De pollo nomás que era de andar
escondido en la pollera de mi madre que como andaba preñada me sacaba corriendo
diciéndome que era un grandote como para andar prendido a sus batones y que
podría ocuparme de otras cosas, de imberbe nomás que era no podía explicarlo
por esos días y no sé si lo habré explicado, pero sucedía, la mina me tiraba
línea, me aflojaba la tanza de su caña, por donde nos topáramos que eran
diariamente y al menos cuatro lugares, la escuela, las plazas donde caíamos a
las salidas del colegio o en las horas libres, y la parada del colectivo donde
coincidíamos esperando en colas que a veces eran largas que a veces eran
cortas, la mina se jugaba con miradas esquivas, insinuaciones tenues de tenues
sonrisas, de otras actitudes como para que yo me diera cuenta que ella se daba
cuenta de los que ambos nos dábamos cuenta, que eso que nos pasaba era en
principio una fuerte atracción que mutuamente sentimos, aunque por la época en
la que ni siquiera nos salían las palabras como para darnos un explicación de
eso, la mina me junaba, ahora, cada vez que me decidía y resuelto avanzaba para
romper con esos raros estados de hibernaciones que pasaban todo el tiempo, algo
pasaba, generalmente, algún otro varoncito, una amiga, un profesor como
excepciones, un mancebo menos impúber que aunque todas las veces un poquito
mayor, que con aires de príncipe, se me adelantaba y la desconcentraba de tal
manera que ella suspendía en un instante la magia de unos minutos antes de
glorias y paraísos, esos instantes infinitos que pasamos cerca para no pasarlos
nunca más porque nunca más nos vimos, de imberbe nomás que era no podía explicarlo
por esos días, pero sucedía, de tener lo que no se quiere, de no tener lo que
se quiere, como si el mundo confabulara contra uno y todos anduvieran en esas
confabulaciones, de querer los que no se puede, de poder lo que no se quiere,
de querer lo que no se tiene, de tener lo que no se quiere, de lampiño nomás
que era anduve así mucho tiempo, hasta que me hice un barbudo, pero entonces
cuando tuve barba ella ya no estaba.
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Friday, February 28, 2014
Thursday, February 27, 2014
Ajadas rima tajadas.
Las hojas amarillentas de las
actas no servían para nada si se borraba con el codo lo que se escribía con la
mano, cuando lo llamaban de la administración con el cuento de informarle de
las nuevas modalidades de los contratos según estaba redactado en los memos que
le mandaban, el carancho Melitón Vázquez, ya sabía de los términos de las
discusiones y de dónde iba a pararse para secar los mejores resultados para los
obreros y empleados del ingenio y para él mismo que ponía la cara, después de
todo si ellos se manejaban con el teletipo que con golpecitos y con agujeritos
y escritura binaria servían para que los patrones se pasaran todos los
puteríos, el también tenía su mensajeros de carne y hueso y tenía sus fuentes y
más confiables porque las sedes regionales apenas les llegaban las indicaciones
de la secretaría general del gremio, ponían un auto que andaba toda la noche
unos quinientos kilómetros llevando un par de compañeros peritos que sabían al
dedillo de las trampas de los convenios, más en los tiempos de los milicos que
no eran como los políticos que eran mentirosos y marrulleros, estos que eran de
una sola palabra y mal gestados eran peores, así que cuando lo llamaban de la
administración el carancho Melitón Vázquez ya iba preparado con su propios
argumentos, como fue la vez que le informaron que la empresa tenía que hacer
una limpieza grande en toda la fábrica, de infiltrados comunistas que
envalentonaban con discursos de proletarios y ponían caliente a la gente que
hablaba de reforma agraria de repartir la tierra y todas esas boludeces, que la
limpieza consistía en un operativo con gendarmería con salvoconducto judicial
por supuesto para levantar como cuatrocientas almas de todo el pueblo y
llevarlas hasta la cárcel de Villa Gorriti bajo el cargo de averiguación de
antecedentes, y después de más o menos unas semanas, dejarlos en libertad para
que vuelvan de nuevo a sus lugares, y hagan correr la bola que con el proceso
de reorganización nacional no se juega, y él les decía que entendía y que
prefería que eso no quedara registrado en los mamotretos de los libros de actas
del sindicato en esos papeles ajados llenados con actas que nadie revisa
después y no sirven para nada que con las palabras era suficiente, que si los
muchachos hacían un viaje como ellos decían eso nada más como para que nada más
les pintaran los dedos, que él estaba conforme como para que les sirva de
escarmiento, porque los más jóvenes son unos zurditos que son medio iracundos
con el partido y que no les pase nada como dicen que les pasa en otros lados, y
que cuál es la tajada que el saca de todo esto.
Wednesday, February 26, 2014
Sucios rima limpios.
El carancho Melitón Vázquez los
defiende todas las veces en las reuniones del sindicato de obreros y empleados
del ingenio, a sus amigos el chaguüanco Juan el señor de la tembeta y el mataco
Pedro simba de pura cepa, más ahora que unos criollos ricachones compraron la
finca Calilegua, y en el primer informe del boludo, el jefe de la oficina de
contratación y relaciones laborales, aparecieron retratados justo como no son,
no ellos solamente, sino todos sus compadres y sus comadres, vagos e
indolentes, que por ahí lo puso, a eso de los chaguüancos y los matacos en el
informe, porque está prendido con los contratistas que juntan coyas por su
propia cuenta y orden en la Quiaca, y a ellos los alaba a esos que significan
tres o cuatro trenes por cosecha que vienen hasta el soronogo de bolivianos,
además de los mangos que le tiran los del almacén grande, donde a estos pobres
infelices los empernan bien empernados con una bicicleta, un par de colchones,
una linterna, dos mudas de ropa de grafa y unos machetes que después les
descuentan por planillas y en los recibos siempre, hijos de puta los mismos
machetes con los que cortan las cañas de ellos, todos los descuentos antes de
los seis meses, antes que se vuelvan para sus pagos, el carancho Melitón Vázquez
los defiende todas las veces en las reuniones del sindicato de obreros y
empleados del ingenio, a sus amigos que no se van como los otros porque viven
en las laderas de los cerros, tranquilos, donde no molestan a nadie, es que
sabe bien que no los quieren porque no se meten con nadie, con la excepción de
los carnavales cuando se prenden con los coyas a darle al pim pim aunque sigan
panchos con sus vidas, pero ellos se mantienen al margen, no le piden nada a
nadie pero tampoco andan repartiendo lo que no tienen, se machan con chicha y
andan en las carreras, inclinados unas veces erguidos otras veces, entrelazados
al compás de esa danza que los transporta, no es que sean vagos pero ellos se
acostumbraron con los ingleses a las cosechas de los citrus, a levantar
hectáreas y hectáreas de naranjas y mandarinas y pomelos, y ahora quieren
mandarlos a agacharse como monos en los surcos con el culo para arriba por
jornales de mierda, dice el carancho, y siempre termina de la misma forma, que
les pide a los compañeros que no los discriminen que no se hagan los blancos si
todos son unos morochos de mierda, que ellos se llevan bien con los coyas, que
la única diferencia que tienen es que los chaguüancos y los matacos son
impecablemente limpios, mientras que los otros son unos sucios unos hediondos,
como las coyas que no se vayan en todo el carnaval, esas que copulan a diestra
y siniestra con los mandinga.
Tuesday, February 25, 2014
Bailes rima farsas.
Bien temprano un grupo de matacos
hasta el tronco, prueba coplas llamando a sus hembras al desentierro del
carnaval que ya empieza, ellas dan de embrujadas con sus danzas en los montes,
ellos esperarán, los muertos que andarán de visitas se prueban sus disfraces y
los mozos sementales, se engalanan con pantalones negros, con camisas blancas,
y binchas rojas por la sangre que se derrama, y binchas marrones por la tierra
que se trabaja, y las coyitas, hediondas después de días de no llegarse hasta
el río se alborotan, ya con el baile llegarán, a bañarse como tata dios manda,
los hombres también, cuando terminen las ceremonias todos se bañarán, las
coyitas se alborotan en contorsiones juveniles que les brotan de las caderas,
en las tetas sin sostenes debajo de las blusas holgadas, en los espasmos que
les van con los repiqueteos de los pim pim, de las cajas y de los bombos
legüeros que prestan los santiagueños, y con los sonidos chirriantes que les
llegan de las quenas y los temimbí, como silbidos de las corzuelas en el monte,
las coyitas hediondas, pero con sus caras bien lavadas con el agua que corre
del surco por la acequia que atraviesa el lote, se amontonan a la entrada de
Prediliana, para festejar los carnavales, con la pachamama se irán, con los
permisos de los tatas, vigiladas por las comadres que enhebran vidalitas, las
coyitas se amontonan a esperar a sus coyitas, que estarán durmiendo sus monas,
las coyitas se alborotan y mueven sus polleritas cortas, sus enagüitas con las
que esconden sus ganas, de andar tomadas por los mismos demonios metidos entre
sus piernas, allá de donde el calor baja más que el calor que baja en los
cañaverales en las peores horas de las cosechas, las vírgenes son las más
calentonas, ellas ya no se aguantan las ganas de andar siendo en sus
cautiverios, de entrevero en entrevero en el pim pim que se arma, de sirviñaco
en sirviñaco cuando termine el entierro, a esperar que sus coyitas las ciñan de
la cintura, las amañadas también quieren los suyo, con los propios con cualquiera, las panzas llenas de
changuitos que llegarán, las ganas no cesan con los bailes que empezarán, con
las manos en sus cinturas, amagando a los compadres, las coyitas, saltando
avanzarán.
