, indolentes que chupaban como ladrillos de segunda y entonces se dormían unas trancas de novela, ladronzuelos hormiga de azúcar por kilo debajo de los sobacos o directamente en medio de las bolas, parias mendigando que los hicieran efectivos para trabajar todo el año porque en eso de laburar cada seis meses la plata no alcanzaba, maleducados que se envilecían y les contestaban a los supervisores de esos que a veces les calzaban unas piñas, avivados enfermos marcando tarjetas para dos o tres amigos borrachines, mujeres denunciando que los maridos no les entregaban las compensaciones por hijos, o hijos denunciando a sus padres por falta de alimentos, golpes, putas de la luz roja que se quejaban que los obreros que entraban a sus salones se terminaban yendo sin pagar, de todo atendía el gringo por toda la información le servía dentro de la empresa, eso sí, evitando tropezar dos veces con la misma piedra, al que escuchaba una vez, y le fallaba dos veces , tres lo echaba. 

Wednesday, June 25, 2014

Festejos rima rutinas.



Esa misma noche de julio cuando el ingeniero le dio personalmente un sobre que contenía su sueldo multiplicado por tres y le dijo que esa era la gratificación que le concedía la empresa por los servicios prestados durante los días de huelga, sin ningún registro en la contabilidad, sin ningún puto contador o tesorero cerca que anotaran partidas dobles para sueldos y jornales, libre, daban muestra del aval abierto, se le acabó el humor de mierda de los días anteriores cuando anduvo con ese nudo en la garganta preguntándose qué hace metido en peleas que no son propias, pero ese sobre fue la muestra de la confianza ciega inaugurada por el jefe, por encima de sus otros compañeros, lo discurseó también con eso, que fue a costa de exponer el pecho y poner los huevos en remojos con los negros del sindicato para levantar la larga huelga, de a poco por grupos que fueron volviendo por partes a las fábricas a sus lugares de trabajo, primero los de mantenimiento, después los maestros azucareros, después los obreros del trapiche, de a dos de a cinco, da a diez se sumaron, hasta que todo siguió funcionando de la mejor manera, en las molienda, en la ollas presurizadas como si fueran cohetes espaciales donde entra la melaza hasta que comienza a aparecer el grano blanco, bien blanco de azúcar, como los guardapolvos de los maestros, supo ese día que sus porvenires venían como tenían que venir para que la gorda, tapada en billetes en bolas se entregara como se tiene que entregar en vez de andar metiéndole los cuernos, para que  lo cuide más y además para que lo quiera más, porque está resignado que a él lo siguen por la paciencia que les tiene y la habilidad de comprar lo que tiene que comprar en cada momento, los coyas lo obedecen, está feliz y engancha en el winco un long play con el buen humor de Glen Miller. 

Tuesday, June 24, 2014

Serenatas rima luna.


Cuarenta y siete cuarenta y ocho lunas duró la huelga de estos hijos de puta, matacos de mierda como diría el abuelo Franklin allá en los obrajes de Añatuya donde se laburaba fuerte con el quebracho y no como estos maricones que trabajan en la fábrica mirando que las máquinas hagan lo que ellos no hacen porque se están rascando todo el turno todos los días, desagradecidos que no aprenden ni aprenderán a valorar lo que les da la empresa, se los ha dicho más de una vez pero analfabetos como son no entienden explicaciones, y como sonámbulos con poco morfi y mucho tinto encima andan amenazantes con esos fierros que usan como armas, no valoran que les den cosas como las vacuna contra la fiebre amarilla y contra el paludismo y contra la parálisis infantil, que se la surten religiosamente en cada zafra, a pesar que después el mediquito ese del carancho, anda diciendo que en el hospital del ingenio no los atienden a los zafreros, si van por otras cosas los infelices de los coyas que porqué se van a andar enfermando, ellos, porque a los santiagueños y otros argentinos a las cansadas los terminan atendiendo, son así nomás los negros y le paran cuarenta y cuarenta y ocho días de producción que sobre los ciento ochenta que son en total, son demasiados en la fabricación de las toneladas de azúcar que se hacen todos los años, producción que no espera como ellos, lo que se hizo se hizo y los que no se hizo no se hizo, porque cuando ellos no laburan la caña se pierde en los surcos, se pudre se la comen las comadrejas se quiebran, van a ver a fin de año como les va, con esos extras que el ingeniero generosamente les hace dar a cada uno cuando se están yendo en los trenes de cosecheros, una grati entregada en manos por los supervisores a los jefes de cada familia, unos manguitos más, que ahora van a parar a sus manos después de la promesa que le hizo el propio ingeniero, para agradecerle su pelotas para enfrentarse con estos matones, para hacerlos entender, que tienen sindicato, y lo mismo se plegaron porque andan calientes porque se les fue el protector mayor, y para siempre, a ver si se dejan de joder con todas esas cuestiones de licencia por enfermedad y coberturas familiares y se acuerdan un poquito de los derechos de los patrones, como los de él que ya lleva como diez años defendiendo los intereses de los dueños, y recién ahora está recibiendo sus recompensas, el gringo se siente importante, porque como él organiza el baile del sindicato de pidió a Jorge Ardú que improvise, y haga que la orquesta interprete  serenata a la luz de la luna, y así, delante de todos, para meterle una buena apretada a la gorda para que se acuerde quién es el macho y quién la hembra, que además por los que le dijeron los alcahuetes anda flirteando con el flaco que le enseña tenis en el club social mientras él se mata trabajando.



Monday, June 23, 2014

Dos rima uno.


Parecía que los brotes de holgura económica se extenderían como olas de generosidades sobrenaturales, todo el tiempo, en los campos fértiles de su matrimonio bien avenido, un matrimonio de esos donde entre ellos no tuvieran ni un sí ni un no, ninguna diferencia que significara discutir de eso que es poner el pan sobre la mesa, ni de ninguna otra manera que distrajera la maravillosa aventura de formar una pareja, parecía que los brotes esos se fortalecerían todo el tiempo, con los cambios oportunos del clima cómplice también de esos soplos que procedían de algún lado, mucho sol humedad y presión suficientes lluvias cuando fueran necesarias, que bajaban de voluntades invisibles pero se hacían visibles en progenitores más que pudientes gracias al sudor de su frente, que les fueron asegurando las coberturas suficientes como para que ellos fornicaran y engendraran a gusto y paladar, para que se saciaran de sexo como hay que saciarse a los veinte, con energías varias veces al día todos los días en todos los rincones posibles, con la tranquilidad que cualquiera fuera la cantidad de críos que vinieran tenían asegurado los pucheros y las ropitas y todos los otros chirimbolos que en las épocas modernas inventaban para vender cada vez más cosas a la gente, parecía que todo andaría de parabienes hasta los días en que esos brotes comenzaron a secarse, de golpe de a poco, de repente, sin razones que explicaran eso, salvo en la campiña menos fértil de los rebusques cotidianos por cuenta propia cuando comenzaron a debilitarse las provisiones providenciales y entonces, las discusiones reemplazaron a las copulaciones en los contactos diarios, y las fertilidades espontáneas se cambiaron por premoniciones de los períodos de menstruaciones de ovulaciones, en cálculos mezquinos de las culeadas a reglamento, para que nada se saliera de lugar, como si fueran el uno sin el otro.





