Vales para el
almacén grande aparte del sueldo, o ahora para el comodín después que el turco
ese con guita se metiera y les comprara a los dueños que terminaron sacándose
de encima esos problemas de andar entregando a los coyas todos los años
bicicletas y colchones y cacerolas y ropa blanca que los mugrientos después
ajaban y rompían, remedios, vacunas antipalúdicas, todo llegaba después de los
reclamos después que se acordaban los convenios las paritarias por eso había
que meterse en el medio y mantener los beneficios porque si no después al
primer descuido los otros se hacen los boludos y no pagan lo que tienen que
pagar por ley, los sapos son bichos nobles y tranquilos ahí quedan, como el
sapo cancionero no como esos otros bichos más feos todavía, quietitos, en los
rincones cerca de los zócalos en los pasillos en los zaguanes de la fábrica o
en sus galpones, como se quedan los compañeros como no se tienen que quedar en
épocas de elecciones porque eso es lo que los otros quieren que nadie elija a
nadie que si el sindicato está acéfalo mejor para ellos, quietos como los sapos
cuando la lluvia del verano no terminó de llevarse el tufo intolerante de la
humedad que hay por todos lados, y para ellos que chivan como marranos
hombreando las bolsas para acomodarlas en las estibas cuesta un Perú seguir
como si no pasara nada, pierden como dos kilos aún cuando reponen energías a
cagarse en las comilonas que se dan en la mitad de los turnos, pero las panzas
no bajan y ellos igual que los sapos panzones que no reaccionan compañeros los
alecciona el secretario general del sindicato de obreros y empleados que les
habla de la revolución y de la olla que hay que parar todos los días con la
plata que no alcanza porque los empleadores se hacen los distraídos con lo
jornales y las compensaciones con las horas extras y los francos, y que por esa
razón no se puede andar desganado porque si no los patrones se envalentonan y
no se puede negociar nada con ellos sin arañarlos por lo menos daba por
descontando que le iban entendiendo, igual que las lagartijas no joden a nadie mientras
no las jodan, salvo a los grillos y a los coyuyos si los confunden con los
grillos, nada más que ellos son más feos que los otros panzones que tienen
hasta una zamba no como las lagartijas que no tienen zambas porque los poetas
no se inspiran en ellas, le mezclaba los discursos a los otros para sacarlos de
sus pachorras que la revolución no se hace con parsimonia.

No comments:
Post a Comment