Me pregunto ahora hermano, un poco tarde, salido del tiempo que
tuvimos para nosotros todo el tiempo en tardes perdidas en manchanchos de
caprichos de flojedades, más cerca del mundo donde te fuiste me pregunto menos cerca
del mundo donde estoy donde dejo igual que vos igual que muchos prole para la
posteridad, me pregunto qué es lo que significa querer, qué es lo que decimos
cuando decimos que estamos queriendo a alguien, si dar o hacer con
desprendimiento lo que uno cree que el otro necesita, o si postergándose uno
mismo es dar o hacer con desprendimiento lo que el otro cree de lo que el otro,
él mismo, necesita, porque en estas caminatas peregrinas donde uno no lleva una
libretita con fórmulas de cómo hay que responder en cada ocasión de qué es lo
que hay que hacer cada vez que uno cree que quiere a alguien, no sé bien lo que
hice y proyectando no sé si lo estoy haciendo como corresponde, más cuando hay
que estar mientras el otro, ese alguien, cruza seguido frentes de tormentas, de
verdad, como un hermano en este caso, como los padres, como los hijos, entender
de qué se trata ese apostolado de entrega de cordura de paciencia con quien
está unido con nosotros por afectos, me pregunto hermano si te quise realmente
si te asistí cuando me necesitaste, que es lo que creo que no hice y ahora ya
no es tiempo, pensando en la cantidad de veces que me habrás necesitado y en
las que estuve ausente con la excusa de andar con las cosas de esta vida, me
pregunto si te quise como corresponde amar a un hermano cómo creo hoy de viejo
lo que es querer a quien uno quiere naturalmente, porque me parece que
equivocado anduve en esa de pensar que querer es la salida más fácil de dar
aquello que creemos que el otro necesita, eso nos libera en las decisiones y
nos provee de un sinfín de explicaciones, más allá de los imbéciles y los
pobres diablos que trajinan en el medio y quieren hacerte acordar que del lado
de ellos están los buenos y del nuestro los malos, esa cómoda posición que nos
excusa sobre las omisiones o los faltantes propios que más que ocultárselo a
los otros a los intrusos a veces cometemos el error de ocultárnoslo por nuestra
cuenta, porque creo ya ahora, que es tarde, y que no supe comprender en el
momento, que me tendría que haber puesto más a ver qué cosas pensabas que podía
tener yo para ayudarte, tal vez un abrazo tal vez un silencio antes que el
prejuicio, tal vez una palabra, para entender cuándo, dónde, cómo me
necesitaste.

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