Sunday, June 22, 2014

Riñas rima piñas.



Cuando ni se sabían de las broncas de los mayores que salpicaban para todos lados ni se entendían, de las salpicadas de mierda para los cuatro puntos cardinales en el pozo ciego de la calle, cuando tampoco se entendían esos enjuagues, que además de los líos que ellos tenían anduvieran mezclando a todos los de la familia como si todos tuvieran que haber estado contra todos, como si hubiera sido una obligación odiar porque el jefe de la familia odiaba, como si hubiera sido una condición ponerse de un lado o del otro, para seguir recibiendo las comodidades que llegaban de estar aunque los niños no entendieran nada, y los que eran los mayores los abuelos no tuvieran ni fuerzas para meterse ni quisieran, cuando ni se sabían de los problemas de dos tipos que se odiaban, si seguirían si alguna vez podrán reconciliarse, si eran torpes y entonces no entendían de reconciliaciones o quisieron reconciliarse pero fueran demasiado torpes como para que tomaran la posta y hacerlo cada uno por su cuenta, si el odio se acababa si la insidia no terminaba, y además que esos mismos dos tipos les contaran de sus odios mientras fornicaban a sus mujeres dos o tres veces en las noches después de los orgasmos, y que sus mujeres fumando sus Derby después de sus éxtasis, farfullaran las mismas broncas cuando alimentaban a sus críos en las mañanas, cuando los despachaban a las escuelas y cuando les daban sus meriendas y los pucheros a las noches o los mediodías, cuando todo eso que era una cadena que no se cortaba, se cargaban demasiado las tintas de los tinteros de mucha gente, como el de la doncella Capuleto, allá donde no era ni siquiera Verona en ese pueblo verdeado por la caña que rodeaba sus perímetros por allá cerca de la tacita de plata, como el tintero invisible de la niña, que tenía sus aposentos con balcón a la calle y entonces le pidió a su hermana que se fuera de una amiga para verse con su Romeo, el gentilhombre que llevaba rondado por la cuadra varios días porque la princesa le insistía que por fin pudo treparse y hacer lo que no sabía, llenarla y dejarla engrosando pidiendo más de lo que ella también pedía y tampoco sabía recostada y con sus piernas abiertas, mientras los ecos del pata pata de la Miriam Makeba llegaban claritos de la milonga en el tinglado del club de los lobos, justo el mismo día que ganaron el ascenso a la primera be, y el día que el atlético jugaba con boca en el estadio del ingenio.

Saturday, June 21, 2014

Abundancias rima soledades.


Y el primer día se habrá transmutado a la primera tarde a la intemperie, como la primera tarde a la primera noche, y al segundo día, sin que a nadie le interese la desgracia ajena esa desgracia que viene arropada de bienestar de andar con cosas que sobran, despreciando lo que se tiene, lo que se tuvo, desgracia la propia porque tal vez cualquiera o todos andan con su propia desgracia y no quieren otra, con la propia basta y sobra, y el primer día tiene que haber parecido normal estar en ese cielo abierto en ese patio grande de la urbe donde deambulan fantasmas de carne y hueso que parecen ir y venir con sus vidas resueltas, tiene que parecer normal no tener adónde ir y entonces quedarse por ahí, encontrarse así de golpe sentado en un banco cualquiera de una plaza cualquiera de una ciudad cualquiera, exiliado por el momento de los problemas que aquejan, lejos de los problemas pero no cerca de las soluciones, porque hay problemas que no tienen soluciones como hay soluciones que no se corresponden con el problema, y todos los problemas y todas las soluciones pasan por el dinero que falta por el hambre que sobra, por el empacho que empalaga, por la imposibilidad de tener un peso en el bolsillo y la inmovilidad de darse vueltas para juntarlo, pasan por despelotes de cuernos y corneadas,  de hijos sublevados o de hijos tan sumisos que necesitan psicólogo, escuchando que para qué tener hijos si no se hace nada para criarlos, y el primer día se habrá cambiado a la primera tarde de batidas, de patrulleros que andan con canas que se quejan de estas cosas, pero miran para otro lado, de reconocimientos a nueva esa casa que no se conoce, que es la casa de todos pero también la casa de nadie, una nueva vivienda a la que se llega como se llega siempre a los lugares, reconociendo, mirando el mobiliario, los tipos que la transitan que los habrá de toda laya, y el primer día después del mediodía se habrá convertido en la primera tarde antes de la primera noche a cielo abierto, recostado en algún cantero descuidado de una plaza cualquiera de una ciudad cualquiera convencido que si se tiene familia no se puede estar solo en este mundo, pero que bueno.

Friday, June 20, 2014

Ascensos rima trepadas.



Negros iracundos y resentidos en los portones de entrada a los canchones de los trapiches, cuidando que se cumpliera la orden del paro que entonces salió directamente del sindicato, obreros cuidando además las parrillas improvisadas y llenas de costillas y achuras que fuera dejando por todos lados el carnicero Juan que estaba con los muchachos, que estuvieron defendiendo lo mismo que se estaba defendiendo en otros lugares alejados, como el jardín de la república y en otras ciudades de la tacita de plata y de la linda, los puestos de trabajo el sueldo anual complementario las horas extras, morochos con mamelucos, engrasados y enojados en la plazoleta alrededor del busto de evita que los hijos de puta de los dueños tuvieron que hacer a regañadientes, obreros amontonados caminando cabizbajos por las calles desiertas del pueblo por temores a enfrentamientos, tipos con chumbos treinta y ocho caminando como si nada por las calles, bigotudos, panzones, igual que los grandotes de la películas de Carlitos sin los fracs. respectivo, neurasténicos y desvelados en los portones de la fábrica alrededor de los maestros azucareros que estaban igual de molestos porque ellos antes no se plegaban a las huelgas, y en las tranqueras que llevaban a los lotes de Florencia, Prediliana y Paulina, supervisores de mierda negros también y borrachos y vendidos plegados que estaban con los otros como en guardias para que no hubiera coladas de los traicioneros de siempre, los cuarenta y ocho días de huelga en el cincuenta y cinco le vinieron como anillo al dedo al gringo, esos cuarenta y ocho días largos de huelga de los negros de la fábrica especialmente porque en el campo eran todos coyas y con alcahuetes que tenía el carancho les mandó el mensaje que no hicieran huelga porque sino la empresa no los contrataba los años siguientes, esos días le cayeron de perilla para terminar de demostrar lealtades y competencias al ingeniero, que de la desesperación les pidió a todos los de personal que se ocuparan de esto a tiempo completo, que quería decir desvelándose y madrugando, para que estos no se salieran con la suya de embromarles a la empresa la producción del año, que si podían que echaran algunos, que de paso si podían que fueran delegados para que se fueran acostumbrando que ya no podían andar jodiendo, porque el general que los apañaba se fue como un cagón y se escapó en una cañonera paraguaya.


