En los primero de mayo el contratista tiraba la casa por la ventana y
juntaba en un asado pantagruélico a todos los obreros y empleados que
trabajaban con él, un centenar de tipos bonachones y torpes que pintaban un
grupo muy diverso como maestros de brocha gruesa, ingenieros de obra, tenedores
de libros, maestros de mosaicos con supervisores, albañiles de lozas con
electricistas, hormigoneros con serenos, y unos cuantos pares más de oficiales
y rasos, que comían sentados en bancos largos al costado de tablones sobre caballetes que el
contratista disponía en el mismo tinglado donde hacían mantenimiento a los
camiones por lo que tenían hasta una fosa, donde un poco antes de la fecha
apilaban la leña para el fuego que tenía que estar prendido todo el día
completo, porque eran comilonas que duraban todo el día, desde temprano en la
mañana, cuando corrían unas empanadas fritas chorreando grasa como entrada,
antes que aparecieran los cortes los chorizos y las morcillas que ofrecían en
bandejas los que oficiaban de mozos que prestaban esos servicios más las
mujeres de su familia porque como un dictador de línea las ponía para que
hicieran de anfitrionas de paso que miraban los detalles para que todos
estuvieran atendidos como correspondía, hasta la medianoche que era cuando todo
se terminaba como si fuera un decreto de él mismo el contratista era estricto con estas cosas, porque el dos de mayo se laburaba y
todos vivían de esos trabajos que les daban por los contratos que el
contratista tributaba en sus oraciones a San Cayetano para que pararan las
ollas todas las familias que eran y que comían gracias a sus buenos oficios y que comían de su mano, en los primero de mayo el contratista los
dejaba a sus muchachos que se mamaran hasta caer desmayados del pedo a dormir
unas horas para despejarse y según la hora seguir con la joda que por ahí
empalmaban una guitarreada y todos cantaban zamba de mi esperanza con sus
sueños del alma, o volverse a sus casas o quedar en el trayecto calavados hasta que pasaran los mareos, ahí íbamos,
puntuales, cada primero de año, mi padre y yo, tal vez después nos
distanciábamos todo el año, pero nos amañábamos con los muchachos, en cada
celebración del trabajo nos mamábamos con ellos.
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Saturday, January 31, 2015
Friday, January 30, 2015
Prendas rima prendados.
Regios o regios, espléndido, victorioso nunca derrotado aunque sean apariencias, sí eso ya se sabe que de vez en
cuando te agarra la tara de sentirte el ombligo del mundo, que te agarra el
delirio de tenerte como el eje alrededor del cual giran las cosas y las personas, especialmente
la personas, que son como títeres o marionetas en tales circunstancias, sí eso ya se sabe que en todo
te fue como te fue, bomba, te va como te va, espectacular, y te irá de diez como te irá porque no te
sale una mal como nos sale a los demás a los otarios que nos pasamos la vida
esperando que cambie esa misma vida que no cambia nunca en la puta madre, es que eso que en tu universo se mueve y en el de nosotros, es naturaleza muerta, como en un cuadro donde se congela el movimiento, para siempre, sin remedio, ya
se sabe que no pagas prenda en las manchas, las marchas donde hacen de adalides los exitosos porque los fracasados no cuentan,
que te tocan como nos tocan las manchas a nosotros de vez en cuando cada muerte de obispo, y como si eso fuera poco en esas manchas somos
siempre punto y nunca banca, como te viene como viene tu propio caso, siempre, porque nos faltan cinco
para el peso para ese peso que ni nos alcanza como te alcanza de exitoso no más
que eres y nosotros no lo somos, eso ya se sabe que vas camino a ser un
cajetilla de todo el vecindario de todas las barriadas en eso de andar prendado que se prendan para
que andes prendado y prendando a todos los que te siguen y te idolatran, todo
eso ya se sabe, que no opones resistencia que no enfrentas inconvenientes
porque los inconvenientes existen para los giles que somos nosotros, perdidos y
bordados a entretelas que son rasos casi forros que no se ven pero que terminan
una prenda como tu como nosotros que somos todos cajetillas sin darnos cuenta
quizás que el cementerio el mismo infierno están llenos de cajetillas iguales.
Thursday, January 29, 2015
Mayores rima menores.
Pasaste sin estaciones intermedias de la mamadera al heredero al
primogénito, de menor a mayor sin nadie que te orientara a primera mano de la
gran diferencia entre lo que perdías y lo que ganabas, de mayor a menor igual
que ella, igual que yo, qué íbamos a andar con especulaciones si apenas éramos
unos niños, si un par de años atrás no más habías dejado entre muchas protestas
tuyas y renegadas paternales, la rutina y la historia familiar de los domingos
en las mesas del mediodía, de la docena de chupetes que coleccionabas y
acomodabas en hilera debajo de la almohada, religiosamente, todas las noches,
en un rito que si no se completaba entrabas en vigilia junto a alguno de nosotros
que estábamos cerca, de mayor a menor esa rutina que hacías antes de cualquier otra
cosa cuando nos mandaban a dormir con la frase remanida que era hora de
conversaciones de grandes que no podíamos ni debíamos escuchar, antes de hacer
la última pis para dormir sin molestias hasta antes de rezar el ángel de la
guardia dulce compañía no me desampares ni de noche ni de día, de menor a mayor
qué íbamos a andar de especulaciones cuando teníamos que ocuparnos de todas
esas vueltas importantes aunque para los más grandes fueran mañas de niños caprichosos,
pasaste del día a la noche con los favores de esa Julieta que te convirtió en
Romeo de la noche a la mañana que te hizo conocer la gloria de entrar en ese
universo que se abrió entre sus piernas con la candidez de tus primeros amores,
pasaste sin estaciones de ser el mimado de la casa a mimar al vástago que llegó
sanito y con poco más de tres quilo en la balanza, que íbamos a andar con
especulaciones, si en las dos familias la fortuna permitía las disposiciones de
plata para que todo terminara en casamiento aunque fuera una de Capuletos y
Montescos, de mayor a menor, por las insignes peleas de dos reputados viejos
jefes de las familias, qué íbamos a andar eligiendo que eligieran ellos si
nosotros éramos poco más que unos imberbes entrando, de súbito, en el maremoto
de los mayores, que iban de menor a mayor.
Wednesday, January 28, 2015
Improvisados rima berretas.
Tanto andar para caer en una tan sencilla, tanto pujar para nada,
enojado todo el tiempo con la patria o con lo que entendía que era la patria,
con los cipayos, con los otros conmigo mismo en istmos de unos mismos,
estúpido, vecinos conciudadanos, gentilicios, tanto darle de probar con un
degradé que inauguró el maestro Borges con su famosa admonición que somos
incorregibles, y de pasar, de incorregibles a indecisos que votamos
religiosamente primero al que recitaba la constitución después al patilludo
mercachifle, de votar al chupete que sedujo, de votar en blanco que es como
regalar el voto dicen los que entienden, de no votar a los que están que
hicieron que nos devolvieron de viejos la sensación de soñar que los milicos
nos sacaron cuando apenas despuntábamos de melenas y zapatos con plataforma, de
incorregibles a imprecisos cuando nos tuvimos que jugar en la noche oscura del
proceso en los albores de la democracia, y de imprecisos a insurgentes y de ahí
a berretas, pasé por todas calificando calificándolos calificándome
calificándonos, tratando de entender de entenderme de entenderlos, de buena
onda de buena fe de buena leche, de ver para dónde agarrar con tanto mamarracho
llevándonos de la narices a nosotros infelices, negligentes truchos, tanto
andar para caer y decir improvisados eso es lo que somos improvisados, estemos
donde estemos, andemos por donde andemos, precarios pero la palabra es
improvisados y ordinarios, el vago que pregona que trabaja creyéndose el
ombligo del universo, el empresario que cobra subsidios y reniega de los
subsidios a los negros, los médicos que nunca tienen mala praxis, los contadores y abogados que
mienten, al final todos amontonados en ese andurrial de aguas servidas que se
escapa de nuestras bocas antes de pensarla, y descubrirla justo a la palabra
con el excéntrico de Asís metamorfoseado en gorila traicionero a su generación
con solo pronunciar la palabra que cierra su idea con lo del golpe, descubrir
lo de “improvisados” con él justo en el enésimo empujón al estado de hecho
viniendo del estado de derechos, una vez más cagando el sacrificio de años,
fisgoneados y fogoneados desde los diarios por los hijos de puta a los que no
les interesa la aldea porque tienen el dinero para estar en cualquiera, justo
él que muchos de nosotros lo teníamos no de ídolo, porque es mucho por darle
una canonjía, pero sí de un intelectual respetable respetado, entre los otros
tantos improvisados que andan sueltos, desde flores afanadas en los jardines de
Quilmes hasta hoy, para que se desmorone, así nomás como un cualquiera al lado
de los otros improvisados que aprovecharon el circo de N para armar los
quilombos que armaron, buscando el golpe de gracia.
