Salta el fusible de la energía
que ordena el comando total el tablero cuando las clases medias llegan a los
límites de sus bolsillos hasta entonces holgados y comienzan a no poder comprar
unos dólares de morondanga para cambiar el auto para irse de vacaciones como si
eso fuera lo más natural del mundo, cuando las clases medias atiborradas de
tipos medio pelo cronopios con aires de famas se ven impedidas del asadito del
domingo con picada suculenta incluida, los viernes de soltero para ir de putas
o jugarse un fulbito, cuando vienen de épocas épicas de gobiernos conserva que prometiéndoles
el oro y el moro les compraron los votos en algunos remotos momentos de sus
atribuladas y cambiantes historias cuando vienen cuesta abajo con la pendiente
negativa cayendo respecto al vecino que no le aflojó a las vacaciones largas y
caras pero que tampoco sustituyó el jamón crudo con el salame en las picadas
sabatinas, se corta la transmisión de energía de tiempos pasados que fueron
mejores y entonces con furia y sin memorias ni de corto ni de largo plazo
pierden las composturas mínimas y comienzan a añorar lo que despectivamente ubican
como populismos porque saben que en las repartijas que arman los otros para
hacerles llegar algo de lo que les quitan a los cronopios vulnerables les
llegará definitivamente y poco más poco menos comenzarán a recuperar sus
cuentitas para que otra vez el fusible quede en el lugar indicado y la energía
de la vida cotidiana fluya normalmente por el torrente de sus venas de solventes prestigiosos iracundos.

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