Martes trece no te cases ni te
embarques.
Y hay muchos más casamientos que
terminan en peleas o divorcios y muchos más embarques que terminan en naufragios
que martes trece de malas suertes de malas muertes de malas vibras de malas
ondas, pero bueno la leyenda popular inmortaliza las excepciones como reglas aunque
las reglas pasan todo el tiempo desbordadas de excepciones que si no se dan
naturalmente son forzadas por vivos o instituciones de aprovechados que viven
de la desgracia ajena organizados y atentos de los fracasos de la penurias del
sufrimiento de distraídos y sustraídos que se censan cada tanto para corregir
nada, y entonces puede ser común que hay veces en que coinciden las excepciones
con las reglas, y aunque esto es así parece que son buenas las percepciones que
las pálidas son menos de los brillantes momentos de lo que andan de a pie, o
que es mejor soñar con esa otra mentira que es que la esperanza es lo último
que se pierde aunque la suerte estés echada, aunque esa suerte sea mala y no
buena suerte, en la aldea en la ciudad en la en el desierto en la estepa por
donde deambulan tantos desesperanzados.







