Para muestra un botón. Entre lo
que es y la apariencia, historia que no se termina ni cerca por ahí porque depende
del que pone la muestra que puede ser un farsante no un dechado de virtudes que
se erige como juez y parte, entre lo que es y la apariencia, historia que no se
termina ni cerca por ahí porque depende de la verosimilitud del botón que se
muestra, no es cuestión que cualquiera imponga su verdad como una verdad
absoluta menos sabiendo que no hay verdades absolutas que sólo son verdades
relativas las que rigen las convenciones los contratos entre criaturas codiciosas
falsas y maliciosas, para expresar lo que es alcanza con una muestra claro que
interesa quién es que la expone y de la categoría/calidad de esa muestra, los
escenarios donde esa premisa se está probando, ni para mal cuando se está
intentando malograr o crucificar a alguien como lo crucificaron a él hace más
dos mil años, ni para bien cuando se está queriendo imponer un abolengo un
nivel una virtud una alcurnia declarada, tal vez el botón valga después de un
centenar de advertencias que configuran una conclusión preventiva de un daño o
de un olvido irreverentes que los hay como ejemplos y en la calle a montones
porque méritos no son solamente de los heroicos que aparecen en portales y
editoriales, sino también de los cientos de miles de heroicos que hacen
heroísmos sin esperar ni especular con los aplausos y los laureles, para
muestra un botón con consideración del que lo muestra y el quilate del botón
que a veces es como una joya.

No comments:
Post a Comment