Thursday, June 19, 2014

Islas rima serenidades.



Cada detonación del aire comprimido de Jorgín despertaba una caterva, una bandada entera de loros que dormitaban en la siesta caldeada, en las ramas más altas de los eucaliptos de la isla, cada detonación los ponía como locos, histéricos si eso era posible, neurasténicos bramaban en esos graznidos agudos que desde abajo se escuchaban como se escuchaban los aleteos multiplicados de sus alas en sus planeos desesperados huyendo del plomo, todo era una fiesta en el silencio modorriento, de ese páramo, que era una especie de oasis en medio de un mar verde de cañas de azúcar, que como olas verdosas y amarillentas se inclinaban en la dirección del viento, apagando el movimiento al horizonte, cada detonación los asustaba y se desplegaban todos juntos, como si fueran formaciones enteras de murgas en los corsos de carnaval grande en la avenida Libertad, un montón de loros con alas coloradas y amarillas, jaspeadas de infinitos otros colores propios de sus ancestros los tucanes, que ahí brillaban por su ausencia, cada detonación del aire comprimido de Jorgín provocaba despliegues de abanicos de todos los colores que se transformaban en repliegues, como ventiladores pintados con témpera que se abrían y se cerraban girando con eje en esos árboles añosos viejos testigos de madera, filas desordenadas de animalejos que se cerraban a los pocos minutos, mientras en el monte los ecos del disparo se escuchaban a la distancia como si se fueran internando en el chaco vecino, bien lejos, de donde estábamos, cada detonación del calibre veintidós de Jorgín nos apuraba los latidos del corazón presintiendo que en cualquier momento además de la bosta de los loros caería alguno que según los barulleros se podía cocinar y comer como una paloma, cada detonación nos apuraba el pulso igual que se nos apuraba la circulación pensando en las mentiras que teníamos que decir, cuando volviéramos, para explicar qué carajos hacíamos en el páramo tan vació y lejos de nuestras casas, todo sin los permisos correspondientes, sin provisiones, una manga de niños entusiasmados e irresponsables, cada detonación del aire comprimido de Jorgín asustaba a los loros, y poco y nada a nosotros, que mirando a Jorgín soñábamos con ser John Waine el llanero solitario o el vaquero que fuera, cada detonación pasaba eso, menos en la última que nos asustamos todos, los loros y nosotros, en un descanso el rifle se disparó para cualquier lado y la bala perforó el muslo de Pinky de un extremo a otro sin tocar un milímetro de hueso, con eso nos asustamos todos, las sangre se desparramaba en dos chorros incontenibles en la mitad de la pierna, que Jorgín entablilló con un torniquete en unos minutos, Pinky estaba pálido, pero no dijo una palabra, ni esta boca es mía.






Wednesday, June 18, 2014

Duelos rima juegos rima deudos.

Y ahí los veo hermano, dos niños sueltos, dos pequeños limpios, dos espíritus puros, apenas empezando, a esos dos niños en la casa de la avenida libertad, la de los faroles grandes, y los bulevares con plantitas y flores puestas por algún comedido que alguna bestia pisoteaba, en esos carnavales en ese lugar donde caían todos porque era el lugar de paseo del pueblo, donde estaba la iglesia, y las oficinas de la empresa, calle y calles que se poblaban de murgas, de comparsas, de gente que venía de los lotes a estas fiestas, veo dos niños cuando nuestra mamá nos disfrazaba de Gene Autry o de Roy Rogers, como en las VEA hermano esas revistas que llovían por casa con quince o trinta día de retraso porque los envíos entonces se hacían en omnibus, los veo, juntos, clarito, a esos dos niños como compinches de todo el día, un tiempo al lado de los Esbovoda otro tiempo al lado de los Brandán, en los fines de semanas de quermeses en la parroquia, por allá estarás despidiéndote, por esos lugares parecía que cobraban vida cuando también cortaban las calles, que es una forma de decirlo porque en esa época pocos tenían sus dophines, ahí están contenidos, por esos padres que en esos tiempos fueron amorosos, y ahí los veo en los tiempos modernos en la calle Florida cincuenta y dos, dando vueltas una y otra vez en esa larga manzana, esperando a esos capataces de los lotes de Prediliana que no dejaban un par de caballos, todo el día, para nosotros, para pasear para galopar como quisiéramos, en esas calles de veredas brotadas de vegetación que pujaban en el cemento como si fuera la resistente panza de una embarazada a punto de estallar, los veo cambiando figuritas, los veo mugrientos y peleando, ahí están se quedaron ahí hermano, tal vez por Rivadavia catorce ¿te acordás?, cuando comenzaste a tener novia y te pasabas horas presumiendo como Romeo con su Julieta, ahí están esos dos niños, congelados en el tiempo, espero que puedas verlos ahora que estás en este viaje de ida sin vuelta, darles un abrazo, como se abraza los niños que se conocen, como se abrazan a los niños felices para que sean más felices.





Tuesday, June 17, 2014

Dolor rima amor.


