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Friday, February 28, 2014

Imberbe rima barbudo.




De pollo nomás que era de andar escondido en la pollera de mi madre que como andaba preñada me sacaba corriendo diciéndome que era un grandote como para andar prendido a sus batones y que podría ocuparme de otras cosas, de imberbe nomás que era no podía explicarlo por esos días y no sé si lo habré explicado, pero sucedía, la mina me tiraba línea, me aflojaba la tanza de su caña, por donde nos topáramos que eran diariamente y al menos cuatro lugares, la escuela, las plazas donde caíamos a las salidas del colegio o en las horas libres, y la parada del colectivo donde coincidíamos esperando en colas que a veces eran largas que a veces eran cortas, la mina se jugaba con miradas esquivas, insinuaciones tenues de tenues sonrisas, de otras actitudes como para que yo me diera cuenta que ella se daba cuenta de los que ambos nos dábamos cuenta, que eso que nos pasaba era en principio una fuerte atracción que mutuamente sentimos, aunque por la época en la que ni siquiera nos salían las palabras como para darnos un explicación de eso, la mina me junaba, ahora, cada vez que me decidía y resuelto avanzaba para romper con esos raros estados de hibernaciones que pasaban todo el tiempo, algo pasaba, generalmente, algún otro varoncito, una amiga, un profesor como excepciones, un mancebo menos impúber que aunque todas las veces un poquito mayor, que con aires de príncipe, se me adelantaba y la desconcentraba de tal manera que ella suspendía en un instante la magia de unos minutos antes de glorias y paraísos, esos instantes infinitos que pasamos cerca para no pasarlos nunca más porque nunca más nos vimos, de imberbe nomás que era no podía explicarlo por esos días, pero sucedía, de tener lo que no se quiere, de no tener lo que se quiere, como si el mundo confabulara contra uno y todos anduvieran en esas confabulaciones, de querer los que no se puede, de poder lo que no se quiere, de querer lo que no se tiene, de tener lo que no se quiere, de lampiño nomás que era anduve así mucho tiempo, hasta que me hice un barbudo, pero entonces cuando tuve barba ella ya no estaba.



Thursday, February 27, 2014

Ajadas rima tajadas.


Las hojas amarillentas de las actas no servían para nada si se borraba con el codo lo que se escribía con la mano, cuando lo llamaban de la administración con el cuento de informarle de las nuevas modalidades de los contratos según estaba redactado en los memos que le mandaban, el carancho Melitón Vázquez, ya sabía de los términos de las discusiones y de dónde iba a pararse para secar los mejores resultados para los obreros y empleados del ingenio y para él mismo que ponía la cara, después de todo si ellos se manejaban con el teletipo que con golpecitos y con agujeritos y escritura binaria servían para que los patrones se pasaran todos los puteríos, el también tenía su mensajeros de carne y hueso y tenía sus fuentes y más confiables porque las sedes regionales apenas les llegaban las indicaciones de la secretaría general del gremio, ponían un auto que andaba toda la noche unos quinientos kilómetros llevando un par de compañeros peritos que sabían al dedillo de las trampas de los convenios, más en los tiempos de los milicos que no eran como los políticos que eran mentirosos y marrulleros, estos que eran de una sola palabra y mal gestados eran peores, así que cuando lo llamaban de la administración el carancho Melitón Vázquez ya iba preparado con su propios argumentos, como fue la vez que le informaron que la empresa tenía que hacer una limpieza grande en toda la fábrica, de infiltrados comunistas que envalentonaban con discursos de proletarios y ponían caliente a la gente que hablaba de reforma agraria de repartir la tierra y todas esas boludeces, que la limpieza consistía en un operativo con gendarmería con salvoconducto judicial por supuesto para levantar como cuatrocientas almas de todo el pueblo y llevarlas hasta la cárcel de Villa Gorriti bajo el cargo de averiguación de antecedentes, y después de más o menos unas semanas, dejarlos en libertad para que vuelvan de nuevo a sus lugares, y hagan correr la bola que con el proceso de reorganización nacional no se juega, y él les decía que entendía y que prefería que eso no quedara registrado en los mamotretos de los libros de actas del sindicato en esos papeles ajados llenados con actas que nadie revisa después y no sirven para nada que con las palabras era suficiente, que si los muchachos hacían un viaje como ellos decían eso nada más como para que nada más les pintaran los dedos, que él estaba conforme como para que les sirva de escarmiento, porque los más jóvenes son unos zurditos que son medio iracundos con el partido y que no les pase nada como dicen que les pasa en otros lados, y que cuál es la tajada que el saca de todo esto.


Wednesday, February 26, 2014

Sucios rima limpios.


El carancho Melitón Vázquez los defiende todas las veces en las reuniones del sindicato de obreros y empleados del ingenio, a sus amigos el chaguüanco Juan el señor de la tembeta y el mataco Pedro simba de pura cepa, más ahora que unos criollos ricachones compraron la finca Calilegua, y en el primer informe del boludo, el jefe de la oficina de contratación y relaciones laborales, aparecieron retratados justo como no son, no ellos solamente, sino todos sus compadres y sus comadres, vagos e indolentes, que por ahí lo puso, a eso de los chaguüancos y los matacos en el informe, porque está prendido con los contratistas que juntan coyas por su propia cuenta y orden en la Quiaca, y a ellos los alaba a esos que significan tres o cuatro trenes por cosecha que vienen hasta el soronogo de bolivianos, además de los mangos que le tiran los del almacén grande, donde a estos pobres infelices los empernan bien empernados con una bicicleta, un par de colchones, una linterna, dos mudas de ropa de grafa y unos machetes que después les descuentan por planillas y en los recibos siempre, hijos de puta los mismos machetes con los que cortan las cañas de ellos, todos los descuentos antes de los seis meses, antes que se vuelvan para sus pagos, el carancho Melitón Vázquez los defiende todas las veces en las reuniones del sindicato de obreros y empleados del ingenio, a sus amigos que no se van como los otros porque viven en las laderas de los cerros, tranquilos, donde no molestan a nadie, es que sabe bien que no los quieren porque no se meten con nadie, con la excepción de los carnavales cuando se prenden con los coyas a darle al pim pim aunque sigan panchos con sus vidas, pero ellos se mantienen al margen, no le piden nada a nadie pero tampoco andan repartiendo lo que no tienen, se machan con chicha y andan en las carreras, inclinados unas veces erguidos otras veces, entrelazados al compás de esa danza que los transporta, no es que sean vagos pero ellos se acostumbraron con los ingleses a las cosechas de los citrus, a levantar hectáreas y hectáreas de naranjas y mandarinas y pomelos, y ahora quieren mandarlos a agacharse como monos en los surcos con el culo para arriba por jornales de mierda, dice el carancho, y siempre termina de la misma forma, que les pide a los compañeros que no los discriminen que no se hagan los blancos si todos son unos morochos de mierda, que ellos se llevan bien con los coyas, que la única diferencia que tienen es que los chaguüancos y los matacos son impecablemente limpios, mientras que los otros son unos sucios unos hediondos, como las coyas que no se vayan en todo el carnaval, esas que copulan a diestra y siniestra con los mandinga.


Tuesday, February 25, 2014

Bailes rima farsas.



Bien temprano un grupo de matacos hasta el tronco, prueba coplas llamando a sus hembras al desentierro del carnaval que ya empieza, ellas dan de embrujadas con sus danzas en los montes, ellos esperarán, los muertos que andarán de visitas se prueban sus disfraces y los mozos sementales, se engalanan con pantalones negros, con camisas blancas, y binchas rojas por la sangre que se derrama, y binchas marrones por la tierra que se trabaja, y las coyitas, hediondas después de días de no llegarse hasta el río se alborotan, ya con el baile llegarán, a bañarse como tata dios manda, los hombres también, cuando terminen las ceremonias todos se bañarán, las coyitas se alborotan en contorsiones juveniles que les brotan de las caderas, en las tetas sin sostenes debajo de las blusas holgadas, en los espasmos que les van con los repiqueteos de los pim pim, de las cajas y de los bombos legüeros que prestan los santiagueños, y con los sonidos chirriantes que les llegan de las quenas y los temimbí, como silbidos de las corzuelas en el monte, las coyitas hediondas, pero con sus caras bien lavadas con el agua que corre del surco por la acequia que atraviesa el lote, se amontonan a la entrada de Prediliana, para festejar los carnavales, con la pachamama se irán, con los permisos de los tatas, vigiladas por las comadres que enhebran vidalitas, las coyitas se amontonan a esperar a sus coyitas, que estarán durmiendo sus monas, las coyitas se alborotan y mueven sus polleritas cortas, sus enagüitas con las que esconden sus ganas, de andar tomadas por los mismos demonios metidos entre sus piernas, allá de donde el calor baja más que el calor que baja en los cañaverales en las peores horas de las cosechas, las vírgenes son las más calentonas, ellas ya no se aguantan las ganas de andar siendo en sus cautiverios, de entrevero en entrevero en el pim pim que se arma, de sirviñaco en sirviñaco cuando termine el entierro, a esperar que sus coyitas las ciñan de la cintura, las amañadas también quieren los suyo, con los propios con cualquiera, las panzas llenas de changuitos que llegarán, las ganas no cesan con los bailes que empezarán, con las manos en sus cinturas, amagando a los compadres, las coyitas, saltando avanzarán.

