Pages

Thursday, February 27, 2014

Ajadas rima tajadas.


Las hojas amarillentas de las actas no servían para nada si se borraba con el codo lo que se escribía con la mano, cuando lo llamaban de la administración con el cuento de informarle de las nuevas modalidades de los contratos según estaba redactado en los memos que le mandaban, el carancho Melitón Vázquez, ya sabía de los términos de las discusiones y de dónde iba a pararse para secar los mejores resultados para los obreros y empleados del ingenio y para él mismo que ponía la cara, después de todo si ellos se manejaban con el teletipo que con golpecitos y con agujeritos y escritura binaria servían para que los patrones se pasaran todos los puteríos, el también tenía su mensajeros de carne y hueso y tenía sus fuentes y más confiables porque las sedes regionales apenas les llegaban las indicaciones de la secretaría general del gremio, ponían un auto que andaba toda la noche unos quinientos kilómetros llevando un par de compañeros peritos que sabían al dedillo de las trampas de los convenios, más en los tiempos de los milicos que no eran como los políticos que eran mentirosos y marrulleros, estos que eran de una sola palabra y mal gestados eran peores, así que cuando lo llamaban de la administración el carancho Melitón Vázquez ya iba preparado con su propios argumentos, como fue la vez que le informaron que la empresa tenía que hacer una limpieza grande en toda la fábrica, de infiltrados comunistas que envalentonaban con discursos de proletarios y ponían caliente a la gente que hablaba de reforma agraria de repartir la tierra y todas esas boludeces, que la limpieza consistía en un operativo con gendarmería con salvoconducto judicial por supuesto para levantar como cuatrocientas almas de todo el pueblo y llevarlas hasta la cárcel de Villa Gorriti bajo el cargo de averiguación de antecedentes, y después de más o menos unas semanas, dejarlos en libertad para que vuelvan de nuevo a sus lugares, y hagan correr la bola que con el proceso de reorganización nacional no se juega, y él les decía que entendía y que prefería que eso no quedara registrado en los mamotretos de los libros de actas del sindicato en esos papeles ajados llenados con actas que nadie revisa después y no sirven para nada que con las palabras era suficiente, que si los muchachos hacían un viaje como ellos decían eso nada más como para que nada más les pintaran los dedos, que él estaba conforme como para que les sirva de escarmiento, porque los más jóvenes son unos zurditos que son medio iracundos con el partido y que no les pase nada como dicen que les pasa en otros lados, y que cuál es la tajada que el saca de todo esto.


No comments:

Post a Comment