Cuarenta y siete cuarenta y ocho
lunas duró la huelga de estos hijos de puta, matacos de mierda como diría el
abuelo Franklin allá en los obrajes de Añatuya donde se laburaba fuerte con el
quebracho y no como estos maricones que trabajan en la fábrica mirando que las
máquinas hagan lo que ellos no hacen porque se están rascando todo el turno
todos los días, desagradecidos que no aprenden ni aprenderán a valorar lo que
les da la empresa, se los ha dicho más de una vez pero analfabetos como son no
entienden explicaciones, y como sonámbulos con poco morfi y mucho tinto encima
andan amenazantes con esos fierros que usan como armas, no valoran que les den
cosas como las vacuna contra la fiebre amarilla y contra el paludismo y contra
la parálisis infantil, que se la surten religiosamente en cada zafra, a pesar
que después el mediquito ese del carancho, anda diciendo que en el hospital del
ingenio no los atienden a los zafreros, si van por otras cosas los infelices de
los coyas que porqué se van a andar enfermando, ellos, porque a los
santiagueños y otros argentinos a las cansadas los terminan atendiendo, son así
nomás los negros y le paran cuarenta y cuarenta y ocho días de producción que
sobre los ciento ochenta que son en total, son demasiados en la fabricación de
las toneladas de azúcar que se hacen todos los años, producción que no espera
como ellos, lo que se hizo se hizo y los que no se hizo no se hizo, porque
cuando ellos no laburan la caña se pierde en los surcos, se pudre se la comen
las comadrejas se quiebran, van a ver a fin de año como les va, con esos extras
que el ingeniero generosamente les hace dar a cada uno cuando se están yendo en
los trenes de cosecheros, una grati entregada en manos por los supervisores a
los jefes de cada familia, unos manguitos más, que ahora van a parar a sus
manos después de la promesa que le hizo el propio ingeniero, para agradecerle
su pelotas para enfrentarse con estos matones, para hacerlos entender, que
tienen sindicato, y lo mismo se plegaron porque andan calientes porque se les
fue el protector mayor, y para siempre, a ver si se dejan de joder con todas
esas cuestiones de licencia por enfermedad y coberturas familiares y se
acuerdan un poquito de los derechos de los patrones, como los de él que ya
lleva como diez años defendiendo los intereses de los dueños, y recién ahora
está recibiendo sus recompensas, el gringo se siente importante, porque como él
organiza el baile del sindicato de pidió a Jorge Ardú que improvise, y haga que
la orquesta interprete serenata a la luz
de la luna, y así, delante de todos, para meterle una buena apretada a la gorda
para que se acuerde quién es el macho y quién la hembra, que además por los que
le dijeron los alcahuetes anda flirteando con el flaco que le enseña tenis en
el club social mientras él se mata trabajando.

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