Las hojas amarillentas de las
actas no servían para nada si se borraba con el codo lo que se escribía con la
mano, cuando lo llamaban de la administración con el cuento de informarle de
las nuevas modalidades de los contratos según estaba redactado en los memos que
le mandaban, el carancho Melitón Vázquez, ya sabía de los términos de las
discusiones y de dónde iba a pararse para secar los mejores resultados para los
obreros y empleados del ingenio y para él mismo que ponía la cara, después de
todo si ellos se manejaban con el teletipo que con golpecitos y con agujeritos
y escritura binaria servían para que los patrones se pasaran todos los
puteríos, el también tenía su mensajeros de carne y hueso y tenía sus fuentes y
más confiables porque las sedes regionales apenas les llegaban las indicaciones
de la secretaría general del gremio, ponían un auto que andaba toda la noche
unos quinientos kilómetros llevando un par de compañeros peritos que sabían al
dedillo de las trampas de los convenios, más en los tiempos de los milicos que
no eran como los políticos que eran mentirosos y marrulleros, estos que eran de
una sola palabra y mal gestados eran peores, así que cuando lo llamaban de la
administración el carancho Melitón Vázquez ya iba preparado con su propios
argumentos, como fue la vez que le informaron que la empresa tenía que hacer
una limpieza grande en toda la fábrica, de infiltrados comunistas que
envalentonaban con discursos de proletarios y ponían caliente a la gente que
hablaba de reforma agraria de repartir la tierra y todas esas boludeces, que la
limpieza consistía en un operativo con gendarmería con salvoconducto judicial
por supuesto para levantar como cuatrocientas almas de todo el pueblo y
llevarlas hasta la cárcel de Villa Gorriti bajo el cargo de averiguación de
antecedentes, y después de más o menos unas semanas, dejarlos en libertad para
que vuelvan de nuevo a sus lugares, y hagan correr la bola que con el proceso
de reorganización nacional no se juega, y él les decía que entendía y que
prefería que eso no quedara registrado en los mamotretos de los libros de actas
del sindicato en esos papeles ajados llenados con actas que nadie revisa
después y no sirven para nada que con las palabras era suficiente, que si los
muchachos hacían un viaje como ellos decían eso nada más como para que nada más
les pintaran los dedos, que él estaba conforme como para que les sirva de
escarmiento, porque los más jóvenes son unos zurditos que son medio iracundos
con el partido y que no les pase nada como dicen que les pasa en otros lados, y
que cuál es la tajada que el saca de todo esto.

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