Luz rima sombras.
La vuelta al mundo se paraba vuelta a vuelta y en algunas por supuesto
que alguien quedaba colgado con la media burbuja donde la gente se sentaba y se
aferraba a la barra de seguridad que el encargado le ponía cuando empezaban las
cinco vueltas que se pagaban con australes o pesos ley haciendo las conversiones,
por los cortocircuitos las luces se apagaban y titilaban hasta que las
arreglaban, alguien quedaba colgado por allá como a quince metros del piso que
parecían muchos más visto ese punto desde abajo, alguien quedaba allá con la
burbuja pendulando de los ganchos que la sujetaban a la rueda principal y
entonces, venía hasta el dueño del parque el famoso Chalita con un par de
asistentes, una llave inglesa y una pico de loro que le servían para tocar vaya
a saber qué tocaba de los motores viejos y desvencijados de la vuelta al mundo
con luces multicolores que se veían desde cualquier punto del pueblo así fuera
con sombras, cuando el pueblo era más chato que alargado en edificios de
condominios, la vuelta al mundo se paraba a cada rato y en el tren fantasma las
ruedas de los furgones que servían para dos personas chirriaban por las
fricciones contras las vías sinuosas a propósito y sumaban un componente más a
los miedos y a los espantos que se desataban en los que entraban en ese túnel
donde los trucos también mal aceitados
asustaban más de la cuenta de forma que las viejas chismosas decían que
además de los trucos había duendes y hadas que se divertían con los niños
mientras el tren pasaba, que después hacían mutis por el foro, la vuelta al mundo
se paraba vuelta a vuelta y las ruedas del tren fantasma chirriaban como hienas
histéricas gritando en los descampados donde Chalita plantaba su parque, y los
juegos de entretenimiento y de azar estaban calculados para que ganaran dos
personas por noche y si acertaban tres, los empleados tenían instrucciones para
que de una forma u otra interfirieran en las punterías de los jugadores para
que no embocaran los aros en las botellas o los balines de corcho no voltearan
las figuras del los conejos que se movían con una cinta sinfín en la base, así
era el parque de Chalita lleno de defectos de desperfectos de afectos, justo,
de afectos ordinario justo para el pueblo, pero para los niños era el mejor
parque de diversiones del mundo.
Monday, January 26, 2015
Viajes rima vidrios.
En vidrios empañados dibujamos docenas de corazones atravesados por
flechas y pusimos nuestros nombres adentro, tachamos, borroneamos con los codos
con las manos, las mismas manos heladas que entibiábamos tocándonos, con
nuestros alientos soplamos vapores tibios en vidrios empañados con los índices y
plantamos esos dibujos que borramos después con las palmas para hacer otros y
volver a borrarlos, dibujos perecederos del fuego que nos quemaba por dentro
desesperados por abrazarnos quedarnos así sintiendo esos cosquilleos
imperceptibles y agradables del temblor de las ganas, lo hicimos de nuevo y de
nuevo los borramos tantas veces como tantas veces viajamos, muchas veces,
soñando probablemente menos con las distancias que a lo mejor presentimos como
seguras después de ese verano, pero mucho menos que tomando de lo que fueron
esas calenturas tempranas, descubriéndonos con las manos que tocaban
recorriendo los lugares recónditos de nuestro cuerpos, dispuestos a todo
vedados a todo y en alertas inútiles de nuestros padres, que vigilaban
sigilosamente por retrovisores también empañados que se movían según nos
movíamos en los asientos de atrás esquivando las miradas indiscretas y evitando
los discursos aleccionadores y preventivos que hay que tener cuidados por las
enfermedades y por el futuro, que de eso, de ahí del sexo salen los niños y otras
cosas que no entendíamos ni entendimos, ocupados como estuvimos dibujando en
vidrios empapados por dentro mientras nos descubrimos y nos amamos así, en
viajes que no planeamos sobre vehículos que no nos importaban en rutas
atestadas de milicos francotiradores del operativo independencia que daban la
orden de cerrar todos los vidrios y encender las luces de adentro y andar a
velocidad mínima, mientras se atravesara el jardín de la república, la lucha
contra la guerrilla apátrida se mezcló con nosotros que solo dibujábamos
corazones atravesados sobre vidrios empañados.
Sunday, January 25, 2015
Broncas rima sosiegos.
Como maestra que era aprovechaba hasta los días antes de reyes para
enseñarnos de sangrías, ortografías y diéresis, en tardes de ocio los sábados o
en los minutos que podía durante la semana se sentaba paciente con nosotros,
esos días diciendo que había que escribirles correctamente sino ellos se
enojaban y no cumplían con los pedidos que dejaban al lado de los zapatos,
junto al fuentón con agua para que los camellos tomaran y el pasto para que se
alimentaran, que si no escribíamos bien aunque pusiéramos lo que pusiéramos
para que ellos supieran bien que se trataba de nosotros se molestarían, si
veían un error en las cartas que algunos años eran extensas, como maestra que
era con su índice y una goma de borrar iba corrigiendo palabra por palabra las
que poníamos explicando lo que queríamos y porqué, borroneando lo que
escribíamos con los lápices, porque los regalos dependían de cómo nos habíamos
portado en días anteriores, durante todo el año en sus relatos durante los días
del año, así que teníamos que hacer apostillas donde nos acordábamos solamente
de los méritos y nada de los caprichos y las peloteras que armábamos, ella
aprovechaba así hasta las cartas de reyes para enseñarnos y rondar por nuestros
pedidos, él en cambio sugería cada vez que aparecía, entre pasada y pasada por
donde estuviéramos, nos sugería sobre juguetes y otras cosas que esos
maravillosos magos podrían traernos y nosotros entrábamos por el aro, porque él
siempre nos decía lo que queríamos escuchar y entonces transcribíamos sus
palabras en esas hojas arrancadas de los cuadernos Rivadavia que ya no usábamos
para la escuela, todo era armonía por esos días, hasta el año que por apuros no
pudimos hacer todos esos prolegómenos y los reyes dejaron lo que quisieron que
fue justo lo que no queríamos, siempre lo recuerdo cuando protestamos, ella
bajó la vista y él histérico y de una patada, destrozó el celofán que envolvía y
el plástico de los regalos, ahí supimos que papá conversaba con los reyes, que
él sabía que les caía mal o qué les caía bien de nosotros, y que mamá sólo nos
ayudaba, que ella estaba solo para enseñarnos a escribirles.
Saturday, January 24, 2015
Selecciones rima aflicciones.
