De pollo nomás que era de andar
escondido en la pollera de mi madre que como andaba preñada me sacaba corriendo
diciéndome que era un grandote como para andar prendido a sus batones y que
podría ocuparme de otras cosas, de imberbe nomás que era no podía explicarlo
por esos días y no sé si lo habré explicado, pero sucedía, la mina me tiraba
línea, me aflojaba la tanza de su caña, por donde nos topáramos que eran
diariamente y al menos cuatro lugares, la escuela, las plazas donde caíamos a
las salidas del colegio o en las horas libres, y la parada del colectivo donde
coincidíamos esperando en colas que a veces eran largas que a veces eran
cortas, la mina se jugaba con miradas esquivas, insinuaciones tenues de tenues
sonrisas, de otras actitudes como para que yo me diera cuenta que ella se daba
cuenta de los que ambos nos dábamos cuenta, que eso que nos pasaba era en
principio una fuerte atracción que mutuamente sentimos, aunque por la época en
la que ni siquiera nos salían las palabras como para darnos un explicación de
eso, la mina me junaba, ahora, cada vez que me decidía y resuelto avanzaba para
romper con esos raros estados de hibernaciones que pasaban todo el tiempo, algo
pasaba, generalmente, algún otro varoncito, una amiga, un profesor como
excepciones, un mancebo menos impúber que aunque todas las veces un poquito
mayor, que con aires de príncipe, se me adelantaba y la desconcentraba de tal
manera que ella suspendía en un instante la magia de unos minutos antes de
glorias y paraísos, esos instantes infinitos que pasamos cerca para no pasarlos
nunca más porque nunca más nos vimos, de imberbe nomás que era no podía explicarlo
por esos días, pero sucedía, de tener lo que no se quiere, de no tener lo que
se quiere, como si el mundo confabulara contra uno y todos anduvieran en esas
confabulaciones, de querer los que no se puede, de poder lo que no se quiere,
de querer lo que no se tiene, de tener lo que no se quiere, de lampiño nomás
que era anduve así mucho tiempo, hasta que me hice un barbudo, pero entonces
cuando tuve barba ella ya no estaba.

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