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Tuesday, October 13, 2015

Sumisiones rima oraciones.


Los negros del sindicato se daban cuenta bien de las prendidas de Melitón que se hacía el boludo y jugaba en varios lugares de la cancha cuando les decía que no era cuestión de andar de revoltosos todo el tiempo que había que dar lugar a las negociaciones más en las épocas de los milicos que no reconocían los sindicatos y menos a sus autoridades que esos parecerían sometimientos pero que no lo eran mientras ellos sacaran algunas ventajas, sabían muy bien que andaba todo el día con esos chupa sirios de los cursillistas que después que salían de los laburos en la fábrica del ingenio se iban a rezar a sus misas de siete de la tarde que eran preparadas para ellos que eran también o por lo menos sus mujeres maestros de catequesis para que los niños tuvieran preparación cristina y no anduvieran por la calle a la deriva, todos trabajando hasta el negro Melitón con el cura Keyner y de colores juntaban ropa vieja y comida no perecedera para llevar a los lotes y entregarles a los coyas y a los chaguancos que se las agarraban y se las sacaban de las manos, sabían muy bien se daban cuenta que esos les hacían el cuento de las caridades mientras les tocaban el culo de la dignidad de los trabajadores del campo y de la fábrica porque en vez de andar dándoles lo que les sobraba podían aumentarles los sueldo y dejarlos que ellos se gastaran la guita en lo que quisieran le decían al vivo del quiscudo que arreglaba con los patrones para que los compañeros que estaban perseguidos se fueran del ingenios forrados en plata con indemnizaciones que se arreglaban en el despacho del gringo en forma secreta, los negros se daban cuenta de las prendidas del secretario general pero no le decían nada porque siempre ligaban algo un puestito algunas gratificaciones.



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