Él que limpiaba en los depósito
cuando tenía los francos se preguntaban qué harían los bichitos simpáticos
cundo el faltaba qué sería de esos sapos y de ese par de lagartijas que lo
seguían porque él se encargaba de juntar las migas que tiraban los otros para
dejárselas a los bichito en esos lugares que ya sabían de los que iban y venían
con los calores que mataban, a él le gustaba pensar en eso y también a Palito
le gustaba que las jodas con los compañeros se organizaran en su casa porque
ahí tenía él todas las comodidades para cocinar como dios manda en los pozos
las cabezas guateadas y en los hornos de barro las empanadas que salían para
enmarcarlas y ponerlas en un cuadro le gustaba que las jodas que eran con
veinticinco cumpas si eran del turno y como con el triple si eran como en los
primeros de mayo que nadie tenía que ir urgente a laburar, que fueran ahí le
gustaba, que él tenía algunas otras comodidades que no las decía que era cuando
ya estaba desmayado por la borrachera se lanzaba por cuenta propia o ayudado a la cama, su cama que estaba a
unos pocos metros, qué más podía pedir,
se mandaba unas dormidas de película que a veces se alargaban más de lo debido
más de lo prudente y la bruja tenía que salir a justificar al otro día avisando
en la oficina de personal que el hombre se había despertado descompuesto y
mentiras parecidas que eran mentiras piadosas que hasta los jefes se daban
cuenta lo que eran y le perdonaban porque hasta ellos se mamaban hasta la
coronilla cuando los invitaban, todo eso a Palito le gustaba, lo que no le
gustaba era que cuando llevaban horas de tranca se pusieran a hablar de
política y más si alguno de los chupamedias lo hubiera invitado al Melitón que
empezaba con sus explicaciones de la explotación del hombre por el hombre y la
revolución del proletariado que somos nosotros hermanos y toda la sarta de
discursos atravesados e incomprensibles que les recordaba que eran una
piltrafas en medio de esas comilonas al estilo de gargantúa y pantagruel, les
recordaba el incisivo del Melitón cuando se daba cuenta que los otros preferían
pasarla así con liviandades de este puto mundo con eso que no se muerde la mano la misma mano de quien da de comer y pelotudeces parecidas, y no luchando por sus
liberaciones con los vivos de los patrones que parecía que sabían de sus
debilidades, de la forma en que no se hacen las revoluciones comiendo y tomando
hasta caer descerebrados que eso es lo que quieren, todo eso no le gustaba a
Palito como le gustaba que las reuniones se hicieran en su casa pero para
pasarla bien y no hablando de esas pelotudeces de huelgas o paros que a los de
arriba no les gustan y ellos después quedan engrampados en listas negras que
circulan por todos lados pero que terminan con un telegrama de despido o las
renuncias arregladas que siempre eran plata o pan para hoy y hambre para
mañana, no le gustaba eso como no le gustaba que el Palito chico su hijo
anduviera mezclado en el colegio con los tira bombas como les había dicho el
director García cuando los llamaba a que lo vieran, como no le gustaba que el
maldito pendejo se metiera en esos líos de la política con los profesores
infiltrados en las escuelas, y menos que menos que se hiciera las rabonas.

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