Se abría como una flor acusando los cambios de estación que venían para
mejor se abría como un capullo que hubiera estado esperando eso para abrirse
para tirar colores para despedir olores para llenar de fragancias las
atmósferas cercanas, con estambres invisibles que a mi vista parecían desprenderse de
sus euforias cada vez que la tocaba igual que yo cada vez que me tocaba, temblaba cuando mis manos torpes llegaban a rozar la entretela de
sus vestidos allá cerca y lejos para mí en sus entrepiernas apenas la tocaba se
estremecía como pidiendo más sin palabras a mí justo a mí que me desesperaba
por darle todo lo que me pidiera antes de terminar con la historia siempre
antes que ella o siempre peor cuando ella comenzaba a acomodarse para darme
justo lo que quería y que no alcanzaba nunca porque me fuera unos instantes antes, ellas me daba mucho cuando no le pedía
nada sus filos sus modorras sus humedades sus escalofríos sus suspiros, un ciclón de ganas de sumisiones de entusiasmos de sensaciones era, un
huracán que aparecía con toda la fuerza soplaba sin aflojar y se llevaba todo
puesto dejando las marcas en quienes estuvieran al frente como a mí en esos
días, mucho daba como poco o nada cuando se enojó cuando no me quiso ni ver más con
mis burradas de dar poco cuando me pedía mucho, insuficiente insuflado arruinado.

No comments:
Post a Comment