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Tuesday, September 29, 2015

De frente rima de espaldas.



Ellos salían cuando estaban embebidos de las mezclas de fernet con coca saturados de cerveza sin enfriar y de whiskys baratos acumulados con los vasitos de vinos que se tomaban en medio de sus comilonas que en cantidad eran para bestias como ellos de espaldas anchas y panzas que pintaban a guatas ensanchadas y entonces, en medio de todo se hacían unas rondas cebados y entonces deambulaban por las calles rumbeando a la luz roja como a las doce de la noche al cuchitril donde ellos decían que los esperaban las chicas ansiosas por las simpatías y los billetes que emanaban de ellos y esos mangos que desbordaban sus bolsillos donde tenían sus tesoros en bolitas desordenadas que eran sus protecciones para no perder ninguno cuando pagaban, ellos salían de sus templos de hupes y de jodas en esos momentos y entraban furtivos a la pista de la luz roja después de correr las cortinas floridas de la entrada teñidas con la luz de los focos rojos como las sangres colocados sobre dos lamparitas encima del mostrador desde donde un fiolo vigilaba a conocidos y desconocidos, y entonces ellos hacían cerrar el negocio arreglando con el patroncito que les sacaba un ojo de la cara que ellos pagaban para recibir las atenciones de las chicas que se dejaban tocar lo que ellos quisieran hasta las cinco de la mañana comedidas eran predispuestas a engancharse con alguno y de vez en cuando si les gustaba las partidas hacerse una buena francesa, cuando quedaban desmayados en las sillas durmiendo la mona sin darse cuenta que en punto las chicas les daban la espalda.

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