Monday, February 24, 2014
Chicos y grandes.
La maldita, y querida luz blanca, encendida al mismo tiempo con la
bola de cristales en el centro de la pista que daba los efectos de giros, la
maldita y querida luz blanca deschavando un millón de pelusas en pulóveres o
remeras, en pantalones Oxford de pana o de corderoy, o lo que es peor aún la
maldita luz blanca poniendo al descubierto los vestigios de caspa diseminados
al infinito sobre los hombros, la maldita luz blanca alumbrando dentaduras
blancas también dando el efecto tren fantasma en esas especies de esqueletos
bailando, haciendo brillar lo que es mejor aún debajo de los pantalones de
hilos muy finos debajo de las blusas de gasas transparentes de sedas
traslúcidas las bombachas minúsculas y los corpiño de las niñas descuidadas, entonces
no hubo nada escrito pero la frontera de separación era una línea mal dibujada
en torno de los veinte años, antes de eso la sumisión la subordinación a las
reglas de juego que en esos ambientes nunca fueron claras, el más débil
humillado ante el más fuerte, el más imberbe callando y aprendiendo del experto
en noches sicodélicas haciéndoles los mandados yendo y viniendo con los tragos
largos y las cervezas, los chicos atendiendo a los grandes, después de eso, la
entronización en esos estrados donde todo se hace más fácil donde la
subordinación es de los otros de los novatos que entran al ruedo, las
autonomías la acción sin proscripciones, eso de hacer lo que se le cante al
tuje, los grandes atendidos por los chicos, todas las veces los grandes nos
hicieron lo mismo en las milongas de comodín se chamuyaban las más lindas que
fascinadas, grandes y chicas, se encolumnaban se alineaban, eso era lo que más
bronca nos daba, de a docenas de amigas entregadas calentonas y predispuestas,
abandonándonos, dejándonos al costado en esos tráficos de franelas, de fumatas,
de chupe a discreción, que comenzaron inexorablemente los viernes a las noches,
llegaron a su cenit los sábados gloriosos y repetidos, y terminaron los
domingos antes de las doce de la noche con los presentes apremiados por las
lujurias cálidas o gélidas de las jaranas y las obligaciones laborales de ese
lunes también repetido y también funesto, todas las veces los grandes nos
hicieron lo mismo en las milongas de comodín se chamuyaban las más lindas que
hipnotizadas, grandes y chicas, se acomodaban a las apretadas en las bandas de
música lenta que ellos mismos presionaban que se hagan, coimas en vaquitas de
billetes arrugados para darle propina al disc jockey de turno, todas las veces
nos hicieron lo mismo trajinándonos con mandados y encargos todas las veces nos
hicieron lo mismo humillándonos bajándonos las estimas, todas las veces hasta
que cumplimos los veinte.
Sunday, February 23, 2014
Miedo rima valentía.
Muchas veces salimos o entramos corriendo
del embudo convencidos de tener a Gume detrás nuestro pisándonos los talones, a
esa criatura brusca detrás de nosotros que veíamos de lejos de vez en cuando
los días que pasamos por la puerta del conventillo donde vivía, recluido allá
lejos al final de un largo pasillo angosto, impregnado de olores pestilentes
por las aguas servidas, sentado en un cajón destartalado de vino o de cervezas,
fija su mirada hacia adelante, con su joroba que parecía del tamaño de la
cabeza y una cara que no veíamos muy bien por la distancia y por las quiscas
que negras como espinas que era su pelo tapaban gran parte de su cara, las
manos grandes, deformadas y cruzadas sobre sus piernas también hinchadas, por
eso más que al él que veíamos en esas oportunidades, corríamos con el corazón
en la boca porque temíamos que nos pasara lo que se decía que pasaba con él cuando
agarrara a alguno e hiciera lo que no supimos muy bien que haría, porque en
realidad las historias de él nos llegaban de las bocas de nuestros progenitores,
de encocorotadas, y furiosos, después que los hacíamos transpirar la gota gorda
con algunas de las cosas que se nos ocurrían, entonces nos llovían las amenazas,
con él, que aparecía en medio de maldiciones y discursos sobre ir al propio
infierno o estar condenado a la ira de Satanás y de otros demonios, muchas
veces salimos o entramos corriendo del embudo convencidos de tener a Gume
detrás nuestro pisándonos los talones más en las mañanas temprano cuando
cruzamos para ir a la escuela o en los atardeceres con tiempos libres de andar
en la calle hasta tarde, le teníamos miedo, aunque nunca llegamos saber. si era
un pan de Dios o un Damián reencarnado, miedo a que nos alcanzara y nos tomara
desprevenidos por el hombre desde atrás, y la valentía que nos imaginamos que
teníamos cuando jugábamos poniéndonos en los papeles de los héroes de las
revistas que leíamos se borraba de un santiamén y el desasosiego nos invadía, por
eso corríamos al grito del primero que advertía su proximidad más en broma que
en serio, esa es la verdad, aunque más pavura que a él sentíamos pavor por lo
que decían los iracundos de nuestros precursores lo que nos haría, hasta el día
que nos dimos cuenta que ellos, más que molestarse con nosotros, se molestaban
con los momentos cuando se nos ocurría volver a casa, sin avisos previos,
apariciones repentinas nuestras en momentos que ellos aprovechaban para hacer
lo que a nosotros nos dijeron eran porquerías.
Saturday, February 22, 2014
Conocer rima saber.
Convocados por el mayor Arenas,
las autoridades del Rotary Club dijeron saber de lo que estaban hablando, que
ellos lo vienen advirtiendo de unos meses a esta parteen editoriales de las
radios en los periódicos y en cada una de las reuniones a las que van, más que
a otros lados a los colegios a entregar los premios a los mejores alumnos, del
avance del comunismo en América y del necesario desmantelamiento teniendo en
cuenta las tradiciones éticas y culturales de la gente del pueblo discursean
cuando las ocasiones se presentan, que además reciben confirmaciones de lo que
dicen, de sus sedes centrales norteamericanas que les envían gacetillas por
encomienda donde estos temas se explican al detalle, claramente cómo quieren
imponer esta ideología que no se condice con los principios propios.
Después del apagón dijeron no
saber muy bien de los que estaban hablando, que ellos estaban de acuerdo que se
detenga a las personas en averiguación de antecedentes, porque no hay dudas que
todos somos hijos del rigor dijeron, pero que no están de acuerdo con las
privaciones no legítimas de la libertad, que corre por ahí que las detenciones
se hacen sin intervenciones judiciales y entonces además de extraviarse los
papeles o los expedientes han comenzado a perderse los rastros de las personas,
de todas maneras ratificaron las razones de las luchas porque los focos de los
del ERP y montoneros son muchos, al menos es lo que comentan, porque en el
pueblo solo hay murmullos y chismes.
Convocados por el mayor Arenas la
autoridades del Club de Leones, las directoras de las escuelas, los jefes
policiales, los presidentes de los clubes de futbol, los secretarios de los
sindicatos, la autoridades del ingenio, como los del Rotary Club, dijeron saber
de lo que estaban hablando, una veces, y otras veces dijeron que estaban
confundidos que no sabían muy bien de lo que estaban hablando, que a ellos no
les termina de constar, que eso que dicen de la guerrilla sea cierto, que la
gente se queja porque no vuelven los que fueron detenidos, que no entienden qué
tantos antecedentes si por acá todos se conocen.
Una veces sí, otras veces no,
convocados por el mayor Arenas que les repite lo mismo, que los focos de
subversión están en las fábricas, metidos en el fútbol disimulados detrás de
las melenas que les ocultan la cara a los jugadores, y en los surcos más o
menos, porque los coyas de la única revolución que entienden es la de matarse
laburando para juntar plata y tener lo que tienen.
Convocados por el mayor Arenas
los representantes de las instituciones tuvieron que escucharlo, que él conoce
muy bien de los que están hablando, lo sepan o no lo sepan ellos.
Friday, February 21, 2014
Mejor rima peor.