Monday, February 24, 2014

Chicos y grandes.



La maldita, y querida  luz blanca, encendida al mismo tiempo con la bola de cristales en el centro de la pista que daba los efectos de giros, la maldita y querida luz blanca deschavando un millón de pelusas en pulóveres o remeras, en pantalones Oxford de pana o de corderoy, o lo que es peor aún la maldita luz blanca poniendo al descubierto los vestigios de caspa diseminados al infinito sobre los hombros, la maldita luz blanca alumbrando dentaduras blancas también dando el efecto tren fantasma en esas especies de esqueletos bailando, haciendo brillar lo que es mejor aún debajo de los pantalones de hilos muy finos debajo de las blusas de gasas transparentes de sedas traslúcidas las bombachas minúsculas y los corpiño de las niñas descuidadas, entonces no hubo nada escrito pero la frontera de separación era una línea mal dibujada en torno de los veinte años, antes de eso la sumisión la subordinación a las reglas de juego que en esos ambientes nunca fueron claras, el más débil humillado ante el más fuerte, el más imberbe callando y aprendiendo del experto en noches sicodélicas haciéndoles los mandados yendo y viniendo con los tragos largos y las cervezas, los chicos atendiendo a los grandes, después de eso, la entronización en esos estrados donde todo se hace más fácil donde la subordinación es de los otros de los novatos que entran al ruedo, las autonomías la acción sin proscripciones, eso de hacer lo que se le cante al tuje, los grandes atendidos por los chicos, todas las veces los grandes nos hicieron lo mismo en las milongas de comodín se chamuyaban las más lindas que fascinadas, grandes y chicas, se encolumnaban se alineaban, eso era lo que más bronca nos daba, de a docenas de amigas entregadas calentonas y predispuestas, abandonándonos, dejándonos al costado en esos tráficos de franelas, de fumatas, de chupe a discreción, que comenzaron inexorablemente los viernes a las noches, llegaron a su cenit los sábados gloriosos y repetidos, y terminaron los domingos antes de las doce de la noche con los presentes apremiados por las lujurias cálidas o gélidas de las jaranas y las obligaciones laborales de ese lunes también repetido y también funesto, todas las veces los grandes nos hicieron lo mismo en las milongas de comodín se chamuyaban las más lindas que hipnotizadas, grandes y chicas, se acomodaban a las apretadas en las bandas de música lenta que ellos mismos presionaban que se hagan, coimas en vaquitas de billetes arrugados para darle propina al disc jockey de turno, todas las veces nos hicieron lo mismo trajinándonos con mandados y encargos todas las veces nos hicieron lo mismo humillándonos bajándonos las estimas, todas las veces hasta que cumplimos los veinte.


Sunday, February 23, 2014

Miedo rima valentía.



Muchas veces salimos o entramos corriendo del embudo convencidos de tener a Gume detrás nuestro pisándonos los talones, a esa criatura brusca detrás de nosotros que veíamos de lejos de vez en cuando los días que pasamos por la puerta del conventillo donde vivía, recluido allá lejos al final de un largo pasillo angosto, impregnado de olores pestilentes por las aguas servidas, sentado en un cajón destartalado de vino o de cervezas, fija su mirada hacia adelante, con su joroba que parecía del tamaño de la cabeza y una cara que no veíamos muy bien por la distancia y por las quiscas que negras como espinas que era su pelo tapaban gran parte de su cara, las manos grandes, deformadas y cruzadas sobre sus piernas también hinchadas, por eso más que al él que veíamos en esas oportunidades, corríamos con el corazón en la boca porque temíamos que nos pasara lo que se decía que pasaba con él cuando agarrara a alguno e hiciera lo que no supimos muy bien que haría, porque en realidad las historias de él nos llegaban de las bocas de nuestros progenitores, de encocorotadas, y furiosos, después que los hacíamos transpirar la gota gorda con algunas de las cosas que se nos ocurrían, entonces nos llovían las amenazas, con él, que aparecía en medio de maldiciones y discursos sobre ir al propio infierno o estar condenado a la ira de Satanás y de otros demonios, muchas veces salimos o entramos corriendo del embudo convencidos de tener a Gume detrás nuestro pisándonos los talones más en las mañanas temprano cuando cruzamos para ir a la escuela o en los atardeceres con tiempos libres de andar en la calle hasta tarde, le teníamos miedo, aunque nunca llegamos saber. si era un pan de Dios o un Damián reencarnado, miedo a que nos alcanzara y nos tomara desprevenidos por el hombre desde atrás, y la valentía que nos imaginamos que teníamos cuando jugábamos poniéndonos en los papeles de los héroes de las revistas que leíamos se borraba de un santiamén y el desasosiego nos invadía, por eso corríamos al grito del primero que advertía su proximidad más en broma que en serio, esa es la verdad, aunque más pavura que a él sentíamos pavor por lo que decían los iracundos de nuestros precursores lo que nos haría, hasta el día que nos dimos cuenta que ellos, más que molestarse con nosotros, se molestaban con los momentos cuando se nos ocurría volver a casa, sin avisos previos, apariciones repentinas nuestras en momentos que ellos aprovechaban para hacer lo que a nosotros nos dijeron eran porquerías.


Saturday, February 22, 2014

Conocer rima saber.


Convocados por el mayor Arenas, las autoridades del Rotary Club dijeron saber de lo que estaban hablando, que ellos lo vienen advirtiendo de unos meses a esta parteen editoriales de las radios en los periódicos y en cada una de las reuniones a las que van, más que a otros lados a los colegios a entregar los premios a los mejores alumnos, del avance del comunismo en América y del necesario desmantelamiento teniendo en cuenta las tradiciones éticas y culturales de la gente del pueblo discursean cuando las ocasiones se presentan, que además reciben confirmaciones de lo que dicen, de sus sedes centrales norteamericanas que les envían gacetillas por encomienda donde estos temas se explican al detalle, claramente cómo quieren imponer esta ideología que no se condice con los principios propios.
Después del apagón dijeron no saber muy bien de los que estaban hablando, que ellos estaban de acuerdo que se detenga a las personas en averiguación de antecedentes, porque no hay dudas que todos somos hijos del rigor dijeron, pero que no están de acuerdo con las privaciones no legítimas de la libertad, que corre por ahí que las detenciones se hacen sin intervenciones judiciales y entonces además de extraviarse los papeles o los expedientes han comenzado a perderse los rastros de las personas, de todas maneras ratificaron las razones de las luchas porque los focos de los del ERP y montoneros son muchos, al menos es lo que comentan, porque en el pueblo solo hay murmullos y chismes. 
Convocados por el mayor Arenas la autoridades del Club de Leones, las directoras de las escuelas, los jefes policiales, los presidentes de los clubes de futbol, los secretarios de los sindicatos, la autoridades del ingenio, como los del Rotary Club, dijeron saber de lo que estaban hablando, una veces, y otras veces dijeron que estaban confundidos que no sabían muy bien de lo que estaban hablando, que a ellos no les termina de constar, que eso que dicen de la guerrilla sea cierto, que la gente se queja porque no vuelven los que fueron detenidos, que no entienden qué tantos antecedentes si por acá todos se conocen.
Una veces sí, otras veces no, convocados por el mayor Arenas que les repite lo mismo, que los focos de subversión están en las fábricas, metidos en el fútbol disimulados detrás de las melenas que les ocultan la cara a los jugadores, y en los surcos más o menos, porque los coyas de la única revolución que entienden es la de matarse laburando para juntar plata y tener lo que tienen.

Convocados por el mayor Arenas los representantes de las instituciones tuvieron que escucharlo, que él conoce muy bien de los que están hablando, lo sepan o no lo sepan ellos.

Friday, February 21, 2014

Mejor rima peor.


