Unos pasos para atrás unos paso
para adelante, embocando la línea para adelante, esquivando niños mesas sillas
mozos cuidadores los borrachines deambulaban dando vueltas por las pistas de
alisado y de pasto que se habilitaban para colocar las mesas y las cantinas
improvisadas con tachos grandes donde inmensas barras de hielo mantenían las
bebidas o el chupe bien frapé, esperando descuidos buscando que los más
distraídos las abandonaran a medio consumir en las mesas para ingerirlas como
estuvieran, tibias o frías, los borrachines se filtraban entre los niños
abandonados a la buena de dios mientras sus progenitores se divertían, cuando
los de fuego subían al escenario de boca en los carnavales los más jóvenes los
que tenían todas las energías todas las ganas los que armaban las roscas con
agua perfumada papel picado y serpentinas comenzaban a poblar como si
estuvieran sembrando las pistas de baile de todas las noches y las tardes también
cuando largaban como a las tres después de arreglar un poco las sillas y pasara
por arriba los escobillones y haraganes, porque los dirigentes recaudaban
entonces todo lo que no recaudaban en los partidos de futbol que era lo que les
gustaba, en esas pistas donde los más veteranos y los mozos que pasaban con sus
bandejas atestadas de cervezas y de picadas se filtraban y se perdían en medio
de tangos y de milongas que los de la orquesta típica de don Salas tocaban,
cuando los de fuego salían las tarantelas y las cumbias copiadas a los wawancó
estaban aseguradas para todos los que planchaban con los bailes aburridos
pasados de moda de los viejos que ni siquiera juagaban con bombitas de agua, y
con las tarantelas y los pasodobles se armaban los trencitos y las trenzadas de
docenas de manos entrelazadas de los más divertidos en rondas y túneles formados
por todos donde pasaban más que en los otros cuando empezaba llegando está el
carnaval así se estuviera terminando.

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