El itinerario era todas las veces el mismo, estaba marcado sin
aceptaciones de propuestas y de protestas por madres afligidas impermeables y
rebalsadas de caprichos de sus rebeldes críos, y por padres imberbes y cómodos
que les marcaban les advertían a esas madres con la historia que si no
trabajaban tranquilos no era posible parar la olla de todos los días, apenas se
quejaban contestado contestando con eso que en el ingenio con el tema del
presentismo no jodían así se rascaran en la fábrica que eso era lo primero que
les decían cuando entraban, todos los domingos y feriados temprano en el
almacén grande ese era el punto de partida porque el que más lejos vivía estaba
a tres cuadras, bajada por la avenida Libertad hasta la esquina de la iglesia, subir
por la calle del cine tomar la curva del gringo Matos hasta Rivadavia dar la
curva de las sala, cortar por la calle del club social y agarrar nuevamente por
la calle del cine y sorteando sus firuletes volver por Rivadavia a la avenida Libertad,
todas las veces lo mismo todas las veces que las madres compungidas miedosas sojuzgadas
por padres iracundos y oportunos lo permitieran, hasta que salieran como
buscapiés a las veredas explotando de desolaciones a llamarlos a los gritos con
el nombre de pila, uno por uno o dos por uno o lo que fueran la cantidad de
hermanos que anduvieran en ese enjambre de doce o quince, los niños
circunvalaban ese circuito porque los domingos y feriados no había ni camiones
ni autos por las calles y entonces andaban seguros, el itinerario era todas las
veces el mismo, lo que no era lo mismo eran los niños que se sumaban al grupo
de los que pedaleaban entretenidos las bicicletas que dejaron los reyes magos, entraban
y salían los nuevos con la excepción de los cuatro amigos que daban los visto
bueno o bajaban sus pulgares idiotas o amables, los que recién llegaban
entraban, así fueran hijos de obreros y empleados, el salvoconducto era la
bicicleta, hasta que las madres selectivas por intermediación de los padres irritables
les cambiaban los amigos, los hijos de los empleados con los hijos de los
empleados y los hijos de los obreros con los hijos de los obreros, después de
todo, a la larga y a la corta, los reyes les dejan a todos sus bicicletas, y no
es para que se anden mezclando.
Friday, January 23, 2015
Duendes rima hadas.
Los duendes anduvieron donde anduvimos remontando la loma en tardes
ardidas, desordenando lo que ordenamos de piedras pequeñas redondas de grises
en gamas, recogiendo tal vez los restos de cocos amarillos y fofos que
bajábamos a hondazos de las palmeras, anduvieron desordenando lo que dejábamos
en hileras después de las payanas que armábamos en cuanto descampado encontrábamos,
ahí cerca de nosotros, invisibles esquivos pícaros cuidadores, sucios y harapientos, bordeando los
surcos verdes interminables, bastaba que una brisa moviera las janas, bastaba
que un ruido de cosecheros lejanos llegara hasta donde estábamos y ahí nomás,
los veíamos, uno de nosotros, dos, tres, pero no todos, a esos hombrecitos que
se burlaban de nosotros, mientras íbamos escapando del chacarero que ponía el
caballo al galope para asustarnos que no anduviéramos chupándonos la caña, con
el corazón en la boca saltando de correr agitados y agitándonos en los
serpenteos de los canales regaderos, en la pantalla donde abrían o cerraban las
compuertas una media docena de obreros que nos tendrían de tilingos, los
duendes, sombras entre sombras y claridades de luces variadas, estuvieron en
las horas que anduvimos en siestas alborotadas en ocasos tardíos, el cabezón que
se nos escabullía en las malezas pero que siempre, en forma definitiva, veía
alguno de nosotros, para notar, para dejar constancia, contar de sus vestiduras
oscuras de su sombrero de copa interminable cuidándonos a la distancia, el
petiso que rengueaba según las versiones del primero que hablaba de nosotros en
los largos silencios que entrábamos en caminatas infinitas mientras pensábamos
que mientras ellos estuvieran no nos pasaría nada, ni siquiera otros duendes
vendrían, y Gume, que era real, y vecino, que no daba a basto con las
hinchazones de su elefantiasis prematura que nosotros ni por asomo entendíamos
o entendimos, con las manos hinchadas y la quijada a la altura del ombligo, hasta
el día que no estuvo más con los duendes sucios y harapientos en nuestra correrías, los duendes
andaban como anduvimos, mientras las hadas, limpias y puntillosas, estuvieron ausentes.
Thursday, January 22, 2015
Preguntas rima respuestas.
Me pregunto ahora hermano, un poco tarde, salido del tiempo que
tuvimos para nosotros todo el tiempo en tardes perdidas en manchanchos de
caprichos de flojedades, más cerca del mundo donde te fuiste me pregunto menos cerca
del mundo donde estoy donde dejo igual que vos igual que muchos prole para la
posteridad, me pregunto qué es lo que significa querer, qué es lo que decimos
cuando decimos que estamos queriendo a alguien, si dar o hacer con
desprendimiento lo que uno cree que el otro necesita, o si postergándose uno
mismo es dar o hacer con desprendimiento lo que el otro cree de lo que el otro,
él mismo, necesita, porque en estas caminatas peregrinas donde uno no lleva una
libretita con fórmulas de cómo hay que responder en cada ocasión de qué es lo
que hay que hacer cada vez que uno cree que quiere a alguien, no sé bien lo que
hice y proyectando no sé si lo estoy haciendo como corresponde, más cuando hay
que estar mientras el otro, ese alguien, cruza seguido frentes de tormentas, de
verdad, como un hermano en este caso, como los padres, como los hijos, entender
de qué se trata ese apostolado de entrega de cordura de paciencia con quien
está unido con nosotros por afectos, me pregunto hermano si te quise realmente
si te asistí cuando me necesitaste, que es lo que creo que no hice y ahora ya
no es tiempo, pensando en la cantidad de veces que me habrás necesitado y en
las que estuve ausente con la excusa de andar con las cosas de esta vida, me
pregunto si te quise como corresponde amar a un hermano cómo creo hoy de viejo
lo que es querer a quien uno quiere naturalmente, porque me parece que
equivocado anduve en esa de pensar que querer es la salida más fácil de dar
aquello que creemos que el otro necesita, eso nos libera en las decisiones y
nos provee de un sinfín de explicaciones, más allá de los imbéciles y los
pobres diablos que trajinan en el medio y quieren hacerte acordar que del lado
de ellos están los buenos y del nuestro los malos, esa cómoda posición que nos
excusa sobre las omisiones o los faltantes propios que más que ocultárselo a
los otros a los intrusos a veces cometemos el error de ocultárnoslo por nuestra
cuenta, porque creo ya ahora, que es tarde, y que no supe comprender en el
momento, que me tendría que haber puesto más a ver qué cosas pensabas que podía
tener yo para ayudarte, tal vez un abrazo tal vez un silencio antes que el
prejuicio, tal vez una palabra, para entender cuándo, dónde, cómo me
necesitaste.
Wednesday, January 21, 2015
Doctor rima señor.
De pronto el dinero te convierte
en Honorio, en Honorato, en honorable, en honorífico, y de pronto el honor del
doctor se te sube a la cabeza y el humor del señor se te baja hasta los talones
y te vuelves un pelafustán, haciendo de juez de fiscal de oficial con derechos
sobre otros que por oposición se quedan con menos o con nada, convertido en un
mamarracho, un honorífico y honorable triste, detestable, despechado por tus
pares miserable codicioso, pero nuevamente el dinero de pronto te convierte en
lo opuesto aunque pises a tus prójimos te vuelves adorado justo generoso en los
aleluyas de los otros de esos otros a los que no les queda más remedio que
remedarte o remendarte en el peor de los casos, en esos días que te pones
exclusivo intrusivo abusivo, de pronto te crees que el cielo se compra con
miseria y el infierno por unos pesos extra y te adueñas de todo lo que puedes
hasta de las verdades relativas así sean la de los otros igual que las tuyas
las propias, y te haces llamar doctor o supremo como se te da la gana y te
llueven las propuestas esas que les faltan a los otros esos que en tus
categorías entran en las de pobres infelices, de pronto el dinero cambia tu
envase de prendas y de hábitos que tenías y terminas convencido que eres distintos
cuando en realidad tienes distinto de los otros lo que tienes aunque suene a
redundancia, que puede ser mucho o poco estar e n arcas o debajo de los
colchones de tus camas , de pronto de estar solo el dinero te convierte en
muchedumbres que te piden que te ruegan que te cuelgan si pueden para que
escarmientes aprendiendo que hay un mundo distinto al mundo mercantil del
insensible que navega por las nadas, de pronto te conviertes en personaje de
tus propias comedias porque evitas los dramas y con dinero se pueden alargar
los tiempos que sean, de pronto de señor pasas a doctor sin estaciones
intermedias con el dinero es un tránsito fácil, pero desde allá cuando llegas
donde llegas es difícil el transcurrir en reversa, es difícil que vuelvas del
doctor al señor, de pronto el dinero te pone todo en tus manos menos la mesura
de aprender a vivir como dios manda sin la peregrina idea, de abirrite en la
pereza de pegarte un tiro.