De pronto comenzaron a llover las
propuestas en la las bocas de profesoras de literatura o de historia, poco de
Platero y yo la una poco de Carlomagno la otra pero del concilio vaticano en
Medellín mucho, particularmente de esas materias aunque no fueran las únicas,
que además de profesoras como minas estaban más que buenas con los parámetros
con los que entonces medíamos las dotes femeninas, además de los anteojos que
ambas usaban que les daban un toque en sus caritas picarescas las tetas el culo
las piernas, particulares fijaciones que unificaban todas nuestra sugerencias
de impúberes más perdidos que encontrados por nosotros mismos, de pronto nos
comenzaron a llover las propuestas anunciando revoluciones, ideas, armas,
luchas incansables, las llegadas de mundos diferentes con menos ricos y menos
pobres, jugadas en el monte tucumano y en las ciudades a la espera de las
necesarias respuestas del pueblo, de pronto en las clases nos contaban que
nosotros éramos la encarnación la esencia de esas subversiones de los ordenes
establecidos, mejores a los ordenes establecidos anteriores, los beneficiarios
de porvenires de amaneceres que vendrían en las manos de los héroes y mártires
predispuestos a inmolarse por nosotros, nos explicaban que sustentaban esas
aspiraciones de tipos que no veíamos pero que todos comenzamos a conocer
también en la boca y en los discursos de esas profes infartantes que además se
vestían con aires e intenciones de sensualidades que a nosotros no derretían y
nos predisponían a escuchar sus consignas, casi a inmolarnos con ellas, también
de pronto comenzaron a aparecerles los maridos, algunos profesores como ellas,
otros, melenudos desalineados que las buscaban en los patios de las salidas,
aunque lo mismo nos enganchaban con las promesas de reuniones clandestinas que
según las lenguas de los más avispados de nosotros, podían terminar con alguna
de esas profesoras de fiesta con un grupo de nosotros, en lujurias de madrugada
después de lecturas ligeras del capital o del discurso del che en la OEA, de
pronto nos invadieron, irrumpieron sin permisos de ninguna naturaleza pero por
cierto con nuestro absoluto consentimiento, en la vida de nosotros para
contarnos de la revolución que llegaba, el cambio popular de la reforma agraria
y de la guerrilla urbana, y algunos de nosotros nos anotamos en esas
convocatorias de buscar por el medio que fuera las transformaciones de la
sociedad en gritos de que el fin justifica los medios a poco más de tres años
de los incendio en París, de pronto las profesoras que estaban buenas
comenzaron a perderse a faltar primero de las clases después ya no se las vio
más en el pueblo, y quedaron los maridos que no nos inspiraban de la misma
forma que ellas, de mejor a peor al último quedamos solos, hasta los años que
vino el proceso de reorganización nacional, entonces nos dimos cuenta que nos
habían utilizado nomás que de carne de cañón, del cañón de esas minas que
estaban buenas, a algunos de nosotros esas chances le costaron caras,
inmolaciones solitarias de esas princesas que nos inspiraron.
Thursday, February 20, 2014
GRANDES RIMA CHICOS.
Mientras los grandes duermen sus
monas en siestas apacibles, desmayados en colchones estropeados afirmados mal
en elásticos también destartalados, después de mañanas agitadas que estresan,
los hombres en las fábricas colmadas de ollas grandes y de otros tamaños que
por lo general llaman calderas y de sartenes que llaman pailas que alimentan de
costado los trapiches las válvulas las tolvas para hacer millones de quilos de
azúcar, y las mujeres en las cocinas abarrotadas de ollas y de sartenes para
hacer los pucheros y los estofados que calman además del hambre los fríos de
los inviernos intensos, mientras los grandes se duermen en sus laureles en
noches después de las lujurias peligrosas y carnales, porque no ha bajado la
comida en digestiones interrumpidas por eso, de amores a los tumbos en
aposentos desinfectados con lavandinas y lustra pisos y adornados con ajuares
amarillentos por el paso de los años y la mugre acumulada en placares
abarrotados, los chicos, que crecen rápido, que se van haciendo grandecitos sin
que los grandes se den cuenta, deambulan por zaguanes por rincones varios,
corredores ensombrecidos y pasillos lúgubres, descubriendo por cuenta propia lo
que los grandes callan o dicen que son porquerías aunque lo hacen como quieren
por lo menos las veces cuando ellos los espían, los chicos entretenidos, ajenos
a las obligaciones laborales y domésticas, concentrados en manos y piernas que
se mezclan, los varones con urgencias imparables en erecciones repetidas y
húmedas avergonzados de eso que se mezcla con la ternura las ganas el afecto y
un buen par de tetas o de caderas torneadas que a ves las mujeres grandes madres
y vecinas les muestras con caras de desprevenidas o sorprendidas, y las mujeres
inesperadas hembras en medio de las infancias de las que no salieron todavía,
con calores que por lo menos suben una vez por mes allá entre las piernas, con
sangrados que las madres explican al dedillo de su razón de ser menos de las
maneras de higienizarse o de contenerlos, al contrario de lo mal que explican o
directamente omiten, de las virginidades que la niñas entienden que tienen de repente, en las
miradas de los hombres grandes en las salidas de las fábricas.
Wednesday, February 19, 2014
Andando rima remando.
Unos Oxford en tela de vaquero
par de remeras colorinche y zapatos con plataforma, estuvimos empilchados a
tono con lo que nos propusimos hacer, entusiasmados comenzamos, con nuestra
primera experiencia fuerte, sin mayores que nos marcaran las canchas,
decidiendo por nuestra cuenta sobre nuestros accidentes y nuestros venturosos
destinos, con el tres ce ve era cuestión de llenar el tanque con nafta y mirar
la varilla del aceite, no descuidar la aguja de temperatura en el tablero
ovalado y calibrar en veinticinco las cuatro ruedas y la rueda de auxilio,
creímos con Fernando cuando partimos con el rumbo desconocido del chaco, allá
nos largamos una tarde calurosa del verano del setenta y dos, como dos gigoló
recién bañados perfumados y facheros a la altura de la belleza de las damas que
veríamos en el destino, con el tres ce ve era cuestión de ponerlo a una
velocidad de crucero de cien kilómetros por hora en la ruta treinta y cuatro y
subir el cuarteadero en segunda y a cuarenta, una pendiente pronunciada como de
dos kilómetros con una curva en altura y peligrosa al final, donde no solamente
la rana donde viajamos parecía quejarse desde el corazón de su motor de unas
seiscientas cilindradas y más de treinta y cinco caballos de fuerza, sino
también y en especial, los motores de los camiones que cruzamos a paso de
hombre con unos conductores enjutos y circunspectos que era mejor ni mirarlos
para no sacarlos más del quicio en el que iban, que se notaba, potenciaban los
torino y los chevy, muy pocos, que a ellos y a nosotros nos pasaban como
postes, ni pensar de tocarles bocina como cargándolos, ni hablar, porque era
una marcha tan lenta que los tipos fortachones no tenían ningún problema en
parar y ahí nomás agarrarse en peleas como para entretenerse, sacarse el tedio,
y olvidarse que unos metros después de la curva tenían una balanza de vialidad
nacional que casi en el total de los casos les significaban discusiones con los
empleados por sobrepeso y lo que era más común, por las coimas para las cuales
si bien iban con las billeteras preparadas, los presupuestos variaban con las
fronteras entre provincias donde policías panzones y coimeros cambiaban a
valores más rápido que la inflación, con el tres ce ve era cuestión de parar en
unas cuantas de las estaciones de servicio que pasáramos, para sacar
pacientemente con un trapo rejilla los bichos de todo tipo incrustados en el
parabrisas, cumplir las secuencia de la nafta el aceite y el agua calibrar en
veinticinco y seguir, creímos con Fernando cuando fuimos pasando las horas con
el rumbo desconocido del chaco, allá se nos hizo la noche en el desierto de la
ruta dieciséis y el tres ce ve hizo pof pof como que se empacó el motor no
anduvo más y se quedó en medio del camino, ahí dejamos de creer con mi amigo en
lo placentero del viaje, y comenzamos a empujar el autito hasta monte quemado,
como a tres kilómetros, donde capotaron todos los méritos de ese auto
resistente, ahí dormimos una noche a la intemperie gracias a que unos paisanos
que nos acomodaron una cama destartalada donde tuvimos que acomodarnos debajo
de una higuera, y pudimos relajarnos un poco ya que incómodos con frío por el sereno
de la noche nos pasamos con los ojos abiertos como un par de lechuzas que desde
lo más alto de ese árbol contemplaban la nada, al otro día un mecánico nos
cambió un par de bujías y continuamos ese viaje, ahora roñosos desalentados y
desaliñados, los oxford las remeras colorinche arrugadas y las plataformas que
cambiamos por alpargatas, todavía teníamos como setecientos kilómetros de
páramos, para llegar a ver a las princesas de Nora y de Sonia, al amor además
de andarlo hay que andar remándolo.
Tuesday, February 18, 2014
Vueltas rima recompensas.
