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Friday, January 09, 2015

Despertares rima sueños.



Como un energúmeno, pasado por unas copas de más, como un incrédulo, de pronto en la oscuridad de la noche viendo a ese pequeño hombrecito, no puede ser dije refregándome mis ojos que viven con lagañas u orzuelos desde esos días que jugábamos en la arena haciendo caminos y puentes que después de un tris desarmábamos, no puede ser, un duende un hombrecillo de sombrero y ropa oscura y estropeada, me repetí sin hablar embadurnado de escalofríos, si hace poco nomás después de mucho preguntar y romper la paciencia de mis padres y amigos, mi abuelo, entre tantos al fin, ese viejo piola que me llevaba a comer higos del único árbol que tenía en su casa, me había dicho los duendes no existen con los ojos abiertos, existen en los sueños o con los ojos cerrados, así los vemos en nuestra imaginación, como aparecen en los cuentos, con sombreros de copas más altas que ellos mismos, pantalones y sacos de color, oscuros y estrechos, camisas sucias y ajadas sin cuellos, nariz aguileña y como ese que estaba viendo ahora, una sonrisa amplia y de bonachón mostrando unas encías con un diente blanco solamente, como si fuera una perla única en su gran boca desdentada, ahí estaba sonriéndome aunque yo parpadeaba para volver a mi realidad que se había interrumpido, lástima que fueron segundos, porque así como vino se fue, en medio de las sombras de las luces de los resplandores de las estrellas y de los focos, sobre el árbol de mango de casa, resulta que cuando volví de ese sueño, el duendecito con el que estuvimos frente a frente, yo no sé si despierto o somnoliento, ese enano simpático se fue entre esa espesura de hojas con la forma de un corazón alargado.

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