Como maestra que era aprovechaba hasta los días antes de reyes para
enseñarnos de sangrías, ortografías y diéresis, en tardes de ocio los sábados o
en los minutos que podía durante la semana se sentaba paciente con nosotros,
esos días diciendo que había que escribirles correctamente sino ellos se
enojaban y no cumplían con los pedidos que dejaban al lado de los zapatos,
junto al fuentón con agua para que los camellos tomaran y el pasto para que se
alimentaran, que si no escribíamos bien aunque pusiéramos lo que pusiéramos
para que ellos supieran bien que se trataba de nosotros se molestarían, si
veían un error en las cartas que algunos años eran extensas, como maestra que
era con su índice y una goma de borrar iba corrigiendo palabra por palabra las
que poníamos explicando lo que queríamos y porqué, borroneando lo que
escribíamos con los lápices, porque los regalos dependían de cómo nos habíamos
portado en días anteriores, durante todo el año en sus relatos durante los días
del año, así que teníamos que hacer apostillas donde nos acordábamos solamente
de los méritos y nada de los caprichos y las peloteras que armábamos, ella
aprovechaba así hasta las cartas de reyes para enseñarnos y rondar por nuestros
pedidos, él en cambio sugería cada vez que aparecía, entre pasada y pasada por
donde estuviéramos, nos sugería sobre juguetes y otras cosas que esos
maravillosos magos podrían traernos y nosotros entrábamos por el aro, porque él
siempre nos decía lo que queríamos escuchar y entonces transcribíamos sus
palabras en esas hojas arrancadas de los cuadernos Rivadavia que ya no usábamos
para la escuela, todo era armonía por esos días, hasta el año que por apuros no
pudimos hacer todos esos prolegómenos y los reyes dejaron lo que quisieron que
fue justo lo que no queríamos, siempre lo recuerdo cuando protestamos, ella
bajó la vista y él histérico y de una patada, destrozó el celofán que envolvía y
el plástico de los regalos, ahí supimos que papá conversaba con los reyes, que
él sabía que les caía mal o qué les caía bien de nosotros, y que mamá sólo nos
ayudaba, que ella estaba solo para enseñarnos a escribirles.

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