Solo una vuelta, nada más que un
vuelta que para ellos no es nada, mucho empeño aunque costara ensuciarse,
aunque la réplica fuera ligar algunas maldiciones, por la mugre de la ropa más
que por la mugre de la cara, palabrotas de Blanca de Eufemia, por esa
inmundicia que fuera una mezcla de grasa con combustible y aceite, de esos
manchones que salen de la cara y las manos con puloy y unos cepillos de cerdas
que lastiman la cara, mucha obstinación aunque hubiera que aguantar las quejas
de esas viejas en batones, que se van en decir que esas sí son vueltas para
ellas, que cobran poco y trabajan todo el día, que lavan la ropa jabonando y refregando
en esas tablas corrugadas con relieves, eso es lo que cuestan las manchas de la
ropa, mucho tiempo fregando con panes de jabón, en rollos parecidos a los
rollos de grasa de ellas mismas que desbordan a las alturas de sus cinturas
perdidas, unos pocos rulos nada más, que
dejan tirantes los abotonados, más sometidos a pruebas con grandes pechos
apenas insinuados en esos escotes mezquinos, mucho trajín para ellas y mucha
tenacidad en ellos, justo para eso para dar una vuelta no más, conseguida con permisos
de progenitores permisivos, eso que pagan las sirvientas en bocas de comadronas
aburridas, sin muchos prolegómenos ni declaraciones esos niños los niños
haciendo exactamente lo que quieren, mucho encaprichamiento, mucha insistencia
en apenas una pizca de sus días en que estuvieron juntos, cuando fueron amigos
o lo que fueran los pequeños, los pequeños eso mismo, un anfitrión y el otro de
visitas que se pasaron horas y horas, con las manos embadurnadas de grasa,
ajustando la cadena y la bujía de esa motito destartalada, esa motito que no
les arrancara así le dieran a docenas de patadas al arrancador que tira la
chispa para que ese motor de explosión se encendiera, como quisieron y pudieran
subirse y andar por lo menos una vuelta, una vuelta dispensados de las
empujadas, que los someten a cargadas y burlas de los que miran y además los
ponen en evidencias que no quieren, allá a pesar de ellas se pasaron en
cuclillas destornillando y atornillando en la entrada del carburador, o del
filtro de la nafta, viendo la forma de arrancar ese aparatito que resiste las
intervenciones de los dos entusiastas pilotos, esperando esa explosión
milagrosa que les devolviera el ronquido exangüe de ese pequeño motor, para eso
nada más que para eso, para pasar por esa esquina donde dos niñas hacen como
que juegan a las muñecas, pero que miran de reojo cada vez que ellos pasan, qué
si pasaran con la motito en marcha, una vuelta solamente una vuelta en el
reducido espacio del tiempo de ese día de ese fin de semana para tener la recompensa
de esas miradas, porque el lunes tienen que estar de nuevo en el internado, y
allá son todos varoncitos menos dos que algunos dicen que son mariquitas.
Monday, February 17, 2014
Fríos rima calientes.
El par de tías circunspectas y
correctas sin consortes, que el papá que dormía sus monas en siestas y noches
que se sucedían sin remedios ni remedos identificaba como solteronas, se
mostraban en esos mismos lapsus las mantillas bordadas con sus madres que
aconsejaban que los hombres aunque molestos sirven para apagar calores, en
sobremesas donde entre bromas y en serio repasaban sus suertes para enganchar
maridos, en ese pueblo tan chiquitito donde los solteros escaseaban y las
infidelidades estaban a la orden del día, ellas chismoseaban, en los inviernos
tomando café cinta azul o franja blanca y una copitas de anís, en los veranos
unos mates y unas limonadas que les bajaban las temperaturas que subían con sus
tristezas a sus cabezas frías, porque no faltaba que una de ellas comenzara a
recordar los despechos de los que fuera objeto y derramara unas lágrimas por
ello maldiciendo al mismo demonio, era común y repetido escucharlas, en medio
de los comentarios de las técnicas de bordados e hilvanes que usaban, de los
dibujos y colores elegidos en los Para Ti que compraban, según fueran los
modelos de mantas elegidas, que iban de posa vasos a cubrecamas para cunas y
coches, conversaciones que se mezclaban y que quedaban resumidas, en que
estaban quedando para vestir santos, lo que quería decir que no tenían a nadie
pero a nadie para apagar los calores que decían sin las atacaban en ocasiones
en confesiones de murmullos, mientras ellas se mostraban sus encajes, las niñas
en zaguanes y otros rincones de las casas descubrían sus escalofríos y sus
corrientes íntimas, dejándose abrazar que les pusieran manos mientras ellas las
ponían, sin rechazos por muchachos que entre sus piernas buscaban con fuerzas y
sin cansancios lo que ni sabían qué buscaban y a veces ni encontraban,
resolviendo las niñas en refriegues y contactos, esas aventuras que las niñas y
las madres no explicaban siempre con respuestas que de eso ahora no se habla, eyaculaciones
rápidas que apenas terminadas, disimulaban poniendo caras de inocencias, las
niñas tomaban lo que les llegaba las tías se lamentaban sin buscar de llenar
sus corazones y sus ganas.
Sunday, February 16, 2014
Buenos rima malos.
Clementes fuimos o tenemos que
haber sido, aunque otras veces inclementes allá en el cine teatro en las guaridas
que tuvimos en la loma cuando jugamos a las escondidas en el embudo cuando
fuimos caminando a Prediliana, con nosotros entre los otros, sin que supiéramos
decirlo, nos encantó despistar a los que creímos que nos sondearon con eso que
hay que portarse bien para tener un premio y si hay mal comportamiento no hay ni
chances ni premios, atentos aunque con él, todos coincidimos en chuparle las
medias sin saber muy bien lo que eso significaba, nos hicimos los serviciales con
él que era el dueño de esa escopeta tan importante para nosotros aunque fuera
un aire comprimido calibre veintidós como él nos decía, nos hicimos los
sensibles porque la verdad es que cada una de esas veces más hicimos de
interesados que de inocentes ayudantes de él que fuera el héroe del grupo,
chupándole las medias, y repetimos lo que escuchamos de los mayores después que
maldecían a otros por las obligaciones, por la falta de dinero para el
vacaciones, por nosotros por el entorno maldecían de las mismas maldiciones los
mayores hablando mal de otros y nosotros los maldecíamos por lo bajo a ellos
porque nos saturaban y nos asustaban sus gritos, sus escasas tolerancias el
tufo del vino tinto saturando sus gargantas saturadas también de humo y de
tabaco, los castigos y las penitencias y todas las represalias que de ellos
procedían cuando nos tuvieron que marcar las diferencias, cuando tuvieron que
hablar mal de sus compañeros de trabajo para después retractarse o mostrar la
otra cara en la emergencias de verlos apenas después de maldecirlos, en
especial de aquellos que ellos decían hacían todo lo que en patrón decía como
si fueran sirvientes, todos coincidimos en ser condescendientes con él para que
al menos nos diera la oportunidad de cargar con ese rifle con el cual nos
sentimos uno de los buenos o malos del John Wayne del río bravo o del John
Wayne de la diligencia donde los malos terminaban muriendo todos y los buenos
conseguían lo que se proponías, donde los buenos salían adelante y los malos
quedaban en el camino, esas películas que vimos en repetidos matinés donde
fuimos, una y otra vez, no solamente por Wayne, sino para hacernos los pícaros
y palpitar con el ritmo del corazón que se nos ponía en la boca con las miradas
de las niñas que parecían más distraídas que nosotros pero que a veces se
mostraban también interesadas en desviar sus miradas, a nosotros que soñamos
ser como esos seres lejanos allá inmensos en la pantalla cuando se plegaban las
cortinas inmensas de terciopelo rojo vino, todos coincidimos en ser jenuflexos
para que él no permitiera cargar por un segundo ese rifle cuando fuimos tantas
otras tardes a la isla, cruzando cañaverales como se cruzaba en las selva o
como si fuera el desierto como si fuéramos Lawrence de Arabia, caminando por
los surcos sin despegarnos del grupo hasta llegar a ese monte de eucaliptos
donde solamente él disparaba a los loros más para espantarlos que para
matarlos, todos le dijimos todas las veces que pudimos, si quería que nos diera
el rifle para tenerlo mientras él descansara se fumara un cigarrillo de esos
que alguno llevaba envuelto en un pañuelo guillados a madres distraídas, cuando
en realidad lo que quisimos era cargarlo, para disimular apuntando a blancos
invisibles para creer que tiramos con la puntería de John Wayne en cualquiera
de esas docenas de películas que después contamos por la mitad porque
trajinamos por los pasillos todos, todo el tiempo tratando de entender si entre las
sombras ellas se fijaban en nosotros como nosotros no fijamos en ellas, así
como hacían en la películas, de buenos que se quedaban con las minas más lindas
y de villanos que terminaban solos y mamados o muertos.
Saturday, February 15, 2014
Fiesta rima obligaciones.