De pronto comenzaron a llover las propuestas en la las bocas de profesoras de literatura o de historia, poco de Platero y yo la una poco de Carlomagno la otra pero del concilio vaticano en Medellín mucho, particularmente de esas materias aunque no fueran las únicas, que además de profesoras como minas estaban más que buenas con los parámetros con los que entonces medíamos las dotes femeninas, además de los anteojos que ambas usaban que les daban un toque en sus caritas picarescas las tetas el culo las piernas, particulares fijaciones que unificaban todas nuestra sugerencias de impúberes más perdidos que encontrados por nosotros mismos, de pronto nos comenzaron a llover las propuestas anunciando revoluciones, ideas, armas, luchas incansables, las llegadas de mundos diferentes con menos ricos y menos pobres, jugadas en el monte tucumano y en las ciudades a la espera de las necesarias respuestas del pueblo, de pronto en las clases nos contaban que nosotros éramos la encarnación la esencia de esas subversiones de los ordenes establecidos, mejores a los ordenes establecidos anteriores, los beneficiarios de porvenires de amaneceres que vendrían en las manos de los héroes y mártires predispuestos a inmolarse por nosotros, nos explicaban que sustentaban esas aspiraciones de tipos que no veíamos pero que todos comenzamos a conocer también en la boca y en los discursos de esas profes infartantes que además se vestían con aires e intenciones de sensualidades que a nosotros no derretían y nos predisponían a escuchar sus consignas, casi a inmolarnos con ellas, también de pronto comenzaron a aparecerles los maridos, algunos profesores como ellas, otros, melenudos desalineados que las buscaban en los patios de las salidas, aunque lo mismo nos enganchaban con las promesas de reuniones clandestinas que según las lenguas de los más avispados de nosotros, podían terminar con alguna de esas profesoras de fiesta con un grupo de nosotros, en lujurias de madrugada después de lecturas ligeras del capital o del discurso del che en la OEA, de pronto nos invadieron, irrumpieron sin permisos de ninguna naturaleza pero por cierto con nuestro absoluto consentimiento, en la vida de nosotros para contarnos de la revolución que llegaba, el cambio popular de la reforma agraria y de la guerrilla urbana, y algunos de nosotros nos anotamos en esas convocatorias de buscar por el medio que fuera las transformaciones de la sociedad en gritos de que el fin justifica los medios a poco más de tres años de los incendio en París, de pronto las profesoras que estaban buenas comenzaron a perderse a faltar primero de las clases después ya no se las vio más en el pueblo, y quedaron los maridos que no nos inspiraban de la misma forma que ellas, de mejor a peor al último quedamos solos, hasta los años que vino el proceso de reorganización nacional, entonces nos dimos cuenta que nos habían utilizado nomás que de carne de cañón, del cañón de esas minas que estaban buenas, a algunos de nosotros esas chances le costaron caras, inmolaciones solitarias de esas princesas que nos inspiraron.



Thursday, February 20, 2014

GRANDES RIMA CHICOS.


Mientras los grandes duermen sus monas en siestas apacibles, desmayados en colchones estropeados afirmados mal en elásticos también destartalados, después de mañanas agitadas que estresan, los hombres en las fábricas colmadas de ollas grandes y de otros tamaños que por lo general llaman calderas y de sartenes que llaman pailas que alimentan de costado los trapiches las válvulas las tolvas para hacer millones de quilos de azúcar, y las mujeres en las cocinas abarrotadas de ollas y de sartenes para hacer los pucheros y los estofados que calman además del hambre los fríos de los inviernos intensos, mientras los grandes se duermen en sus laureles en noches después de las lujurias peligrosas y carnales, porque no ha bajado la comida en digestiones interrumpidas por eso, de amores a los tumbos en aposentos desinfectados con lavandinas y lustra pisos y adornados con ajuares amarillentos por el paso de los años y la mugre acumulada en placares abarrotados, los chicos, que crecen rápido, que se van haciendo grandecitos sin que los grandes se den cuenta, deambulan por zaguanes por rincones varios, corredores ensombrecidos y pasillos lúgubres, descubriendo por cuenta propia lo que los grandes callan o dicen que son porquerías aunque lo hacen como quieren por lo menos las veces cuando ellos los espían, los chicos entretenidos, ajenos a las obligaciones laborales y domésticas, concentrados en manos y piernas que se mezclan, los varones con urgencias imparables en erecciones repetidas y húmedas avergonzados de eso que se mezcla con la ternura las ganas el afecto y un buen par de tetas o de caderas torneadas que a ves las mujeres grandes madres y vecinas les muestras con caras de desprevenidas o sorprendidas, y las mujeres inesperadas hembras en medio de las infancias de las que no salieron todavía, con calores que por lo menos suben una vez por mes allá entre las piernas, con sangrados que las madres explican al dedillo de su razón de ser menos de las maneras de higienizarse o de contenerlos, al contrario de lo mal que explican o directamente omiten, de las virginidades que la niñas  entienden que tienen de repente, en las miradas de los hombres grandes en las salidas de las fábricas.


Wednesday, February 19, 2014

Andando rima remando.



Unos Oxford en tela de vaquero par de remeras colorinche y zapatos con plataforma, estuvimos empilchados a tono con lo que nos propusimos hacer, entusiasmados comenzamos, con nuestra primera experiencia fuerte, sin mayores que nos marcaran las canchas, decidiendo por nuestra cuenta sobre nuestros accidentes y nuestros venturosos destinos, con el tres ce ve era cuestión de llenar el tanque con nafta y mirar la varilla del aceite, no descuidar la aguja de temperatura en el tablero ovalado y calibrar en veinticinco las cuatro ruedas y la rueda de auxilio, creímos con Fernando cuando partimos con el rumbo desconocido del chaco, allá nos largamos una tarde calurosa del verano del setenta y dos, como dos gigoló recién bañados perfumados y facheros a la altura de la belleza de las damas que veríamos en el destino, con el tres ce ve era cuestión de ponerlo a una velocidad de crucero de cien kilómetros por hora en la ruta treinta y cuatro y subir el cuarteadero en segunda y a cuarenta, una pendiente pronunciada como de dos kilómetros con una curva en altura y peligrosa al final, donde no solamente la rana donde viajamos parecía quejarse desde el corazón de su motor de unas seiscientas cilindradas y más de treinta y cinco caballos de fuerza, sino también y en especial, los motores de los camiones que cruzamos a paso de hombre con unos conductores enjutos y circunspectos que era mejor ni mirarlos para no sacarlos más del quicio en el que iban, que se notaba, potenciaban los torino y los chevy, muy pocos, que a ellos y a nosotros nos pasaban como postes, ni pensar de tocarles bocina como cargándolos, ni hablar, porque era una marcha tan lenta que los tipos fortachones no tenían ningún problema en parar y ahí nomás agarrarse en peleas como para entretenerse, sacarse el tedio, y olvidarse que unos metros después de la curva tenían una balanza de vialidad nacional que casi en el total de los casos les significaban discusiones con los empleados por sobrepeso y lo que era más común, por las coimas para las cuales si bien iban con las billeteras preparadas, los presupuestos variaban con las fronteras entre provincias donde policías panzones y coimeros cambiaban a valores más rápido que la inflación, con el tres ce ve era cuestión de parar en unas cuantas de las estaciones de servicio que pasáramos, para sacar pacientemente con un trapo rejilla los bichos de todo tipo incrustados en el parabrisas, cumplir las secuencia de la nafta el aceite y el agua calibrar en veinticinco y seguir, creímos con Fernando cuando fuimos pasando las horas con el rumbo desconocido del chaco, allá se nos hizo la noche en el desierto de la ruta dieciséis y el tres ce ve hizo pof pof como que se empacó el motor no anduvo más y se quedó en medio del camino, ahí dejamos de creer con mi amigo en lo placentero del viaje, y comenzamos a empujar el autito hasta monte quemado, como a tres kilómetros, donde capotaron todos los méritos de ese auto resistente, ahí dormimos una noche a la intemperie gracias a que unos paisanos que nos acomodaron una cama destartalada donde tuvimos que acomodarnos debajo de una higuera, y pudimos relajarnos un poco ya que incómodos con frío por el sereno de la noche nos pasamos con los ojos abiertos como un par de lechuzas que desde lo más alto de ese árbol contemplaban la nada, al otro día un mecánico nos cambió un par de bujías y continuamos ese viaje, ahora roñosos desalentados y desaliñados, los oxford las remeras colorinche arrugadas y las plataformas que cambiamos por alpargatas, todavía teníamos como setecientos kilómetros de páramos, para llegar a ver a las princesas de Nora y de Sonia, al amor además de andarlo hay que andar remándolo.


Tuesday, February 18, 2014

Vueltas rima recompensas.