Yo sabía hermano lo que te dolía lo que no te dolía,  estuvimos juntos cuando vale estar juntos, cuando fuimos puros, y marchábamos en la primera parte de la cuesta, lloré lejos de vos como habrás llorado por mí, aunque yo sabía, lo que te resbalaba lo que no te resbalaba, que podías bancarte como te bancaste mil quinientas veces bajezas y otras tanta burradas de la condición humana, el despojo, la insidia, la indiferencia, pero que sufrías profundamente la deslealtad, que la habrás vivido no más de un par de veces pero que esas veces fueron letales en tu sensibilidad, que te lastimaron, yo sabía hermano que hacías como que no te interesaba pero que te dolía, que te dejaran sin compartir que es lo que más hacías, que no te dieran cuando dabas tanto, entregando todo lo que tuviste hermano, como me imagino habrás entregado a otros tus cosas más personales como la ropa sin que nadie te entregara nada, aguantándote que después el mismo del despojo te denotara deudor, yo estuve con vos cuando fuimos felices totales, antes de emprender ese viaje sin regresos de los desapegados de la moderación y la bondad en este mundo, olvidados de la lealtad, se lo que te dolía, te lo escuché tarareando varias veces,  esa canción de Mirándote a los ojos juraría que tienes algo nuevo que contarme. puntualmente hermano cuando te aparecieron esas deslealtades claves. Empieza ya mujer no tengas miedo, quizá para mañana sea tarde, quizá para mañana sea tarde. ¿Y Cómo es él? ¿En qué lugar se enamoró de ti? ¿De dónde es? ¿A qué dedica el tiempo libre? Pregúntale, ¿Por qué ha robado un trozo de mi vida? Es un ladrón, que me ha robado todo. ¿Y cómo es él? ¿En qué lugar se enamoró de ti? ¿De dónde es? ¿A qué dedica el tiempo libre? Pregúntale, ¿Por qué ha robado un trozo de mi vida? Es un ladrón que me ha robado todo. Arréglate mujer se te hace tarde y llévate el paraguas por si llueve. Él te estará esperando para amarte y yo estaré celoso de perderte. Y abrígate, te sienta bien ese vestido gris. Sonríete, que no sospeche que has llorado. Y déjame que vaya preparando mi equipaje. Perdóname si te hago otra pregunta. ¿Y cómo es él? ¿En qué lugar se enamoró de ti? ¿De dónde es? ¿A qué dedica el tiempo libre? Pregúntale, ¿Por qué ha robado un trozo de mi vida? Es un ladrón que me ha robado todo. ¿Y cómo es él? ¿En qué lugar se enamoró de ti? ¿De dónde es? ¿A qué dedica el tiempo libre? Pregúntale, ¿Por qué ha robado un trozo de mi vida? Es un ladrón que me ha robado todo. En cada oportunidad que tuviste hermano la andabas murmurando, estrofas hermano, no más que eso, de lo que duele de lo que calma, pedacitos de esa canción triste.


Monday, June 16, 2014

Juventud rima vejestorios.


Tantas trancas viejas hermano, mías antes que tuyas que te la pasabas a agua antes de las recomendaciones de los vegetarianos y veganos, en cuántos cuartuchos encontrábamos cobijo con los changos en esa juventud turbulenta llena de acné ideas ganas de cogerse una mina, soñando con mundos mejores, cuántas trancas mías, de borracho de irresponsable, de libre, cuántos acordes y cantos divertidos tuyos, con otros, con los que tenían la suerte de tocar de oído, parte de ese grupo de músicos, que era que no habías ido a ningún profesor aburrido, de esos que te enseñaban a odiar lo que supuestamente sería tu vocación tu sustento, esos vejestorios que vibraban, y puteaban, una vez por mes para enseñarnos guitarra o piano, a sabandijas que no queríamos aprender, por el sueño de nuestros padres que pagaban, buscando que tuviéramos un mañana mejor que los mañanas de ellos. cuántas tertulias largas hermano, no quedó ninguna en el tintero, los asaltos, los días del estudiante, los asados, pidiendo que cantaras eso que soñamos y no sueñas más hermano, por lo menos bajo esta forma que por acá conocimos, tal vez, eso sí, gires en otros universos, una canción, la que más sabías puntear en la guitarra de esos iracundo de puerto mont


Salvaremos nuestro mundo
que girando mal da vueltas
en un clima de ternura y comprensión
natural es que luchemos
por un mundo mejor
con la fuerza que nos la juventud

en el rostro una sonrisa
la mirada una caricia
que el calvario de la vida pasara
natural es que luchemos
por un mundo mejor
con la fuerza que nos da la juventud

corazones agitados
extendamos nuestras manos
que el mañana se aproxima mas y mas
natural es que luchemos
por un mundo mejor

con la fuerza que nos da la juventud

Sunday, June 15, 2014

Obituario rima despedida.




CARLOS MARCELO RAMON PAZ CASTILLO "PINKY"(1954/2014)
Me perdí de decirte hermano, que tal vez no deba pasar por el lugar común, que estarás en algún lado, en alguna otra dimensión del tiempo que conocimos, que conocemos desde que nacemos hasta que morimos, que estarás mejor que acá en algún lugar que no conozco, descansando del estrés del mundo, que es lo que yo creo que te gastó, querido hermano, pero eso es lo que yo creo que llevaba separado de vos casi cuarenta años, hermano, una vida, preocupado pero inmóvil, queriéndote entrañablemente pero lejos, así que te recuerdo en esta canción de nuestra época de jóvenes.
Vagando por las calles,
mirando la gente pasar,(la gente pasar)
el extraño del pelo largo
sin preocupaciones va.

Hay fuego en su mirada
y un poco de insatisfacción (de insatisfaccíon)
por esa mujer que siempre quiso
y nunca pudo amar, jamás, jamás.

Inútil es que trates de entender
o interpretar quizás sus actos,
el es un rey extraño
un rey del pelo largo.

Hay fuego en su mirada
y un poco de insatisfacción (insatisfacción)
por esa mujer que siempre quiso
y nunca pudo amar, jamás, jamás

Inútil es que trates de entender
o interpretar quizás sus actos
el es un rey extraño
un rey del pelo largo.

Vagando por las calles
mirando la gente pasar (la gente pasar)
el extraño del pelo largo
el extraño del pelo largo,
el extraño del pelo largo

sin preocupaciones va.

Saturday, June 14, 2014

Direcciones rima direcciones.




Igual que en las operaciones pero esto por gusto por puro placer de hacerlo con ella, de puro calentón el tordo, toca lo mismo que toca cuando le toca estar asistiendo a un colega cuando opera a uno de sus pacientes, va con sus manos recorriendo las mismas geografías que le toca ver en cada jornada, los mismos desniveles, las mismas estrías, los mismos callos, las mismas rugosidades, toquetero el tordo tiene que descargar las energías de esos guisos polenta que se manda al mediodía, esos guisos que lo hacen amodorrarse en la mesa cuando los críos la van con sus travesuras de todos los días y entonces ella no puede ocuparse de él como se ocupa cuando se quedan solos en las noches, con la diferencia que cuando lo hace con ella, se prende fuego igual que ella que le sigue el juego, no puede el tordo con sus instintos, serio y protocolar como es cuando anda con ese guardapolvos blancos, la doctora lo vuelve loco al carancho, de calentón nomás que es, y de macho para aguantarse lo vomitivo de esos cuerpos en bolas todo el día, en cada una de esas operaciones en la que va personalmente,  porque él le pone voluntad, pero hay días que odia esta profesión de mierda que hace como apostolado de puro terco que es, y político, porque hace esos esfuerzos que a la noche no lo son con ella, solamente con ella, que la flaca se contornea entera, y le pide lo que le gusta al tordo, y él le da mientras la otra grita y le dice que más y entonces el tordo se pierde en una eyaculación interminable, anda bien con esos esfuerzo porque de político que es a los que están cerca les dice que qué harían esto infelices si no lo tuvieran en este ingenio de mierda donde hay un solo hospital, una salita de primeros auxilios y un jefecito de mierda y como treinta mil almas de estos cristianos, de los que , sinceramente no menos de cinco mil anda a la deriva porque en el hospital no les dan bola así lleguen con las últimas bocanadas, igual que en las operaciones pero prendido a sus instintos a sus más bajos instintos, esos que lo tensan debajo de la cintura, allá donde la doctora mete mano como si estuviera haciendo las operaciones que por sus especialidad no hace, la acomoda el doctor igual que acomoda al paciente cuando está asistiendo y tiene que colaborar con la anestesia, la anestesia a la doctora el tordo, la da vuelta la penetra, se la saca, se la pone, este carancho es un toro, y mañana estará temprano en su consultorio.