Monday, January 19, 2015
Espirales rima ruedas.
Atareadas anduvieron las hadas que hacían de hadas madrina, apartadas ya por su cuenta ya retiradas viviendo en sus mundos donde cosían todo el tiempo faldas de gasas
de todos los colores y mantillas para las ninfas, las alas replegadas enseñando a las novicias que
ellas estaban para cambiar lo malo por lo bueno, lo defectuoso por lo correcto,
y así para todos, espirales de malas ondas por espirales de buenas ondas, las hadas
más viejitas que daban las tareas a las hadas primerizas, enseñándoles para que vuelen, que desplieguen sus alas, y a las hadas nodrizas
que se pusieron inquietas incómodas antes de empezar sus tareas sus duras
tareas de ablandar a los malos de premiar a los buenos, todo lo que va vuelve,
todo lo que vuelve va, como si fuera una rueda, les decían, cuando una de las
niñas que iban a ver, estaba haciendo renegar a su niñera por caprichos y
egoísmos y tan nerviosa la puso que la niñera tuvo que pasar la queja a la
madre de la niña que antes le dijo que la dejaba tranquila con ella porque era
tranquila su nena, pero de pronto estaba la niñera poniendo sus quejas a las
madre diciendo que no estaba acostumbrada a los niños con antojos y menos con
estos antojos de andar haciendo por su cuenta, y entonces la madre muy enojada
le puso las quejas al papá de la nena, que enfureció y se descargó con los
empleados que cuando regresaron a sus casas se despacharon con sus mujeres que,
como si fuera un círculo que no se resolvía, gritaban a sus niñas caprichosas y
egoístas, en una cadena de enfurecidos en iras que, calmados por los polvos
mágicos que salían de la varitas de las hadas una explosión de lentejuelas de
colores, estelas invisibles o visibles de afeites perfumados que menguaban los
nervios disminuyendo los pelos de punta, aserrines con formas de millones
estrellitas de todos los colores que se pegaban en las gasas de sus blancos
vestidos pero también se esparcían a millones por donde corrían las brisas que
ayudaban en esos viajes, burbujas, espumas que daban alegrías, trabajando
fuerte como les dijeron las hadas madrinas, para que la niña entre esas niñas,
bajando la cabeza no hicieran renegar a sus madres que trabajaban todo el
tiempo como trabajaban sus padres, y entonces le ahorraban las renegadas y la
mujer o las mujeres de los ayudantes no retaban a sus maridos que no se
quejaban con el padre ni maldecían a sus proles que además cuando volvía a casa
no maldecía a su compasiva mujer que más tranquila, no retaba a la niñera, que
no se agotaba con la niña, que era una niña buena y educada.
Sunday, January 18, 2015
Allá rima acá.
Y entonces, hermano, iremos allá de nuevo a ese lugar con esos cielos
despejados que inventamos, sin nubarrones amenazantes sin rayos sin tormentas, durante
las tardes apacibles que pasamos teniendo mucho de nada, como magos sacando
todo de lo poco que tuvimos en mano, a ese lugar que era nuestro lugar en el
mundo por esos días, volveremos a ese rincón del fondo de casa de esa casa
larga como un chorizo que recorrimos cuando niños, allá donde papá nos hacía
poner la arena que encargaba no se donde para que no anduviéramos metiéndonos
en las cosas de ellos que eran cosas de mayores, esa arena blanca, dorada,
filtrada, que nos dejaban en un rincón de ese patio apilada en la descarga del
camión de acarreo, volveremos allá donde pasamos tardes, y las mañanas también
de los fines de semana o de los días que daban feriados, días enteros
embadurnados de barro de esa masa que sacábamos mojándola esa misma arena con
agua para armar y desarmar los caminos sinuosos y las cuevas que armamos y
desarmamos infinidad de veces, montañas en escalas pequeñas, serranías del
tamaño de nuestras pequeñas manos para que pasaran los autitos y los soldaditos
de plomo y de plástico que nos dejaban más que otros papá Noel y los reyes
magos en los cambios de año, iremos allá a buscar los camioncitos los volquetes
los juguetes que habrán quedado tapados con esa tierra donde se nos pasaron las
histerias cuando venían, y más que otras cosas las historias que fuimos
escribiendo mientras nos conocimos y nos desconocimos muchas veces, a las piñas
o a los tironeos para que Blanca o Eufemia nos separaran, volveremos allá
hermano, libres ya de nuestras historias que siguieron, que no fueron muy
diferentes acá donde callamos ante las cosas que nos hicieron más las que
dejamos de hacer teniendo poco de mucho, después de haber desperdiciado a favor
de mujeres pretensiosas, porque habremos
preferido quedarnos allá que era más confortable que acá, en estos maremotos
donde todos se pelean por el mango, y entonces, estaremos de nuevo juntos
correteando, despreocupados sonrientes, como anduvimos antes de andar jugando en
lo infiernos con esos amargados que no juegan, esos que apenas pueden se olvidan
del niño que llevan adentro, y entonces hermano, iremos allá donde nosotros
mismos fuimos niños, y felices.
Saturday, January 17, 2015
Amigos rima enemigos.
Quedamos a merced que el referí se diera cuenta y tocara el silbato o
que los cuidadores, los jueces de línea levantaran sus banderines marcando la posición adelantada, ni más ni
menos quedamos ahí sin los unos que eran los propios las amigos las gambas en
los asaltos donde pasaban discos de los iracundos, quedamos sin ellos y con los
otros que eran extraños, cuando todo empezó, los comandantes, esos que nos
explicaron a las apuradas cómo había que depurar al mundo de hipócritas y codiciosos,
quitar a los que tenían para dárselo a los pobres, esos cancheros que miramos
como valientes adalides de un mundo diferente, los amigos salieron como ratas
de sus cuevas, dispersos, corriendo, esquivos, como si ellos hubieran sabido
muy bien lo qué tenían que hacer cuando vinieran las emergencias, simplemente
se fueron, desaparecieron como arte de magia, muchos internados en el mar de
los cañaverales que rodeaban al pueblo, con la excepción de un par de
compañeros que la policía acribilló a balazos cerca de la curva de Palo Blanco
o Chalicán las noticias fueron inciertas, cuando escapaban después de colocar
la última bomba, y la excepción de unos diez compañeros que como nosotros fueron
y vinieron cayeron por no acordarse el número de documento de memoria y por
averiguación de antecedentes, cuando todo empezó los otros los iracundos que no
eran ya los de puerto Mont, esos que parecían enemigos y lo fueron cayeron con
cara de sota con su camionetas prestados con obleas del ingenio o de la
municipalidad que estuvo copada de uniformados, cayeron los otros con sus
comunicados número que se escuchaban por radio con interferencias por radio el
mundo, cuando llegaron los otros pateando puertas de vecinos con cara de nada, los
otros cayeron con cara de piedra sospechando de todos casándose con nadie pidiendo
instrucciones que llegaban por télex y cifrados al sucucho de la empresa
montado al efecto, cuando todo empezó todos quedamos en el medio, esperando las
instrucciones que no llegaron explicando los que no entendimos muy bien,
incautos, desorientados, culpables, de los nervios de los milicos, como los
nuestros, que andaban sacados de quicio, como nosotros, sin saber muy bien qué
hacer hasta que dieron las primeras señales que supieron, quedamos ahí sin
manos que se tendieran hacia nosotros, sin saber qué hacer sin los amigos que
se fueron y los enemigos que llegaron, y en el medio, como nosotros, los
vecinos, esa chusma, esos chismosos en muchedumbres, donde los enemigos fueron
siendo casi amigos y los amigos se fueron convirtiendo en enemigos.
