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Tuesday, October 25, 2016

Teletipos.

                Él supo bien al final del día porqué esa mañana lo primero que le vino a la mente al instante, recurrente y remachado en sus sueños en sus pesadillas en sus obsesiones y durante los repasos que como destellos hace después de dormir o después de los insoportables insomnios que le ponen los pelos de punta, supo por qué le vino justo eso entre tanta cantidad de cosas que debió recordar y armar durante todo el día de los días que arma como todos los días, él supo bien porqué lo primero que se le ocurrió fue imaginarse escuchando ruidos que no son aunque fueran y serán en el silencio de la madrugada, supo qué lo llevó a figurarse atendiendo el ruidito simétrico y repetido del teletipo, traque que no para reducido en el bochinche de ese equipo, ruidoso aparatito que fastidia a veces y otras veces no, ese mastodonte de hierro estaño fundición de acero o lo que fuera, esa maraña de cables instalados en un cuarto cercano a su oficina y que así esté él lejos o cerca se escucha como si se tratara de infinitos ecos intermitentes que le llegan de toques de mil máquinas de escribir que parecen interminables, de toques que luego se convierten en noticias intangibles para cosas tangibles en fantasmas que se mueven entre personas de carne y hueso que pueden y deben recibir instrucciones, roces que no se interrumpen que son metálicos y que son mecánicos, resonancias que siente todo el día cada hora cada minuto y en todos los segundos que pasan en cada una de sus permanentes jornadas de trabajo que se le van en reuniones en ordenes en disposiciones que se le van en memos que se leen o que se escriben que se le van en carajeadas o carcajadas o felicitaciones y contraordenes, andanzas administrativas que se pasan en charlas que parecen informales pero que para él son formales porque él no deja de trabajar ni un instante, preciosas milésimas de tiempo que se le van en cada una de las ocasiones en que para con sus nervios o con las corridas y se sosiega y anota algo en forma prolija y en línea o en el margen de manera desprolija en alguna de sus estropeadas agendas de trabajo que luego consultará comparará y corregirá, decenas de azarosas veces su atenta y complicada, soberbia fuerte y aplicada secretaria y él mismo que debe volver una y otra vez a esos escritos que le refrescan la memoria de obligaciones, de responsabilidades de cosas serias y de pelotudeces según él mismo piensa de esas otras cosas que ubica en sus comentarios con un elegante acróstico NoSoCoT, como organizar comilonas pantagruélicas que terminan en curdas de caballeros, como arreglar las cazas programadas de vizcachas, como coordinar las encamadas secretas con putas porteñas que están un camión de buenas y cuyo transporte y tránsito para él son todo un dolor de cabeza, boludeces algunas inconfesables como lo considera sin que lo sepan sus jefes o por lo menos sin que ellos se den cuenta y noten sus suspiros de desgano sus emociones de cansancio sus pareceres cuando se ocupa de esas zonceras, a él le pagan para hacer no para opinar, a él le pagan para eso para obedecer sin abrir la boca o para abrirla cuando tiene la licencia de sus superiores, él tiene un sueldo no para mostrar lo que se siente sino para hacer lo que se debe aconseja lo que él mismo hace, para seguir al pie de la letra ordenes de hacer o deshacer además de las otras cuestiones sin sentido que igual le caen como órdenes, él está para ejecutar no para aconsejar de primera mano y sí de segunda mano en parte con las recomendaciones del amo para cuestiones muchas veces sin sentido para quienes miran desde afuera pero que lo tienen si se las mira desde el lugar de los dueños, o desde el mismo y propio lugar del que sabe bien de todas esas razones que se conocen en los niveles más altos de conducción de comando de confianza, de los argumentos de política de la empresa de donde últimamente y según las ordenes se debe sacar de raíz a los que piensan como los socialistas rencorosos esos zurdos de manual o de prólogo de manual que proliferan en todos lados, de disposiciones operativas de controles cruzados y arreglados con el gobierno o con cualquier gobierno si viene al caso en cualquier arreglo espurio, de arbitrajes cotidianos de fuerza mayor de caprichos de los que están abajo en la famosa escala de las diferencias, de antojos que se pueden tener si primero se tiene poder que acá y en todo el mundo es lo mismo que tener dinero, al final supo bien porqué se le vino a la cabeza eso del traqueteo del engranaje que hace circular la información por todos lados. Con esos ruidos en forma permanente llegan las novedades de producción, si se trata de asuntos de siembra de control de malezas de cosecha de trash de molienda de destilación de estibar o de despachar el producto que es como un oro blanco que sale en millones de kilos que se venden entre treinta centavos de dólar y un dólar el kilo. Como esos ruidos