Los ecos de los pimpines
atravesaban la quebrada en infinitos sonidos de erques remotos de cajas
acompañando las vidalitas de las coyas polleras yutas y anchas multicolores, y
los ritmos que salían de quenas que poblaban los aires de las festividades de
los festejos una vez en el año de todos los años de muchos años, los ecos de
los pimpines repicaban en los rincones como si fueran señales de los caporales de
ojotas gastadas, apareciendo de los lugares anunciando que llegaba el tiempo de
la pachamama, el tiempo de los diablos de los equecos de barro, de machos rebalsados
de chichas y alojas correteando chinitas por las callecitas angostas de los
pueblitos encerrados entre cerros inmensos de colores vivos de muchos colores
de los siete colores, alborotando los chivitos en sus corrales las cabras
rumiando cerca de las vicuñas, los ecos de los pimpines anunciaban los tiempos
después de las siembras antes de las cosechas los ruidos de la quebrada en los
carnavales de todos.

No comments:
Post a Comment