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Tuesday, November 03, 2015

Alegrías rima tristezas.



Una gran cantidad de los hinchas del lobo se vanagloriaban de querer mucho a pregonazo y le pagaban el chupe y le daban chirolas y le alcanzaban camisetas y cotillón con los colores del club de los amores que el otro se enganchaba fácilmente y entonces servicial se encargaba de ir y de volver de la cantina para que ellos no anduvieran con esas chucherías, todos contentos en especial los días de partido y más en especial los sábados que ganaban y ponían los porotos en los fixtures para mantenerse en la primera ce  y lograr los soñados ascensos, pero a él no le sentaba después de sus escándalos después que lo dejaron la mujer y los amigos después que le secaron los bolsillos que rebalsaban de plata en épocas de odiseas y glorias de los chéveres sus compañeros de la movida de cumbias en los bailes que rebalsaban de gente en los carnavales y en las fiestas patronales, porque cada vez que se entonaba más de la cuenta y comenzaba a relatar las historias de sus desilusiones que eran muchas los muchachos ya mamados se volvían a sus domicilios y entonces quedaba solita su alma en las noches y en los lugares donde la modorra lo agarraba que eran la terminal de colectivos donde pasaba los inviernos un poco más a resguardo o en la plaza del pueblo donde recalaba todos los veranos a cielo abierto dueño de las estrellas de todo el firmamento que a veces estaba con nubes encapotadas antes de la tormentas, todos contentos pero a él no le sentaba se quedaba triste y mordiéndose sus propias broncas el chupe no alcanzaba para ahogarle las penas.



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