Friday, June 13, 2014

Delirios rima dolores.



Después de fornicar una como mínimo y hasta tres veces como máximo, cada noche de cada día de la semana la doctora y el doctor se ponía a conversar, y hacerse chanzas, sobre esas placenteras y emocionantes aventuras que emprendían cuando se dormían los cuatro críos que eran unos indiazos de esos llenos de energía y de salud que le pelaban a dormirse hasta la última fracción del enésimo segundo del enésimo minuto como intuyendo lo que empezarían sus papás después que entraran en sueños, después mucho después que lo hacían se preguntaban juntos sin responderse, cómo hacían para zambullirse en esos mares de pelos de todos los tipos, de sus culos de las tetas de ella de la poronga de él, de los jugos de ella del semen de él, cómo hacían uno y el otro para querer besar todas esas mezcolanzas hasta donde pudieran o hasta donde dejara el otro respectivo, cómo hacían para nadar tan placenteramente, braceando y pataleando en esos mares que ambos, al otro día y despejados, miraban tan científicamente como podían cada uno en sus competencias, la boca ella con esas filas desparejas de dientes o de espacios vacío que dejaban esos dientes con el paso del tiempo, los demás él que después que lo echaron del hospital del ingenio tuvo entre los vecinos esa aceptación de médico de cabecera que además de prestigio trae buenas regalías, cómo esas cosas que a ellos no les producen náuseas ni en unas ocasiones ni en otras, a otras personas les produce ascos de todo tipo, eso que duele, eso que gusta, eso que raja, eso que corta.

Thursday, June 12, 2014

Viejo rima nuevo.



De tanto que las pusieron año tras año las guirnaldas comenzaron a romperse porque eran una mezcla de papel corrugado y celofán multicolores que si bien eran resistentes, eran largas y entonces en los embalajes y en los desembalajes con los baúles y los cajones de todos los años, terminaban convertidas en unas marañas o en unas madejas imposibles de desenredar de hilos y de cables, porque además estaban enganchas con otras tipo diademas de foquitos pequeños que las resaltaban, y completaban los ajuares festivos que tres veces al año se colocaban en las pistas y en los pasillos del recreativo, y cuando las guirnaldas comenzaban a romperse empezaban las discusiones en la cuadrilla de los obreros de la misma empresa, dotados por esos días y para esas tareas a tiempo completo de los equipos y de los uniformes respectivos, especialmente de los cascos que evitaban que se les rompieran las cabezas por porrazos con las escaleras o las mechas de las pistolas con las que soldaban , se cargaban las culpas entre ellos y se comían las puteadas de los supervisores que de rato en rato se daban vueltas para seguir de cerca con esos mantenimientos, que cada año llevaban más plata renegaba el carancho que le reclamaba el ingeniero cuando autorizaba el presupuesto de estas fiestas que consideraba importante para el personal de la empresa, pero además de las guirnaldas con los años se destartalaban las sillas que eran de madera y las mesas y los mingitorios de los baños, por eso fueron quedando supeditados a los mismos trabajos de esos mismos obreros, que terminaban emborrachados de unas cervezas que les invitaban a media tarde previa a la noche de la farándula, como una muestra del agradecimiento por el trabajo de colocar todos esos elementos que tenían sus años y seguían adornando esos bailes célebres y movidos donde, eso sí, a diferencia de todas esas guirnaldas y las cortinas y el moblaje de años, las parejas se tiraban encima el ropero con ropa y otras pilchas que conseguían con trampas créditos y otras triquiñuelas, todas de estreno que, eso sí, eran sus formas de desviar las miradas hacia los que estaban mejor empilchados, tal vez los escenarios se iban haciendo viejos pero las pilchas de ellos eran nuevas aunque fueran de los más los más viejos, de esos viejos que se engominaban los pocos mechones que les quedaban como las viejas con esos peinados armados a fuerza de puro espray.

Wednesday, June 11, 2014

Traición rima tradición.


Por un par de mudas de ropa decente y comer asados todos los fines de semanas,  se compran las lealtades de los negros por un año, de esos muchachos tan predispuestos a los vueltos que salen de todos los entripados de obreros con patrones, y que no  siempre están a favor de los obreros, hay que negociar para hacer mucho con poco y en las negociaciones a veces se gana a veces se pierde, siempre que no haya recomendaciones especiales, que esas tienen tarifas superiores aunque las tajadas son para repartir entre el secretario general y sus colaboradores que no son más que un séquito de chupamedias que también la ligan de arriba, por un par de jodas organizadas con media docena de putitas que hagan dos o tres cosas diferentes como para que los muchachos queden prendados y pelotudos se compran los pundonores de los traicioneros que pululan por el campo y las fábricas, apenas corre la bolilla que hay que hacer algo con los patrones ordinarios que pichulean los sueldos y los jornales y los contratos, especialmente los contratos que vuelven locos a todos los contadores escribano y abogados delincuentes que son más baratos que los obreros, por un nombramiento de unos puestos de convenio en que se ganará menos que los de fuera de convenio pero que significan estabilidad para la familia y, si se tiene suerte, conseguir alguna de las secretarías en el sindicato de obreros y empleados, más de obreros que van a montones, que de empleados, que tienen miedos a las represalias como fue en la época de Perón y después en de Frondizi y los militares que lo sacaron por zurdo del gobierno, por algunas de esas pequeñas cosas que además son baratas para un sindicato tan rico, los choschamu que conservan en sus oficinas las fotos del general con su uniforme montado como San Martín en su caballo, fieles a sus lealtades se duermen en sus laureles, entregan sus acatamientos, que consisten en hacérsela fácil al carancho el señor secretario general elegido en elecciones de listas únicas patrocinadas desde el propio ingenio, esa es la tradición para los compañeros que más que responder a sus propios intereses por medio de sus representantes termina respondiéndoles en los tejemanejes que él arregla en las sombras con los patrones, o con los testaferros de los dueños de la fábrica, que juntan plata a paladas con la sangre de los infelices que ni reclaman, esos andan dormidos y opas.