Los niños hicieron ronchas en
todos los carnavales donde estuvieron, con sus imaginaciones volando a miles de
kilómetros por hora delante de lo que pudieran volar los presupuestos de sus padres
para pagar por todas sus ocurrencias, como avispas encocorotadas en enjambres
pululaban por los corsos de la avenida Libertad, iban y volvían desfilando por
las franjas de asfalto habilitadas para el desfile, por ahí apretados con las
gentes que colapsaban las cuadras que se desplegaban desde la administración
hasta el hospital del ingenio, con todo el pueblo volcado en las noches del
carnaval grande del carnaval chico y del entierro de la pachamama los niños
dieron para todo, resolviendo sus propias distracciones en comparsas de indios
con gorros en perfiles de dragones de cartones cortados al centímetro,
trabajados con celofanes de colores que pintaban más para colores de plumas de
papagayos y enhebrados en todo el símil de sus cuerpos, con lentejuelas flecos
multicolores y vidrios cortados en pedacitos con corta vidrios especiales, lagartos
con ojos encastrados de cartulina negra más la reproducción de una cadena de
blancos dientes en sus bocas abiertas con el detalle de largas lenguas también
de cartones forrados en celofanes rojos dieron con los aspectos que ellos querían,
de lagartijas avispadas y encendidas en las cabezas de cada uno de esos
pequeños neurasténicos, disciplinados en los desfiles que se hicieron con las
dificultades conocidas de la gentes empujando, de las otras murgas y comparsas
queriendo aparecer, para jurados que nunca se identificaban pero que los locutores
localizaban en los palcos y en nombres de personajes importantes y conocidos del
pueblo, los niños les sacaron el jugo a todos los carnavales donde estuvieron,
con sus uniformes de paños de raso o de satén adornados con organdíes bordados
y flecos más de indios americanos o de indios imaginados por ellos o por las
madres de algunos andando con ellos, que de indios de la propia aldea, los
carnavales calaban hondo en sus tiempos, más mucho más de lo que calaban sus
obligaciones escolares, como las de aprender la tabla del cuatro o del sujeto y
del predicado.
Friday, February 14, 2014
Travesuras rima aventuras.
En los tiempos en que anduvimos
con los índices pegados en los botones de los timbres de las casas de las dos o
tres manzanas que fuera nuestro mundo por entonces, un universo que a veces
ampliamos con programas a la loma o a la casa de piedra, en esos tiempos en que
anduvimos pegados en los botones de los timbres para salir corriendo en
bandadas de chicos como si fueran bandadas de loros asustados por los tiros del
calibre veintidós del Jorgín que fuera el más corajudo de nosotros, embromando
a propósito las siestas de los viejos y de las viejas renegonas que cuando nos
pillaban nos corrían para que por lo menos se nos pusiera el corazón en la boca
por unos minutos y nos dejáramos de joder con esas cosas y enfiláramos a la
pantalla cerca ya de los cañaverales que eran nuestros escondites de última, en
los tiempos en que anduvimos con los pulgares y los índices sujetando
sutilmente clavos grandes que apoyamos en las cubiertas de las ruedas de los
autos estacionados cosa que si salían para atrás o para adelante quedaran
pinchadas la cámaras, para que los dueños se quedaran varados y maldiciendo
hasta que cayeran los auxilios, para salir corriendo en bandadas de chicos como
si fueran bandadas de gallinas asustadas y entregadas con los gallos en los
gallineros apestados de hitas que todos teníamos en nuestras casas familiares,
embromando a propósito las tardes apacibles de los viejos y los viejas que
cuando nos pescaban por lo menos nos pegaban unos gritos amenazadores,
intimidándonos en que terminaríamos en tribunales de agentes panzones en
comisarías desiertas sin presos sin presupuestos o en tribunales familiares que
cada uno de nosotros conocía y que por lo menos determinaban las condenas más
letales que las de la misma policía, como las suspensiones de los permisos y
las dispensas, en esos tiempos no distinguimos maldades de bondades en esos
lances donde sí nos dimos cuenta que unos por esas barrabasadas se nos reían y
otros explotaban de las iras.
Thursday, February 13, 2014
Profesiones rima condenaciones.
Las recomendaciones de la
odontóloga tenían un resultado inmediato en los pacientes que la seguían pero
esos mismos encargos caían en saco roto si se trataba de ella, eso que si las
oportunidades son pocas las esperanzas tienen que multiplicarse tirando siempre
las postas de curaciones posibles para corregir cuadros imposibles en los
dientes y en las muelas, sus dotes profesionales surtían efectos inmediatos a
los peregrinos aquejados de dolores de muelas confundidos con infecciones de
oídos medios o sangrados de encías que atendía por montones, en jornadas que
atravesaban todo el día porque defendía ante su marido que estaban en la época
de juntar para la casa propia el auto y todas las comodidades que vienen
solamente con el dinero, las recomendaciones de la bella dentista tenían un
resultado inmediato en los pacientes que día a día venían a verla unos con
desganos como los niños traídos por madres o tías autoritarias o abuelas
prepotentes otros con entusiasmos como los más veteranos ilusionados con
prótesis que les devolvieran las sensaciones dejadas atrás de masticar como
dios manda cualquier comida especialmente si es carne y es tierna, o las
sensaciones de reírse también como corresponde a geta abierta, pero esos mismos
encargos caían en saco roto si se trataba de ella cuando llegaba su paciente
elegido, un musculoso y rubio jugador de fútbol que además tenía la dentadura
con mínimos problemas, ahí en transmutaciones a las horas que fueran la doctora
se transformaba en mujer se transformaba en yegua se transformaba en una puta
cualquiera apenas terminado el trámite de dar instrucciones a la recepcionista
de no molestar y de asegurar discretamente la empuñadura de la puerta de
acceso, y allá el otro tendido como un mancebo en el sillón reclinatorio con la
lámpara de luz potente haciendo cálido ese ambiente limitado a un haz de luz
determinado, sobreactuando su oficio la hembra desabrochaba la cremallera todas
las veces que pudo y se metía y se sacaba de la boca esa cosa inflada que
acariciaba suavemente mientras se iba poniendo ella misma en posición para que
el otro también jugara con su manos, sus recomendaciones caían en saco roto
porque de esas fogosas sesiones era la parte que más disfrutaba y no
interrumpía ni siquiera si una llamada del marido en el celular de emergencias
salía al aire con la información que los niños quedaron en el colegio o con
alguna otra de las rutinas cotidianas, días pasaba con una mano atendiendo ese
celular maldito con ringtone sonando en hora inoportuna y con la otra
acariciando eso que con tanta efusividad buscaba en el otro y el otro concedía
perdido en sus limbos, en encuentros que terminaban en copulaciones
desesperadas y rápidas sobre camillas o sillones o escritorios, ahí recién la
odontóloga, condenada a esos placeres, volvía en su papel de disciplinada y
firme, a recomendar a sus pacientes que a la boca hay que cuidarla.
Wednesday, February 12, 2014
Magias rima maldades.
Y entonces los que se portaron
mal y se quedaron de grado o no le hicieron caso a la señorita de matemáticas
con las tablas o a la de castellano con los sujetos y los predicados, esos
mismos que no comen lo que las niñeras les cocinan con el presupuesto que les
dejan sus papás o se meten los dedos en las narices para sacarse los mocos
aunque renieguen las mamás, esos pijoteros que se encaprichan para que los
tengan alzados todo el tiempo o les sigan comprando chupetes a los cuatro años
que guardan en filas debajo de almohadas, esos mismos que les habrán mentido a
los reyes magos en su cartas y habrán puesto mucho pasto y agua para sus
camellos como una forma de aflojar con lo que tienen que estar llevando como
cargos de conciencias, cargos que además refuerza el cura Keyner en las clases
de catecismo que comenzaron justamente con el comienzo del verano, y entonces
esos atorrantes no habrán tenido las bicicletas que todos se pusieron de
acuerdo en pedir como regalos, esos mismos a los que les habrán traído otros
regalos pero no bicicletas, porque los reyes tienen que considerar el tamaño de
los juguetes y los méritos o desméritos de los niños para armar las alforjas
que transportan en los camellos que no se ven como a los magos que pasan,
porque a la mañana temprano apenas quedan los restos del pasto ya seco y los
recipientes de agua que aparecen vacíos, esos mismo no andarán con ellos
pedaleando y en barra por todo el pueblo, y entonces los que se portaron bien
como ya pasó se comenzarán a portar mal porque los que no tuvieron sus
bicicletas no entran en los paseos y los que las tuvieron pero no son del grupo
de amigos tampoco no entran, salvo que ese, al que le hacen caso, que anda
diciendo por ahí que los reyes no son los reyes que el sabe bien quienes son
los reyes magos, les dé el visto bueno de malo nomás que es.
Tuesday, February 11, 2014
Premios rima castigos.
