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Sunday, April 16, 2017

Rabonas rima fotos.



Menos mal que el pendejo terminó ese fin de semana lejos de ahí con su papá y no tuvo que hacerse la rabona, un faltazo más pero esta vez con aviso para que no se enojara el director García, un viernes de faltazo como las docenas de inasistencias injustificadas con las que la celadora le estampaba y le llenaba la libreta, menos mal que por la foto familiar que tenían que sacar con los abuelos antes que pararan la pata, menos mal que para tener esa foto familiar necesitaran un despliegue de dos días entre el viaje en el Balut y las tertulias familiares tomando mate cebado y pasando lista de los ausentes porque estaban encarnizadas cuñadas resentidas y nueras iracundas con alguno de los parientes, pasando listas de los presentes que deponiendo broncas y otras rencillas se avinieron a darle una satisfacción a los viejos que ni se imaginaban que más de uno de los que los rodeaban se sacaba los ojos de la cara con lo que quedaría como herencia anticipando los duelos y los fallecimientos que todos calculaban se darían próximamente, de todos los parientes concurriendo a la casa de los viejos y esperando una vez allá al fotógrafo que cobraba oro en polvo por unos minutos al cabo de los cuales los acomodaba como a los treinta que eran tratando que nadie se le saliera de foco que todos entraran en el marco primero de la cámara y al último de esa foto familiar encargada con varios meses de anticipación como para que el tipo no falluteara, menos mal porque justo fue en esos días en ese maldito par de días que los milicos paracaidistas en el ingenio después del veinticuatro de marzo, arrasaron con todos los tigres menos uno del quinto año en la escuela normal de maestros en el ingenio además de los obreros y los empleados que se llevaron gracias a la información de los vecinos comedidos que después mucho después se hacían los sorprendidos y se lavaban las manos cuando alguien decía que quién les habrá dado información a los hijos de puta, por eso a él no le gustaba cuando venía el Melitón con todas sus historias cuando ellos estaban comiendo sus cabezas guateadas sus picantes de pollo, no tenía mucha calle no mucho pavimento pero a él le había tocado trabajar toda su vida y no había forma de comer si él o ellos se metían con eso que el otro decía descuidando el laburo los sueños los turnos, de hablarles a los compañeros del proletariado y de sus luchas de años para que la repartija fuera más justa para los laburantes y un poco menos para los patrones, que eso las quieren a todas reverendos hijos de sus madres, menos mal que el pendejo se fue para la foto porque así se salvó de que lo llevaran.

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