Thursday, January 15, 2015
Noche rima día.
De pronto hileras de vecinos se agolparon en las inmediaciones de la
municipalidad, del pueblo chico donde todos se conocían que pasó a pueblo chico
infierno grande, cada uno que llegaba al escritorio de la audiencia de cinco
minutos controlados por el reloj incluidos los saludos protocolares, cada uno hablaba
mal de alguno y así como si fuera una cadena de chismes de dimes y de diretes,
de pronto amigos convertidos en enemigos al menos en sospechosos de que andaban
metidos en algo, que por algo será que los siguen, con los zurdos que quieren
cambiar la costumbre de la gente, esa costumbre de tener una casita y vivir
tranquilamente con trabajo aunque la platita no alcance hasta fin de mes y se
agarren los mates para matar el hambre, de pronto la dicharachera costumbre de sentirse
una gran familia transformada en un sálvese quien pueda, reacción, miedo, en fila,
silenciosos y ordenados, como recibieron la orden, para tener una audiencia con
el mayor Arenas, el secretario un maestro puntilloso y afable los fue anotando
también meticuloso en un cuaderno Rivadavia que el otro le dijo al contador que
le diera y una bic como símbolos de los ahorros del erario que se harían de ahí
en más para compensar los dispendios de todos los que estuvieron antes, de
pronto esos vecinos quisieron hacerse ver y de paso contarle sobre las cuitas
del pueblo que el otro venido desde lejos no conocía, y de paso pegar los
mangazos que no se habían cerrado mientras estuvieron los otros, más que los
demás ese médico que no se sabía si era radical o peronista que alardeaba de
apretarla a la empresa con los impuestos cuando la empresa le daba vueltas y le
discutía con uñas y dientes las tasas que quería poner y que nunca se pagaban,
de pronto los vecinos día por día se amontonaron pidiendo viviendas y centros
de salud en sus barrios, parroquias en algunos y que se cumplieran los planes
de construcción de las escuelas prometidas por los otros los que decían que representaban
a la democracia, y en medio de los pedidos, quedando bien hablaban mal de los
demás de todos los que pudieran para demarcarse de las vigilancias del milico
que, según lo que contaban, las hacía con vehículos y personal del ingenio.
Wednesday, January 14, 2015
Chusma rima silencios.
Imberbes fuimos en medio de chusmerío del pueblo, cierto, pacatos
posiblemente no fue preciso para entonces, carne de los puteríos de las viejas
en pantuflas y casamenteras de hijas mimadas, pero eso fuimos, sin saber muy
bien adónde eso nos ponía, incrédulos, eso fuimos cuando ellos aparecieron,
primero tomando el control de todo lo que ellos supusieron eran nuestros
talones de Aquiles, la municipalidad, la policía el destacamento de gendarmería
por la proximidad de la frontera con los bolivianos, primero aterrizaron sobre
esas pistas donde peregrinábamos pidiendo favores, y desde ahí controlaron a
los directivos de las escuelas al cura, y a todos, estúpidos fuimos además de
lampiños, porque anduvimos renegando con ese bigote que no terminaba de ser que
nos levantaba un par de años y no daba para andar husmeando donde andaban los
más grandes, eso fuimos cuando ellos vinieron con sus sanata de la
reorganización y la desorganización nacional, que no fue lo peor, porque
después empezaron con las redadas por averiguación de antecedentes, que se
hacían de noche en medio de apagones que duraban justo para que ellos terminen
con sus rondas y sus cochinadas que eran dar palizas de escarmiento y
desparejas, tres contra uno, líos que se fueron haciendo cada vez más virulentos,
con dos o tres camionetas y dos camiones trescientos cincuenta grupos
reproducidos cinco veces para caer en cinco lugares diferentes, cerraban
cuadras enteras, mientras los perros ladraban tanto que tenían que apedrearlos,
apedrearon a los perros que les ladraban, tiraron puertas y dejaron las huellas
de sus botines reforzados en los patios y en las baldosas de los pasillos por
donde corretearon a los prófugos, dieron palos y picanas, porque lo de la
averiguación de antecedentes era una pantalla, era un escarmiento para el que
pensaba que podía ser zurdo, los que no fue lo peor en un pueblo de chusmas, lo
peor fue el silencio que chismerío de comadres lloronas no funcionó como
funcionaba, lo peor fue el mutis por el foro, lo peor fue que en medio de todo esto, los vecinos no dijeron nada.
Tuesday, January 13, 2015
Blanco rima negro, rima gris.
Por algo será, así son las cosas, o son o no son, o están de este lado
o están del otros lado, y esto vale para todos hay mucho mocoso impertinente
que anda metido en todos estos líos, le contestó el obispo al curita del
ingenio que, como buen gallego que es, se le apareció con cara de sota y
haciéndose el boludo como si no entendiera nada de lo que estaba pasando, por
algo será mijo le dijo, y le dio la bendición más dos palmadas en la espalda de
despedida, maldiciendo a los curas de Medellín y al concilio y al papa y a toda
esa porquería, que comenzaron con todos estos líos que la iglesia tiene meterse
a opinar de la pobreza que es un tema que muchos no quieren tratar, cara o
cruz, blanco o negro, que el obispo emérito y el presidente de la comisión
episcopal bajaron líneas para meterse lo menos posible porque parece que es
duro lo que se viene, menos ellos le dijo, solo cabe la misericordia de
escuchar y hacer todo lo posible para que esas ovejas del señor comprendan que
no se puede descarriar y andar quitándole al otro lo que hizo en buena ley, o
mala ley murmuró el curita del ingenio harto de ver injusticias y de escuchar
relatos de justicia, sentado en su butaca del Balut que lo llevaba de vuelta,
sus reverendísima no tiene ni idea de las docenas de fieles que le caen a la
parroquia diciendo que estos que entraron al gobierno se los llevan y no los
devuelven, que lo increpan y le dicen que cómo es que ellos no pueden hacer
nada, que ellos son autoridad como los otros que por lo que se ve van a misa de
los domingos y comulgan y todo, por algo será, o se está en una orilla o en la
otra, o es negro o es blanco no hay matices en el medio, le quedó la sentencia
de monseñor y la imagen fresca del panzón de su excelentísima que le confesó
que entre los que él tiene que atender que son de la sociedad también hay
zurdos, y que a los zurdos hay que exterminarlos, porque son problemas para la
sociedad que si no se cortan de raíz nunca se acaba.
Monday, January 12, 2015
Reorganización rima desorganización.
