Exagerados fuimos, en donde sea
que estuviéramos nos pasamos fornicando olvidados del mundo olvidados de los
contornos de los perfiles del mundo que nos rodeaba abrazados el uno al otro amancebándonos
refregando nuestros sexos en contacto como nosotros que estuvimos juntos todas
esas veces en los lugares humedecidos en las rigideces que aparecían en
nuestros cuerpos y tardaban en perderse, aislados de todo lo hacíamos apretujados
en cuanto rincón disimulaba un poco nuestras presencias desesperados
amontonados sin siquiera alcanzar a quitarnos la ropa ya nos encontrábamos
acomodándonos para empezar de nuevo así hubiéramos terminado un poco antes el
encuentro, como si quisiéramos aprovechar cada momento de esas ganas que se
acrecentaban con cada vez que lo hacíamos en los lugares donde lo hacíamos una
y otra vez, sentados en las sillas endebles del comedor de diario parados en la
ducha reconfortante en medio del vapor en los inviernos debajo del agua tibia n
los veranos, en donde sea que estuviéramos nos pasamos fornicando olvidados del
mundo olvidados de nosotros sobrepasados como si fuera una droga con esas ganas
contenidas que se colaban por nuestras piernas en formas de flujos de jugos
pegajosos y se renovaban en cada beso en cuanto manoseo compartimos en lechos
en rincones en terrazas de madrugada de tarde en las noches profundas mezclando
esos aprontes con pesadillas que teníamos, exagerados fuimos olvidados del
mundo olvidados de nosotros porque cuando las ganas pasaron ninguno se jugó por
el otro entonces de estar juntos quedamos separados.

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