¡Quién vive!, quién se desvive
por una china tan mona que se desarmaba a la altura de las caderas derretida cuando
lo veía y le pasaba donoseando cuando no porque estaba engallolada, quién
vivirá de los que viven los que vivan los que vienen de los que salgan indemnes
de sus guardias personales de las guardias de Doña Macacha escondidos en sus
guaridas en los tugurios donde están los zaparrastrosos, en los techos de paja
y adobe, de los muchos emponchados que lo siguen leales no como los desleales
comerciantes que llevan y traen los chismes de los realistas y de los criollos
que se pelan, de Olañeta, de Valdez, de Osorio de Tristán de quien fueran los
caballos cuyo trote cercano confirmaban los ecos y los retumbes en el empedrado
de las calles que hizo que seguirá haciendo por la aldea como macho y gaucho de
los que no lo hubo, en las calles cercanas que lo sigan haciendo él seguirá
fornicando, ¡quién vive!, quién vivirá de los que viven los que vivan los que
vienen de los que salgan indemnes de sus guardias personales de las guardias de
Doña Macacha por esas mismas calles algunas que son solo huellas que son solo
senderos serpenteantes senderos con nombres rimbombantes esas calles que fueron
de tierra, hasta ahí nomás poco nomás cuando la junta de vecinos notables le
pidió que como gobernador afrontara los retos del progreso y del porvenir como
fuera que correspondiera, de la calle la Amargura hasta el Tagarete del Tineo
conoce el camino como la palma de su mano puede hacerlo con el caballo como el
con los ojos vendados, él no tiene por estos tiempos otras debilidades que
fornicar con la mujer del oficial de su guardia una mestiza de carnes y tetas
abundantes, por eso interrumpido maldecirá el general el mandamás de los
infernales, escapando, cabalgando a una derrota.
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Monday, October 31, 2016
Tuesday, October 25, 2016
Teletipos.
Aquel
fue un télex que puede repetir palabra por palabra, un escrito que no es largo
ni corto que es justo lo que esperaba, punto cero punto cero punto, que es una
comunicación que desde que la tuvo en sus manos la leyó la estudió y la releyó
dos veces tres veces docenas de veces, se lo acuerda de memoria porque a la
larga ese télex quedó como un hito como un mojón que marcó su camino, como una
luz y un calor que marcaron a fuego su destino, cómo fueron para atrás y cómo
serán de ahí en más sus hazañas sus pachorras sus proezas sus lentitudes para
terminar siendo el hombre de confianza de los dueños, más que ningún otro en
ingenio por arriba de cualquiera por debajo de ninguno contando los capos y los
que obedecen así fueran obreros o empleados, aquello que quedó como un resumen
de sus gestas en el sendero que tuvo que recorrer en las dificultades que tuvo
que pasar para entender lo que se le decía, interpretar más ejecutar más
cumplir más informar daba el primer término de una ecuación que se terminaba
con reserva más prudencia más lealtad, lo que quedó con el final aún abierto de
una carrera en la que escuchara muchas cosas importantes y otras cosas
insustanciales para su trabajo, pero muchas infidencias confidencias
confesiones y testimonios, como que hay dos clases de hombres los boludos y los
que no son boludos y que hay boludos en el trabajo en el club social y en todos
los rincones y que por lo general esos pelotudos el único papel que hacen en la
película de sus vidas es el de mangueros elegantes, esos a los que nunca les
alcanza el dinero para nada esos que viven con el doble de lo que ganan, esos
tipos peligrosos que están en todos los rincones en el largo trayecto ya pasado
y en el recorrido a pasar para entender lo que no se le decía pero para
entender también y bien lo que se le daba a entender como que en este mundo
habrá siempre desigualdades aunque sea algo muy chocante porque las
desigualdades son parte del orden natural de las cosas de un orden que viene
del de arriba y no de arriba, lo que repiten el ingeniero o el Dr. Carlos Pé
cuando están conversando y cuando tienen unos vinos, o un wiski de más y cuando
le tiran esas consignas las frases hechas los mandatos que se transforman
después en circulares que expresan lo mismo pero con otras palabras que sirven
para darle formalidad y seriedad al trabajo, punto cero punto cero punto tres puntos
cero un punto, se acuerda del telex de las instrucciones de las ordenes que
quedaron escritas para siempre en papeles porque es lo que quedó perforado
primero y escrito después de lo que nunca se escribió de lo que no se escribe
de lo que no se escribirá en ningún lado, de todos los momentos que se fueron
dando hasta llegar justo a ese papelito que para él es una síntesis escrita en
casa central pero con instrucciones precisas de hacer cosas en ingenio justo
las cosas y en las formas aconsejadas por él para colaborar con la empresa que
es su empresa y la empresa de sus hijos como es de los dueños presume con
frecuencia convencido que esto es absolutamente cierto, un resumen de qué es lo
que quedó de los momentos de satisfacción en su trabajo que si bien son menos