Por fin alguien pondrá las cosas en su lugar, bastaba que alguno de la
media docena de padrinos de casi todos los chicos del pueblo lo dijera y el
chusmerío corría como reguero de pólvora, había un padrino uno más importante
que otro, y así como en escalera, pero eran unos cuantos que se repartían los
ahijados no mucho más que esos seis padrinos que a la vez eran jefes en las
oficinas del ingenio, y los vástagos hijos de padres del obreraje que eran calculadores
y por calcular se olvidaban de los hermanos y de los amigos que podían ser
mejores padrinos, después de todo los padrinos se nombran como reemplazo de los
padres por sí estos por accidente fortuito no estuvieran, por fin después de
tanto andar con petarderos alguien los disciplinará a esto zurdos de mierda, declaraban
los padrinos después de ver los titulares de los diarios fantasiosos y
amarillos que llegaban con el Balut de las cinco de la mañana, bastaba que lo
dijera alguno de los padrinos, y como si fueran en ecos, las sentencias llegaban
al último rincón de la aldea donde todos se conocían si no eran parientes de
familias numerosas, y de repetirlo aparecieron rastros de complicidad en la
gente con el mayor que se puso como interventor de la municipalidad y llamó a
un maestro de secretario para que le armara la carpeta con todos los
comunicados oficiales, por ahí andaba el delegado del proceso de reorganización
nacional, había rastros de complicidades que se extendieron por todo el pueblito,
menos los de las casas donde los militares se metieron buscando gente para
averiguación de antecedentes, tendrán que responder si tienen la cola sucia,
largaba alguno de los padrinos y los demás, gente común del pueblo, lo repetía
sin cuestionarlo, hasta que un día comenzaron a ser muchos los que se llevaban
del pueblo y no retornaban, así con los años uno de los padrinos sentenció más
que de reorganización parece un proceso de desorganización nacional, y todos
como loros, primero tibiamente y después a viva voz fueron a repetirlo por las
calles y todas las casas del ingenio.
Sunday, January 11, 2015
Mortificaciones rima apariciones.
Te doy me das, me das te doy, no hay magias ni errores posibles la
única manera que tienen los que no tienen de ganarse la vida es trabajando
duro, así se gana plata no tirando una moneda y apostando la cara o la cruz, nadie
regala su plata, te doy me das parecía que me decía, me das te doy, ahí estaba
burlándose de mis sentencias de mis durezas en medio del resplandor de las
luces de una luna llena y un foco de cien en el patio de casa, el que no apuesta
no gana fui siempre de la vereda del frente, me daba no se qué pensar lo que
estaba pensando después de haber desparramado mi opinión por todos los lados
que eran muchos los lugares por donde andaba con mis amigos, me daba no sé que
aceptar lo que me estaba ofreciendo ese pequeño enano mordaz vestido con ropa estropeada,
qué juego ni qué juego la plata se gana con el sudor de la frente, maniático tenía
intactas mis manías, el juego de azar es un vicio que una vez que se agarra no
se puede dejar, como el chupe o el cigarro, que muchos pierden no solamente unos
pesos sino también sus fortunas en los casinos o en la máquinas tragamonedas, como
si hubiera estado jugando una payana que yo no quería jugar porque no
necesitaba ni me gustaba andar tentando a la suerte si la suerte me sonreía
apenas, mal pero me estaba sonriendo, con los ojos abiertos con los ojos
cerrados el duendecito estaba frente a mí, aunque yo me impusiera no mirarlo,
ni a él ni al número que o veía clarísimo y que con todo sus sarcasmos me señalaba
como diciéndome, te doy me das, los duendes no existen con los ojos abiertos solo
hay que cerrarlos y ahí uno los sueña o los ve, ellos quieren hacerse amigos
para llevarte con ellos allá donde viven, tal vez eso es lo que el hombrecillo
quería de mí, mientras me señalaba solo un número para hacer lo que quisiera
como apostarlo a la quiniela, a la cabeza, aunque fueran unos manguitos se
trataba de setenta veces la apuesta, siete setenta setecientos números de dios
y del diablo como el seis, ¿sería el diablo ese duende cómplice, sería un ángel
o simplemente una sombra?, lúcido en los días que siguieron y con la plata del
premio fui a comprar lo que me hacía falta, y contraté dos hombres para que
secaran de raíz el árbol donde él se aparecía, no fuera que volviera, y otra
vez mortificado, volviera con ese pacto con el duende, ese acuerdo, era un pacto
abierto, o ¿o ya el demonio me esperaba en la otra vida?
Saturday, January 10, 2015
Duendes rima suertes.
Una y otra vez recordé los saberes del abuelo que había visto a varios
en sus largos noventa y dos años, ahora mismo decía que le merodeaban por las
paredes chorreadas de revoque de su casa una media docena de hombrecitos pequeños,
pero la condición era la misma despierto o durmiendo, los duendes, igual que
las hadas, se ven solamente con los ojos cerrados, uno los cierra cuando está
despierto y si quiere verlos los ve, uno abre los ojos aunque sea después de
una pesadilla, y los duendes desaparecieron, ellos viven allá en ese lugar que
armamos con nuestro corazón nuestra imaginación nuestro miedos y los libros y los cuentos, o con el portal de las
redes especiales para ellos, ahí se conocen como en una enciclopedia una tarjeta de almanaque, después es cuestión de abrir o
cerrar los ojos, ellos viven allá, en ese mundo que imaginamos más que en el
mundo en que vivimos, y allá están contentos y hacen de las suyas, sin
nosotros, allá los vemos, pero por más esfuerzo que hacía esta vez mis ojos
estaban abiertos, bien abiertos aunque posiblemente inflamados y enrojecidos
como pasa cuando la ingesta de vino es demasiado y demasiado también lo
cuarenta grados de calor a las once de la noche, mis ojos bien abiertos pese al
hipo y a las arcadas, y ahí estaba el duendecito con su boca grande y una
sonrisa también inmensa, que como una media luna le atravesaba la cara llena de
cientos de arrugas, en medio de las sombras que salían de ese mango, por los
contrastes de oscuridades y luces, con sus manos inmensas sus palmas, señalando
las espesura, fue cuando lo vi, un número del mismo tamaño al lado del hombrecito, claro
en medio del follaje del árbol que, como un grotesco adorno, ocupaba buena
parte del patio de la casa, claramente, un número que pensé jugar a la
quiniela.
Friday, January 09, 2015
Despertares rima sueños.
Como un energúmeno, pasado por
unas copas de más, como un incrédulo, de pronto en la oscuridad de la noche
viendo a ese pequeño hombrecito, no puede ser dije refregándome mis ojos que
viven con lagañas u orzuelos desde esos días que jugábamos en la arena haciendo
caminos y puentes que después de un tris desarmábamos, no puede ser, un duende
un hombrecillo de sombrero y ropa oscura y estropeada, me repetí sin hablar
embadurnado de escalofríos, si hace poco nomás después de mucho preguntar y
romper la paciencia de mis padres y amigos, mi abuelo, entre tantos al fin, ese
viejo piola que me llevaba a comer higos del único árbol que tenía en su casa,
me había dicho los duendes no existen con los ojos abiertos, existen en los
sueños o con los ojos cerrados, así los vemos en nuestra imaginación, como
aparecen en los cuentos, con sombreros de copas más altas que ellos mismos,
pantalones y sacos de color, oscuros y estrechos, camisas sucias y ajadas sin
cuellos, nariz aguileña y como ese que estaba viendo ahora, una sonrisa amplia
y de bonachón mostrando unas encías con un diente blanco solamente, como si
fuera una perla única en su gran boca desdentada, ahí estaba sonriéndome aunque
yo parpadeaba para volver a mi realidad que se había interrumpido, lástima que
fueron segundos, porque así como vino se fue, en medio de las sombras de las
luces de los resplandores de las estrellas y de los focos, sobre el árbol de
mango de casa, resulta que cuando volví de ese sueño, el duendecito con el que
estuvimos frente a frente, yo no sé si despierto o somnoliento, ese enano
simpático se fue entre esa espesura de hojas con la forma de un corazón
alargado.
Thursday, January 08, 2015
Asistencias rima inasistencias.
