El mástil con la bandera alta en el cielo como
águila guerrera estaba demasiado lejos de los chicos de sexto que entonces se
pegaban y murmuraban se tironeaban, como los de los otros grados pero que
estaban menos controlados porque ellos no daban el ejemplo, el mástil estaba
lejos y no le daban ni bola al himno ni a las pelotudeces esas que se habrá
escrito el que escribió esas sandeces, eso del vuelo triunfal azul un ala como
si la bandera tuviera alas y no unos pliegos que se desplegaban con el viento
caliente, se tironeaban los guardapolvos los chicos de sexto se tocaban el culo
como si fueran novedades los burros marcados y los mate cocidos eran los mismos,
así sus padres sus congéneres sus niñeras los que tenían padres que andaban en
sus enseres, así ellos dijeran que una era la escuela de los jefes y la otra la
escuela de los hijos de los empleados y obreros diferencias que parece que se
olvidaban cuando cantaba viejos de mierda, tanto que la maestra pasaba pegando
castañazos para que la directora no la regañara, el mástil quedaba como a
veinte metros entonces los niños se aburrían y si se aburrían la volvían loca a
la vieja de trabajos prácticos que siempre ligaba los actos porque sus horas
eran las últimas horas de las jornadas a la mañana o las tardes fueran las que
fueran y siempre que se dieran intermedias, el mástil con la bandera alta en el
cielo como águila guerrera estaba demasiado lejos de los chicos de sexto que se
callaban solamente cuando el que mandaba entre ellos les bajaba línea porque
había arreglado algo con la maestra, horas libres o lo que fuera.

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