uniformes llegan las reseñas de políticas financieras de la empresa, que hay que depositar tanto en tal lado que hay que retirar que se paguen y que no se paguen las deudas las facturas las coimas los arreglos prematuros los arreglos a toda hora como las indemnizaciones y otras cosas parecidas que se negocian y son pérdidas o ganancias para la empresa. Como esos ruidos análogos llegan las directivas nuevas de contabilidad o llegan orientaciones sobre qué hacer sobre cómo hacerlo y cuándo de instrucciones que fueron dadas antes por los capos, por sus contadores o proyectos de doctores que desde casa central dan directivas sin levantar el culo de sus mullidos sillones o pelarse en calurosas tardes en las fábricas y en ingenio, de registrar costos fijos o variables de diseñar las partidas dobles de los costos estándar y otros puros bla bla para convencer a patrones bondadosos que en realidad ganan siempre y tienen que ganar siempre porque dan de comer a unos miles aunque parezcan unos interesados de porquería y a veces digan exagerando que están perdiendo, confirmaciones de orientaciones y reiteraciones para todas las áreas de la empresa para cada rincón donde hay que hacer trabajos que terminan siendo parte importante del inmenso mecanismo de la producción y la riqueza, y llegan también solicitudes modificadas o cambiadas por otras desde cualquier nivel del organigrama de casa central para ingenio o de ingenio para casa central, rectificaciones de instrucciones llegan ratificaciones, literatura de malos o buenos humores, lenguaje binario de malos o buenos rumores, anota en el litoral del San Lorenzo pleno invierno de 1976.

                Aquel fue un télex que puede repetir palabra por palabra, un escrito que no es largo ni corto que es justo lo que esperaba, punto cero punto cero punto, que es una comunicación que desde que la tuvo en sus manos la leyó la estudió y la releyó dos veces tres veces docenas de veces, se lo acuerda de memoria porque a la larga ese télex quedó como un hito como un mojón que marcó su camino, como una luz y un calor que marcaron a fuego su destino, cómo fueron para atrás y cómo serán de ahí en más sus hazañas sus pachorras sus proezas sus lentitudes para terminar siendo el hombre de confianza de los dueños, más que ningún otro en ingenio por arriba de cualquiera por debajo de ninguno contando los capos y los que obedecen así fueran obreros o empleados, aquello que quedó como un resumen de sus gestas en el sendero que tuvo que recorrer en las dificultades que tuvo que pasar para entender lo que se le decía, interpretar más ejecutar más cumplir más informar daba el primer término de una ecuación que se terminaba con reserva más prudencia más lealtad, lo que quedó con el final aún abierto de una carrera en la que escuchara muchas cosas importantes y otras cosas insustanciales para su trabajo, pero muchas infidencias confidencias confesiones y testimonios, como que hay dos clases de hombres los boludos y los que no son boludos y que hay boludos en el trabajo en el club social y en todos los rincones y que por lo general esos pelotudos el único papel que hacen en la película de sus vidas es el de mangueros elegantes, esos a los que nunca les alcanza el dinero para nada esos que viven con el doble de lo que ganan, esos tipos peligrosos que están en todos los rincones en el largo trayecto ya pasado y en el recorrido a pasar para entender lo que no se le decía pero para entender también y bien lo que se le daba a entender como que en este mundo habrá siempre desigualdades aunque sea algo muy chocante porque las desigualdades son parte del orden natural de las cosas de un orden que viene del de arriba y no de arriba, lo que repiten el ingeniero o el Dr. Carlos Pé cuando están conversando y cuando tienen unos vinos, o un wiski de más y cuando le tiran esas consignas las frases hechas los mandatos que se transforman después en circulares que expresan lo mismo pero con otras palabras que sirven para darle formalidad y seriedad al trabajo, punto cero punto cero punto tres puntos cero un punto, se acuerda del telex de las instrucciones de las ordenes que quedaron escritas para siempre en papeles porque es lo que quedó perforado primero y escrito después de lo que nunca se escribió de lo que no se escribe de lo que no se escribirá en ningún lado, de todos los momentos que se fueron dando hasta llegar justo a ese papelito que para él es una síntesis escrita en casa central pero con instrucciones precisas de hacer cosas en ingenio justo las cosas y en las formas aconsejadas por él para colaborar con la empresa que es su empresa y la empresa de sus hijos como es de los dueños presume con frecuencia convencido que esto es absolutamente cierto, un resumen de qué es lo que quedó de los momentos de satisfacción en su trabajo que si bien son menos que los otros los instantes de hacerse malasangre fueron igualmente gratificantes, los soplos buenos son muy buenos y levantan el ánimo de todo eso así se esté de acuerdo o no