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Tuesday, April 04, 2017

Los que se fueron rima los que quedamos.



Ellos se fueron y están viven en nosotros, nosotros quedamos y no estamos ni en ellos que se fueron ni en los otros que también quedaron, éramos veinticinco cronopios nada más, cuatro tigres una decena de proyectos de comadres, un marica,  media docena de hacendosos y cuatro rivales de los tigres porque no eran propiamente tigres porque ellas nos preferían aunque también conversaban con ellos después de todo éramos todos compañeros de quinto, éramos veinticinco cronopios salvo tal vez dos pares de proyecto de famas cuando muchos compañeros que en el fragor de los diecisiete basculaban entre la candidez y el atropello entre la inocencia y la desconfianza, éramos veinticinco cronopios cerca de recibirnos de maestros normales nacionales última promoción de los maestros improvisados después de unos poco años de estudios, éramos unos veinticinco y con ellos esos malditos famas viajaron quince solo por la presunción de mala conducta no acordarse el número de documento nacional de identidad de memoria tener barba candado o pastillas de Elvis, por culpa de esos engominados multitudes de famas ni un solo cronopio que llegaron con los comunicados oficiales y los falcón verde después y la sanata que estaban recuperando la patria de las garras del comunismo mundial de la sinarquía socialista que venía a borrar del mapa la propiedad privada y la libertad de movimientos aunque la propiedad fuera para unos pocos igual que la libertad, éramos veinticinco cronopios quince se fueron y cinco nos quedamos en sus exequias tardías, los huesos del último, tigre también, aparecieron hace unos días en el jardín de la república cerca de un centro clandestino de detención. 

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