Aquel
fue un télex que puede repetir palabra por palabra, un escrito que no es largo
ni corto que es justo lo que esperaba, punto cero punto cero punto, que es una
comunicación que desde que la tuvo en sus manos la leyó la estudió y la releyó
dos veces tres veces docenas de veces, se lo acuerda de memoria porque a la
larga ese télex quedó como un hito como un mojón que marcó su camino, como una
luz y un calor que marcaron a fuego su destino, cómo fueron para atrás y cómo
serán de ahí en más sus hazañas sus pachorras sus proezas sus lentitudes para
terminar siendo el hombre de confianza de los dueños, más que ningún otro en
ingenio por arriba de cualquiera por debajo de ninguno contando los capos y los
que obedecen así fueran obreros o empleados, aquello que quedó como un resumen
de sus gestas en el sendero que tuvo que recorrer en las dificultades que tuvo
que pasar para entender lo que se le decía, interpretar más ejecutar más
cumplir más informar daba el primer término de una ecuación que se terminaba
con reserva más prudencia más lealtad, lo que quedó con el final aún abierto de
una carrera en la que escuchara muchas cosas importantes y otras cosas
insustanciales para su trabajo, pero muchas infidencias confidencias
confesiones y testimonios, como que hay dos clases de hombres los boludos y los
que no son boludos y que hay boludos en el trabajo en el club social y en todos
los rincones y que por lo general esos pelotudos el único papel que hacen en la
película de sus vidas es el de mangueros elegantes, esos a los que nunca les
alcanza el dinero para nada esos que viven con el doble de lo que ganan, esos
tipos peligrosos que están en todos los rincones en el largo trayecto ya pasado
y en el recorrido a pasar para entender lo que no se le decía pero para
entender también y bien lo que se le daba a entender como que en este mundo
habrá siempre desigualdades aunque sea algo muy chocante porque las
desigualdades son parte del orden natural de las cosas de un orden que viene
del de arriba y no de arriba, lo que repiten el ingeniero o el Dr. Carlos Pé
cuando están conversando y cuando tienen unos vinos, o un wiski de más y cuando
le tiran esas consignas las frases hechas los mandatos que se transforman
después en circulares que expresan lo mismo pero con otras palabras que sirven
para darle formalidad y seriedad al trabajo, punto cero punto cero punto tres puntos
cero un punto, se acuerda del telex de las instrucciones de las ordenes que
quedaron escritas para siempre en papeles porque es lo que quedó perforado
primero y escrito después de lo que nunca se escribió de lo que no se escribe
de lo que no se escribirá en ningún lado, de todos los momentos que se fueron
dando hasta llegar justo a ese papelito que para él es una síntesis escrita en
casa central pero con instrucciones precisas de hacer cosas en ingenio justo
las cosas y en las formas aconsejadas por él para colaborar con la empresa que
es su empresa y la empresa de sus hijos como es de los dueños presume con
frecuencia convencido que esto es absolutamente cierto, un resumen de qué es lo
que quedó de los momentos de satisfacción en su trabajo que si bien son menos
que los otros los instantes de hacerse malasangre fueron igualmente
gratificantes, los soplos buenos son muy buenos y levantan el ánimo de todo eso
así se esté de acuerdo o no con eso de levantar la moral y con eso el
rendimiento pero que viene de sus jefes y que viniendo de ellos, fueron serán y
son buenos momentos, regulares momentos o lo que quedó de esos instantes como
ese en que por fin después de unos años de poco o de nada se dio algo parecido
a un correspondencia entre partes con objetivos parecidos, después de unos años
de pagar el derecho de piso con sus esfuerzos, un galardón un reconocimiento a
su disciplina, a su forma de ser a su forma de trabajar, con tres o cuatro
palabras, con una oración con varias oraciones que vinieron como vienen las
palabras simpáticas mezcladas disimuladas con otras escondidas como a propósito
por quien las pone como para que nadie olvide en ingenio su pertenencia al
grupo de los mediocres, en palabras del Dr. Carlos Pe y de sus consortes que
