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Thursday, September 03, 2015

Cuentas rima cruentas.



Tarde se dio cuenta la bella que la bestia del viejo no pegaba con ella ni siquiera en la cama para mitigarle las legítimas calenturas que se le venían pegada al otro en las noches de invierno más que en las de los veranos después de todo ella estaba en la plenitud y no le hubiera hecho asco a que el viejo le refregara sus manos callosas y huesudas y algunas otras cosas más por su piel cuidada y tersa por las profundidades superficiales por sus profundidades más profundas ella esperaba que el otro le hiciera lo que le hacía de vez en cuando muchas menos veces de las que ella esperaba, tarde se dio cuenta y eso marcó para las chismosas las certezas que se había comprometido metiéndose hasta las pelotas de interesada no más de muerta de hambre que cazó al turco con más tela en el pueblo pero no de los acroceles y de los poplines que él otro vendía sino de la tela que a ella le interesaba, tarde se dio claro que cuando se dio cuenta ya habían pasado las urgencias y ella había superado los temores y aún las debilidades de comer una sola vez en el día y las otras veces aguantarse por falta de presupuesto en la familia digna en que la criaron, porque cuando se dio cuenta tuvo que poner sus mejores predisposiciones sus mejores caras para acompañarlo al veterano que además  haciendo las cuentas vivió lo suficiente como para hacérsela cruenta que ella entrara también en los años que el otro tenía cuando se casó con ella la jovencita más apetecible del ingenio, viejo chamuyero y millonario que había envuelto a toda su familia antes de convencerla a ella.

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