Y uno como cualquiera se empeña en andar lo mejor que se puede lo mejor
que ha podido lo mejor que podrá de andar de llegar bien arriba todo lo que
pueda alcanzar para arriba que quiere decir mejorar superar cada vez que haya que superar las dificultades los obstáculos que fueran lo que se oponga a uno mismo adentro o afuera en eso de llegar a lo que uno quiere, y aunque se empeñe uno anda de alguna forma mientras vive tal vez bien tal vez a los tumbos
para ver al final cuando alguna parte termina en esos pequeños finales que se van viviendo mientras vamos al otro final al definitivo que no encuentra los reconocimientos porque los reconocimientos
dependen de los otros, que apenas se reconocen a sí mismos o reconocen lo que
les conviene reconocer a los que les conviene reconocer y no a cualquiera como a uno a cualquiera que le pone onda que no le interesa a nadie, aunque a esos les interesen
pocos las ondas que les ponga uno a lo que ellos no quieren que uno le ponga
ondas, y uno como cualquiera comienza cargado de sueños de sedes de gloria de
euforias remando contra la corriente de abajo para arriba en cosas que se van agotando con el tiempo como si fueran las pilas que se
llevan que no tienen recambios, y uno como cualquiera hace lo mejor que puede
sin caer en la cuenta que los que están que los que están convencidos de
haberse ganado sus lugares aunque sean fraudulentos oscuros más los lugares de otros esos, quieren que
sobrevolemos bajo, que vamos de arriba para abajo, y que encima agradezcamos en la misericordia de su señor.

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