Desplegaba vida le
rebalsaba como le rebalsaba la fortuna que acumulaba en sus años de laburo en
el bufete propio o en las lides de la política arengando a incautos y crédulos,
como un fauno bufaba en sus desayunos de café caliente nada de leche y un poco
de jugo de naranja, al punto de ahogarse pero enseguida conseguía controlar
esos hipos con dos o tres eructos rumbo al despacho donde llegaba y salía
puteando por lo que hacían por lo que no hacían los pobres infelices de sus
colaboradores que nunca le daban en la tecla porque cuando creían que estaban
con todo controlado él venía y los desalentaba diciendo que las cosas se hacen
bien o no se hacen porque más o menos no es la forma de hacer las cosas, y
cuando creían haberse equivocado y se ponían a la defensiva llegaba y los
felicitaba para después reputearlos nuevamente, como un dragón echando fuego
estornudaba el doctor en las sesiones que no perdía bajo ningún concepto así
los proyectos que se trataban fueran de los más ordinarios e insignificantes, la
agenda del doctor era de las agendas más abultadas de toda la cámara de
diputados de todos los de toda la cámara de senadores y de los alrededores de
los despachos de los corruptos que lo servían, no había lugar entre los
renglones en medio de la letra pequeña y abigarrada de sus colaboradores para
nada, menos para la parte que el manejaba personalmente que era la de los encuentros
furtivos con todas las amantes que quisieran de todas las postulantes a
acostarse con el doctor por un puesto en la administración de gobierno, así le
fue en su última incursión al telo cuando le agarró un infarto y lo sacaron con
las patitas para adelante y la minita que lo acompañaba sonrojada.

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