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Monday, October 17, 2016

canjes

El supo bien al final del día porqué esa mañana lo primero que le vino al instante, recurrente y remachado en sus sueños en sus pesadillas en sus obsesiones y durante los repasos que como destellos hace después de dormir o después de los insoportables insomnios que le ponen los pelos de punta, supo porqué le vino justo eso entre tanta cantidad de cosas que debió recordar y armar durante todo el día de los días que arma como todos los días, él supo bien porqué lo primero que se le ocurrió fue imaginarse escuchando ruidos que no son aunque fueran y serán en el silencio de la madrugada, supo qué lo llevó a figurarse atendiendo el ruidito simétrico y repetido del teletipo, traque que no para reducido en el bochinche de ese equipo, ruidoso aparatito que fastidia a veces y otras veces no, ese mastodonte de hierro estaño fundición de acero o lo que fuera, esa maraña de cables instalados en un cuarto cercano a su oficina y que así esté él lejos o cerca se escucha como si se tratara de infinitos ecos intermitentes que le llegan de toques que parecen interminables, de toques que luego se convierten en noticias intangibles para cosas tangibles en fantasmas que se mueven entre personas de carne y hueso que pueden y deben recibir instrucciones, roces que no se interrumpen que son metálicos y que son mecánicos, resonancias que siente todo el día cada hora cada minuto y en todos los segundos que pasan en cada una de sus permanentes jornadas de trabajo que se le van en reuniones en ordenes en disposiciones que se le van en memos que se leen o que se escriben que se le van en carajeadas o carcajadas o felicitaciones y contraordenes, andanzas administrativas que se pasan en charlas que parecen informales pero que para él son formales porque él no deja de trabajar ni un instante, preciosas milésimas de tiempo que se le van en cada una de las ocasiones en que para con sus nervios o con las corridas y se sosiega y anota algo en forma prolija y en línea o en el margen de manera desprolija en alguna de sus estropeadas agendas de trabajo que luego consultará comparará y corregirá, decenas de azarosas veces su atenta y complicada, soberbia fuerte y aplicada secretaria y él mismo que debe volver una y otra vez a esos escritos que le refrescan la memoria de obligaciones, de responsabilidades de cosas serias y de pelotudeces según él mismo piensa de esas otras cosas que ubica en sus comentarios con un elegante acróstico NoSoCoT, como organizar comilonas pantagruélicas que terminan en curdas de caballeros, como arreglar las cazas programadas de vizcachas, como coordinar las encamadas secretas con putas porteñas que están un camión de buenas y cuyo transporte y tránsito para él son todo un dolor de cabeza, boludeces algunas inconfesables como lo considera sin que lo sepan sus jefes o por lo menos sin que ellos se den cuenta y noten sus suspiros de desgano sus emociones de cansancio sus pareceres cuando se ocupa de esas zonceras, a él le pagan para hacer no para opinar, a él le pagan para eso para obedecer sin abrir la boca o para abrirla cuando tiene la licencia de sus superiores, él tiene un sueldo no para mostrar lo que se siente sino para hacer lo que se debe aconseja lo que él mismo hace, para seguir al pié de la letra ordenes de hacer o deshacer además de las otras cuestiones sin sentido que igual le caen como ordenes, él está para ejecutar no para aconsejar de primera mano y sí de segunda mano en parte con las recomendaciones del amo para cuestiones muchas veces sin sentido para quienes miran desde afuera pero que lo tienen si se las mira desde el lugar de los dueños, o desde el mismo y propio lugar del que sabe bien de todas esas razones que se conocen en los niveles más altos de conducción de comando de confianza, de los argumentos de política de la empresa de donde últimamente y según las ordenes se debe sacar de raíz a los que piensan como los socialistas rencorosos esos zurdos de manual o de prólogo de manual que proliferan en todos lados, de disposiciones operativas de controles cruzados y arreglados con el gobierno o con cualquier gobierno si viene al caso en cualquier arreglo espurio, de arbitrajes cotidianos de fuerza mayor de caprichos de los que están abajo en la famosa escala de las diferencias, de antojos que se pueden tener si primero se tiene poder que acá y en todo el mundo es lo mismo que tener dinero, al final supo bien porqué se le vino a la cabeza eso del traqueteo del engranaje que hace circular la información por todos lados. 

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