Solo una vuelta, nada más que un vuelta que para ellos no es nada, mucho empeño aunque costara ensuciarse, aunque la réplica fuera ligar algunas maldiciones, por la mugre de la ropa más que por la mugre de la cara, palabrotas de Blanca de Eufemia, por esa inmundicia que fuera una mezcla de grasa con combustible y aceite, de esos manchones que salen de la cara y las manos con puloy y unos cepillos de cerdas que lastiman la cara, mucha obstinación aunque hubiera que aguantar las quejas de esas viejas en batones, que se van en decir que esas sí son vueltas para ellas, que cobran poco y trabajan todo el día, que lavan la ropa jabonando y refregando en esas tablas corrugadas con relieves, eso es lo que cuestan las manchas de la ropa, mucho tiempo fregando con panes de jabón, en rollos parecidos a los rollos de grasa de ellas mismas que desbordan a las alturas de sus cinturas perdidas,  unos pocos rulos nada más, que dejan tirantes los abotonados, más sometidos a pruebas con grandes pechos apenas insinuados en esos escotes mezquinos, mucho trajín para ellas y mucha tenacidad en ellos, justo para eso para dar una vuelta no más, conseguida con permisos de progenitores permisivos, eso que pagan las sirvientas en bocas de comadronas aburridas, sin muchos prolegómenos ni declaraciones esos niños los niños haciendo exactamente lo que quieren, mucho encaprichamiento, mucha insistencia en apenas una pizca de sus días en que estuvieron juntos, cuando fueron amigos o lo que fueran los pequeños, los pequeños eso mismo, un anfitrión y el otro de visitas que se pasaron horas y horas, con las manos embadurnadas de grasa, ajustando la cadena y la bujía de esa motito destartalada, esa motito que no les arrancara así le dieran a docenas de patadas al arrancador que tira la chispa para que ese motor de explosión se encendiera, como quisieron y pudieran subirse y andar por lo menos una vuelta, una vuelta dispensados de las empujadas, que los someten a cargadas y burlas de los que miran y además los ponen en evidencias que no quieren, allá a pesar de ellas se pasaron en cuclillas destornillando y atornillando en la entrada del carburador, o del filtro de la nafta, viendo la forma de arrancar ese aparatito que resiste las intervenciones de los dos entusiastas pilotos, esperando esa explosión milagrosa que les devolviera el ronquido exangüe de ese pequeño motor, para eso nada más que para eso, para pasar por esa esquina donde dos niñas hacen como que juegan a las muñecas, pero que miran de reojo cada vez que ellos pasan, qué si pasaran con la motito en marcha, una vuelta solamente una vuelta en el reducido espacio del tiempo de ese día de ese fin de semana para tener la recompensa de esas miradas, porque el lunes tienen que estar de nuevo en el internado, y allá son todos varoncitos menos dos que algunos dicen que son mariquitas.


Monday, February 17, 2014

Fríos rima calientes.


El par de tías circunspectas y correctas sin consortes, que el papá que dormía sus monas en siestas y noches que se sucedían sin remedios ni remedos identificaba como solteronas, se mostraban en esos mismos lapsus las mantillas bordadas con sus madres que aconsejaban que los hombres aunque molestos sirven para apagar calores, en sobremesas donde entre bromas y en serio repasaban sus suertes para enganchar maridos, en ese pueblo tan chiquitito donde los solteros escaseaban y las infidelidades estaban a la orden del día, ellas chismoseaban, en los inviernos tomando café cinta azul o franja blanca y una copitas de anís, en los veranos unos mates y unas limonadas que les bajaban las temperaturas que subían con sus tristezas a sus cabezas frías, porque no faltaba que una de ellas comenzara a recordar los despechos de los que fuera objeto y derramara unas lágrimas por ello maldiciendo al mismo demonio, era común y repetido escucharlas, en medio de los comentarios de las técnicas de bordados e hilvanes que usaban, de los dibujos y colores elegidos en los Para Ti que compraban, según fueran los modelos de mantas elegidas, que iban de posa vasos a cubrecamas para cunas y coches, conversaciones que se mezclaban y que quedaban resumidas, en que estaban quedando para vestir santos, lo que quería decir que no tenían a nadie pero a nadie para apagar los calores que decían sin las atacaban en ocasiones en confesiones de murmullos, mientras ellas se mostraban sus encajes, las niñas en zaguanes y otros rincones de las casas descubrían sus escalofríos y sus corrientes íntimas, dejándose abrazar que les pusieran manos mientras ellas las ponían, sin rechazos por muchachos que entre sus piernas buscaban con fuerzas y sin cansancios lo que ni sabían qué buscaban y a veces ni encontraban, resolviendo las niñas en refriegues y contactos, esas aventuras que las niñas y las madres no explicaban siempre con respuestas que de eso ahora no se habla, eyaculaciones rápidas que apenas terminadas, disimulaban poniendo caras de inocencias, las niñas tomaban lo que les llegaba las tías se lamentaban sin buscar de llenar sus corazones y sus ganas.



Sunday, February 16, 2014

Buenos rima malos.


Clementes fuimos o tenemos que haber sido, aunque otras veces inclementes allá en el cine teatro en las guaridas que tuvimos en la loma cuando jugamos a las escondidas en el embudo cuando fuimos caminando a Prediliana, con nosotros entre los otros, sin que supiéramos decirlo, nos encantó despistar a los que creímos que nos sondearon con eso que hay que portarse bien para tener un premio y si hay mal comportamiento no hay ni chances ni premios, atentos aunque con él, todos coincidimos en chuparle las medias sin saber muy bien lo que eso significaba, nos hicimos los serviciales con él que era el dueño de esa escopeta tan importante para nosotros aunque fuera un aire comprimido calibre veintidós como él nos decía, nos hicimos los sensibles porque la verdad es que cada una de esas veces más hicimos de interesados que de inocentes ayudantes de él que fuera el héroe del grupo, chupándole las medias, y repetimos lo que escuchamos de los mayores después que maldecían a otros por las obligaciones, por la falta de dinero para el vacaciones, por nosotros por el entorno maldecían de las mismas maldiciones los mayores hablando mal de otros y nosotros los maldecíamos por lo bajo a ellos porque nos saturaban y nos asustaban sus gritos, sus escasas tolerancias el tufo del vino tinto saturando sus gargantas saturadas también de humo y de tabaco, los castigos y las penitencias y todas las represalias que de ellos procedían cuando nos tuvieron que marcar las diferencias, cuando tuvieron que hablar mal de sus compañeros de trabajo para después retractarse o mostrar la otra cara en la emergencias de verlos apenas después de maldecirlos, en especial de aquellos que ellos decían hacían todo lo que en patrón decía como si fueran sirvientes, todos coincidimos en ser condescendientes con él para que al menos nos diera la oportunidad de cargar con ese rifle con el cual nos sentimos uno de los buenos o malos del John Wayne del río bravo o del John Wayne de la diligencia donde los malos terminaban muriendo todos y los buenos conseguían lo que se proponías, donde los buenos salían adelante y los malos quedaban en el camino, esas películas que vimos en repetidos matinés donde fuimos, una y otra vez, no solamente por Wayne, sino para hacernos los pícaros y palpitar con el ritmo del corazón que se nos ponía en la boca con las miradas de las niñas que parecían más distraídas que nosotros pero que a veces se mostraban también interesadas en desviar sus miradas, a nosotros que soñamos ser como esos seres lejanos allá inmensos en la pantalla cuando se plegaban las cortinas inmensas de terciopelo rojo vino, todos coincidimos en ser jenuflexos para que él no permitiera cargar por un segundo ese rifle cuando fuimos tantas otras tardes a la isla, cruzando cañaverales como se cruzaba en las selva o como si fuera el desierto como si fuéramos Lawrence de Arabia, caminando por los surcos sin despegarnos del grupo hasta llegar a ese monte de eucaliptos donde solamente él disparaba a los loros más para espantarlos que para matarlos, todos le dijimos todas las veces que pudimos, si quería que nos diera el rifle para tenerlo mientras él descansara se fumara un cigarrillo de esos que alguno llevaba envuelto en un pañuelo guillados a madres distraídas, cuando en realidad lo que quisimos era cargarlo, para disimular apuntando a blancos invisibles para creer que tiramos con la puntería de John Wayne en cualquiera de esas docenas de películas que después contamos por la mitad porque trajinamos por los pasillos todos, todo  el tiempo tratando de entender si entre las sombras ellas se fijaban en nosotros como nosotros no fijamos en ellas, así como hacían en la películas, de buenos que se quedaban con las minas más lindas y de villanos que terminaban solos y mamados o muertos.





Saturday, February 15, 2014

Fiesta rima obligaciones.