con eso de levantar la moral y con eso el rendimiento pero que viene de sus jefes y que viniendo de ellos, fueron serán y son buenos momentos, regulares momentos o lo que quedó de esos instantes como ese en que por fin después de unos años de poco o de nada se dio algo parecido a un correspondencia entre partes con objetivos parecidos, después de unos años de pagar el derecho de piso con sus esfuerzos, un galardón un reconocimiento a su disciplina, a su forma de ser a su forma de trabajar, con tres o cuatro palabras, con una oración con varias oraciones que vinieron como vienen las palabras simpáticas mezcladas disimuladas con otras escondidas como a propósito por quien las pone como para que nadie olvide en ingenio su pertenencia al grupo de los mediocres, en palabras del Dr. Carlos Pe y de sus consortes que pueden ser parientes o tipos mansos o amansados en la obsecuencia o en la mala suerte de necesitar el dinero, el grupo de los grises que en la intimidad de las reuniones de alto vuelo son casi todos, los lánguidos o los díscolos que para los capos es semejante mandarse con alguna referencia al grupo de los boludos como para que nadie olvide que es muy difícil pertenecer al grupo de los mejor dotados por no decir imposible para que nadie olvide que es muy difícil tener una retribución como la que tiene él, por los años que pasó aguantándose muchas cosas, los llamados de atención, el consuelo que depende de lo que no se hizo pero que se intentó hacer para bien de los capos o de la empresa, todo eso es lo que le trae una y otra vez el recuerdo de ese texto disponible que fue un desafío a su obediencia a la calidad de su respeto por los mandos a su empuje, a sus condiciones para escuchar sin oír para ver sin mirar para decir sin hablar y todas las demás condiciones que tiene para el trabajo que es por demás delicado, se acuerda de ese escrito que quedó como un telex que casi puede recitar de memoria, palabra por palabra punto por punto coma por coma, literatura administrativa de un tenor que se acuerda como la divisa de una victoria porque fue la primera muestra de la bola que le daban a lo que él decía sus honorables patrones el ingeniero y el Dr. Carlos Pé y los otros doctores, fue la primera muestra que tuvo que a pesar de lo poderosos que son hay cosas que obedecen como si fueran ellos los empleados. Stop. Bs.As. Dep.RRLL. Stop. Gerente del departamento de de relaciones laborales, el viejo departamento que se organizó como nadie antes cuyo nombre se cambió porque hablar de personal es como hablar de todos obreros y empleados y antes era como que se daba más importancia a los obreros que a los administrativos y eso era poco para una organización que se diseñaba y se pensaba eficiente, llega la orden de casa central como llegan todas las instrucciones, como las instrucciones que llegaron en su momento cuando lo nombraron para tener otras responsabilidades cuando lo nominaron para que se encargue de los trabajos generales de las pequeñas cosas y de las grandes también de las personales y no tan personales de ellos, siempre al pié del cañón. Stop. Estará en ésa mediodía miércoles para informar los últimos proyectos de los cambios en la planta de personal del hospital y de las otras áreas definidas. Stop. Médicos enfermeros y personal de maestranza y administrativo según lo convenido empezando con pediatría área que se traspasa definitivamente con personal del CEMIC al hospital de la provincia. Stop. Buscar en aeropuerto con carpetas telegramas de despido conformidad de la gente que se va de baja y carpetas de nuevos contratos para cumplir formulismos previamente en la capital y con la gente de la dirección de trabajo ellos deben protocolizar porque el cambio se ha trabajado para mucho más de cincuenta personas. Y la gente del gremio fuera de cualquier texto estaba caliente con estos cambios que se daban con el progreso y con el gobierno que no le da ni la hora y también con esa ley que le cagó el negocio a algunos del sindicato con los dueños de los laboratorios que hacen remedios, sentando un precedente la ocasión para él buscando que se incurra en poco gasto o reducirlo y mucha ganancia para la empresa como debe ser en un balance que no se muestra a nadie porque es un compilado de mentiras aunque no se pueda decir para que no se enteren los negros pero que está firmado por media docena de prestigiosos contadores recibidos en la universidad de Buenos Aires y avalado por el consejo profesional de ciencias económicas de la misma ciudad y bla bla, un telex inolvidable, una jactancia como el desafío de su tarea de marcar a la gente revoltosa a la gente menos tranquila del ingenio, y entonces más peligrosa para los intereses de la firma está contento porque le hicieron caso cuando propuso ejecutar toda esta modificación en la dotación y de paso librarse definitivamente de ese doctorcito resentido. Stop juega y escribe en las proximidades del San Lorenzo primavera 1965.

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