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Friday, January 02, 2015

Contrastes rima trastes.


Con miles y miles de obreros para el surco legaron cientos y cientos de empleados, de todas las calañas, contables, administrativos, operativos, la aldea se hacía grande y cuanta más gente se contrataba en las provincias vecinas y en las fronteras, más gente hacía falta para controlar a los otros y que se cumplieran los intereses de la empresa porque en los montones podía darse que vinieran de todo buenos y malos, remolones y trabajadores, que hacían que los costos subieran o bajaran, y las órdenes eran que mejor bajaran a que subieran los costos,  y había que vigilar a los mutulitos que en los descuidos se mandaban cagadas que dejaban de traste a la empresa con los políticos con los que no había que tener problemas, porque era una empresa con dueños benevolentes que pagaban bien como correspondía en todo el ingenio en las fábricas en las cosechas, en todos lados, pero con dueños que no andaban tirando ni un peso por ahí menos en gente muerta de hambre que contrataban por miserias que no tenían porqué pasar de pretenciosos con los políticos que andaban haciendo campañas en las épocas de las elecciones, a los empleados había que cuidarlos, porque a los obreros, coyitas que Don Oviedo contrataba de a miles en la Quiaca por lo mínimo posible la quincena lo justo, si con eso andaban satisfechos igual que los matacos y los santiagueños, era gente de conformarse con poco así que para qué andar dándole lo que no pedían, igual que con las enfermedades y el hospital donde andaba el médico ese medio revoltoso que pregonaba que no tenían que ser hipócritas que no hay porqué hacer diferencias si empleados y obreros al final eran seres humanos y la empresa tenía presupuesto y plata para cubrir todos los gastos, y merecían ser atendidos de las enfermedades, ese médico que los jefes y supervisores tenían catalogado de socialista y lo tenían en la mira para cortarle la cabeza en cualquier momento porque no entendía explicaciones que se las daban a montones a cada rato desde que había entrado le andaban preguntando de qué lado estaba al final del lado de los pacientes o de la empresa que le pagaba el sueldo, encima andaba jodiendo con eso que para qué habían instalado para qué habían hecho tanto lío con la antipalúdica frente al cine teatro, será para que vieran el edificio y la media docena de vehículos que compraron y la docena d enfermeros que pusieron para que funcione de pantalla en la lucha de la empresa contra el paludismo que mata a muchas personas a lo largo y a lo ancho del país,  para demostrar que los dueños eran sensibles aunque nadie se diera cuenta que circulaba una orden que vacunas solo para la mitad de los cosecheros los otros tenían que aguantarse o rogar que no les llegara la malaria, edificios y autos para cerrarle la boca a los lengudos que andaban diciendo que ellos no se ocupaban de las cosas que son importantes para el pueblo, pura fachada nomás para que los vecinos vieran los despliegues cada sábado o viernes a la noche que iban a las funciones del cine, cada selecta cada matiné que iban a dejar a los niños porque daban una de Cantinflas.


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