Solidaridad con el prójimo y la
sociedad suenan a colofones buenos y a un buen pretexto para comer un buen
asado o atragantarse con un chupín de bagre bien rociado con vino tinto una vez
cada quince días, eso tiene sus recompensas, al doctor le deba perfecto ese
pinet de gauchazo como fuera de andar repartiendo remedios al costo personal de
ponerse en boca de los dueños del ingenio de ese hospital del ingenio o sea al
costo de ellos que hacían sus presupuestos y además sacaban de sus bolsillos
para los gastos, que además eran los dueños del almacén del cine teatro, de los
predios de los dos clubes deportivos, de la antipalúdica del hospital, de la
lechería de la perfumería y además del correo porque pagaba el personal aunque
fuera de otra empresa y corrían con todos sus gastos, servir para que sirva se
vociferaba en las reuniones periódicas de la comisión, aunque por lo bajo y en
solitario el cristiano sostuviera que la plata la pongan los que la tienen que
para eso la tienen sino para qué sirve, la daba la talla al doctor,
acostumbrado a las gauchadas de cobrar sus honorarios en especie, una gallina
por un diagnóstico de gripe fuerte, lo mismo alcanza aquello con lo que se
sueña, un techo propio un auto último modelo como el chevy, un chancho después
de haber prescripto para cuerpear con remedios brujas y yuyos una tos convulsa,
y así se fue haciendo popular con la gente, servir sin retribuciones a la
comunidad donde se vive a la zona un lugar de mucha pobreza juntada con mucha
riqueza desparramada en hectáreas y hectáreas sembradas con caña de azúcar, justo
donde se está dentro de una región en el interior de un distrito que está
formando parte del mundo de ese mundo más chico donde los radicales se pelean
con los peronistas desde que pasaron los líderes que uno se murió y el otro se
tomo el buque o mejor dijeron la cañonera, servir y sirviendo por el boca a
boca para hacer las colectas y juntar frazadas en los inviernos y provisiones
en las inundaciones estivales, tener ese honor de haber entrado por la
invitación de un amigo a ese grupo de distinguidos señores visto bueno sometido
a votación y haber llegado a presidente, toda una distinción, que en un par de
meses se convirtió en el trampolín perfecto para llegar a la intendencia,
servir sin propagandas ni barullos más allá de las fronteras de la política aunque
cada uno tenga su corazoncito, y el doctorcito fue el presidente por un tiempo
y cosechó dos o tres diplomas de las autoridades del distrito, aunque después
allá por la intendencia tuvo que dejar la presidencia, aunque por sus ideas de
luchar por los pobres entró en desgracia con los dueños de la empresa que le
dijeron que viera que reconsiderara sus posiciones porque si no se les da la
mano y se toman del brazo los infelices, o sino que luche por los pobres con la
billetera de él, que la solidaridad con el prójimo y la sociedad tiene sus
límites porque si no se abusan como se abusaron con el que no está con el que
te dije, eso tiene sus premios, al doctor le deba perfecto ese pinet gauchazo
como fuera, pero también tiene sus castigos.
Bien en la madrugada del golpe de
estado al doctor lo metieron preso así nomás sin previo aviso, con la proclama
del juez refrendada por escribano, que el orden constitucional prescribió hasta
nuevo aviso, y aunque hacía rato que ya no fuera presidente del club de leones
llegó a su domicilio un carta conceptuosa donde le comunicaron que además,
dadas las circunstancia, que no era más un león le leía su consorte en la
primera visita, que le aceptaban la renuncia, una renuencia que nunca había
enviado.
Monday, February 10, 2014
Comunicados rima comunicaciones.
Comunicado Nº 1: Se comunica a la
población que, a partir de la fecha, el país se encuentra bajo el control
operacional de la junta de Comandantes Generales de las FF.AA. Se recomienda a
todos los habitantes el estricto acatamiento a las disposiciones y directivas
que emanen de autoridad militar, de seguridad o policial, así como extremar el
cuidado en evitar acciones y actitudes individuales o de grupo que puedan
exigir la intervención drástica del personal en operaciones, en la sede local
del distrito regional de la cuarta jurisdicción del Rotary club del pueblito
jujeño, la honorable comisión directiva estaba conformada por unos pocos turcos
de la sociedad sirio libanesa juntados con media docena de criollos todos del
personal jerárquico del ingenio que con el movimiento industrial les daba de
comer a todos, y a unos cuantos comerciantes más, y alcanzaban estos pocos
cristianos para cubrir cada año y llenar como correspondía las actas
correspondientes, un presidente un vice un secretario y un revisor de cuentas,
que en realidad eran cuentas que nunca se revisaban porque eran ellos lo que
ponían de sus bolsillo mes por mes, para cubrir los costos fijos de sus
partidas de póquer una larga por cada fin de semana del mes, porque a las
reuniones de todas las siestas para coquear y hacerse de una partidas rápidas
de sapos las pagaban ellos mismos, o sea solamente para eso y para los premios
científicos a los alumnos de los últimos años del primario y el secundario
consistentes en un par de sendas medallas con la leyenda del Rotary un diploma
de honor y un pasaje ida y vuelta a la ciudad más cercana para un día de paseo,
una vez por año, así que les alcanzaban la colectas, con lo que quedaban nomás
los registro cuando recibían partidas especiales de otras instituciones o de
sus sedes centrales para inundaciones sequías y otras desgracias que casi nunca
se daban en el pueblito por culpa de los zurdos que están en los surcos y las
fábricas.
El veinticinco de marzo de mil
novecientos setenta y seis las autoridades de esa honorable comisión directiva
entregaron una comunicación institucional previamente sugerida al mayor Arenas
interventor militar del municipio un comunicado agradeciendo su intervención
para la pacificación y repeler la acción de la guerrilla apátrida.
En julio del mismo año, después
del apagón, no emitieron ninguna.
Sunday, February 09, 2014
Tristezas rima alegrías.
A nadie le interesa la historia
del gordo Juan Sebastián, si comenzó a babear o no, si duerme si se desvela o
si se curó del empacho, si eructo aprendió a decir ajó o quedó pelado cuando le
pasaron la cero, si comenzó a babear o no porque le molesta ese diente de
porquería que viene rompiendo las encías o los mocos cuando se enfría un poco o
las picaduras de los zancudos que no le hacen asco a los espirales, si fue por
eso por todas esas cosas por una cosa, o porque comenzó a comer el puré de
papas que le hierven en la cacerola que explota, o porque comenzó a enchastrarse
con el puré de calabaza o con el puré de zanahoria que le irán haciendo cada
vez hasta la próxima vez cuando cambie de nuevo, como cambió de la teta al
yogur firme de una, para que él además de comer se embadurne la cara y las
manitos por las dudas a alguien le queden dudas que tiene apenas la mitad de un
año, a nadie le interesa la historia del gordo Juan Sebastián salvo a la madre,
que cada vez que lo trajina de un lado para el otro porque al man le gusta andar
de brazo en brazo todo el día, el tipo anda como pancho por su casa y la otra
transpirando la gota gorda haciendo malabarismos con casi diez kilos de peso encima y encima en los btazos, a
nadie le importa la historia salvo a la madre que se babea más que él aprendiendo
a ser lo que es ser mujer sin haber dejado de ser niña antojadiza igual que él
que toma sus juguetes y va de un lado para el otro en la casa con esa especie
de auto que tiene, a nadie le interesa la historia de las alegrías de ese niño
que mira a su papá como recriminando qué le hace ese chaboncito cada vez que lo
bate como si fuera un licuado guardado en cubas para salir a cocteleras como
hacen en el boliche donde trabaja, cuando lo tiene que cuidar porque no hay nadie más que lo cuide y lo
entra a sacudir como si con eso el nene se calmara, a nadie le interesa la
historia del gordo Juan Sebastián más que a esos y a los abuelos que se babean más que
lo que se babea él, porque les hace gracia todo el tiempo como si supiera firme
que son dos boludos que con un poco de circo hacen lo que él precisamente
quiere, a nadie le interesa esta historia, la otra abuela los tíos que tiene los compadres amigos que son todos los vagos amigos de su padre o las comadres amigas de su madre que andarán chusmeando por ahí diciendo que qué lindo es tener un gordo así, a nadie le interesa así que se tendría que suponer que
cuando lo sepa se pondrá muy triste, aunque por ahora a él también le interesa
muy poco con que le interese a los otros, no le intres que no les interese a nadie, con lo que tiene le alcanza, a nadie
le interesa la historia del gordo Juan Sebastián menos a él que la pasa bomba.
Saturday, February 08, 2014
Confesiones rima profesiones.
Fin de semana de por medio,
austero en sus elecciones y de muy mal gusto, el cura Martínez reflotaba las
pilchas de civil, colgaba la sotana por un par de días, y empezaba el tiroteo
en el bajo, una zona de la ciudad que visitaba donde se juntaban las meretrices
comedidas, en los inviernos alrededor de los braceros a cuenta de uno cada
cinco puertas de los cuartuchos que alquilaban, y en los veranos con sus carnes
libres y desparramadas en reposeras, que no solamente lo esperaban a él sino a
la cantidad importante de todos los varones que como si fueran un enjambre de
avispas enojadas, daban vueltas como eligiendo la mercadería, fin de semana de
por medio, austero en sus elecciones y de muy mal gusto, el cura Martínez se
calzaba su pantalón de poplin marrón oscuro una camisa de talle grande y una
campera azul que en minutos le daban el aspecto de un parroquiano más de los
tantos que iban y volvían de su iglesia, y salía emperifollado a pasarse unos
días de jarana con los fondos que iba juntando con las limosnas que le dejaban,
hacía tiempo ya que había conseguido la bendición del obispo, para distraer
parte de esos fondos a necesidades personales le dijo el dignatario ajeno a los
destinos inconfesables de esos billetes ajados pegados con cinta scotch y de
docenas de nominaciones más manojos pesados de monedas mezcladas y también de
distintos valores, y empezaba y terminaba entre sábado y domingo el tiroteo en
el bajo con una carnosas mujeres que lo tenían como uno de sus mejores
clientes.
Hasta el día que unos de los
fieles lo descubrió uno que lo visitaba seguido en los confesionarios así que
bien se conocían, en el mismo lugar de las trabajadores sexuales, lo que no
pasó a mayores, ni el fiel dijo nada ni el cura se rectificó de nada, lo único
es que desde ese día el peregrino se sentó en la primera fila, y el cura
Martínez redujo los retos que daba en los sermones a todos los que tacaños
medían sus propinas.
