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Sunday, November 22, 2015

Ira rima reducciones.


Más que cuidar las fronteras los gendarmes estaban para hacer respetar las leyes que ni entendían para que las respetaran todos los zafreros que traían menos ellos los de tembetás que venían de las yungas que quedaban cerca, no como los otros que los traían para que se quedaran seis meses hasta que terminaba la cosecha hasta entonces, cuando abrieron fuego con sus escopetas los gendarmes a los otros que no tenían con qué defenderse si lo único que estaban haciendo es lo que habían escuchado de los delegados que el general les mandaba a decir  de los derechos del trabajador y todas esas cosas, aun cuando los otros estaban desarmados y les dispararon a ellos a los matacos, que hasta el día que se armó el quilombo y vinieron esos cornudos gendarmes a desparramarlos por orden del ingeniero ellos vivían en Prediliana en Florencia en Paulina, felices la vida vivían en sus ranchos en sus propias chozas ya acostumbrados a cruzarse pero nunca a mezclarse con esos que venían a buscarlos en sus camionetas para llevarlos hasta los cañaverales esos que eran compinches con el lotero los jefes del lotero hasta el día que se armó la rosca ellos eran tranquilos y nobles porque antes que los otros se metieran no eran de pelearse con nadie de andar camorreando, mientras los dejaran trabajar más sosegados que iracundos y chupar en los francos y no se metieran con las mujeres que para ellos eran sagradas las chicas y las grandes eran sus costumbres, pero levantaron en ira los matacos cuando los otros abrieron el fuego apoyados por los obreros y los empleados del ingenio que los defendían a los patrones apoltronados en los dinteles de las sala, ellos eran tranquilos pero como cualquiera se calentaron cuando se dieron cuenta que los jefes de la empresa les estaban haciendo trampas con los vales de mercadería que les entregaban y que tenían que retirar del almacén grande y les daban junto con los recibos de los jornales que les pagaban cada quince días, y entonces les hicieron una huelga y no les gustó y por eso mataron a varios hermanos y no les importaba, pusieron el grito en el cielo y resistieron lo que pudieron hasta que lo mandaron al cacique para que hablara en nombre de todos los que se rompían el lomo laburando en los surcos de sol a sol, para que encima les sacaran de los jornales los que los contadores decían y no lo que ellos sabían muy bien lo que era porque serían ignorantes pero no tontos como los otros decían unos brutos de porquería los churumatas reclamaban, y entonces pasaron como veinte días haciendo reclamos, para que los masacraran cuando se armó el quilombo y el cacique tuvo que rendirse y desde esos días los amontonaron a los poco que quedaron en un lote que parece mentira le pusieron la reducción.



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