Los niños hicieron ronchas en todos los carnavales donde estuvieron, con sus imaginaciones volando a miles de kilómetros por hora delante de lo que pudieran volar los presupuestos de sus padres para pagar por todas sus ocurrencias, como avispas encocorotadas en enjambres pululaban por los corsos de la avenida Libertad, iban y volvían desfilando por las franjas de asfalto habilitadas para el desfile, por ahí apretados con las gentes que colapsaban las cuadras que se desplegaban desde la administración hasta el hospital del ingenio, con todo el pueblo volcado en las noches del carnaval grande del carnaval chico y del entierro de la pachamama los niños dieron para todo, resolviendo sus propias distracciones en comparsas de indios con gorros en perfiles de dragones de cartones cortados al centímetro, trabajados con celofanes de colores que pintaban más para colores de plumas de papagayos y enhebrados en todo el símil de sus cuerpos, con lentejuelas flecos multicolores y vidrios cortados en pedacitos con corta vidrios especiales, lagartos con ojos encastrados de cartulina negra más la reproducción de una cadena de blancos dientes en sus bocas abiertas con el detalle de largas lenguas también de cartones forrados en celofanes rojos dieron con los aspectos que ellos querían, de lagartijas avispadas y encendidas en las cabezas de cada uno de esos pequeños neurasténicos, disciplinados en los desfiles que se hicieron con las dificultades conocidas de la gentes empujando, de las otras murgas y comparsas queriendo aparecer, para jurados que nunca se identificaban pero que los locutores localizaban en los palcos y en nombres de personajes importantes y conocidos del pueblo, los niños les sacaron el jugo a todos los carnavales donde estuvieron, con sus uniformes de paños de raso o de satén adornados con organdíes bordados y flecos más de indios americanos o de indios imaginados por ellos o por las madres de algunos andando con ellos, que de indios de la propia aldea, los carnavales calaban hondo en sus tiempos, más mucho más de lo que calaban sus obligaciones escolares, como las de aprender la tabla del cuatro o del sujeto y del predicado.

Friday, February 14, 2014

Travesuras rima aventuras.



En los tiempos en que anduvimos con los índices pegados en los botones de los timbres de las casas de las dos o tres manzanas que fuera nuestro mundo por entonces, un universo que a veces ampliamos con programas a la loma o a la casa de piedra, en esos tiempos en que anduvimos pegados en los botones de los timbres para salir corriendo en bandadas de chicos como si fueran bandadas de loros asustados por los tiros del calibre veintidós del Jorgín que fuera el más corajudo de nosotros, embromando a propósito las siestas de los viejos y de las viejas renegonas que cuando nos pillaban nos corrían para que por lo menos se nos pusiera el corazón en la boca por unos minutos y nos dejáramos de joder con esas cosas y enfiláramos a la pantalla cerca ya de los cañaverales que eran nuestros escondites de última, en los tiempos en que anduvimos con los pulgares y los índices sujetando sutilmente clavos grandes que apoyamos en las cubiertas de las ruedas de los autos estacionados cosa que si salían para atrás o para adelante quedaran pinchadas la cámaras, para que los dueños se quedaran varados y maldiciendo hasta que cayeran los auxilios, para salir corriendo en bandadas de chicos como si fueran bandadas de gallinas asustadas y entregadas con los gallos en los gallineros apestados de hitas que todos teníamos en nuestras casas familiares, embromando a propósito las tardes apacibles de los viejos y los viejas que cuando nos pescaban por lo menos nos pegaban unos gritos amenazadores, intimidándonos en que terminaríamos en tribunales de agentes panzones en comisarías desiertas sin presos sin presupuestos o en tribunales familiares que cada uno de nosotros conocía y que por lo menos determinaban las condenas más letales que las de la misma policía, como las suspensiones de los permisos y las dispensas, en esos tiempos no distinguimos maldades de bondades en esos lances donde sí nos dimos cuenta que unos por esas barrabasadas se nos reían y otros explotaban de las iras.

Thursday, February 13, 2014

Profesiones rima condenaciones.


Las recomendaciones de la odontóloga tenían un resultado inmediato en los pacientes que la seguían pero esos mismos encargos caían en saco roto si se trataba de ella, eso que si las oportunidades son pocas las esperanzas tienen que multiplicarse tirando siempre las postas de curaciones posibles para corregir cuadros imposibles en los dientes y en las muelas, sus dotes profesionales surtían efectos inmediatos a los peregrinos aquejados de dolores de muelas confundidos con infecciones de oídos medios o sangrados de encías que atendía por montones, en jornadas que atravesaban todo el día porque defendía ante su marido que estaban en la época de juntar para la casa propia el auto y todas las comodidades que vienen solamente con el dinero, las recomendaciones de la bella dentista tenían un resultado inmediato en los pacientes que día a día venían a verla unos con desganos como los niños traídos por madres o tías autoritarias o abuelas prepotentes otros con entusiasmos como los más veteranos ilusionados con prótesis que les devolvieran las sensaciones dejadas atrás de masticar como dios manda cualquier comida especialmente si es carne y es tierna, o las sensaciones de reírse también como corresponde a geta abierta, pero esos mismos encargos caían en saco roto si se trataba de ella cuando llegaba su paciente elegido, un musculoso y rubio jugador de fútbol que además tenía la dentadura con mínimos problemas, ahí en transmutaciones a las horas que fueran la doctora se transformaba en mujer se transformaba en yegua se transformaba en una puta cualquiera apenas terminado el trámite de dar instrucciones a la recepcionista de no molestar y de asegurar discretamente la empuñadura de la puerta de acceso, y allá el otro tendido como un mancebo en el sillón reclinatorio con la lámpara de luz potente haciendo cálido ese ambiente limitado a un haz de luz determinado, sobreactuando su oficio la hembra desabrochaba la cremallera todas las veces que pudo y se metía y se sacaba de la boca esa cosa inflada que acariciaba suavemente mientras se iba poniendo ella misma en posición para que el otro también jugara con su manos, sus recomendaciones caían en saco roto porque de esas fogosas sesiones era la parte que más disfrutaba y no interrumpía ni siquiera si una llamada del marido en el celular de emergencias salía al aire con la información que los niños quedaron en el colegio o con alguna otra de las rutinas cotidianas, días pasaba con una mano atendiendo ese celular maldito con ringtone sonando en hora inoportuna y con la otra acariciando eso que con tanta efusividad buscaba en el otro y el otro concedía perdido en sus limbos, en encuentros que terminaban en copulaciones desesperadas y rápidas sobre camillas o sillones o escritorios, ahí recién la odontóloga, condenada a esos placeres, volvía en su papel de disciplinada y firme, a recomendar a sus pacientes que a la boca hay que cuidarla.


Wednesday, February 12, 2014

Magias rima maldades.


Y entonces los que se portaron mal y se quedaron de grado o no le hicieron caso a la señorita de matemáticas con las tablas o a la de castellano con los sujetos y los predicados, esos mismos que no comen lo que las niñeras les cocinan con el presupuesto que les dejan sus papás o se meten los dedos en las narices para sacarse los mocos aunque renieguen las mamás, esos pijoteros que se encaprichan para que los tengan alzados todo el tiempo o les sigan comprando chupetes a los cuatro años que guardan en filas debajo de almohadas, esos mismos que les habrán mentido a los reyes magos en su cartas y habrán puesto mucho pasto y agua para sus camellos como una forma de aflojar con lo que tienen que estar llevando como cargos de conciencias, cargos que además refuerza el cura Keyner en las clases de catecismo que comenzaron justamente con el comienzo del verano, y entonces esos atorrantes no habrán tenido las bicicletas que todos se pusieron de acuerdo en pedir como regalos, esos mismos a los que les habrán traído otros regalos pero no bicicletas, porque los reyes tienen que considerar el tamaño de los juguetes y los méritos o desméritos de los niños para armar las alforjas que transportan en los camellos que no se ven como a los magos que pasan, porque a la mañana temprano apenas quedan los restos del pasto ya seco y los recipientes de agua que aparecen vacíos, esos mismo no andarán con ellos pedaleando y en barra por todo el pueblo, y entonces los que se portaron bien como ya pasó se comenzarán a portar mal porque los que no tuvieron sus bicicletas no entran en los paseos y los que las tuvieron pero no son del grupo de amigos tampoco no entran, salvo que ese, al que le hacen caso, que anda diciendo por ahí que los reyes no son los reyes que el sabe bien quienes son los reyes magos, les dé el visto bueno de malo nomás que es.


Tuesday, February 11, 2014

Premios rima castigos.


