Negros iracundos y resentidos en los portones de entrada
a los canchones de los trapiches, cuidando que se cumpliera la orden del paro
que entonces salió directamente del sindicato, obreros cuidando además las
parrillas improvisadas y llenas de costillas y achuras que fuera dejando por
todos lados el carnicero Juan que estaba con los muchachos, que estuvieron
defendiendo lo mismo que se estaba defendiendo en otros lugares alejados, como
el jardín de la república y en otras ciudades de la tacita de plata y de la
linda, los puestos de trabajo el sueldo anual complementario las horas extras,
morochos con mamelucos, engrasados y enojados en la plazoleta alrededor del
busto de evita que los hijos de puta de los dueños tuvieron que hacer a
regañadientes, obreros amontonados caminando cabizbajos por las calles
desiertas del pueblo por temores a enfrentamientos, tipos con chumbos treinta y
ocho caminando como si nada por las calles, bigotudos, panzones, igual que los
grandotes de la películas de Carlitos sin los fracs. respectivo, neurasténicos
y desvelados en los portones de la fábrica alrededor de los maestros azucareros
que estaban igual de molestos porque ellos antes no se plegaban a las huelgas,
y en las tranqueras que llevaban a los lotes de Florencia, Prediliana y
Paulina, supervisores de mierda negros también y borrachos y vendidos plegados
que estaban con los otros como en guardias para que no hubiera coladas de los
traicioneros de siempre, los cuarenta y ocho días de huelga en el cincuenta y
cinco le vinieron como anillo al dedo al gringo, esos cuarenta y ocho días
largos de huelga de los negros de la fábrica especialmente porque en el campo
eran todos coyas y con alcahuetes que tenía el carancho les mandó el mensaje
que no hicieran huelga porque sino la empresa no los contrataba los años
siguientes, esos días le cayeron de perilla para terminar de demostrar
lealtades y competencias al ingeniero, que de la desesperación les pidió a
todos los de personal que se ocuparan de esto a tiempo completo, que quería
decir desvelándose y madrugando, para que estos no se salieran con la suya de
embromarles a la empresa la producción del año, que si podían que echaran
algunos, que de paso si podían que fueran delegados para que se fueran
acostumbrando que ya no podían andar jodiendo, porque el general que los
apañaba se fue como un cagón y se escapó en una cañonera paraguaya.

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