Que la guerra fue
una guerra sucia, que la teoría de los dos demonios, que los indultos que los
insultos que los procesamientos que los juicios que no se hicieron a algunos ya
otros sí como las indemnizaciones que se pagaron a unos y no se pagaron a
otros, cronopios y famas decimos que no es así que detestamos las diferencias
que nosotros somos así como era en mil novecientos setenta y ocho derechos y
humanos, y solidarios y buenos y macanudos y únicos, que no es así como dicen
los detractores y los energúmenos que hablan mal de la patria de la patria
grande que es en realidad una patria chica, porque apenas nos sumergimos un
poco salen nuestras profundas diferencias de famas y de cronopios, directamente
forjadas en las incapacidades genéticas que nos vienen de tantas mezclas
migratorias que consentimos desde Alberdi para acá, tanta resaca de tantos
países que acá cuajaron como oligarquías prósperas y resentidas en clases
medias demasiado eclécticas y en clases marginales castigadas por los pecados
capitales y mortales propios y ajenos de los privilegiados y de los medio pelo
que a veces están con privilegios y a veces están sin privilegios dependen de
cómo votan o como se ven en sus espejos, miserables famas y cronopios nos
enroscamos como pitones con nuestras convicciones que más que convicciones son
las taladradas de los pajaritos que nos carcomen el cerebro, y ahí si nos salen
las xenofobias las claustrofobias y nos ponemos de un lado o del otro y nos
cagamos en las leyes en las reglamentaciones que son para los demás y no para
nosotros, entran en escena entre cronopios y famas los rencores del pasado que
son cargas de las mochilas que cargamos en el presente y nos ensombrecen un
futuro que toca hasta el futuro de los que son convidados de piedra de los que
generacionalmente no tienen que ver nada con eso que transmitimos como maestros
chirolitas, entones depende de los interlocutores se envenenan famas y
cronopios de las nuevas generaciones.

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