Más buena que el pan era la señorita de música que llegaba solamente dos
veces a la semana, el problema es que en la primera hora de los lunes cuando
los niños estaban todavía con las sabanas pegadas y que los viernes iba en la
última como a las cinco de la tarde cuando todos estaban esperando las
campanadas para rajar por el fin de semana, más buena que el pan era la señorita
de música que hacía la vista gorda con los que desentonaban con el himno
nacional cada vez que lo ensayaban y nunca los mandaba al frente en la
dirección donde siempre preguntaban, y no mortificaba a los niños que no se
anotaban para los números que ella preparaba cada año la exposición del año
para mostrar los resultados de todos sus sacrificios que comenzaban con
aguantarlos, más que nada cuando empezaban los calores del verano que los ponía
como locos con todas sus neuronas dadas vueltas, más buena era la señorita de
música que no se quejaba que solamente media docena de los niños que pasaban
por sus manos aprendieran solamente una parte del himno a la bandera o de la
marcha de san Lorenzo, más buena que cualquiera y por eso los diablos les sacaron
canas verdes.

No comments:
Post a Comment