Tuesday, June 10, 2014

Pesos rima especies.


Cuando los desmanes en las olas de esos mares en los que andaba se calmaron, cuando las olas sobre las olas de los disgustos que les ocasionaba a los jefes que por lo menos tenían que escucharle sus arengas sobre las justicias los coyas y la salud de los coyas que se acercaban con la cosecha, cuando las olas por las olas anteriores de las mortificaciones que caían sobre él con las contestaciones y los desplantes de esos mismos jefes sin solucionar las mínimas necesidades sanitarias siquiera de esos bolivianos que contrataban en la frontera por dos mangos, cuando esas olas se calmaron y pudo navegar a mar abierto sin las aguas turbulentas de los quilombos diarios, cuando ya no hubo más jefes administrativos metiendo las narices en los servicios médicos, cuando no hubieron más esas arengas con que el tesorero se  quejaba por los medicamentos que él pedía, que eran caros para curar a unos patas sucias de mierda, cuando ya no hubo todos esos  alborotos que se armaban y fueron el motivo por el que lo echaron de la empresa, el carancho pudo ver la perspectiva y comenzó a juntar su capitalcito con las consultas que caían tanto a montones  que tuvo que contratar dos secretarias que en dos turnos, se desgañitaban adivinando las urgencias de las consultas comunes, para organizarle los turnos que él cumplía exactamente entre las catorce y las veintidós horas con una hora que se tomaba por el merienda con la aclaración que el último paciente entraba a las nueve y media, hasta su consultorio llegaban las mamas con los chicos tomando pecho todavía, y la caterva de infelices que venían con desvíos de columnas por trabajar muy encorvados en los surcos, y las orejas como hojas de repollos que les quedaban después de años de estibar el azúcar en bolsas, hasta él venían y le pagaban bien como correspondía, en plata bien pesos, en gallinas en docenas de huevos en mantequillas o quesillos preparados por las abuelas, que también hacían leche cuajada y arroz con leche. 



Monday, June 09, 2014

Casualidad rima causalidad.



Como si fueran infinitas fichas de dominó, acomodadas verticalmente, como si fueran infinitas filas de fichas muy cerca unas de otras, como si fueran esas fichas mostrando los contornos de algo de algún dibujo, que se desarmaba en segundos con solo tocar una de esas fichas, porque después los efectos se desencadenaban solos, volteando una tras otras de las fichas acomodadas verticalmente, como olas de plástico negro con puntitos blancos, como ondas de maderitas también con puntitos blancos o lo que fueran, como si fueran eso fueron sus días en los días que siguieron al día que lo echaron a patadas del hospital del ingenio, las neurastenias repetidas se le pasaron, dejó de estar enojado con él y con todos los de sus entorno, y se le despejó la cabeza al carancho cuando se puso a trabajar por cuenta propia, y pensaba que además de lo que sabía, las casualidades lo iban acompañando como si fueran sus guardianas, casualidades que aparecían en los pomos chupados desprolijamente de pomadas mágicas guardadas en los cajones de la mesa de su consultorio, en los pomitos de crema con los que calmaba tracaladas de sarpullidos y picazones con orígenes extraños, con las que bajaba las inflamaciones de quemaduras de grado intermedio, en las tabletas de analgésicos desordenadas en sus botiquines destartalados, genioles que curaban igual una molestia en el oído que una jaqueca aguda, en los frasquitos de antibióticos que utilizaba como herramientas en instancias de emergencias cuando los llantos de los enfermos lo desbordaban o lo desbordaban las angustias de sus llorosos parientes, el carancho de todas maneras curaba con gran conocimiento pero también con los vientos de cola de sus suertes.

Sunday, June 08, 2014

Nauseas rima pausas.



Las sirenas se escuchaban como docenas, como cientos de lloronas, todas quejándose, al mismo tiempo, por esos largos estertores que sonaban ininterrumpidos por un minuto, largos y agudos en unas veces y cortos otras veces, esos iuuuuuiuuuuuu infinitos, las sirenas se escuchaban como sirenas en celos privadas de sus nirvanas de sus efebos eunucos, infértiles, las sirenas chisporroteaban como chisporroteaban los obreros en los cambios de turno, chisporroteaban las sirenas para zamarrear a los indolentes y a los cornudos que encontraban sus lechos calientes, y los empleados en las entradas y las salidas, que eran con pitos con bocinas de otros sonidos, mas graves, como si fueran viejitos con carrasperas, como viejitos babosos tosiendo en intervalos, los obreros y los empleados, y los ingenieros en sus gabinetes y los contadores en sus tesorerías, sin descansos reparadores desfilaban por los turnos y el carancho los defendía en el sindicato, las sirenas piteaban apenas después que el vapor pujara o relajara la presión con la que se movía por los laberintos de cañerías que eran remiendos de remiendos, que diseñaban los supervisores, cuando se abrían o cerraban las bridas, cuando se abrían o se cerraban las válvulas en los codos de esas cañerías, y el vapor circulaba mezclado con los olores nauseabundos de los baños comunes que concentraba las meadas de cientos de obreros todos los días, cuando cerraban las compresas y dispersaban esos olores nauseabundos que daban nauseas a algunos obreros más débiles que otros por faltas de pucheros, las sirenas se escuchaban como sirenas y los neurasténicos, obreros o empleados, se ponían idiotas solamente los domingos, los domingos a la tarde.





Saturday, June 07, 2014

Blanco rima negro.