Friday, February 07, 2014
Mala praxis buena praxis.
La mayoría de los que vivían en
aquel pueblito y la mayoría de los que vivían en los lotes miserables y
adyacentes, esos mismos que salían todas las mañanas con el sol apenas
despuntando, en unos casos con toda la familia contadas las guaguas momificadas
y cargadas en rebozos de lino o de alpaca fijados en media docena de enaguas la
chuspa el picote de la falda y la faja, atados a las espaldas de sus madres las
coyitas, contadas las guaguas a cuesta derecho a los cañaverales donde todos ayudaban
con el cupo de la cosecha del día que servía para juntar el jornal para el
anchi, en otros casos todas las mañanas también después de las sirenas del
turno de las cinco, de las trece o de las veintiuno, solitarios esos sí para
entrar en las fábricas por los molinetes donde por azar unos tipos grandotes
los palpaban por las dudas, y comenzar sus producciones para ganarse el tanto
para el puchero, y en otros casos los de más arriba, los últimos casos, los
jefes el personal fuera de convenio los supervisores, sin los recordatorios de
los pitos de las escupidas del vapor contenido a presión en las largas
chimeneas o de los chacareros cabalgando por los surcos como urgencias,
caminaban pavoneando con sus blancas camisas de hilo fino almidonadas con
prolijidades que marcaban las diferencias entre las mujeres hacendosas de
ellos, con camisas como esas y pantalones de poplin en los veranos y las mismas
camisas y los mismos pantalones con calzoncillos largos abajo en los inviernos
y un pulóver por cierto que más que liviano, porque en las oficinas contaban
con aires acondicionados o ventiladores o en inviernos con calefacciones con
sistemas centrales o con estufas directamente, todos circularmente haciendo lo
mismo de andar abriendo la boca y hacer correr versiones como serpientes de
lenguas ponzoñosas vivían protestando en los sindicatos de obreros y empleados
denunciando mala praxis de los médicos del hospital de los empleados del
almacén grande donde compraban todo, convertidos en un grupo de puritanos
protestones con derechos representados por secretarios generales que se
sentaban de igual a igual con los dueños de la empresa, como si se tratara de
cuidadores de la profilaxis del pueblito.
La mayoría de los que vivían en
aquel pueblito se convirtieron después de un golpe militar y de estado, y de
ser protestones pasaron a ser soplones, mala praxis de parte de ellos.
Thursday, February 06, 2014
Uniones rima desuniones.
Indefectiblemente comenzaban a
juntarse los viernes, organizando comidas de pizzas por metros y masivas porque
eran muchos cuando se juntaban las dos familias y había que dar de comer a toda
esa jauría de niños hambrientos y molestos que en número de ocho más cuatro que
eran ellos daban una mesa para atender como la de los apóstoles con más hambre
del que tuvieron esos santos en su noche de la última cena, es que compartían
simpatías y afectos ganchos de mimos, porque además de ser vecinos los hombres
cabezas de sus familias trabajaban en el mismo taller de mantenimiento de la
fábrica, y el amor por los hierros y los mecanismos de engranajes y rulemanes
los unía en conversaciones largas y medulosas, de horas y horas sobre los
tableros donde con portaminas escuadras y transportadores proyectaban en
dibujos y precisiones de geometrías que también les encantaban, o arrodillados
en los rincones de la fábrica donde se reparaban las maquinarias, tornos
trituradores y tornillos especiales para los trapiches, insistentemente los
mediodía de los sábados los esquivaban con las comidas porque los chicos con el
motivo de la vecindad tan pegada del otro lado de la tapia hacían sus programas
todo el tiempo juntos en las veredas o en las plazas cercanas de una calle en
un pueblo donde no había circulación de vehículos, y se entretenían y las
necesidades de gastronomías se atendían desde cada una de las casas de cada
familia, las madres porque ellos trabajaban en la fábrica por turnos y los
turnos de los sábados en zafras se terminaban a las trece y sábado después de
las comilonas las siestas eran sagradas como hasta las seis de la tarde cuando
comenzaban de nuevo las iniciativas que se deban como programas comunes de las
dos familias, inminentemente los sábados a las noches se resolvían en asados
pantagruélicos porque los jefes de familia aprovechaban para empanzarse de
maruchas y chorizos y morcillas y tomarse unos buenos vinos, porque los
domingos en zafras eran de francos largos con la excepción de las emergencias
para las que tenían a unos cuantos obreros leales que les resolvían los
problemas hasta que los ingenieros llegaran después y aunque estuvieran con
dolores de cabeza por la resaca, en esas conversaciones cuando quedaban solos
fantaseaban con sus mujeres dotadas de buenos culos de buenas caderas y tetas y
bromeaban sin que ellas lo supieran si la mujer de uno hubiera sido la del otro
y si la del otro hubiera sido la de uno, sanamente, lo aclaraban entre ellos
cuando alguno se pasaba en alguna de las consideraciones subidas de tono, como
para no desentonar con diferencias que quizás se remontaban a sus deseos,
ciertamente los domingos terminaban con alguna pasta para todos que se comía en
la casa contraria adonde se hubiera comido el asado anterior para empatar con
las obligaciones de lavar la vajilla y limpiar después de las comidas.
Marchaban bien esas uniones,
hasta la vez que salieron juntos a la ruta rumbo a las playas que en conjunto
eligieron para pasar sus vacaciones, marchaban bien esas camaraderías hasta la vez que tomaron la recta larga
del cuarteadero entre Guemes y San Pedro, que allá en algún punto después de remontar la pendiente como dos kilómetros, arriba como a trescientos
metros terminaba en una curva cerrada, donde un camión que circulaba en sentido
contrario armó un desparramo de vuelcos y derrapadas con sus autos cargados de
bártulos y de niños, que terminaron con un muerto en cada una de las familias,
una mujer y un varón de los mayores, todo destruido por el
destrozo, por los destrozos materiales y no materiales del accidente, distanciamientos que temieron, que no se dieron porque apenas resueltas las
convalecencias los sobrevivientes se juntaron y de dos hicieron una familia.
De golpe, el sueño de un juego de niños de ruego denuedo, eso de andar queriendo lo que tiene el otro por probar no más lo que está prohibido, para uno se convirtió en una profecía auto cumplida.
Wednesday, February 05, 2014
Más rima turbaciones.
En los atardeceres lentos y
largos de ese verano, los niños visitaban esos patios cercanos transformados en
jardines con frutales rosas y claveles donde más que percibir las fragancias
agradables de esa mezcla de citrus, higos y capullos de explosiones naturales
resultantes de todos los brotes como los brotes de las niñas, corriendo con algunas
dificultades en esos laberintos con senderos adornados con polvo de ladrillo
molido y canteros con ladrillos pintados de blanco que eran parte de los mismos
juegos, al final con las camisas y los pantalones mojados por la transpiración
y otras cosas, encontraban los rincones y las penumbras, esas que son un
intermedio entre el día y la noche, donde las primas comedidas y encendidas los
esperaban, vestidas con soleras cortas y ajustadas, desbordadas de sus carnes
relucientes, y les mostraban, eso, lo que no podían ver aunque nadie se los
dijera claramente, lo que tenían prohibido ver lo que estaba vedado a sus
miradas, eso de lo que los mayores hablaban con señas y códigos con ellos
presentes, esos mismos brotes de las niñas ya no de la rosas o los claveles de
los limoneros o de las limas, que después el cura Keiner en el catecismo los
advertía diciendo que era pecado mortal, primero andar espiando lo que no se
tiene que espiar, segundo andar espiando las partes íntimas de las mujeres si
eran varoncitos, o las partes intimas de los varoncitos si eran doncellas,
tercero y peor, andar tocando si las primas los dejaban que así lo querían,
cuarto andar tocándose que de esto los niños no entendían mojados en sueños por
líquidos o humedades que ni se percataban de dónde les venían, menos cuando el
cura les hablaba de estas cosas después de los mates cocidos con tortillas de
grasa que se servían en la parroquia para que todos aprendieran el evangelio
con la panza llena, en los atardeceres lentos y largos de ese verano los niños
visitaban esos patios cercanos transformados en pequeño luciferes buscando en
esos íntimos pliegues que miraban extasiados a pocos metros entre las piernas
de las primas atentas y calentones que disfrutaban con eso, dando vueltas
buscando lo que no supieron qué buscaban igual que esas mozas más preparadas
para entregar sus virginidades que para resguardarlas de lo que el cura decía
eran las posesiones del mal, en los atardeceres lentos y largos de ese verano
los niños visitaban esos patios cercanos transformados en otros niños que
comenzaron a cambiar esos paseos por aquellos que antes daban por la plaza para
jugar con sus amigos o hacer refunfuñar a los placeros que los corrían cuando
ellos orinaban en los rincones del pedestal con escalones de Evita, antes que
los patrones mandaran a sacarlo.
Tuesday, February 04, 2014
Juegos y fuegos.
