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Tuesday, January 12, 2016

Bien rima mal.



Los buenos modales las buenas costumbres que eran la demostración de la educación que se tenía tenían que prevalecer en casa por encima de los accidentes cotidianos cualquiera fuera la envergadura que estos tuvieran, todo tenía que estar bien en el momento del día que se dieran las visitas de los que fueran en los momentos que fueran sin excepciones sin las excepciones de los repartidores de la soda y la leche que pasaban en las primeras horas de las mañana, aunque el viejo se pasaba maldiciendo a su mujer y al par de muchachas contratadas para que se ocuparan de todo lo que no se ocupaba la señora que por eso siempre tenía que estar a tiro de las ganas del viejo cuando este la correteaba y la tironeaba para llevársela a la cama cuando las calenturas les disminuían la neurastenia de andar todo el día con las mismas puteadas, mientras ellas aliadas en silencio se paseaban y se pasaban murmurando en todos los rincones donde se sentían seguras de las debilidades del viejo y de cómo por chinchudo tenía que pagar los platos rotos apenas se pudiera meterle una zancadilla, todo tenía que estar bien aunque todo estuviera para el orto.

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