La codicia es inconmensurable lesiona
integridades identidades, y al final el eje de todos los puteríos entre
cronopios y cronopios entre cronopios y famas entre famas y famas es el vil
metal la guita la divisa o como quiera llamarse a eso que es muy sucio de la
boca para afuera porque permite comprar desde caramelos y otras chucherías hasta
clemencias y voluntades de quien sea y hasta de jueces terrenales que dicho sea
de paso son cada vez más baratos burdos y obvios después de los ejercicios que
hicieron en las noches oscuras de sus patrias avalando los terrorismos de
estado que se mostraron como luchas heroicas contra inexistentes sinarquías
internacionales para disimular las sinarquías nacionales de los famas
repartiéndose abolengos inventados y tierras quitadas a los indios que fueron
más piolas de lo que se muestra en los libros, alrededor de eso los puteríos
los chismes las trampas las falsías oscilan van y vienen para fortalecer
codicias lujurias y todos los complementos de las miserias que se esconden
algunos dicen debajo de la alfombra que de tantas son necesarias varias
alfombras en los mercados de mercachifles que se mencionan con nombres como
para que los analfabetos ni pregunten como la bolsa de valores los mercados,
burdos que aunque se escondan marcan el paso de cronopios y famas, que de
pronto se vuelven morales cuando van y vienen en escenarios de inmoralidades en
el mejor de los casos amoralidades que se permiten desde el lugar de sus
privilegios que son todos terrenales gracias a las avivadas de ellos mismos
cuando tienen que repartir los botines que les quitan a los más débiles a los
más desprendidos, y al final los morales devenidos de la noche a la mañana de
inmorales que se las pasaron violando personas y normas, de pronto llevados de
las narices de esos vivos de pacotilla, juzgan, prejuzgan, seleccionan,
clasifican, califican descartan, y les baja como si nada el combustible al
tanque de sus enfermos cerebros de cronopios de pronto transformados en famas
imbéciles y agresivos, a los que les baja la moralidad que no tuvieron en los
momentos que interesaba en el caso de la aldea cuando el empréstito que el
benemérito pidió a los ingleses para empedrar las cuadras de sus vecindades en
la paqueta colonia de las muchas indias que se vendieron varias veces, el enano
codicioso ese que les dejo el famoso sillón a los inútiles que los fueron
siguiendo con los años, y de pronto la inmoralidad se convierte en moral o
moralina, como fue después la sanata del de apellido de piedra renegociando
hipotecas para generaciones entras y así hasta los exagerados del oscurantismo
de la doctrina de la seguridad nacional que hacían todo a costa de prepotencia
y amenazas, y al final el eje de todos los puteríos entre cronopios y cronopios
entre cronopios y famas entre famas y famas es el vil metal la guita la divisa
que los fuertes que más tienen pero más quieren les quitan a los más débiles en
nombre de banderas rimbombantes.

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