El cura del pueblo sabía que por más que el sacristán pachorriento se
afanara en tocar bien las campanadas para la misa de las ocho cada día de
verano y de las siete en el infierno de calor en los vernos, haciendo escuchar
el repique en la aldea donde vivía, muy pocos le daban bola, él sabía muy bien
dónde andaban las ovejas descarriadas varones y mujeres que a la larga y a la
corta le caían al confesionario a contarle los detalles porque después que
pecaban era una de sacarse el cuero entre ellos mismos y principalmente con él,
que parecía que esos creían que estaba para escuchar solamente las cochinadas y
menos veces para escucharles balbucear la alegrías y las buenas noticias, sabía
muy bien que por mucho que se esforzara el picaron del monaguillo en colgarse
de las cuerdas en la mitad del campanario para la misa de las ocho sus ovejas
descarriadas lo mismo no saldrían de sus ocupaciones de trabajo o de retorcerse
en sus camas remoloneando, hasta los sábados a la tarde dedicados a las
confesiones ahí sí hacían colas, y también a algunas de las misas de los
domingos, aparecían recién después de la misa de las diez de la mañana cuanto
más tarde más cómodo para ellos, pero el curita así como conocía a cada una de
las ovejas de su rebaño, sabía también que un ramillete de viejas arrepentidas
y compungidas, si respondían al llamado de la misa de ocho, y que ellas sí, con
todo el tiempo del mundo porque se les acabaron las obligaciones lo mimaban
como correspondía, sabía bien que ese ramillete de viejas en batón que ni
siquiera se confesaban ya porque les alcanzaba con una confesión cada seis
meses, bajarían por las calles del pueblo para seguir sus misas en latín, coqueteando
con sus con sus ganas interrumpidas y los pañuelos envolviendo las cabezas
rezarían con él pidiendo perdón por los pecados más de pensamientos que de los
otros, ellas sí lo animaban y lo mimaban y le traían bollos con chicharrones, y
mantecas y mieles y, de vez en cuando, las humitas que le encantaban, de vez en
cuando igual que algunas otras cosas que al cura alemán le encantaba.
Wednesday, January 07, 2015
Cantos rima cuentos.
Como si fueran cantos de sirena
fueron, así que por qué no nos íbamos a plegar, viva la gente nosotros creímos
ingenuos igual que el mundo se cambia de un tris, porqué no, si entonces ni
supimos que era la codicia qué era la hipocresía, viva la gente mientras
aceptara el lugar que le tocaba que es el lugar que decía la sociedad que son los
vivos que gobernaban, o peor los que tuvieron poder, viva la gente la hay donde
quiera que vas, como si fueran cantos de sirena fueron los mensajes que traían
los unos aunque la mala noticia era que había que liquidar algunos de esos
codiciosos de esos hipócritas que también los hay del otro lado, esos que
hablaban de un mundo mejor, viva la gente para que no sufra más, con más gente
a favor de gente habría menos gente difícil y más gente con corazón, pero los
otros que cantos de sirena a puros comunicados de la junta militar, esos
vinieron con los mensajes directos, a reorganizar dijeron, pero comenzaron con
esas averiguaciones de antecedentes cuento, puro cuentos que terminaban en desapariciones,
estos otros, que fueron peores.
Tuesday, January 06, 2015
Tibios rima calientes.
Todos los benditos años lo mismo,
parecía una ceremonia como las que daba el cura Keyner en latín que no se le
entendía nada y menos cuando hablaba de espalda a los fieles como si le hablara
al altar de la parroquia, todos los benditos carnavales grandes chicos y
repechajes lo mismo paso por paso, cumplíamos con el ritual, viejos y
tiernitos, altos y flacos, hembras y machos, pelados y peludos, cuando
largábamos las tarantelas comenzaba el desenfreno, un poco menos con el paso
doble porque era un baile que exigía conocer los toques y las cortadas y en el
club Boca había una sola pareja que los sabía y que iba de vez en cuando, los
Lobo, ahí con las tarantelas los varoncitos tocábamos culos y tetas mientras
bailábamos, disimulados debajo de vestidos o blusas o pantalones mojados que
marcaban las prendas íntimas de las damas que creíamos también metían sus manos
porque bailaban igual de contentas que todos, toda la picaresca junta en esos
veinte o treinta minutos que la orquesta o la banda que estuviera le dedicaba a
las tarantelas, sacaba el espíritu de tanos de los que hubiera aunque no lo
fueran que enloquecíamos antes que comenzaran los otros momentos, como la
típica que era puro tango y milonga, el momento de la selección de los
iracundos, hasta que, igual que todos esos malditos años que pasaron, en algún
momento volvía el desenfreno a esos bailes en los que no entraban los fríos
solo andábamos por la pista los tibios y los calentones, ese momento era cuando
largaban con los temas de los wawancó.
Monday, January 05, 2015
Vida rima muerte.
Todo se mezclaba en esos días de llegar
por fin a ser como los mayores, en esos días que comenzamos a dejar atrás la
edad del pavo para entrar a las peligrosas edades de los pavotes, chicos en
cuerpos de grandes, los que llegaron primero llegaron al colegio a la escuela
normal de maestros a la comercial diurna y a la comercial nocturna por entonces
el pueblo que progresaba tenía ya estas tres escuelitas secundarias llenos sus
patios de vida sus galerías sus aulas de alumnos vigorosos y rebosantes de
ganas de todo, los primeros que llegaron lo hicieron arropados como simpáticos
profesores que estaban con nosotros en las urgencias del día al día,
haciéndonos zafar de los hachazos de los aplazo, de las rabonas que llamábamos
también de la yuta, peleando por nosotros donde correspondiera el libre por
ausente o las amonestaciones en esos límites que siempre bordeamos sin
excepciones porque no se salvaban ni los abanderados cuando venían esas
amonestaciones a todo el curso cuando el curso, nosotros, en forma de equipo
defendíamos alguna causa que nos parecía justa, los primeros que llegaron
estaban en todas esas situaciones y se mezclaban con nosotros en los asaltos y
en las jodas también, por eso tuvieron adeptos por todos los rincones de los
colegios que les escuchaban en el medio de todos esos barullos los aleccionamientos
para buscar un mundo mejor sin diferencias odiosas entre ricos y pobre entre
negros y blancos, lo que no nos dijeron, por ahí porque ni ellos lo pensaron es
que por detrás venían los otros, esos que vinieron con el proceso de reorganización
nacional, que más que reorganización armaron una desorganización un lío entre
los vivos, lo que no hubiera sido nada si no dejaban una caterva de
desaparecidos.
Sunday, January 04, 2015
Insolencias rima troncos.
Y ella que pretendía enseñarnos por enésima vez el
himno nacional eso de oíd mortales que no entendíamos ni para atrás ni para
adelante el grito sagrado mientras nos empujábamos o jugábamos a juegos de
manos juegos de villanos con las chicas que entonces explotaban por todos lados
pero más que de otros de las tetas que comenzaban a notarse, y pretendía
enseñarnos y el himno al sarmiento inmortal de la pluma y la palabra, y la marcha
de San Lorenzo eso de Febo asoma ya sus rayos, y el himno a la bandera alta en
el cielo un águila guerrera audaz se eleva y nosotros en Babia, y cuando ya
empezábamos a memorizar las letras porque las músicas las escuchábamos seguido
cuando entrábamos cuando salíamos y balbuceaban los de quinto año que parecía
que por fin las habían aprendido, nos cambiaba de tarea y empezábamos una nueva
consigna que ella nos decía que estaba en la planificación anual cuando no
entendíamos qué era la planificación anual, para ella porque a nosotros no nos
decía nada pero cambiaba los pedidos, la señorita de segundo se preocupaba de
todo eso, pero a mitad de año le entraba la locura de cambiar y entonces
pretendía enseñarnos las zambas y los gatos no solamente a cantar cuando ella
tiraba unas notas en el piano que la salvaba de todas las situaciones, sino
también a bailar y nos elegía hasta las parejas mientras en un winco la púa
rayaba una y otra vez los discos donde estaban grabados esas chacareras o el
pericón, pasábamos por todas hasta que ella decidía los números, mientras
nosotros enganchados con los Beatles y los Gatos de la balsa de estando solo y
triste en este mundo abandonado igual a nosotros sin que ella lo supiera,
porque nos hablaba de ser buenos alumnos y buena gente, y no le entendíamos,
pero ella lo mismo nos hablaba, y nos pedía, que no la dejemos mal que le habían
encargado los números del acto de fin de año y bueno, ahí entrábamos nosotros
sin entender muy bien los cielitos y las vueltas y semi vueltas que teníamos
que dar con la pareja que no nos gustaba porque la que nos gustaba por orden de
ella estaba con otro o con otra, y así nos tenía la segunda mitad del año de
ese segundo año a ensayo puro y nosotros éramos unos troncos que nos enredábamos
mal cuándo se daba vueltas o cuándo había que zapatear de insolentes que éramos,
ella pretendía que aprendiéramos todo eso, y a los que éramos más vagos o
molestos nos ponía diez amonestaciones y nos mandaba a que nos aburramos en el
patio.
