El que va a Sevilla pierde su
silla. No importa cuan lejos o cerca se encuentre Sevilla pero lo cierto es que
su visita es simultánea o es lo mismo que perder el lugar que se estuvo
ocupando justamente por no ir o distraerse con Sevilla, que tal vez sea
pintoresca y musulmana, condiciones que no justifican para nada la pérdida de
espacios que son más importantes que los espacios que se puedan ocupar en sus
calles, parques o jardines, no importa cuán lejos o cerca se encuentre Sevilla
lo que importa es el compromiso que hay con el lugar propio con el compromiso con
el rol con el papel que se tiene por ser adonde se es y no adonde se puede ser,
vieja predisposición esta última de los aventureros que a veces pasan de
valientes y osados caballeros aprovechadores de las oportunidades que no son
tales en el mundo real fuera del mundo de las fantasías, es que los sueños
entrados con fórceps del sistema se hacen trizas con los choques pulsiones
impulsos propulsiones entrados naturalmente en los accidentes propios de las
vidas propias, en los lugares y tiempos indicados en los aquí y en los ahora
que no son Sevilla.

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