Cuatro mudas de pantalones de hilo muy fino de un blanco que nunca se ponían amarillentos con los baños de legía que la mucamas que tenía para que los atiendan les hacían cada vez que los lavaban, cuatro remeras de piqué blancas y también como el blanco de las palomas que acompañan a los ángeles, cuatro pares de zoquetes y dos zapatillas completaban los atuendo, blancas también como esas nubes que a veces se recortan en los celestes diáfanos de los cielos, uno por cada día de los siete días que el flaco se la pasaba después de su trabajo, tipo siete de la tarde, haciendo tenis en cancha de ladrillo picado en el club social, con la media docena de mujeres que le tiraban unos mangos para que les enseñe algo que sin confesarlo había empezado ahí nomás para eso, para relacionarse con ellas que lo tenían filmado porque era buenmozo y sin compromisos, y él por su parte que también las había junado y había desarrollado el olfato para darse cuenta de las actitudes de la mujeres olvidadas, en figurillas se las vio el flaco Pérez cuando se murió su mamá justo que el estaba a punto de cumplir los treinta años y ya tenía doce años de dandi del pueblo, con fama entre todo el hembraje de los jefes del ingenio, ocupados más en sus trabajos y en chuparles las medias a los patroncitos que eran dueños y a los supervisores que los obedecían y ordenaban lo que no querían en las buenas y en las malas, como aquellas cuando venían las purgas por reducciones del personal por presupuestos ajustados, en figurilla se las vio el flaco Pérez cuando se le acabó la vidurria por fallecimiento de su señora madre, una rica y próspera comerciante de la Quiaca que se había instalado en la ciudad gracias a las regalías que había sacado toda su vida vendiendo al por mayor la mercadería que le entregaba a la empresa para que reparta a los coyas contrabandeando desde Bolivia por los pasos de la quebrada, una mayorista hábil que tenía cinco dientes de oro y era famosa y la envidia de los coyas que adoraban esas prótesis que ponía el Dr. Méndez el gordo que era el único dentista del pueblo, en figurillas se las vio el flaco Pérez y se le acabaron las ceremonias cuando su mamá lo mimaba cocinando lo que le gustaba antes que él se durmiera esas siesta reparadoras, para volver al ataque y acostarse con cada una de la media docena de damas olvidadas de los jefes ocupados de la empresa, esos jefes ocupados por llevar el sustento a sus casas donde sus mujeres, olvidadas se revolcaban en cualquier lado con el flaco Pérez que les hacía el amor como ellas soñaban, negro se la vió en figurillas ese galán de blanco, de los martinis y el tenis, esa información le llevaban al carancho, uno y otro, una y otra vez.





Friday, June 06, 2014

Enredos rima redes.




Y era así nomás, de pronto Ramonsito el peluquero comenzó a ver en sus almuerzos y en sus cenas unos bifes de lomo o de chorizo y de ternera muy diferentes a los bifes duros y nervudos de vaca vieja a los que Eufemia su mujer, lo tenía acostumbrado, considerada hembra como era teniendo en cuenta las costumbres de carnívoro del otro y de lo apretado de sus presupuestos de peluqueros del pueblo, ella, una blanca treintañera de caderas onduladas y tetas firmes, se ocupaba como su marido, de embellecer para ocasiones especiales las cabelleras de las damas en sesiones que pasaban largas entre el secador y los trabajos de armado a la hora del spray, y así nomás de pronto Ramoncito no se daba cuenta o no quería darse cuenta que la mejora en la calidad de la carne que comía procedía de que Eufemia después de las cortejadas conocidas se encamaba con Juan el carnicero que la calmaba de las ganas que la desbordaban, muy temprano nomás en un rincón de la sala donde terminaban con los cortes de las reses cuando el personal ni los consumidores andaban cerca, trampitas que había visto en persona el propio Giovanni, el italiano compañero y amigo de Ramoncito que le hizo la gauchada de darle el trabajo, así que este no se animaba a contarle como le contaba de otros entreveros mientras limpiaban las tijeras los cepillos las brochas entre unos y otros de los parroquianos que iban y venían, como se animaba a contarle de los despidos en docenas de las fábricas a los obreros que eran militantes peronistas y entonces infectaban los sindicatos yendo contra los intereses de la empresa, porque los avivaban a los coyas para que pidan cosas que no querían darles como consultorios en el hospital para que les atendieran los resfríos y las resacas, de todas estas tramas tendidas entre vecinos amigables se enteraba el carancho para después pasarle la información al ingeniero, en los pasillos del recreativo o del club social todos los sábados en los bailes de las noches y durante las siestas de los domingos cuando se armaban las mesas de canasta o truco, las partidas de sapo o de bochas, o los partidos de tenis.



Thursday, June 05, 2014

Juegos rima bailes.




Chivados después de los partidos de tenis en cancha de ladrillo picado que llena de polvo sus almidonados uniformes blancos y prolijos, chivados pero elegantes los hombre con pantalones y remeras haciendo juego con el blanco de zapatillas especiales, y la mujeres con unas polleras más cortas de las que usan cono soleras, más sugerentes, todas de blanco también, iban a las barras y sentados en las banquetas altas a tomar tragos largo preparados por el gringo Matos que los conocía a todos, más bien las mañas y las historias de todos, menos chivados pero chivados igual otros hombres de blanco, más veteranos pululaban a los costados del rectángulo de las bochas que jugaban donde tenían además dos cajones de sapos donde tiraban las fichas en los intervalos de los juegos en parejas acercando las bolas a los bochines, chivados como estaban rondaban los primeros concurrentes a mlos bailes de los sábados, los hombres especialmente pispeando las mujeres de otros en busca de miradas de complicidades que pudieran dar un indicio de las predisposiciones de ellas, que, igualmente, murmuraban entre ellas haciéndose comentarios de los que comentaban que eran los más osados de esos grupo como para andar con aventuras, extraconyugales le llamaba el padre Keiner que se agarraba la cabeza cuando alguno arrepentido le caía al confesionario, porque en eso sí, se le armaban líos al carancho cuando tenía que contarle de esto al ingeniero, mujeres de obreros pisadas por ejefecitos calentones, mujeres de jefes superiores mezcladas con empleados de cuarta categoría, en juegos peligrosos, pero movidos igual que los bailes en el recreativo o en el club social del ingenio. 

Wednesday, June 04, 2014

Espías rima espiando.




Todos aprovechaban esos momentos, no solamente para las entradas en chamuyo, las franelas, para hacer bien los aprontes, de apretadas de cinturas relajadas, que se acariciarían y les haría provechitos unas horas después en las camas de sus respectivos dormitorios de sus respectivas casas, sino también para cruzarse miradas de complicidades, miradas de encomios, miradas comprometidas, varones a mujeres, mujeres con los varones, las suegras de los niños que se encaprichaban, la miradas combinadas con murmullos que, si se escuchaban, como tenía la costumbre el carancho con el escoses en mano, en un vaso con abundante hielo, traían informaciones valiosas de todas esa gente, suegras y suegro incluidos, porque los bailes eran para toda la familia, cuando todos los años a la misma  hora, la orquesta de Ardú comenzaba con serenata a la luz de luna, la parejas como si se pusieran de acuerdo inundaban el círculo de la pista más importante del club social, que era el lugar donde se hacían los bailes de los empleados de mayor jerarquía de la empresa, de los jefes y de los dueños que anduvieran por el ingenio, especialmente del ingeniero que aprovechaba esas charlas relajadas para seguir trabajando ese era su trabajo, el chusmerío, para preguntarle y sacar sus propias conclusiones, ahí iban las parejas con el jazz suave, sabían que después venía el empalme tuxedo y todas las canciones de ese músico maravilloso que se había perdido para siempre viajando de un lado para otro en los frentes de batalla de la segunda guerra, como en el recreativo había también en este club un par de salones donde las damas de los jefes reputados de la empresa, iban y venían los sábados a la tarde, de la peluquería de Blanca,  para ir jugando a la canasta, hasta las ocho de la noche que era la hora cuando los obreros comenzaban a correr las mesas y sillas para que quedaran habilitadas como pistas, ahí los tenía el carancho a todos juntos, encerrados en la jarana de los sábados a la noche, todos los sábados a la noche para enterarse de todas sus cuitas, que eran parecidas a los puteríos de los obreros con un poco más de hipocresía nada más, por eso siempre decía que no todo lo que brilla es oro, ni siquiera lo que brillaba en su propio entorno.