que los otros los instantes de hacerse malasangre fueron igualmente
gratificantes, los soplos buenos son muy buenos y levantan el ánimo de todo eso
así se esté de acuerdo o no con eso de levantar la moral y con eso el
rendimiento pero que viene de sus jefes y que viniendo de ellos, fueron serán y
son buenos momentos, regulares momentos o lo que quedó de esos instantes como
ese en que por fin después de unos años de poco o de nada se dio algo parecido
a un correspondencia entre partes con objetivos parecidos, después de unos años
de pagar el derecho de piso con sus esfuerzos, un galardón un reconocimiento a
su disciplina, a su forma de ser a su forma de trabajar, con tres o cuatro
palabras, con una oración con varias oraciones que vinieron como vienen las
palabras simpáticas mezcladas disimuladas con otras escondidas como a propósito
por quien las pone como para que nadie olvide en ingenio su pertenencia al
grupo de los mediocres, en palabras del Dr. Carlos Pe y de sus consortes que
pueden ser parientes o tipos mansos o amansados en la obsecuencia o en la mala
suerte de necesitar el dinero, el grupo de los grises que en la intimidad de
las reuniones de alto vuelo son casi todos, los lánguidos o los díscolos que
para los capos es semejante mandarse con alguna referencia al grupo de los
boludos como para que nadie olvide que es muy difícil pertenecer al grupo de
los mejor dotados por no decir imposible para que nadie olvide que es muy
difícil tener una retribución como la que tiene él, por los años que pasó
aguantándose muchas cosas, los llamados de atención, el consuelo que depende de
lo que no se hizo pero que se intentó hacer para bien de los capos o de la
empresa, todo eso es lo que le trae una y otra vez el recuerdo de ese texto
disponible que fue un desafío a su obediencia a la calidad de su respeto por
los mandos a su empuje, a sus condiciones para escuchar sin oír para ver sin
mirar para decir sin hablar y todas las demás condiciones que tiene para el
trabajo que es por demás delicado, se acuerda de ese escrito que quedó como un
telex que casi puede recitar de memoria, palabra por palabra punto por punto
coma por coma, literatura administrativa de un tenor que se acuerda como la
divisa de una victoria porque fue la primera muestra de la bola que le daban a
lo que él decía sus honorables patrones el ingeniero y el Dr. Carlos Pé y los
otros doctores, fue la primera muestra que tuvo que a pesar de lo poderosos que
son hay cosas que obedecen como si fueran ellos los empleados. Stop. Bs.As.
Dep.RRLL. Stop. Gerente del departamento de de relaciones laborales, el viejo
departamento que se organizó como nadie antes cuyo nombre se cambió porque
hablar de personal es como hablar de todos obreros y empleados y antes era como
que se daba más importancia a los obreros que a los administrativos y eso era
poco para una organización que se diseñaba y se pensaba eficiente, llega la
orden de casa central como llegan todas las instrucciones, como las
instrucciones que llegaron en su momento cuando lo nombraron para tener otras
responsabilidades cuando lo nominaron para que se encargue de los trabajos
generales de las pequeñas cosas y de las grandes también de las personales y no
tan personales de ellos, siempre al pié del cañón. Stop. Estará en ésa mediodía
miércoles para informar los últimos proyectos de los cambios en la planta de
personal del hospital y de las otras áreas definidas. Stop. Médicos enfermeros
y personal de maestranza y administrativo según lo convenido empezando con
pediatría área que se traspasa definitivamente con personal del CEMIC al
hospital de la provincia. Stop. Buscar en aeropuerto con carpetas telegramas de
despido conformidad de la gente que se va de baja y carpetas de nuevos
contratos para cumplir formulismos previamente en la capital y con la gente de
la dirección de trabajo ellos deben protocolizar porque el cambio se ha
trabajado para mucho más de cincuenta personas. Y la gente del gremio fuera de
cualquier texto estaba caliente con estos cambios que se daban con el progreso
y con el gobierno que no le da ni la hora y también con esa ley que le cagó el
negocio a algunos del sindicato con los dueños de los laboratorios que hacen
remedios, sentando un precedente la ocasión para él buscando que se incurra en
poco gasto o reducirlo y mucha ganancia para la empresa como debe ser en un
balance que no se muestra a nadie porque es un compilado de mentiras aunque no
se pueda decir para que no se enteren los negros pero que está firmado por
media docena de prestigiosos contadores recibidos en la universidad de Buenos
Aires y avalado por el consejo profesional de ciencias económicas de la misma
ciudad y bla bla, un telex inolvidable, una jactancia como el desafío de su
tarea de marcar a la gente revoltosa a la gente menos tranquila del ingenio, y
entonces más peligrosa para los intereses de la firma está contento porque le
hicieron caso cuando propuso ejecutar toda esta modificación en la dotación y
de paso librarse definitivamente de ese doctorcito resentido. Stop juega y
escribe en las proximidades del San Lorenzo primavera 1965.
