Tener fichados a los matacos
revoltosos a los coyitas mutulitos que no hablaban por su cuenta sino a través de
los vivos que se hacían nombrar secretarios generales del sindicato de obreros
y empleados cada tanto en asambleas fraudulentas que armaban en connivencia con
empleados espías de los patrones, hacer todo eso para tenerlo en cuenta en las
contrataciones de la zafra siguiente y directamente no fichar a los iracundos con
el argumento de las cosechadoras que se iban comprando de una mecanización de
la cosecha que de todas maneras era lenta, hacer un seguimiento de los demás obreros
y empleados todos criollos remolones venidos de distintas provincias que de vez
en cuando necesitaban un tirón de orejas para no olvidarse de sus obligaciones
con la empresa, fisgonear en la vida de los otros de los más figurones de los
contadores y los médicos más independientes que llegaron con aires o veleidades
de importantes que se daban la corte en comidas pantagruélicas y mamas
domésticas que controlaban esposas intolerantes, todo eso cuando el ingeniero
ordenó las partidas dobles de la contabilidad de la empresa y dio el visto
bueno para que se instalara la antipalúdica, todo eso entraba en sus
obligaciones en la obligaciones que le vendía al patrón de los patrones en el
ingenio, con el ingeniero que llegaba cada quince días para ver los números que
él lo había convencido se arreglaban más con estas cosas que restringiendo los
presupuestos de materiales o de las materias primas. Si se ahorraba con el personal
lo demás era bicoca.
Ser más ser mejor de lo que le
pidieron de lo que prometió en el juramento hipocrático, ser más y mejor con
los desvalidos con los enfermos condenados a no curarse por falta de vidurria que
no les llega ni con el sueldo ni con el sueldo anual complementario ni con las
gratificaciones de hambre, condenados a morirse como cualquiera por falta de
medios, de plata que no alcanza ni para parar la olla, ser más y mejor que eso
que son solo juramentos que se hacen en recintos académicos atestados de gordos
y de panzones que comen opíparamente con plata de los impuestos, hacer llegar
los medicamentos a los matacos revoltosos según los de la administración de la
empresa a los coyitas mutulitos y a los vivos secretarios generales del
sindicato de obreros y empleados, en la enfermedad donde hay igualaciones donde
las diferencias se borran, mitigar los dolores que traen las enfermedades que
arrasan con iracundos y disciplinados con petarderos y obedientes que se
aguantan que los desplacen de las tareas que cada vez hacen más las máquinas y
los supervisores que responden a los patrones, ser más y mejor como lo fue el
ministro del general y ahora el correligionario presidente con las leyes de
medicamentos, ser más y mejor para los figurones de los contadores y de los
médicos que también se enferman, ser más y mejor por cuenta propia y no por
andar chupando las medias de patrones de ninguna laya, ser libre de caprichos y
de trampas de señores que son delincuentes aunque anden de traje.

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