El cura Martínez no mencionaba en
los sermones sus tildes en las clases de educación democrática que dictaba
entre las nueve y las once de la mañana los días martes y jueves,
indefectiblemente, no decía nada de las procesiones que le tienen que haber ido
por dentro con las mujeres que sumaban la mitad de ese curso de treinta alumnos
de la escuela normal de maestros, no se le filtraba nada en sus concienzudos
sermones cuando renegaba de las escaseces de las propinas, de cómo sudaba la
gota gorda y las abstinencias que seguramente se le diezmaban con erecciones
que tienen que haber disimulado las sotanas, con las cosas que las chicas le
mostraban a propósito para aflojarlo en pruebas y exposiciones orales, hasta
las fieras eran unas fieras las compañeras que se le sentaban en los bancos de
adelante y dejaban atrás y en los últimos a los varones, las uñas largas casi
ronroneaban lo acechaban lo tienen que haber mandado más de una vez a sus
propios infiernos esas atorrantes que alguna vez hasta llevaban manzanas para
insinuarse como Eva mientras él no les decía nada, tampoco en los sermones de
esas que parecían ardiendo debajo de las faldas que entonces fueron las
primeras minifaldas, que a propósito se ponían debajo de delantales igualmente
acortados si no por las mamás por ellas mismas recogidos con los mismos
cinturones de esos guardapolvos tableados, nadie lo supo muy bien pero eran
como una fieras en celo conocedoras que los machos aunque no las miraran con el
olfato nomás seguían en todos los horarios que en la escuela eran reducidos al
aula del año, a los tres patios del colegio, y a las veredas especialmente en
las salidas o en las entradas, al cura Martínez ni se le tiene que haber
ocurrido mencionar esas camisas cubriendo el torso igualmente, camisas blancas
desabotonadas a propósito o directamente sin los botones o con los botones
arrancados que les permitían mostrar apenas las primeras partecitas de esas
turgencias que parecían globos cerca de explotar en escotes agrandados, fieras
que dejaban sus rastros de celos en olores confundidos con los olores de
perfumes baratos o colonias lavandas de las que se alcanzaban a ponerse para
disimular un poco.
El cura Martínez no mencionaba en
los sermones nada, y en las clases mantuvo sus composturas en medio de esos
tifones que martes o jueves le pasaban por encima, cosas de majaderos decía a
veces rememorando sus raíces españolas.
Monday, February 03, 2014
Rezos rima presos.
Cuando comenzaban los sermones
del cura Martínez los fieles con uso de razón comenzaban a rascarse las nucas y
los culos en clara señal que cualquiera fuera la línea del evangelio sí o sí
terminaban en extensas disquisiciones en las que no se salvaba ninguno del
pueblo salvo las excepciones de los patrones dueños del ingenio del que vivían
diariamente como cien mil almas, pecadores y no pecadores, aleccionaba el cura
Martínez y los fieles con uso de razón comenzaban a moverse incómodos en los
bancos largos de sus reclinatorios, en esas balaustradas donde cada domingo
caían para expiar los pecados que además eran ampliamente conocidos por los
mismos pecadores porque las oportunidades los convocaban a todos o a casi todos
en las dos misas de las mañanas, a los más viejos y a los niños temprano y a
los adultos en general a sus familias en las misas de las once que desbordaban
la parroquia y obligaban a poner unos alto parlantes inmensos en el atrio para que todos escucharan los borbotones de quejas improperios maldiciones que el cura largaba, de imprecaciones adornadas que salían de la
boca del sacerdote, infidelidades necedades codicias dejadeces todas juntas
como un manojo de pecados entraban en el resumen de veinte minutos cuando él
creía terminado el mensaje del evangelio, un manojo que indefectiblemente
quedaba reducido a las colectas raquíticas que es de suponer le informaban cada
domingo también, los monaguillos diligentes que lo ayudaban, siempre terminaba
esos largos sermones con al menos diez minutos de palabras de iracundia para estigmatizar
las mezquindades en limosnas además de las supercherías las del ahorro mal entendido de la avaricia en todas sus formas, que no alcanzaban según él ni para reponer las
velas que se utilizaban esos mismos domingos, cuando comenzaban los sermones
del cura Martínez los fieles con uso de razón comenzaban a rascarse las nucas y
los culos y los fieles sin uso de razón, que no acusaban recibos de las
críticas, la recibían también aunque no les llegaban porque distraídos estaban con travesuras.
El cura Martínez se pasaba con
esos sermones, como si los que fueran a rezar y a confesarse fueran todos sus
presos, presos de sus creencias, hasta que un día uno de los fieles, lejos de
la parroquia, lo pescó en una trampa, desde ahí el cura Martínez comenzó a
cuidarse de lo que decía en sus incendiarias amonestaciones.
Sunday, February 02, 2014
Cuerno rima mancuerno.
Cuerno rima mancuerno.
Pablo y Pablito fueron amigos,
entrañables amigos, hasta que dejaron de serlo, quizás fueron muy niños como
para acordarse de los detalles al dedillo, pero sus otros amigos anduvieron diciendo que lo
fueron desde la tarde de algún carnaval, cuando estuvieron cerrando filas con
otros sabandijas para matar a bombazos a las minas, con las miradas se
entendían y después de las macanas se pasaban las horas programando nuevos
embrollos, como esos mismos carnavales cuando unos salían como ellos caminando, y otros andaban en sus vehículos, en esas juergas que se armaban como a las tres
de las tardes de todas las tardes del carnaval grande del carnaval chico, un
manojo como de seis días que no eran laborables, así que andaba todo el mundo
todo el día con los mismos menesteres, Pablo y Pablito a las mañanas
descansados, como los demás y a las
tardes esto y a las noches los bailes en boca, en el sindicato de obreros y
empleados y en el club Belgrano donde Pablo no entraba si no lo dejaban entrar
a Pablito por ser menor de edad, cuando más que las otras la gente joven de los
vecindarios salían a las veredas aprovisionados con baldes desbordando agua y de
bombuchas de colores que con cuidado se inflaban también con agua en las
canillas de los jardines de las mismas casas del pueblo, Pablo y Pablito fueron
amigos emparejados, aunque eran dos niños uno más grande el otro más chico de
dieciséis y de catorce, andaban junto en los patios de la escuela Dorrego, en
los peraltes elevados de la avenida libertad construidos con piedras blancas y
grises selladas con mezclas, en el embudo esquivando los charcos y los cauces
de aguas nauseabundas que brotaban de los ranchos a toda hora, Pablo y Pablito
fueron amigos hasta que dejaron de serlo, quizás no eran tan niños como para no
acordarse de los detalles al dedillo, quizás fuera que no querían de ahí en más o no quisieron acordarse, especialmente
Pablito, la tarde que su padre, antes que él mismo se diera cuenta, caído como del cielo, intempestivamente, de casualidad o de advertencia a una hora no acostumbrada, descubrió
a Pablo en un codo del zaguán escondido a la vista de todos, con la cabeza en los
pechos de su madre tocándole el culo, se habrá enojado el papá como cualquiera al que le meten los cuernos, porque esa tarde el amigo de Pablito desapareció en medio de empujones y patadas, porque de ahí en más siguieron los reclamos a su madre, y a él que su progenitor lo interpeló preguntando qué estaba haciendo, que no se dio cuenta.
Saturday, February 01, 2014
Premios rima escarmientos.
El castigo no les caería como un
balde de agua fría, los minúsculos monstruos habrán esperado el final cantado
de ese día en que se les ocurrió agarrar un manguera y llenar de agua hasta el
tope la fosa del garaje de la casa confortable, las advertencias de Blanca y
Eufemia, las niñeras, levantadas en olas de impotencias broncas y angustias,
cayeron durante todo el día como en saco roto, sin ningún efecto, sin el menor
indicio que en la bolsa de las prudencias de aquellos malandrines, se les
ocurriera cambiar para cambiar sanción en recompensas, que si tenían algo de
sesos se darían algunos cambios que atenuaran los chascos posteriores, sin
ninguna pista que indicara que pegara, alguna de las sugerencias de variar de
entretenimiento, para amortiguar las sanciones que, monstruos y cuidadores
descontaban, bajarían del jefe de la familia, repitiendo una y otra vez lo que
cualquiera diría, sin desagüe ni drenaje sacar el agua sería un trabajo de
tracción a sangre balde por balde, de esa fosa de uno veinte por tres metros
por dos metros de fondo que ni ellos supieron, el castigo no les cayó como un
balde de agua fría, cuatro horas de encierro sin luz ni provisiones condenados
a la inquisición del destierro en territorio conocido, el propio dormitorio, el
castigo no les cayó como un balde de agua fría, así que en la oscuridad se dispusieron
a pasarlo, hasta que uno no pudo más de continencia urinaria, y llenó de meado
una caja de zapatos que fue lo más parecido a un recipiente que encontraron en
el cuarto de sus reclusiones, hasta el tope también como la fosa, con la
diferencia que en este caso el líquido desbordó el cartón como si nada, y el
orín se extendió por el piso como un charco de agua servida, otros castigos se
vendrían, sus escarmientos, que habrán imaginado, no les caerían como un balde
de agua fría.



























