Bien temprano un grupo de matacos
hasta el tronco, prueba coplas llamando a sus hembras al desentierro del
carnaval que ya empieza, ellas dan de embrujadas con sus danzas en los montes,
ellos esperarán, los muertos que andarán de visitas se prueban sus disfraces y
los mozos sementales, se engalanan con pantalones negros, con camisas blancas,
y binchas rojas por la sangre que se derrama, y binchas marrones por la tierra
que se trabaja, y las coyitas, hediondas después de días de no llegarse hasta
el río se alborotan, ya con el baile llegarán, a bañarse como tata dios manda,
los hombres también, cuando terminen las ceremonias todos se bañarán, las
coyitas se alborotan en contorsiones juveniles que les brotan de las caderas,
en las tetas sin sostenes debajo de las blusas holgadas, en los espasmos que
les van con los repiqueteos de los pim pim, de las cajas y de los bombos
legüeros que prestan los santiagueños, y con los sonidos chirriantes que les
llegan de las quenas y los temimbí, como silbidos de las corzuelas en el monte,
las coyitas hediondas, pero con sus caras bien lavadas con el agua que corre
del surco por la acequia que atraviesa el lote, se amontonan a la entrada de
Prediliana, para festejar los carnavales, con la pachamama se irán, con los
permisos de los tatas, vigiladas por las comadres que enhebran vidalitas, las
coyitas se amontonan a esperar a sus coyitas, que estarán durmiendo sus monas,
las coyitas se alborotan y mueven sus polleritas cortas, sus enagüitas con las
que esconden sus ganas, de andar tomadas por los mismos demonios metidos entre
sus piernas, allá de donde el calor baja más que el calor que baja en los
cañaverales en las peores horas de las cosechas, las vírgenes son las más
calentonas, ellas ya no se aguantan las ganas de andar siendo en sus
cautiverios, de entrevero en entrevero en el pim pim que se arma, de sirviñaco
en sirviñaco cuando termine el entierro, a esperar que sus coyitas las ciñan de
la cintura, las amañadas también quieren los suyo, con los propios con cualquiera, las panzas llenas de
changuitos que llegarán, las ganas no cesan con los bailes que empezarán, con
las manos en sus cinturas, amagando a los compadres, las coyitas, saltando
avanzarán.

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