Solidaridad con el prójimo y la sociedad suenan a colofones buenos y a un buen pretexto para comer un buen asado o atragantarse con un chupín de bagre bien rociado con vino tinto una vez cada quince días, eso tiene sus recompensas, al doctor le deba perfecto ese pinet de gauchazo como fuera de andar repartiendo remedios al costo personal de ponerse en boca de los dueños del ingenio de ese hospital del ingenio o sea al costo de ellos que hacían sus presupuestos y además sacaban de sus bolsillos para los gastos, que además eran los dueños del almacén del cine teatro, de los predios de los dos clubes deportivos, de la antipalúdica del hospital, de la lechería de la perfumería y además del correo porque pagaba el personal aunque fuera de otra empresa y corrían con todos sus gastos, servir para que sirva se vociferaba en las reuniones periódicas de la comisión, aunque por lo bajo y en solitario el cristiano sostuviera que la plata la pongan los que la tienen que para eso la tienen sino para qué sirve, la daba la talla al doctor, acostumbrado a las gauchadas de cobrar sus honorarios en especie, una gallina por un diagnóstico de gripe fuerte, lo mismo alcanza aquello con lo que se sueña, un techo propio un auto último modelo como el chevy, un chancho después de haber prescripto para cuerpear con remedios brujas y yuyos una tos convulsa, y así se fue haciendo popular con la gente, servir sin retribuciones a la comunidad donde se vive a la zona un lugar de mucha pobreza juntada con mucha riqueza desparramada en hectáreas y hectáreas sembradas con caña de azúcar, justo donde se está dentro de una región en el interior de un distrito que está formando parte del mundo de ese mundo más chico donde los radicales se pelean con los peronistas desde que pasaron los líderes que uno se murió y el otro se tomo el buque o mejor dijeron la cañonera, servir y sirviendo por el boca a boca para hacer las colectas y juntar frazadas en los inviernos y provisiones en las inundaciones estivales, tener ese honor de haber entrado por la invitación de un amigo a ese grupo de distinguidos señores visto bueno sometido a votación y haber llegado a presidente, toda una distinción, que en un par de meses se convirtió en el trampolín perfecto para llegar a la intendencia, servir sin propagandas ni barullos más allá de las fronteras de la política aunque cada uno tenga su corazoncito, y el doctorcito fue el presidente por un tiempo y cosechó dos o tres diplomas de las autoridades del distrito, aunque después allá por la intendencia tuvo que dejar la presidencia, aunque por sus ideas de luchar por los pobres entró en desgracia con los dueños de la empresa que le dijeron que viera que reconsiderara sus posiciones porque si no se les da la mano y se toman del brazo los infelices, o sino que luche por los pobres con la billetera de él, que la solidaridad con el prójimo y la sociedad tiene sus límites porque si no se abusan como se abusaron con el que no está con el que te dije, eso tiene sus premios, al doctor le deba perfecto ese pinet gauchazo como fuera, pero también tiene sus castigos.

Bien en la madrugada del golpe de estado al doctor lo metieron preso así nomás sin previo aviso, con la proclama del juez refrendada por escribano, que el orden constitucional prescribió hasta nuevo aviso, y aunque hacía rato que ya no fuera presidente del club de leones llegó a su domicilio un carta conceptuosa donde le comunicaron que además, dadas las circunstancia, que no era más un león le leía su consorte en la primera visita, que le aceptaban la renuncia, una renuencia que nunca había enviado.

Monday, February 10, 2014

Comunicados rima comunicaciones.


Comunicado Nº 1: Se comunica a la población que, a partir de la fecha, el país se encuentra bajo el control operacional de la junta de Comandantes Generales de las FF.AA. Se recomienda a todos los habitantes el estricto acatamiento a las disposiciones y directivas que emanen de autoridad militar, de seguridad o policial, así como extremar el cuidado en evitar acciones y actitudes individuales o de grupo que puedan exigir la intervención drástica del personal en operaciones, en la sede local del distrito regional de la cuarta jurisdicción del Rotary club del pueblito jujeño, la honorable comisión directiva estaba conformada por unos pocos turcos de la sociedad sirio libanesa juntados con media docena de criollos todos del personal jerárquico del ingenio que con el movimiento industrial les daba de comer a todos, y a unos cuantos comerciantes más, y alcanzaban estos pocos cristianos para cubrir cada año y llenar como correspondía las actas correspondientes, un presidente un vice un secretario y un revisor de cuentas, que en realidad eran cuentas que nunca se revisaban porque eran ellos lo que ponían de sus bolsillo mes por mes, para cubrir los costos fijos de sus partidas de póquer una larga por cada fin de semana del mes, porque a las reuniones de todas las siestas para coquear y hacerse de una partidas rápidas de sapos las pagaban ellos mismos, o sea solamente para eso y para los premios científicos a los alumnos de los últimos años del primario y el secundario consistentes en un par de sendas medallas con la leyenda del Rotary un diploma de honor y un pasaje ida y vuelta a la ciudad más cercana para un día de paseo, una vez por año, así que les alcanzaban la colectas, con lo que quedaban nomás los registro cuando recibían partidas especiales de otras instituciones o de sus sedes centrales para inundaciones sequías y otras desgracias que casi nunca se daban en el pueblito por culpa de los zurdos que están en los surcos y las fábricas.
El veinticinco de marzo de mil novecientos setenta y seis las autoridades de esa honorable comisión directiva entregaron una comunicación institucional previamente sugerida al mayor Arenas interventor militar del municipio un comunicado agradeciendo su intervención para la pacificación y repeler la acción de la guerrilla apátrida.
En julio del mismo año, después del apagón, no emitieron ninguna.



Sunday, February 09, 2014

Tristezas rima alegrías.



A nadie le interesa la historia del gordo Juan Sebastián, si comenzó a babear o no, si duerme si se desvela o si se curó del empacho, si eructo aprendió a decir ajó o quedó pelado cuando le pasaron la cero, si comenzó a babear o no porque le molesta ese diente de porquería que viene rompiendo las encías o los mocos cuando se enfría un poco o las picaduras de los zancudos que no le hacen asco a los espirales, si fue por eso por todas esas cosas por una cosa, o porque comenzó a comer el puré de papas que le hierven en la cacerola que explota, o porque comenzó a enchastrarse con el puré de calabaza o con el puré de zanahoria que le irán haciendo cada vez hasta la próxima vez cuando cambie de nuevo, como cambió de la teta al yogur firme de una, para que él además de comer se embadurne la cara y las manitos por las dudas a alguien le queden dudas que tiene apenas la mitad de un año, a nadie le interesa la historia del gordo Juan Sebastián salvo a la madre, que cada vez que lo trajina de un lado para el otro porque al man le gusta andar de brazo en brazo todo el día, el tipo anda como pancho por su casa y la otra transpirando la gota gorda haciendo malabarismos con casi diez kilos de peso encima y encima en los btazos, a nadie le importa la historia salvo a la madre que se babea más que él aprendiendo a ser lo que es ser mujer sin haber dejado de ser niña antojadiza igual que él que toma sus juguetes y va de un lado para el otro en la casa con esa especie de auto que tiene, a nadie le interesa la historia de las alegrías de ese niño que mira a su papá como recriminando qué le hace ese chaboncito cada vez que lo bate como si fuera un licuado guardado en cubas para salir a cocteleras como hacen en el boliche donde trabaja, cuando lo tiene que cuidar  porque no hay nadie más que lo cuide y lo entra a sacudir como si con eso el nene se calmara, a nadie le interesa la historia del gordo Juan Sebastián más que a esos y a los abuelos que se babean más que lo que se babea él, porque les hace gracia todo el tiempo como si supiera firme que son dos boludos que con un poco de circo hacen lo que él precisamente quiere, a nadie le interesa esta historia, la otra abuela los tíos que tiene los compadres amigos que son todos los vagos amigos de su padre o las comadres amigas de su madre que andarán chusmeando por ahí diciendo que qué lindo es tener un  gordo así, a nadie le interesa así que se tendría que suponer que cuando lo sepa se pondrá muy triste, aunque por ahora a él también le interesa muy poco con que le interese a los otros, no le intres que no les interese a nadie, con lo que tiene le alcanza, a nadie le interesa la historia del gordo Juan Sebastián menos a él que la pasa bomba.

Saturday, February 08, 2014

Confesiones rima profesiones.


Fin de semana de por medio, austero en sus elecciones y de muy mal gusto, el cura Martínez reflotaba las pilchas de civil, colgaba la sotana por un par de días, y empezaba el tiroteo en el bajo, una zona de la ciudad que visitaba donde se juntaban las meretrices comedidas, en los inviernos alrededor de los braceros a cuenta de uno cada cinco puertas de los cuartuchos que alquilaban, y en los veranos con sus carnes libres y desparramadas en reposeras, que no solamente lo esperaban a él sino a la cantidad importante de todos los varones que como si fueran un enjambre de avispas enojadas, daban vueltas como eligiendo la mercadería, fin de semana de por medio, austero en sus elecciones y de muy mal gusto, el cura Martínez se calzaba su pantalón de poplin marrón oscuro una camisa de talle grande y una campera azul que en minutos le daban el aspecto de un parroquiano más de los tantos que iban y volvían de su iglesia, y salía emperifollado a pasarse unos días de jarana con los fondos que iba juntando con las limosnas que le dejaban, hacía tiempo ya que había conseguido la bendición del obispo, para distraer parte de esos fondos a necesidades personales le dijo el dignatario ajeno a los destinos inconfesables de esos billetes ajados pegados con cinta scotch y de docenas de nominaciones más manojos pesados de monedas mezcladas y también de distintos valores, y empezaba y terminaba entre sábado y domingo el tiroteo en el bajo con una carnosas mujeres que lo tenían como uno de sus mejores clientes.

Hasta el día que unos de los fieles lo descubrió uno que lo visitaba seguido en los confesionarios así que bien se conocían, en el mismo lugar de las trabajadores sexuales, lo que no pasó a mayores, ni el fiel dijo nada ni el cura se rectificó de nada, lo único es que desde ese día el peregrino se sentó en la primera fila, y el cura Martínez redujo los retos que daba en los sermones a todos los que tacaños medían sus propinas.