Monday, October 17, 2016
canjes
El supo bien al final del
día porqué esa mañana lo primero que le vino al instante, recurrente y
remachado en sus sueños en sus pesadillas en sus obsesiones y durante los
repasos que como destellos hace después de dormir o después de los
insoportables insomnios que le ponen los pelos de punta, supo porqué le vino
justo eso entre tanta cantidad de cosas que debió recordar y armar durante todo
el día de los días que arma como todos los días, él supo bien porqué lo primero
que se le ocurrió fue imaginarse escuchando ruidos que no son aunque fueran y
serán en el silencio de la madrugada, supo qué lo llevó a figurarse atendiendo
el ruidito simétrico y repetido del teletipo, traque que no para reducido en el
bochinche de ese equipo, ruidoso aparatito que fastidia a veces y otras veces
no, ese mastodonte de hierro estaño fundición de acero o lo que fuera, esa
maraña de cables instalados en un cuarto cercano a su oficina y que así esté él
lejos o cerca se escucha como si se tratara de infinitos ecos intermitentes que
le llegan de toques que parecen interminables, de toques que luego se
convierten en noticias intangibles para cosas tangibles en fantasmas que se
mueven entre personas de carne y hueso que pueden y deben recibir
instrucciones, roces que no se interrumpen que son metálicos y que son
mecánicos, resonancias que siente todo el día cada hora cada minuto y en todos
los segundos que pasan en cada una de sus permanentes jornadas de trabajo que se
le van en reuniones en ordenes en disposiciones que se le van en memos que se
leen o que se escriben que se le van en carajeadas o carcajadas o
felicitaciones y contraordenes, andanzas administrativas que se pasan en
charlas que parecen informales pero que para él son formales porque él no deja
de trabajar ni un instante, preciosas milésimas de tiempo que se le van en cada
una de las ocasiones en que para con sus nervios o con las corridas y se
sosiega y anota algo en forma prolija y en línea o en el margen de manera
desprolija en alguna de sus estropeadas agendas de trabajo que luego consultará
comparará y corregirá, decenas de azarosas veces su atenta y complicada,
soberbia fuerte y aplicada secretaria y él mismo que debe volver una y otra vez
a esos escritos que le refrescan la memoria de obligaciones, de
responsabilidades de cosas serias y de pelotudeces según él mismo piensa de
esas otras cosas que ubica en sus comentarios con un elegante acróstico
NoSoCoT, como organizar comilonas pantagruélicas que terminan en curdas de
caballeros, como arreglar las cazas programadas de vizcachas, como coordinar
las encamadas secretas con putas porteñas que están un camión de buenas y cuyo
transporte y tránsito para él son todo un dolor de cabeza, boludeces algunas inconfesables
como lo considera sin que lo sepan sus jefes o por lo menos sin que ellos se
den cuenta y noten sus suspiros de desgano sus emociones de cansancio sus
pareceres cuando se ocupa de esas zonceras, a él le pagan para hacer no para
opinar, a él le pagan para eso para obedecer sin abrir la boca o para abrirla
cuando tiene la licencia de sus superiores, él tiene un sueldo no para mostrar
lo que se siente sino para hacer lo que se debe aconseja lo que él mismo hace,
para seguir al pié de la letra ordenes de hacer o deshacer además de las otras
cuestiones sin sentido que igual le caen como ordenes, él está para ejecutar no
para aconsejar de primera mano y sí de segunda mano en parte con las
recomendaciones del amo para cuestiones muchas veces sin sentido para quienes
miran desde afuera pero que lo tienen si se las mira desde el lugar de los
dueños, o desde el mismo y propio lugar del que sabe bien de todas esas razones
que se conocen en los niveles más altos de conducción de comando de confianza,
de los argumentos de política de la empresa de donde últimamente y según las
ordenes se debe sacar de raíz a los que piensan como los socialistas rencorosos
esos zurdos de manual o de prólogo de manual que proliferan en todos lados, de
disposiciones operativas de controles cruzados y arreglados con el gobierno o
con cualquier gobierno si viene al caso en cualquier arreglo espurio, de
arbitrajes cotidianos de fuerza mayor de caprichos de los que están abajo en la
famosa escala de las diferencias, de antojos que se pueden tener si primero se
tiene poder que acá y en todo el mundo es lo mismo que tener dinero, al final
supo bien porqué se le vino a la cabeza eso del traqueteo del engranaje que
hace circular la información por todos lados.
