Aquel fue un télex que puede
repetir palabra por palabra de memoria si se lo piden y más si se lo pide el
ingeniero, un escrito que no es largo ni corto que es justo lo que esperaba, cero
punto cero uno punto cero punto uno, agujeritos perforados códigos que vienen
directamente de los capos y desde que la tuvo en sus manos la leyó la estudió y
la releyó dos veces tres veces docenas de veces, se lo acuerda de memoria,
porque a la larga ese telex quedó como un hito como un mojón que marcó su
camino, no solo una enseña de la empresa que probaba esta tecnología ofrecida
por los gringos para pasarse las postas más rápido, sino también para él como
una luz y un calor que marcaron a fuego su destino, cómo fueron para atrás y
cómo serán de ahí en más sus hazañas sus pachorras sus proezas sus lentitudes
para terminar siendo el hombre de confianza de los dueños, más que ningún otro
en ingenio por arriba de cualquiera por debajo de ninguno contando los capos y
los que obedecen así fueran obreros o empleados, aquello que quedó como un
resumen de sus gestas en el sendero que tuvo que recorrer en las dificultades
que tuvo que pasar para entender lo que se le decía, interpretar más ejecutar
más cumplir más informar daba el primer término de una ecuación de esa ecuación
que no podía memorizar en el primer año de la técnica, que se terminaba con reserva
más prudencia más lealtad, lo que quedó con el final aún abierto de una carrera
en la que escuchara muchas cosas importantes y otras cosas insustanciales para
su trabajo, pero muchas infidencias confidencias confesiones y testimonios, filosofía
barata como que hay dos clases de hombres los boludos y los que no son boludos
y que hay boludos en el trabajo en el club social y en todos los rincones y que
por lo general esos pelotudos el único papel que hacen en la película de sus
vidas es el de mangueros elegantes, esos a los que nunca les alcanza el dinero
para nada esos que viven con el doble de lo que ganan, esos tipos peligrosos
que están en todos los rincones en el largo trayecto ya pasado y en el
recorrido a pasar para entender lo que no se le decía pero para entender
también y bien lo que se le daba a entender como que en este mundo habrá
siempre desigualdades aunque sea algo muy chocante porque las desigualdades son
parte del orden natural de las cosas de un orden que viene del de arriba y no
de arriba, lo que repiten el ingeniero o el Dr. Que es su chupamedias, cuando
están conversando y cuando tienen unos vinos, o un wiski de más y cuando le
tiran esas consignas las frases hechas los mandatos que se transforman después
en circulares que expresan lo mismo pero con otras palabras que sirven para
darle formalidad y seriedad al trabajo, punto cero punto uno cero punto tres
puntos cero uno punto, se acuerda del télex abrochado con ganchitos a las
cintas del aparato que se dejaban también en su oficina para que nadie más
osara verlas o lo que era peor descifrar los mensajes en esos textos escuetos, de
las instrucciones de las ordenes que quedaron escritas para siempre en papeles
porque es lo que quedó perforado primero y escrito después de lo que nunca se
escribió de lo que no se escribe de lo que no se escribirá en ningún lado, de
todos los momentos que se fueron dando hasta llegar justo a ese papelito que
para él es una síntesis escrita en casa central pero con instrucciones precisas
de hacer cosas en ingenio justo las cosas y en las formas aconsejadas por él
para colaborar con la empresa que es su empresa y la empresa de sus hijos como
es de los dueños presume con frecuencia convencido que esto es absolutamente
cierto, un resumen de qué es lo que quedó de los momentos de satisfacción en su
trabajo que si bien son menos que los otros los instantes de hacerse malasangre
fueron igualmente gratificantes, los soplos buenos son muy buenos y levantan el
ánimo de todo eso así se esté de acuerdo o no con eso de levantar la moral y
con eso el rendimiento pero que viene de sus jefes y que viniendo de ellos,
fueron serán y son buenos momentos, regulares momentos o lo que quedó de esos
instantes como ese en que por fin después de unos años de poco o de nada se dio
algo parecido a un correspondencia entre partes con objetivos parecidos,
después de unos años de pagar el derecho de piso con sus esfuerzos, un galardón
un reconocimiento a su disciplina, a su forma de ser a su forma de trabajar,
con tres o cuatro palabras, con una oración con varias oraciones que vinieron