Friday, February 07, 2014

Mala praxis buena praxis.


La mayoría de los que vivían en aquel pueblito y la mayoría de los que vivían en los lotes miserables y adyacentes, esos mismos que salían todas las mañanas con el sol apenas despuntando, en unos casos con toda la familia contadas las guaguas momificadas y cargadas en rebozos de lino o de alpaca fijados en media docena de enaguas la chuspa el picote de la falda y la faja, atados a las espaldas de sus madres las coyitas, contadas las guaguas a cuesta derecho a los cañaverales donde todos ayudaban con el cupo de la cosecha del día que servía para juntar el jornal para el anchi, en otros casos todas las mañanas también después de las sirenas del turno de las cinco, de las trece o de las veintiuno, solitarios esos sí para entrar en las fábricas por los molinetes donde por azar unos tipos grandotes los palpaban por las dudas, y comenzar sus producciones para ganarse el tanto para el puchero, y en otros casos los de más arriba, los últimos casos, los jefes el personal fuera de convenio los supervisores, sin los recordatorios de los pitos de las escupidas del vapor contenido a presión en las largas chimeneas o de los chacareros cabalgando por los surcos como urgencias, caminaban pavoneando con sus blancas camisas de hilo fino almidonadas con prolijidades que marcaban las diferencias entre las mujeres hacendosas de ellos, con camisas como esas y pantalones de poplin en los veranos y las mismas camisas y los mismos pantalones con calzoncillos largos abajo en los inviernos y un pulóver por cierto que más que liviano, porque en las oficinas contaban con aires acondicionados o ventiladores o en inviernos con calefacciones con sistemas centrales o con estufas directamente, todos circularmente haciendo lo mismo de andar abriendo la boca y hacer correr versiones como serpientes de lenguas ponzoñosas vivían protestando en los sindicatos de obreros y empleados denunciando mala praxis de los médicos del hospital de los empleados del almacén grande donde compraban todo, convertidos en un grupo de puritanos protestones con derechos representados por secretarios generales que se sentaban de igual a igual con los dueños de la empresa, como si se tratara de cuidadores de la profilaxis del pueblito.
La mayoría de los que vivían en aquel pueblito se convirtieron después de un golpe militar y de estado, y de ser protestones pasaron a ser soplones, mala praxis de parte de ellos.

Thursday, February 06, 2014

Uniones rima desuniones.

Indefectiblemente comenzaban a juntarse los viernes, organizando comidas de pizzas por metros y masivas porque eran muchos cuando se juntaban las dos familias y había que dar de comer a toda esa jauría de niños hambrientos y molestos que en número de ocho más cuatro que eran ellos daban una mesa para atender como la de los apóstoles con más hambre del que tuvieron esos santos en su noche de la última cena, es que compartían simpatías y afectos ganchos de mimos, porque además de ser vecinos los hombres cabezas de sus familias trabajaban en el mismo taller de mantenimiento de la fábrica, y el amor por los hierros y los mecanismos de engranajes y rulemanes los unía en conversaciones largas y medulosas, de horas y horas sobre los tableros donde con portaminas escuadras y transportadores proyectaban en dibujos y precisiones de geometrías que también les encantaban, o arrodillados en los rincones de la fábrica donde se reparaban las maquinarias, tornos trituradores y tornillos especiales para los trapiches, insistentemente los mediodía de los sábados los esquivaban con las comidas porque los chicos con el motivo de la vecindad tan pegada del otro lado de la tapia hacían sus programas todo el tiempo juntos en las veredas o en las plazas cercanas de una calle en un pueblo donde no había circulación de vehículos, y se entretenían y las necesidades de gastronomías se atendían desde cada una de las casas de cada familia, las madres porque ellos trabajaban en la fábrica por turnos y los turnos de los sábados en zafras se terminaban a las trece y sábado después de las comilonas las siestas eran sagradas como hasta las seis de la tarde cuando comenzaban de nuevo las iniciativas que se deban como programas comunes de las dos familias, inminentemente los sábados a las noches se resolvían en asados pantagruélicos porque los jefes de familia aprovechaban para empanzarse de maruchas y chorizos y morcillas y tomarse unos buenos vinos, porque los domingos en zafras eran de francos largos con la excepción de las emergencias para las que tenían a unos cuantos obreros leales que les resolvían los problemas hasta que los ingenieros llegaran después y aunque estuvieran con dolores de cabeza por la resaca, en esas conversaciones cuando quedaban solos fantaseaban con sus mujeres dotadas de buenos culos de buenas caderas y tetas y bromeaban sin que ellas lo supieran si la mujer de uno hubiera sido la del otro y si la del otro hubiera sido la de uno, sanamente, lo aclaraban entre ellos cuando alguno se pasaba en alguna de las consideraciones subidas de tono, como para no desentonar con diferencias que quizás se remontaban a sus deseos, ciertamente los domingos terminaban con alguna pasta para todos que se comía en la casa contraria adonde se hubiera comido el asado anterior para empatar con las obligaciones de lavar la vajilla y limpiar después de las comidas.
Marchaban bien esas uniones, hasta la vez que salieron juntos a la ruta rumbo a las playas que en conjunto eligieron para pasar sus vacaciones, marchaban bien esas camaraderías hasta la vez que tomaron la recta larga del cuarteadero entre Guemes y San Pedro, que allá en algún punto después de remontar la pendiente como dos kilómetros, arriba como a trescientos metros terminaba en una curva cerrada, donde un camión que circulaba en sentido contrario armó un desparramo de vuelcos y derrapadas con sus autos cargados de bártulos y de niños, que terminaron con un muerto en cada una de las familias, una mujer y un varón de los mayores, todo destruido por el destrozo, por los destrozos materiales y no materiales del accidente, distanciamientos que temieron, que no se dieron porque apenas resueltas las convalecencias los sobrevivientes se juntaron y de dos hicieron una familia.
De golpe, el sueño de un juego de niños de ruego denuedo, eso de andar queriendo lo que tiene el otro por probar no más lo que está prohibido, para uno se convirtió en una profecía auto cumplida.


Wednesday, February 05, 2014

Más rima turbaciones.


En los atardeceres lentos y largos de ese verano, los niños visitaban esos patios cercanos transformados en jardines con frutales rosas y claveles donde más que percibir las fragancias agradables de esa mezcla de citrus, higos y capullos de explosiones naturales resultantes de todos los brotes como los brotes de las niñas, corriendo con algunas dificultades en esos laberintos con senderos adornados con polvo de ladrillo molido y canteros con ladrillos pintados de blanco que eran parte de los mismos juegos, al final con las camisas y los pantalones mojados por la transpiración y otras cosas, encontraban los rincones y las penumbras, esas que son un intermedio entre el día y la noche, donde las primas comedidas y encendidas los esperaban, vestidas con soleras cortas y ajustadas, desbordadas de sus carnes relucientes, y les mostraban, eso, lo que no podían ver aunque nadie se los dijera claramente, lo que tenían prohibido ver lo que estaba vedado a sus miradas, eso de lo que los mayores hablaban con señas y códigos con ellos presentes, esos mismos brotes de las niñas ya no de la rosas o los claveles de los limoneros o de las limas, que después el cura Keiner en el catecismo los advertía diciendo que era pecado mortal, primero andar espiando lo que no se tiene que espiar, segundo andar espiando las partes íntimas de las mujeres si eran varoncitos, o las partes intimas de los varoncitos si eran doncellas, tercero y peor, andar tocando si las primas los dejaban que así lo querían, cuarto andar tocándose que de esto los niños no entendían mojados en sueños por líquidos o humedades que ni se percataban de dónde les venían, menos cuando el cura les hablaba de estas cosas después de los mates cocidos con tortillas de grasa que se servían en la parroquia para que todos aprendieran el evangelio con la panza llena, en los atardeceres lentos y largos de ese verano los niños visitaban esos patios cercanos transformados en pequeño luciferes buscando en esos íntimos pliegues que miraban extasiados a pocos metros entre las piernas de las primas atentas y calentones que disfrutaban con eso, dando vueltas buscando lo que no supieron qué buscaban igual que esas mozas más preparadas para entregar sus virginidades que para resguardarlas de lo que el cura decía eran las posesiones del mal, en los atardeceres lentos y largos de ese verano los niños visitaban esos patios cercanos transformados en otros niños que comenzaron a cambiar esos paseos por aquellos que antes daban por la plaza para jugar con sus amigos o hacer refunfuñar a los placeros que los corrían cuando ellos orinaban en los rincones del pedestal con escalones de Evita, antes que los patrones mandaran a sacarlo.


Tuesday, February 04, 2014

Juegos y fuegos.