Sunday, October 09, 2016
Risas rima llantos.
A él le llegaban las historias
del otro, álgidas maravillosas maravillas de éxitos sin fracasos de andar sin
palos en la rueda de malignos de insidiosos de iracundos que andaban pendientes
de los daños que pudieran hacer, si el hospital eran un nido de ratas y de
chupamedias y de chismosos que lo único que sabían hacer cuando terminaban los
diagnósticos, las operaciones, era ocuparse de la vida de los demás y las
historias del otro en esto ocupaban un lugar central, porque era como el dueño
del pueblo, con la bendición del famoso ingeniero que nadie conocía y todos
temían porque era el patrón mayor claro que instalado en la capital, a él le
llegaban los detalles más espeluznantes del gringo que entonces era el jefe de
personal de la empresa que sería igual que el hospital un nido de serpientes
como las chismosas de la avenida libertad, que con todo el tiempo que tenía
llevaban un inventarios de las cosas que él se compraba y como se imaginaba de
todos los vecinos que se compraban un auto o un televisor porque eran contados
con los dedos de la mano los que tenían alguna de estas dos cosas y menos las
dos cosas juntas, a él le llegaba que el otro se aprovechaba de los que era
para tirarse a las mujeres de obreros y empleados que estuvieran bien según
cómo las medía que por los que contaban era por sus fuertes caderas y un buen
par de tetas, contaban que todas sin excepciones pasaban por sus manos en su
oficina, que estaba en el pasillo de la administración fuera del alcance de los
que andaban detrás de los puteríos, a él le llegaban las historias y se reía
porque estaba seguro que además de lo que fuera le aumentaban los que las
contaban que no eran seguro los cornudos, esos andarían llorando por ahí como
buenos guampudos, a él le llegaban las historias y comentaba que le hubiera
gustado tener la vida del otro.
A él le llegaban los chismes
fresquitos porque pagaba con plata de la empresa los espías que ponía en todos
lados para fichar a los traicioneros y a los que ponían en riesgo los intereses
supremos de la empresa, a él le llegaban los chismes fresquitos del hospital
que era una bomba de tiempo con esos residentes que venían del cemic, imberbes
idiotas que no cuidaban sus trabajos creyendo que defendiendo a los matacos
para que les llegaran los remedios se estarían reivindicando con dios o con
vaya a saber con quién, sin pensar que quien pone la plata es la empresa y a
veces por gastos hospitalarios que son mayores a los gastos para algunas de las
reparaciones en la fábrica, que no piensan que los remedios salvarán a unos
cuantos pero los repuestos para los trapiches y las calderas son importantes
para muchos en el pueblo, a él le llegaban fresquitos los cuentos del otro que decían
que admiraba al presidente que apodaban tortuga y que había promovido una ley
para hacer llegar los remedios a más ciudadanos a los que lo necesitaban, que
era peleador y también independiente que aunque se cagara de hambre no se
vendía como los chismosos que llevaban y traían como leyendas los detalles de
la vida de todos los que pudieran vender por unos mango que salían de la caja
chica que el ingeniero le autorizaba porque los había convencido que era mejor
prevenir que curar y que se acordara de la huelga del cincuenta y ocho, a él le
llegaban esas historias y a veces se ponía a pensar en su oficina las patas
arriba de su escritorio, que al final el otro eran un espejo de lo que a él le
hubiera gustado ser si no necesitaba trabajar desde muy chico y mantener a la
parva de hermanos que el viejo y la vieja le dejaron de regalo cuando murieron,
y se reía porque tampoco le desagradaba ser como era tener la vida de los demás
como la de ese mediquito de porquería que hacía listas interminables de
remedios para que los comprara la empresa y no entendía que tenía que la única
manera de caerle bien a los patrones era ahorrarles unos mangos de las fortunas
que llevaban en sus bolsillos, que después él como otros le iban a llorar la
carta cuando se quedaban sin sus trabajos.