como vienen las palabras simpáticas mezcladas disimuladas con otras escondidas
como a propósito por quien las pone como para que nadie olvide en ingenio su
pertenencia al grupo de los mediocres, en palabras del Dr., y de sus consortes que pueden ser parientes o
tipos mansos o amansados en la obsecuencia o en la mala suerte de necesitar el
dinero, el grupo de los grises que en la intimidad de las reuniones de alto vuelo
son casi todos, los lánguidos o los díscolos que para los capos es semejante
mandarse con alguna referencia al grupo de los boludos como para que nadie
olvide que es muy difícil pertenecer al grupo de los mejor dotados por no decir
imposible para que nadie olvide que es muy difícil tener una retribución como
la que tiene él, por los años que pasó aguantándose muchas cosas, los llamados
de atención, el consuelo que depende de lo que no se hizo pero que se intentó
hacer para bien de los capos o de la empresa, todo eso es lo que le trae una y
otra vez el recuerdo de ese texto disponible que fue un desafío a su obediencia
a la calidad de su respeto por los mandos a su empuje, a sus condiciones para
escuchar sin oír para ver sin mirar para decir sin hablar y todas las demás
condiciones que tiene para el trabajo que es por demás delicado, se acuerda de
ese escrito que quedó como un télex que casi puede recitar de memoria, palabra
por palabra punto por punto coma por coma, literatura administrativa de un
tenor que se acuerda como la divisa de una victoria porque fue la primera
muestra de la bola que le daban a lo que él decía sus honorables patrones el
ingeniero y el Dr. y los otros doctores, fue la primera muestra que tuvo que a
pesar de lo poderosos que son hay cosas que obedecen como si fueran ellos los
empleados. Stop. Bs.As. Dep.RRLL. Stop. Gerente del departamento de relaciones
laborales, el viejo departamento que se organizó como nadie antes cuyo nombre
se cambió porque hablar de personal es como hablar de todos obreros y empleados
y antes era como que se daba más importancia a los obreros que a los
administrativos y eso era poco para una organización que se diseñaba y se
pensaba eficiente, llega la orden de casa central como llegan todas las instrucciones,
como las instrucciones que llegaron en su momento cuando lo nombraron para
tener otras responsabilidades cuando lo nominaron para que se encargue de los
trabajos generales de las pequeñas cosas y de las grandes también de las
personales y no tan personales de ellos, siempre al pie del cañón. Stop. Estará
en ésa mediodía miércoles para informar los últimos proyectos de los cambios en
la planta de personal del hospital y de las otras áreas definidas. Stop.
Médicos enfermeros y personal de maestranza y administrativo según lo convenido
empezando con pediatría área que se traspasa definitivamente con personal del
CEMIC al hospital de la provincia. Stop. Buscar en aeropuerto con carpetas
telegramas de despido conformidad de la gente que se va de baja y carpetas de
nuevos contratos para cumplir formulismos previamente en la capital y con la
gente de la dirección de trabajo ellos deben protocolizar porque el cambio se
ha trabajado para mucho más de cincuenta personas. Y la gente del gremio fuera
de cualquier texto estaba caliente con estos cambios que se daban con el
progreso y con el gobierno que no le da ni la hora y también con esa ley que le
cagó el negocio a algunos del sindicato con los dueños de los laboratorios que
hacen remedios, sentando un precedente la ocasión para él buscando que se
incurra en poco gasto o reducirlo y mucha ganancia para la empresa como debe
ser en un balance que no se muestra a nadie porque es un compilado de mentiras
aunque no se pueda decir para que no se enteren los negros pero que está
firmado por media docena de prestigiosos contadores recibidos en la universidad
de Buenos Aires y avalado por el consejo profesional de ciencias económicas de
la misma ciudad y bla bla, un telex inolvidable, una jactancia como el desafío
de su tarea de marcar a la gente revoltosa a la gente menos tranquila del
ingenio, y entonces más peligrosa para los intereses de la firma está contento
porque le hicieron caso cuando propuso ejecutar toda esta modificación en la
dotación y de paso librarse definitivamente de ese doctorcito resentido. Stop
juega y escribe en las proximidades del San Lorenzo primavera 1965.

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