El cura Martínez no mencionaba en los sermones sus tildes en las clases de educación democrática que dictaba entre las nueve y las once de la mañana los días martes y jueves, indefectiblemente, no decía nada de las procesiones que le tienen que haber ido por dentro con las mujeres que sumaban la mitad de ese curso de treinta alumnos de la escuela normal de maestros, no se le filtraba nada en sus concienzudos sermones cuando renegaba de las escaseces de las propinas, de cómo sudaba la gota gorda y las abstinencias que seguramente se le diezmaban con erecciones que tienen que haber disimulado las sotanas, con las cosas que las chicas le mostraban a propósito para aflojarlo en pruebas y exposiciones orales, hasta las fieras eran unas fieras las compañeras que se le sentaban en los bancos de adelante y dejaban atrás y en los últimos a los varones, las uñas largas casi ronroneaban lo acechaban lo tienen que haber mandado más de una vez a sus propios infiernos esas atorrantes que alguna vez hasta llevaban manzanas para insinuarse como Eva mientras él no les decía nada, tampoco en los sermones de esas que parecían ardiendo debajo de las faldas que entonces fueron las primeras minifaldas, que a propósito se ponían debajo de delantales igualmente acortados si no por las mamás por ellas mismas recogidos con los mismos cinturones de esos guardapolvos tableados, nadie lo supo muy bien pero eran como una fieras en celo conocedoras que los machos aunque no las miraran con el olfato nomás seguían en todos los horarios que en la escuela eran reducidos al aula del año, a los tres patios del colegio, y a las veredas especialmente en las salidas o en las entradas, al cura Martínez ni se le tiene que haber ocurrido mencionar esas camisas cubriendo el torso igualmente, camisas blancas desabotonadas a propósito o directamente sin los botones o con los botones arrancados que les permitían mostrar apenas las primeras partecitas de esas turgencias que parecían globos cerca de explotar en escotes agrandados, fieras que dejaban sus rastros de celos en olores confundidos con los olores de perfumes baratos o colonias lavandas de las que se alcanzaban a ponerse para disimular un poco.

El cura Martínez no mencionaba en los sermones nada, y en las clases mantuvo sus composturas en medio de esos tifones que martes o jueves le pasaban por encima, cosas de majaderos decía a veces rememorando sus raíces españolas.


Monday, February 03, 2014

Rezos rima presos.


Cuando comenzaban los sermones del cura Martínez los fieles con uso de razón comenzaban a rascarse las nucas y los culos en clara señal que cualquiera fuera la línea del evangelio sí o sí terminaban en extensas disquisiciones en las que no se salvaba ninguno del pueblo salvo las excepciones de los patrones dueños del ingenio del que vivían diariamente como cien mil almas, pecadores y no pecadores, aleccionaba el cura Martínez y los fieles con uso de razón comenzaban a moverse incómodos en los bancos largos de sus reclinatorios, en esas balaustradas donde cada domingo caían para expiar los pecados que además eran ampliamente conocidos por los mismos pecadores porque las oportunidades los convocaban a todos o a casi todos en las dos misas de las mañanas, a los más viejos y a los niños temprano y a los adultos en general a sus familias en las misas de las once que desbordaban la parroquia y obligaban a poner unos alto parlantes inmensos en el atrio para que todos escucharan los borbotones de quejas improperios maldiciones que el cura largaba, de imprecaciones adornadas que salían de la boca del sacerdote, infidelidades necedades codicias dejadeces todas juntas como un manojo de pecados entraban en el resumen de veinte minutos cuando él creía terminado el mensaje del evangelio, un manojo que indefectiblemente quedaba reducido a las colectas raquíticas que es de suponer le informaban cada domingo también, los monaguillos diligentes que lo ayudaban, siempre terminaba esos largos sermones con al menos diez minutos de palabras de iracundia para estigmatizar las mezquindades en limosnas además de las supercherías las del ahorro mal entendido de la avaricia en todas sus formas, que no alcanzaban según él ni para reponer las velas que se utilizaban esos mismos domingos, cuando comenzaban los sermones del cura Martínez los fieles con uso de razón comenzaban a rascarse las nucas y los culos y los fieles sin uso de razón, que no acusaban recibos de las críticas, la recibían también aunque no les llegaban porque distraídos estaban con travesuras.
El cura Martínez se pasaba con esos sermones, como si los que fueran a rezar y a confesarse fueran todos sus presos, presos de sus creencias, hasta que un día uno de los fieles, lejos de la parroquia, lo pescó en una trampa, desde ahí el cura Martínez comenzó a cuidarse de lo que decía en sus incendiarias amonestaciones.


Sunday, February 02, 2014

Cuerno rima mancuerno.

Cuerno rima mancuerno.
Pablo y Pablito fueron amigos, entrañables amigos, hasta que dejaron de serlo, quizás fueron muy niños como para acordarse de los detalles al dedillo, pero sus otros amigos anduvieron diciendo que lo fueron desde la tarde de algún carnaval, cuando estuvieron cerrando filas con otros sabandijas para matar a bombazos a las minas, con las miradas se entendían y después de las macanas se pasaban las horas programando nuevos embrollos, como esos mismos carnavales cuando unos salían como ellos caminando, y otros andaban en sus vehículos, en esas juergas que se armaban como a las tres de las tardes de todas las tardes del carnaval grande del carnaval chico, un manojo como de seis días que no eran laborables, así que andaba todo el mundo todo el día con los mismos menesteres, Pablo y Pablito a las mañanas descansados, como los demás y  a las tardes esto y a las noches los bailes en boca, en el sindicato de obreros y empleados y en el club Belgrano donde Pablo no entraba si no lo dejaban entrar a Pablito por ser menor de edad, cuando más que las otras la gente joven de los vecindarios salían a las veredas aprovisionados con baldes desbordando agua y de bombuchas de colores que con cuidado se inflaban también con agua en las canillas de los jardines de las mismas casas del pueblo, Pablo y Pablito fueron amigos emparejados, aunque eran dos niños uno más grande el otro más chico de dieciséis y de catorce, andaban junto en los patios de la escuela Dorrego, en los peraltes elevados de la avenida libertad construidos con piedras blancas y grises selladas con mezclas, en el embudo esquivando los charcos y los cauces de aguas nauseabundas que brotaban de los ranchos a toda hora, Pablo y Pablito fueron amigos hasta que dejaron de serlo, quizás no eran tan niños como para no acordarse de los detalles al dedillo, quizás fuera que no querían de ahí en más o no quisieron acordarse, especialmente Pablito, la tarde que su padre, antes que él mismo se diera cuenta, caído como del cielo, intempestivamente, de casualidad o de advertencia a una hora no acostumbrada, descubrió a Pablo en un codo del zaguán escondido a la vista de todos, con la cabeza en los pechos de su madre tocándole el culo, se habrá enojado el papá como cualquiera al que le meten los cuernos, porque esa tarde el amigo de Pablito desapareció en medio de empujones y patadas, porque de ahí en más siguieron los reclamos a su madre, y a él que su progenitor lo interpeló preguntando qué estaba haciendo, que no se dio cuenta.




Saturday, February 01, 2014

Premios rima escarmientos.


El castigo no les caería como un balde de agua fría, los minúsculos monstruos habrán esperado el final cantado de ese día en que se les ocurrió agarrar un manguera y llenar de agua hasta el tope la fosa del garaje de la casa confortable, las advertencias de Blanca y Eufemia, las niñeras, levantadas en olas de impotencias broncas y angustias, cayeron durante todo el día como en saco roto, sin ningún efecto, sin el menor indicio que en la bolsa de las prudencias de aquellos malandrines, se les ocurriera cambiar para cambiar sanción en recompensas, que si tenían algo de sesos se darían algunos cambios que atenuaran los chascos posteriores, sin ninguna pista que indicara que pegara, alguna de las sugerencias de variar de entretenimiento, para amortiguar las sanciones que, monstruos y cuidadores descontaban, bajarían del jefe de la familia, repitiendo una y otra vez lo que cualquiera diría, sin desagüe ni drenaje sacar el agua sería un trabajo de tracción a sangre balde por balde, de esa fosa de uno veinte por tres metros por dos metros de fondo que ni ellos supieron, el castigo no les cayó como un balde de agua fría, cuatro horas de encierro sin luz ni provisiones condenados a la inquisición del destierro en territorio conocido, el propio dormitorio, el castigo no les cayó como un balde de agua fría, así que en la oscuridad se dispusieron a pasarlo, hasta que uno no pudo más de continencia urinaria, y llenó de meado una caja de zapatos que fue lo más parecido a un recipiente que encontraron en el cuarto de sus reclusiones, hasta el tope también como la fosa, con la diferencia que en este caso el líquido desbordó el cartón como si nada, y el orín se extendió por el piso como un charco de agua servida, otros castigos se vendrían, sus escarmientos, que habrán imaginado, no les caerían como un balde de agua fría.