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Sunday, February 14, 2016

Poco rima mucho.



Algunas veces era mucho, como reguero de pólvora corría la noticia cuando alguna de las damas distinguidas o no distinguidas del ingenio sucumbía a las propuestas incandescentes indecentes de algún compadre devenido en galán por muchas circunstancias y la hacía pisar el palito fácil del adulterio, por la superficie o a fondo eso no importaba demasiado cuando el pregón se iniciaba alcanzaba con los primeros escarceos así los escarceos fueran mucho más que escarceos, seguramente una noticia que la misma dama encendida por sentirse nuevamente una hembra o devolverle al marido los efectos de una vida de mierda, se ocupaba que le llegue a la amiga más entrañable con la seguridad que esa amiga más entrañable se lo contaría a otra amiga muy entrañable en una cadena de amistades entrañables que involucraban a Juan el carnicero que registraba estas informaciones mientras afilaba los cuchillos que utilizaba para cortar en rodajas perfectas la bola de lomo que le compraban para milanesa,  ufanado porque se trataba de chismes indispensables que le fidelizaban la clientela que le caía invariablemente así los precios estuvieran por las nubes la gente no dejaba de comprarles y con los puteríos tenían la paciencia de esperarlos así estuvieran horas en la cola, a veces era mucho e interminable que en el espacio de una pocas o horas o en el peor de los casos en unos pocos días todo el pueblo supiera de estas historias a veces era poco, cuando la noticia procedía del pata de lana que le confesaba a algún compañero de la fábrica que en cuentagotas lo difundía entre los otros compañeros con pudores propios de machos solidarios con una drama que podía tocarles a ellos tranquilamente con las cantidades de horas entre las normales y las horas extras con las que se rompían, el lomo también, para que sus hijos crecieran sanos y fuertes, en esos caso las noticia corría más lento hasta que llegaba a los oídos de don Giovani el peluquero más viejo que, alargando los tiempos que se pasaba con las afiladas de las navajas para terminar sus cortes americanos cuadrando patillas o los bordes alrededor de las orejas, aceleraba nuevamente la noticia de la infidencia con el cuento que él lo había dicho sospechando cuando la fulanita comenzó a mostrarse con minifaldas y escotes a gusto y piacere de los más finos olfatos para las hembras acaloradas.


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