Tuesday, June 03, 2014

Espía rima espiado.



Unas doscientas parejas no muy apretadas bailando foxtro o tango, parsimoniosas relajadas y tranquilas, marcaban el tamaño de la pista central del recreativo, un rectángulo rodeado de una hilera de mesas que a lo ancho eran tres o cuatro y sillas de madera, que la mayoría juntaba porque las más comunes eran las parejas que además de ir con los hijos caían como mínimo con alguno de los suegros, que en realidad más que los suegros eran las suegras que como peludos de regalo iban con el grupo, esas mismas comadres mayores que con aires de sargentos primeros y caras de pocos amigos, los brazos cruzados sobre sus pechos, como centinelas y atentas cuidaban personalmente de las virginidades supuestas de las niñas, que tenían recomendaciones especiales de ellas mismas si la pista quedaba muy llena, que se cuidaran muy bien de esos roces que parecía que no fueran pero lo eran, unos tres salones rectangulares también pero más chicos, colindantes y alrededor que eran salas de juegos de billar y de trucos que se habilitaban como pistas, completaban la capacidad que se desbordaba solamente en los carnavales, cuando la gente que se tiraba agua perfumada y papel picado que quedaban como engrudo, parecía encogerse y entonces la capacidad de esos salones adornados con guirnaldas y focos de colores parecía que se ampliaba, ese era uno de los territorios cada sábado por la noche, sobre el que sobrevolaba el carancho para enterarse de los puteríos de la gente del ingenio, y poder armar sus reportes precisos al ingeniero que cada quince días venía de la casa central, ahí se enteraba directamente o por medio de los soplones que tenía, de la vida y la obra de las mujeres los hombres y los niños del pueblo, lo que no se enteraba, lo que no le contaban tampoco los soplones es que a él también lo espiaban todos los que él espiaba, así que él perdía porque de los otros él le contaba solamente al ingeniero, en cambio él estaba todo el tiempo en boca de todos, incluidos los chismosos.  

Monday, June 02, 2014

Espías rima expiado.


En medio de esos calores infernales las galas en los bailes eran siempre las mismas, los hombres camisas de hilo de colores claros, pantalones de poplin al tono, y mocasines con medias o sin que pasaban del marrón al beige sin excepciones y cualesquiera fueran los colores de los zapatos que andaban en las escalas de los colores marrones y negros, y la mujeres las damas entonces regordetas de buenos pechos y caderas, soleras también de hilo trabajado o de satenes especiales en colorinches vivos que resaltaban sus formas y las proyectaban más sensuales a las vistas de sus hombres y de los otros, zapatos clásicos tacos altos en la gama también de los colores claros, sus galas quedaban volcadas casi por completo en sus peinados llamativos y voluminosos, que eran los resultados de horas y horas en las peluquerías de Blanca y de una media docena de estilistas que los sábados comenzaban a trabajar poco después de las ocho de la mañana hasta poco después de las diez de la noche, a todo lo que podían porque sabían que ahí se concentraban el grueso de sus ingresos que por lo tanto no debían perderse, total después podían descansar tranquilas los lunes que cerraban sus locales todos los peluqueros, en medio de esos calores infernales las galas para llegar más que presentables, a los bailes en el club recreativo, que era para los empleados de puestos inferiores y los obreros, y a los bailes en el club social, donde se juntaban los de la más rancia alcurnia del ingenio, así los juntaba el carancho a todos los que el ingeniero lo tenía compelido a saber la vida y obra de cada uno con instrucciones precisas de reportes semanales para que no hubiera novedades que pudieran perjudicar la imagen de la empresa, en medio de esos calores infernales de esas galas de esos bailes con orquestas típicas y de las otras que eran los mismos músicos que rotaban, el carancho los tenía a todos, juntos, libados, bailando, en diversiones sanas, para espiarlos como quería, yendo de un lado al otro se enteraba de los cuernos, de las borracheras semanales de las mañas buenas y de la malas de todo el personal de la fábrica, y anotaba con su letra minúscula en las fichas que en los archivos ordenaba por orden alfabético de apellido, para informarle a sus jefe cuando el otro le preguntaba, él espiaba a todos y a él no lo espiaba nadie, por eso, cuando llegaba el domingo, él no comulgaba como los otros, en ninguna de las misas donde iban los mismos que estuvieron en el baile.     


Sunday, June 01, 2014

Malarias rima negocios.


Docenas de vuvuzelas pequeñas de todos los colores fosforescentes, y también coloridas matracas con sonidos infernales, traca y traca como si fueran docenas de corazones latiendo ante un micrófono o una sala de relojes del tiempo de ñaupas, con un sinfín de piñones rotando mientras se rozaban, mandando el péndulo de un extremo a otro, también emitiendo monótonos sonidos en alto parlantes, matracas y maracas de plástico, matracas que reproducían ruidos desordenados maracas afónicas engomadas del caramelo de docenas de manzanas con baños de caramelo, matracas y maracas y baleros de plástico, y banderines en celofanes ordinarios con el nombre del circo y la leyenda ese erre ele, que era la sociedad del panzón del dueño, que justamente en la panza y en esa enorme redondela de su cintura tenía toda la inversión de sus beneficios, con el otro panzón del contador que entre una partida doble y otra le afanaba lo que él les afanaba a los artistas, montones de esos minúsculos articulitos con la propaganda del circo caían en las manos de esos niños caprichosos que querían que los padres los llevaran todos los días, adminículos que esos mismos niños les hacían pagar caro a padres puteadores que maldecían a la ese erre ele al gordo y al mismísimo contador, porque todas las porquerías esas terminaban en sus manos como todas las camperas y pulóveres del grupo incluidas las de las  brujas si eran de las partidas, de a docenas los artistas, que eran poco más que una cincuentena desde que el circo entró en épocas de vacas flacas en el ingenio, convertidos en vendedores minoristas le peleaban a parar la olla.