pueden ser parientes o tipos mansos o amansados en la obsecuencia o en la mala
suerte de necesitar el dinero, el grupo de los grises que en la intimidad de
las reuniones de alto vuelo son casi todos, los lánguidos o los díscolos que
para los capos es semejante mandarse con alguna referencia al grupo de los
boludos como para que nadie olvide que es muy difícil pertenecer al grupo de
los mejor dotados por no decir imposible para que nadie olvide que es muy
difícil tener una retribución como la que tiene él, por los años que pasó
aguantándose muchas cosas, los llamados de atención, el consuelo que depende de
lo que no se hizo pero que se intentó hacer para bien de los capos o de la
empresa, todo eso es lo que le trae una y otra vez el recuerdo de ese texto
disponible que fue un desafío a su obediencia a la calidad de su respeto por
los mandos a su empuje, a sus condiciones para escuchar sin oír para ver sin
mirar para decir sin hablar y todas las demás condiciones que tiene para el
trabajo que es por demás delicado, se acuerda de ese escrito que quedó como un
telex que casi puede recitar de memoria, palabra por palabra punto por punto
coma por coma, literatura administrativa de un tenor que se acuerda como la
divisa de una victoria porque fue la primera muestra de la bola que le daban a
lo que él decía sus honorables patrones el ingeniero y el Dr. Carlos Pé y los
otros doctores, fue la primera muestra que tuvo que a pesar de lo poderosos que
son hay cosas que obedecen como si fueran ellos los empleados. Stop. Bs.As.
Dep.RRLL. Stop. Gerente del departamento de de relaciones laborales, el viejo
departamento que se organizó como nadie antes cuyo nombre se cambió porque
hablar de personal es como hablar de todos obreros y empleados y antes era como
que se daba más importancia a los obreros que a los administrativos y eso era
poco para una organización que se diseñaba y se pensaba eficiente, llega la
orden de casa central como llegan todas las instrucciones, como las
instrucciones que llegaron en su momento cuando lo nombraron para tener otras
responsabilidades cuando lo nominaron para que se encargue de los trabajos
generales de las pequeñas cosas y de las grandes también de las personales y no
tan personales de ellos, siempre al pié del cañón. Stop. Estará en ésa mediodía
miércoles para informar los últimos proyectos de los cambios en la planta de
personal del hospital y de las otras áreas definidas. Stop. Médicos enfermeros
y personal de maestranza y administrativo según lo convenido empezando con
pediatría área que se traspasa definitivamente con personal del CEMIC al
hospital de la provincia. Stop. Buscar en aeropuerto con carpetas telegramas de
despido conformidad de la gente que se va de baja y carpetas de nuevos
contratos para cumplir formulismos previamente en la capital y con la gente de
la dirección de trabajo ellos deben protocolizar porque el cambio se ha
trabajado para mucho más de cincuenta personas. Y la gente del gremio fuera de
cualquier texto estaba caliente con estos cambios que se daban con el progreso
y con el gobierno que no le da ni la hora y también con esa ley que le cagó el
negocio a algunos del sindicato con los dueños de los laboratorios que hacen
remedios, sentando un precedente la ocasión para él buscando que se incurra en
poco gasto o reducirlo y mucha ganancia para la empresa como debe ser en un
balance que no se muestra a nadie porque es un compilado de mentiras aunque no
se pueda decir para que no se enteren los negros pero que está firmado por
media docena de prestigiosos contadores recibidos en la universidad de Buenos
Aires y avalado por el consejo profesional de ciencias económicas de la misma
ciudad y bla bla, un telex inolvidable, una jactancia como el desafío de su
tarea de marcar a la gente revoltosa a la gente menos tranquila del ingenio, y
entonces más peligrosa para los intereses de la firma está contento porque le
hicieron caso cuando propuso ejecutar toda esta modificación en la dotación y
de paso librarse definitivamente de ese doctorcito resentido. Stop juega y
escribe en las proximidades del San Lorenzo primavera 1965.
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