Saturday, January 03, 2015
Convivencias rima connivencias.
Por orden del ingeniero en la empresa cumplían con todas las
instrucciones de desinsectaciones cada vez que comenzaban los aprontes de la
zafra antes que llegaran los coyas y los matacos que peleaban en los surcos lo
mismo que los dueños peleaban en las bolsas de comercio con los balances que
les fraguaban contadores fraudulentos que contrataban por sueldos miserables, unos
peleaban con los machetes y los otros con los protocolos firmados por
escribanos fraudulentos también contratados por sueldos de mierda papeles que
refrendaban abogados que eran empleados igualmente, más que otras las ordenes
de fumigar a gran escala para amortiguar la invasión de vinchucas y de mosquitos
que podían andar con el virus del chagas o del paludismo no había muchas más
pero esas eran suficientes para que una cuadrilla operara por casi un mes a
todas las covachas de la grey, como se cansaba de repetir el cura también
mensualizado por la empresa diciendo que podía haber diferencias en los
trabajos de cada uno pero que en la vida eran todos iguales ovejas del señor y
todos se persignaban, la atención en los hospitales para estos infelices era
casi nada por ordenes que bajaban de la casa central y que se cumplían a
rajatablas en el ingenio y en los lotes sin excepciones, no fuera cosa que
muchos de estos contrajeran el chagas o el paludismo y por rebote lo
contrajeran los más notables del pueblo, los insectos de mierda seguro que no
reconocían las diferencias entre empleados y obreros y si estaban para picarlos
a los zafreros podían picar a los empleados más reputados, por eso por orden
del ingeniero en la empresa se cumplían todas las instrucciones menos las que
ya sabían en personal que eran instrucciones para los giles esas que se decían
pero que nunca se llevaban a la práctica, por eso les desinfectaban el rancherío
pero cuando caían por el hospital los otros los atendían si se les daban las
ganas, eso era lo que denunciaba el único doctor iracundo y a los otros y al
ingeniero no les gustaba.
Friday, January 02, 2015
Contrastes rima trastes.
Con miles y miles de obreros para
el surco legaron cientos y cientos de empleados, de todas las calañas,
contables, administrativos, operativos, la aldea se hacía grande y cuanta más
gente se contrataba en las provincias vecinas y en las fronteras, más gente
hacía falta para controlar a los otros y que se cumplieran los intereses de la
empresa porque en los montones podía darse que vinieran de todo buenos y malos,
remolones y trabajadores, que hacían que los costos subieran o bajaran, y las órdenes
eran que mejor bajaran a que subieran los costos, y había que vigilar a los mutulitos que en los
descuidos se mandaban cagadas que dejaban de traste a la empresa con los
políticos con los que no había que tener problemas, porque era una empresa con
dueños benevolentes que pagaban bien como correspondía en todo el ingenio en
las fábricas en las cosechas, en todos lados, pero con dueños que no andaban
tirando ni un peso por ahí menos en gente muerta de hambre que contrataban por
miserias que no tenían porqué pasar de pretenciosos con los políticos que
andaban haciendo campañas en las épocas de las elecciones, a los empleados
había que cuidarlos, porque a los obreros, coyitas que Don Oviedo contrataba de
a miles en la Quiaca por lo mínimo posible la quincena lo justo, si con eso
andaban satisfechos igual que los matacos y los santiagueños, era gente de
conformarse con poco así que para qué andar dándole lo que no pedían, igual que
con las enfermedades y el hospital donde andaba el médico ese medio revoltoso
que pregonaba que no tenían que ser hipócritas que no hay porqué hacer
diferencias si empleados y obreros al final eran seres humanos y la empresa
tenía presupuesto y plata para cubrir todos los gastos, y merecían ser
atendidos de las enfermedades, ese médico que los jefes y supervisores tenían catalogado
de socialista y lo tenían en la mira para cortarle la cabeza en cualquier
momento porque no entendía explicaciones que se las daban a montones a cada
rato desde que había entrado le andaban preguntando de qué lado estaba al final
del lado de los pacientes o de la empresa que le pagaba el sueldo, encima andaba
jodiendo con eso que para qué habían instalado para qué habían hecho tanto lío
con la antipalúdica frente al cine teatro, será para que vieran el edificio y
la media docena de vehículos que compraron y la docena d enfermeros que
pusieron para que funcione de pantalla en la lucha de la empresa contra el
paludismo que mata a muchas personas a lo largo y a lo ancho del país, para demostrar que los dueños eran sensibles
aunque nadie se diera cuenta que circulaba una orden que vacunas solo para la
mitad de los cosecheros los otros tenían que aguantarse o rogar que no les
llegara la malaria, edificios y autos para cerrarle la boca a los lengudos que
andaban diciendo que ellos no se ocupaban de las cosas que son importantes para
el pueblo, pura fachada nomás para que los vecinos vieran los despliegues cada
sábado o viernes a la noche que iban a las funciones del cine, cada selecta
cada matiné que iban a dejar a los niños porque daban una de Cantinflas.
Thursday, January 01, 2015
Lo que se tiene rima lo que no se tiene.
En navidad en año nuevo, en
cualquiera otra fiesta o reunión que se organizara para festejar un nacimiento
un cumpleaños, como ladrillo de segunda chupaba el caballero que como eso
mantenía la compostura hasta que la perdía cosa que no reconocía y que su
compañera lo tenía que ir haciendo acordar en los días que seguían a los tragos
desbordados que consumía, entraba en interminables libaciones que eran en todos
los casos sociales porque las hacía en ruedas de amigos y de familiares,
celebrando la suerte que tuvo en la vida, buen trabajo bien remunerado una
mujer hermosa centro de la miradas de los que andaban en el círculo varones y
mujeres y dos hijos también hermosos que siempre se congratulaba de amar hasta
sus tuétanos, como ladrillo de segunda chupaba el caballero lo que le ponían al
frente, más que otras veces en las fiestas de fin de año donde quien más quien
menos bebía, entonces se notaba menos lo que ingería él mismo bajo la mirada
indiferente de su comprensiva mujer que estaba cansada de pedirle que no se mamara
menos en las reuniones familiares y de amigos, advertencias pedidos que no le
llegaban porque empezaba con buenas intenciones en las horas de lucidez como a
las siete de la tarde, cuando andaba agarrando las gaseosas como niño, pero a
las once de la noche estaba hasta el tronco y entonces el mérito de temprano
terminaba en quebranto antes del brindis, altura a la que el caballero no
articulaba ni una sola frase coherente, lo que no importaba si seguía ante
familiares y amigos, y sí importaba cuando los lastimaba de alguna forma, como
la noche de año nuevo que se desapareció del mapa porque se fue de visita a la
casa de una minita que había conocido, un pendejo de ahí justo de ahí tira más
que una yunta de bueyes más cuando como ladrillo de segunda anda descerebrado desmayado donde lo agarra el desvanecimiento, cuando volvió lo andaban buscando y habían dado parte
a la policía, y cuando volvió a la lucidez se dio cuenta que esa noche perdió
para siempre lo que tenía, lo que parecía su familia, y además los pendejos que
tenía en casa esos de ahí justo de ahí que tiran más que una yunta de bueyes.





























